Tomo, Capětulo
1 I,I | llena de enjundia con los hombres serios; hablaba, casi sin
2 I,IV | en que ésta, agotada de hombres y de dinero, no tenía más
3 I,V | Doré había sido uno de los hombres más hermosos de su tiempo:
4 I,VI | conozco el corazón de los hombres; pero lo he oído decir,
5 I,VII | las mujeres dejan a los hombres solos, se tornan adustos
6 I,VIII | lo que hace amables a los hombres es precisamente lo que les
7 I,X | que las miradas de los dos hombres se cruzaban a menudo y de
8 I,X | fácil de comprender, y los hombres lo habían comprendido desde
9 I,XI | mucha sabiduría? ¡Uno de los hombres más listos y mejores del
10 I,XIII | pronto hecho.~ ~ Los dos hombres sintieron desde las primeras
11 I,XVI | y mi origen, porque los hombres del país no querían a los
12 I,XVII | hazaña en medio de ellos, hombres duchos y armados hasta los
13 I,XX | vuestra amistad. De todos los hombres que conozco sois el mejor
14 I,XXX | armas, mi caballo y dos hombres!~ ~ - Todo está dispuesto,
15 I,XXX | y el otro por los cuatro hombres de su escolta, se dirigían
16 I,XXX | eso he traído conmigo dos hombres más, que se reunirán con
17 I,XXX | mismo momento, los cuatro hombres del marqués, violando la
18 I,XXXI | Dios, ante vos y ante los hombres honrados que nos acompañan,
19 I,XXXI | españoles tienen muchos hombres; pero con sólo que me diga
20 I,XXXII | gritos de favor, los dos hombres de Bois - Doré habían acudido.~ ~
21 I,XXXII | abandonado los caballos; sólo dos hombres habían quedado al cuidado
22 I,XXXII | ver a ese asesino; que dos hombres le busquen mientras yo voy
23 I,XXVII | predestinación. La conciencia de los hombres justos condenaba el calvinismo
24 I,XXVII | en todos los tiempos los hombres justos son escasos. El calvinismo
25 I,XXXIX | hunde bajo su peso». Los hombres, avejentados en las luchas
26 II,XL | contra el artificio de los hombres, sin dejarlo ver. Le gustaba
27 II,XLI | que un séquito de veinte hombres armados, después de desfilar
28 II,XLI | esta ventana hay veinte hombres bien armados, y en vuestro
29 II,XLIII | causa de ese gran séquito de hombres que parecía desconfiar y
30 II,XLIII | contra él mil doscientos hombres de infantería, una compañía
31 II,XLVI | mismo que la mayoría de los hombres razonables de su tiempo,
32 II,XLVIII| seguridad, con un centenar de hombres fornidos y listos. Bois -
33 II,XLVIII| más parecían demonios que hombres. De vez en cuando sonaban
34 II,L | más que de unos cincuenta hombres, seguidos por mujeres y
35 II,L | de Brilbault a todos los hombres robustos y valerosos de
36 II,L | creo! - dijo - ; hay tres hombres debajo.~ ~ - ¡Numes celestes! ¿
37 II,L | quien, al revés de muchos hombres, admiraba sinceramente las
38 II,LI | vio que ante la puerta dos hombres altos y negros, armados
39 II,LI | Pues quiénes son estos hombres?~ ~ - ¡Mala gente! Soldados
40 II,LI | he pensado que cuando mis hombres no me vean llegar a Brilbault,
41 II,LII | calcular en veinticinco hombres el total de la partida que
42 II,LIV | algunas esperanzas. Los hombres de la teniente parecían
43 II,LV | voz baja con uno de sus hombres.~ ~ - Estamos salvados -
44 II,LV | fue a la cuadra, donde sus hombres y los de Macabro se habían
45 II,LV | montase bien la guardia. Los hombres de Proserpina estaban sentados
46 II,LV | Alsacia y Lorena.~ ~ Aquellos hombres inspiraban mucho miedo,
47 II,LV | Saqueo y yo, con nuestros hombres, estábamos acampados fuera
48 II,LV | furor, empezó a llamar a sus hombres. El marqués desenvainó su
49 II,LVI | dudó un momento. Aquellos hombres estaban ocultos todavía
50 II,LVII | Brilbault, con cinco o seis hombres de Briantes. Les sorprendía
51 II,LVII | intentemos forzar la entrada; dos hombres se bastan para defenderla
52 II,LVII | ya más que de unos veinte hombres, se metió bajo la bóveda
53 II,LVIII | contestó uno de aquellos hombres - . Hay que volver al castillo
54 II,LVIII | Guillermo.~ ~ Sin embargo, eran hombres valientes; pero los reitres
55 II,LVIII | deserción de la mayoría de sus hombres.~ ~ Pero fue necesario ceder
56 II,LVIII | marqués, encontró a uno de los hombres que habían acompañado a
57 II,LIX | sirviendo de enfermería para los hombres y los animales. El comedor
58 II,LXI | alguno lo notaba, todos, hombres, mujeres y niños, empezaban
59 II,LXVII | alegría embellece a los hombres; porque éste, con sus ojos
60 II,LXVIII| lo que la mayoría de los hombres de su edad había hecho durante
61 II,LXX | voluntarios: sus mejores hombres, seguros de ser bien recompensados,
62 II,LXX | selección de diez o doce mil hombres, acampó en Chaumont, último
63 II,LXXI | parece que un puñado de hombres puede detener un ejército
64 II,LXXI | que no costó ni cincuenta hombres a Francia. Fue una de esas
65 II,LXXI | campamento del rey, un grupo de hombres armados, que parecían no
66 II,LXXIV | hacía mal de ojo. Nuestros hombres han acabado con ella y yo
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