Tomo, Capětulo
1 I,VII | tórtolas. Sentía sobre ella la mirada clara y penetrante de Alvimar.
2 I,VII | dio las gracias con una mirada, y su frente se esclareció;
3 I,IX | ovejas; tan benigna era su mirada y acarnerada su cabeza.~ ~
4 I,XIII | cabeza sin encontrar la mirada del forastero fija en él.~ ~
5 I,XIII | confesarse con aquel cura, cuya mirada le había parecido tan inteligente;
6 I,XV | Pero tan pronto como su mirada se cruzó con la de su madre,
7 I,XV | contestó tampoco; pero su mirada, tierna y dulce, parecía
8 I,XV | aprobaban, mientras que la mirada inteligente y temerosa de
9 I,XV | para engañar, y que esta mirada de niño va derecha al corazón?
10 I,XV | conseguirle; pero una segunda mirada de Mercedes le advirtió
11 I,XV | y como fascinado por la mirada de Mercedes, se encerraba
12 I,XVI | advertido por una triste mirada de Lucilio, añadió:~ ~ -
13 I,XVII | gracia natural y su noble mirada.~ ~ - Éramos muy felices
14 I,XVII | mano del marqués y echó una mirada muy expresiva al perrito
15 I,XIX | comprendo - contestó con una mirada expresiva - ; contad conmigo.~ ~
16 I,XIX | de él. Se sentía bajo su mirada, y aquella era una protección.
17 I,XIX | por un instrumento que la mirada de Alvimar parecía acechar,
18 I,XX | odio al hombre.~ ~ Con la mirada ardiente, las patas tiesas,
19 I,XX | impresión siniestra de su mirada, le creyó algo loco a consecuencia
20 I,XXI | marchito por el libertinaje; su mirada era penetrante y descarada;
21 I,XXII | haberle desarmado. Él cruzó su mirada con la suya y se apresuró
22 I,XXIII | No se encontraba bajo la mirada vigilante y desconfiada
23 I,XXV | joven pálido y fino con la mirada dulce como la de una damisela...
24 I,XXVII | de su tiempo para que su mirada no pudiese expresar cuantas
25 I,XXVII | la Gran casa; paseó una mirada distraída y rápida sobre
26 I,XXVIII| objetos que le rodeaban. Su mirada se dirigió repetidas veces
27 I,XXVIII| despecho cada vez que su mirada se posaba sobre aquel objeto.~ ~
28 I,XXVIII| sobre su bigote gris, la mirada apagada, las manos callosas
29 I,XXXVI | carácter bueno y afectuoso y su mirada leal conquistaba espontánea
30 I,XXVII | agradaba al auditorio.~ ~ La mirada de Mercedes buscó en torno
31 I,XXXIX | darle el último beso; su mirada le siguió hasta que él se
32 II,XL | los carrillos, blandos. Su mirada, sonriente, de esas miradas
33 II,XLII | recorrió el salón con una mirada.~ ~ - Tenéis aquí - dijo
34 II,XLIII | muy temprano; echad una mirada a la casa y fijaos bien
35 II,XLV | fácilmente las cosechas.~ ~ La mirada se perdía en las tinieblas
36 II,XLV | las profundidades, que su mirada interrogaba en vano, subió
37 II,XLVI | fascinado, no podía apartar la mirada de lo que veía.~ ~ Aquella
38 II,XLVII | con sus hermosos ojos la mirada de su profesor al terminar
39 II,LI | cambiar una palabra o una mirada con madame Pignoux. Sabía
40 II,LIII | cambió con su hijo una mirada llena de angustia, que el
41 II,LIV | pronto no se dignó alzar la mirada hacia él, porque estaba
42 II,LIV | Santiago «el Mellado» una mirada que significaba claramente: «
43 II,LV | acólitos, vencidos por la mirada altiva y el silencio digno
44 II,LV | sus pajes, buscó con una mirada de ave de rapiña a su víctima:~ ~ - ¡
45 II,LVII | bien escondido y con la mirada fija en la pared tras de
46 II,LIX | sus hijos, corrían con la mirada extraviada y el pecho tan
47 II,LIX | perdido sin remedio: su mirada, dilatada y extraviada,
48 II,LIX | que había apagado ya su mirada.~ ~ Los ojos de Mario siguieron
49 II,LX | que había transformado su mirada dulce y clara.~ ~ - Mario
50 II,LXIII | marqués imploraba con la mirada el genio fecundo de Adamas.~ ~
51 II,LXIII | Mario, que tenía siempre la mirada fija en ella con ansiedad.~ ~ ~ ~
52 II,LXV | haberlas pronunciado; porque la mirada entusiasta y un tanto fatua
53 II,LXV | del niño le dolieron, y la mirada, de Mercedes la inquietó
54 II,LXVI | riñe con su novio, y su mirada decía: «Creía que me querías
55 II,LXVII | todo, lo recordó con una mirada los rubores y las palideces
56 II,LXIX | inteligente y noble. Su mirada era, por la pureza, la de
57 II,LXIX | que aquel joven de celeste mirada era un sencillo mortal,
58 II,LXIX | no podía desprenderse la mirada después de haberse posado
59 II,LXXIV | Mario la devoró con la mirada, mientras que Lauriana ocultaba
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