Tomo, Capětulo
1 I,I | en el mismo sentido que Enrique IV y Sully. En aquel momento
2 I,II | a quien el difunto rey Enrique IV hizo marqués por pura
3 I,II | a reunirse con su amado Enrique de Navarra, con el cual
4 I,II | después de la muerte del rey Enrique III, y, en fin, de cómo
5 I,V | la caricatura del buen Enrique, a quien muchos llamaban
6 I,V | justillos rígidos y apretados de Enrique IV se ensancharon sobre
7 I,VI | del difunto rey, nuestro Enrique, de grata memoria.~ ~ -
8 I,VII | fidelidad la causa del rey Enrique, a cuya memoria me parecéis
9 I,VIII | de fatiga y de peligro, Enrique IV había llegado con él
10 I,X | desde la muerte del gran rey Enrique, ya no me gusta ni la corte
11 I,X | haber visto expirar a mi rey Enrique, me dije así: «Has perdido
12 I,XI | jesuitas, y si el pobre Enrique tornase a la vida vería
13 I,XII | humanos. Ya sabes que nuestro Enrique había querido hacerles calvinistas,
14 I,XII | desdichados, nuestro buen rey Enrique les dejó tranquilamente
15 I,XIII | no ser una excentricidad; Enrique IV y su corte habían devorado
16 I,XVI | del buen rey de Francia Enrique IV. Me lo ha dicho el señor
17 I,XVII | muerte de nuestro buen rey Enrique, mientras que yo tuve una
18 I,XVIII | desde la triste muerte de Enrique he vivido según conviene
19 I,XXI | nacido en el reinado de Enrique II.~ ~ Lauriana le contó
20 I,XXIV | muerte de nuestro buen rey Enrique. Ven aquí, Mario; ¿no has
21 I,XXV | monsieur Anjorrant la muerte de Enrique IV y la desgracia de Sully,
22 I,XXVI | Serían las mías si el rey Enrique no me hubiese compuesto
23 I,XXVI | a su querido amo y señor Enrique IV.~ ~ Adoraba las gracias
24 I,XXXIII| ejemplos humanitarios de Enrique IV, que fue uno de los primeros
25 I,XXXIII| sangre vertida sin peligro. Enrique III, mortalmente herido
26 I,XXXIII| El primer movimiento de Enrique IV, cuando Chastel le hirió
27 I,XXVII | habían sido imaginadas por Enrique IV en persona.~ ~ En estilo
28 I,XXXIX | conciencia, concedidas por Enrique IV.~ ~ No vertió una lágrima
29 II,XL | de gran vasallo, residía Enrique de Borbón, el segundo de
30 II,XL | alegría y el único genio de Enrique, nieto del gran Condé de
31 II,XL | había tenido por rival a Enrique IV, un galanteador demasiado
32 II,XL | por avaricia; no imitaba a Enrique IV, que devolvía el dinero;
33 II,XLI | Condé no hablaba nunca de Enrique IV sin una ironía llena
34 II,LIV | buenos soldados. Si el gran Enrique hubiera tenido diez mil
35 II,LIV | Pignoux; he guisado para mi Enrique con la espada al flanco
36 II,LXVIII| pasar a caballo al hijo de Enrique IV, y aquel rostro asustado
37 II,LXVIII| hermanos de leche del buen Enrique!~ ~ - No, es un viejo natural
38 II,LXIX | desdichada, ha puesto a Enrique IV sobre el trono. Vos,
39 II,LXIX | enemigos y los asesinos de Enrique IV. ¿Os sorprende, monsieur
40 II,LXXIV | Richelieu hizo jurar al hijo de Enrique IV que mantendría la libertad
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