Tomo, Capětulo
1 I,I | que éste era capaz «en sus buenos ratos». No había tenido
2 I,II | hasta la Motte Seuilly. Buenos días.~ ~ Luego, para disimular
3 I,XIII | malas gentes volvieran a los buenos principios y al mismo tiempo
4 I,XIV | tarde para aprovechar los buenos consejos; vendré a menudo
5 I,XV | piernas - ; quiero que seamos buenos amigos. Quiero a los niños,
6 I,XXVII | países, algunos cuadros buenos y manuscritos preciosos,
7 I,XXIX | Señor! ¿Es posible que los buenos estén condenados a ser burlados
8 I,XXX | marqués - . Ninguno de estos buenos chicos hubieran hecho una
9 I,XXXII | ya lo has oído. Somos dos buenos testigos, y no consentiremos
10 I,XXXIII | Adamas - ; son listos y buenos; no haré matar a éstos,
11 I,XXXV | su propia cosecha:~ ~ - Buenos días, señora; os ruego que
12 I,XXXVIII| ciencia heráldica con sus buenos caballitos, sus lindos y
13 II,XLI | bien escritas, dais tan buenos informes y me parecéis hombre
14 II,XLI | que he recompensado los buenos servicios de monsieur Rochefort;
15 II,XLVII | daremos a conocer a los buenos amigos que le compadecen.~ ~ -
16 II,XLVIII | pesar de dejar una docena de buenos servidores para guardar
17 II,L | necesaria para impedir a los buenos servidores del castillo
18 II,L | Reducidos a siete, los buenos criados tuvieron que entrar
19 II,LIII | contestó Mario - . Somos muy buenos amigos el capitán y yo.
20 II,LIV | que los reitres son unos buenos soldados. Si el gran Enrique
21 II,LIV | cuidado que veinticinco buenos soldados (unos verdaderos
22 II,LV | lo que ellos llamaban los buenos principios, y como conviene
23 II,LVII | granero arda; la vida de estos buenos cristianos está para mí
24 II,LVII | de una pequeña escolta de buenos servidores, corrió a reunirse
25 II,LVII | secundada por la serenidad, los buenos consejos y la actividad
26 II,LX | éramos para ella todo lo buenos que podíamos, y ella nos
27 II,LXI | ambos sus heridos a los buenos cuidados del marqués, vieron
28 II,LXI | comunidad llamada a dar buenos ejemplos al mundo?~ ~ - ¡
29 II,LXI | el rector se separaron en buenos términos, y este último
30 II,LXVII | personas que me prometen buenos negocios en Inglaterra;
31 II,LXVIII | morisca, de Lucilio y de los buenos servidores de la casa. Parecía
32 II,LXVIII | frío y algo cínico. Los buenos tiempos de la Reforma se
33 II,LXIX | creer que somos lo bastante buenos patriotas para querer servir
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