Tomo, Capětulo
1 I,II | jugando con él y llevándole en brazos, como lo hubiera podido
2 I,V | a ningún rival entre los brazos de una amante infiel; se
3 I,V | Y abriendo sus grandes brazos, cubiertos de encajes hasta
4 I,VI | y a veces cae entre los brazos de un malvado, que la martiriza,
5 I,XIV | extendía con angustia los brazos hacia el niño, que era arrastrado
6 I,XV | sobre el talud, entre los brazos de su madre, que había seguido,
7 I,XXI | Ars y la morisca, en los brazos de Champillé, y que había
8 I,XXII | La Fleche la traía en sus brazos, empezó por darle veinte
9 I,XXIV | marqués y, echándole los brazos al cuello, se puso a besarle
10 I,XXIV | niño... Ven aquí, a mis brazos... Y tú, Adamas, lee si
11 I,XXV | marqués cogió a Mario en sus brazos, le colocó sobre la mesa,
12 I,XXVIII| coche, cogiéndola entre sus brazos. Hacía mucho calor, y para
13 I,XXXIII| acudió a arrojarse en sus brazos. Su cara expresiva revelaba
14 I,XXXIV | mañana, a arrojarse en sus brazos.~ ~ - ¿Y de dónde venís
15 I,XXXV | naturaleza efusiva, le echó los brazos al cuello y la besó en las
16 I,XXVII | ocasión para cruzarse de brazos y decretar la ceguera y
17 II,XL | exclamó precipitándose en los brazos de Bois - Doré - , esa mujer
18 II,XLVIII| sitiadores, al alzar los brazos para tirar, descubrían sus
19 II,XLIX | exclamó Mario echando los brazos alrededor de la enorme cabeza
20 II,L | piernas tan buenas como los brazos, he podido llegar al jardín
21 II,LVI | marqués le cogió en sus brazos y siguió a la hostelera
22 II,LVII | caballo y le ahogaba entre sus brazos, secos y nerviosos, aunque
23 II,LVII | Fleurial, que se escapó de los brazos de la morisca, se metió
24 II,LVIII | sobre él; luego extendió los brazos, tanteando en la obscuridad,
25 II,LVIII | mientras recibía en sus brazos a Mario, que se precipitaba
26 II,LVIII | entonces vi que tenía cuatro brazos, dos grandes y dos chicos.
27 II,LVIII | marqués cogió a su hijo en brazos, y no pudo menos de mostrarle
28 II,LXIII | Mario, arrojándose en los brazos de su amigo - ; me esfuerzo
29 II,LXV | Mario, arrojándose en los brazos de su padre y dejando ver
30 II,LXXI | Tengo sed!» Uno de sus brazos se movía aún y quería estrangularme.
31 II,LXXI | tengo ahora ojos hermosos, brazos delicados y una especie
32 II,LXXIII| Lauriana y a Mario entre sus brazos.~ ~ No había recibido el
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