Tomo, Capětulo
1 I,VI | hermosos ojos azules miraron al cielo.~ ~ - ¿En qué pensáis? -
2 I,VI | sobre el fondo rojizo del cielo bajo, le había arrancado
3 I,X | habían achicado a Dios y al cielo a la medida de nuestro pequeño
4 I,XII | Crees que el gran autor del cielo, de la tierra y de la vía
5 I,XII | pies de altura, así como el cielo de lambrequín, que se unía
6 I,XV | muy posible. No pedía al cielo que abandonase a la pobre
7 I,XVI | tarde era la de Pau, el cielo hizo que encontrara a una
8 I,XVI | designando al niño y al cielo.~ ~ El cura se detuvo en
9 I,XVII | todavía! ¡Como desde aquí al cielo!~ ~ Pero al cumplir yo diez
10 I,XVIII | tengo alguna duda de que el cielo me conceda tal dicha. Pero
11 I,XIX | Sol que brilla en el dulce cielo y las aguas vivas que reciben
12 I,XXI | sombrero, que amenazaba el cielo como un torreón insolente
13 I,XXII | decidnos las sentencias del Cielo!~ ~ Pilar, irritada por
14 I,XXIV | que os anunciará, si el cielo le permite, el feliz alumbramiento
15 I,XXVIII| instante el testigo que el cielo había colocado allí vio
16 I,XXIX | Desdichado! Dad las gracias al cielo por ser mi huésped; porque
17 I,XXX | porque las crean caídas del cielo, con el fin de exterminar
18 I,XXXIII| virtud elevándose hacia el cielo.~ ~ ~ ~
19 II,XLII | destino... Por el mismo cielo - contestó Adamas con un
20 II,XLII | cierto como Dios está en el cielo os aseguro que es la primera
21 II,XLIV | barría, abriéndose en el cielo anchos boquetes llenos de
22 II,XLVIII| suave para la temporada. El cielo, a ratos nublado y a ratos
23 II,XLIX | correr.~ ~ La vista del cielo pálido sobre la llanura
24 II,LIII | el pequeño talento que el cielo me ha concedido.~ ~ - Bien,
25 II,LVII | de peligros. No pedía al cielo más que un minuto para realizar
26 II,LVIII | no sé quién es; pero el cielo me confunda si no se diría
27 II,LXI | habían dado, y pedía al cielo que volviese el señor rector,
28 II,LXVIII| con disgustos, ya que el cielo me ha impuesto la obligación
29 II,LXX | dulce y casto, un ángel del cielo, Mario de Bois - Doré. Que
30 II,LXX | Sin duda, porque el cielo estará nublado - contestó
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