Tomo, Capětulo
1 I,V | estrechar la de su buen vecino monsieur de Beuvre y de
2 I,VII | habéis disputado con vuestro vecino? - preguntó a su padre abrazándole,
3 I,VII | sinceramente a su viejo vecino, y cuando él dejaba de reírse
4 I,VIII | asustado.~ ~ - Hablo de mi vecino Beuvre, un hombre excelente,
5 I,XIV | monsieur de Bois - Doré o su vecino monsieur de Beuvre provocasen
6 I,XIX | reservada en la casa de su vecino, para componerse, perfumarse
7 I,XIX | honrado en política que su vecino y, de ser padre, no hubiera
8 I,XIX | de vos mismo? ¡Vamos! ¡Mi vecino! ¿Habláis cuerdamente o
9 I,XXII | nosotros.~ ~ - Verdaderamente, vecino, tenéis fe - dijo Beuvre,
10 I,XXII | habla, y se trata de vos, vecino.~ ~ La niña habló en francés,
11 I,XXII | Un hijo.~ ~ - No riáis, vecino - dijo el marqués a monsieur
12 I,XXXV | perdón. En cuanto a vos, vecino, reid con toda el alma,
13 I,XXXV | lágrimas.~ ~ - ¿De veras, vecino? - dijo el bueno de Beuvre,
14 I,XXXV | significa este hermoso niño, vecino? Si es vuestro, os felicito;
15 I,XXXVI | prometida de nuestro viejo vecino, sino la de su hijo, porque
16 I,XXXVI | veo que nuestro querido vecino ha perdido la noción del
17 I,XXXVI | me rejuvenece mucho, y mi vecino, que tanto se burlaba de
18 I,XXXVIII| a comer a casa de algún vecino, los dos idénticamente vestidos,
19 I,XXXVIII| confidencialmente:~ ~ - Querido vecino: vengo a consultaros acerca
20 I,XXXVIII| Muy grueso estáis, vecino!~ ~ - Creéis que engordo
21 I,XXXVIII| Ofreced, ofreced, querido vecino, porque acepto, y no veo
22 II,XLVII | primera idea.~ ~ - Mi querido vecino - dijo este último - , sería
23 II,LXV | como no sea a nuestro joven vecino, el marqués de Bois - Doré,
24 II,LXV | Apostaría, querido vecino, que vuestra burla es un
25 II,LXVI | inocente adorador.~ ~ - Vecino - dijo entonces Beuvre a
26 II,LXVI | pero nosotros...~ ~ - ¿Vos, vecino? Ignoro en qué religión
27 II,LXVI | pero era un buen mozo y un vecino agradable; era valiente
28 II,LXVII | No me comprendéis, vecino. Digo que habrá que resolverse
29 II,LXVII | Quedaos en vuestro castillo, vecino, y seamos prudentes. Ya
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