Tomo, Capětulo
1 I,XI | inconstante Hylas.»~ ~ - Ya veis que la amable Lauriana sigue
2 I,XIV | vivir en su castillo.~ ~ - ¡Veis muy lejos, señor rector!
3 I,XV | silencio impasible.~ ~ - Ya veis - dijo Alvimar al marqués -
4 I,XVI | Era la madre del niño que veis, y que he adoptado como
5 I,XVIII | sé, señor; cada vez que veis un nene, bonito y gracioso,
6 I,XX | monsieur de Villarreal. Ya lo veis - añadió dirigiéndose al
7 I,XXV | vejez del otro.~ ~ - Ya veis, mi gran amigo - dijo en
8 I,XXIX | este mismo instante. Ya veis que he vuelto más pronto
9 I,XXXI | por eso es por lo que me veis a la mitad del camino de
10 I,XXXII | Guillermo en voz baja - , ya veis que es necesario. No tengáis
11 I,XXXVIII| que engordo porque no os veis menguar. ¡Es que vos enflaquecéis
12 II,XLI | dispuesto, y sin temor, como veis.~ ~ - No es necesario, monsieur
13 II,XLII | exclamó Adamas - . ¿No veis que he perdido mi cabeza?
14 II,XLIII | terror o de alegría - . Ya veis que debéis contestarme.~ ~
15 II,XLVIII | atender a razones.~ ~ - Veis, señor - le decía el buen
16 II,L | Empujad, empujad! ¿No veis que esos cuerpos muertos
17 II,LV | con Proserpina.~ ~ - Ya veis, mi Bradamante - le dijo - ,
18 II,LV | encontrara entre ellos a éste que veis aquí. Acababa de despedir
19 II,LVII | pies de profundidad, y ya veis que los taludes no permitirían
20 II,LXI | estradiotes voluntarios que veis aquí. Por medio de Belinda
21 II,LXIII | guardia prebostal - , me veis resignado a obedecer a vuestro
22 II,LXVI | Y bien, hija mía, ¿no veis ahora que Mario, ese niño
23 II,LXXIII | refugio. Es aquel convento que veis en lo alto de la meseta.
24 II,LXXIII | interesarme en ellos.~ ~ - ¿Veis, Lauriana, cómo ya no nos
25 II,LXXIII | muy capaz de hacer, como veis...~ ~ ~
26 II,LXXIV | detrás de aquella colina. ¿No veis el humo?~ ~ - Es poca cosa -
|