1-500 | 501-625
Tomo, Capětulo
1 I,XV | Cómo os llamáis?~ ~ - Mario - contestó el niño sin vacilar.~ ~ - ¿
2 I,XV | niño sin vacilar.~ ~ - ¿Mario? ¡Eso es un nombre italiano!~ ~ -
3 I,XV | preguntádselo a vuestra madre.~ ~ Mario se volvió hacia la morisca
4 I,XV | somos buenas gentes.~ ~ Mario pareció haber comprendido,
5 I,XV | Silvain, cogiendo de nuevo a Mario entre sus piernas - ; quiero
6 I,XV | conocer. Escucha, amigo Mario: si me contestas la verdad
7 I,XV | éste se hallaba sentado.~ ~ Mario parecía resuelto a todo
8 I,XV | que Alvimar se acercaba a Mario como para tocarle; pero
9 I,XV | humillación y la inquietud.~ ~ Mario comprendía lo que decían;
10 I,XV | comprende este idioma.~ ~ Mario miró el papel que le presentaran
11 I,XV | y abundante cabellera de Mario, y prosiguió:~ ~ - Pero
12 I,XV | palabras de Bois - Doré; Mario, que hablaba el árabe con
13 I,XVI | morisca habló así:~ ~ - Mario, mi bien amado, di a este
14 I,XVI | días y veo que no hay para Mario peligro alguno, juro decirlo
15 I,XVI | después de haber dado a luz a Mario y de haber entregado al
16 I,XVI | Adamas.~ ~ - No sé - contestó Mario.~ ~ - Entonces ruega a tu
17 I,XVI | acariciando la morena cabeza de Mario - no tenemos que habérnoslas
18 I,XVI | eduquen como a un noble.~ ~ Mario no sabía lo que era la nobleza.~ ~
19 I,XVI | la palabra noble? Vamos, Mario, pide a Mercedes que te
20 I,XVI | separaros sería una crueldad.~ ~ Mario, loco de alegría, se apresuró
21 I,XVI | saber - dijo Mercedes a Mario en árabe - ; pero no les
22 I,XVII | XVII - ~ Mario tomó la palabra, encantado
23 I,XVII | Sí ,sí! - exclamó Mario - . Es el nombre que hay
24 I,XVII | extranjera. ¡Adiós, maese Mario! Como habéis hablado muy
25 I,XVII | lo olvidaré.~ ~ El gentil Mario besó la mano del marqués
26 I,XVII | Qué regalaré al lindo Mario? - le preguntó - . Sería
27 I,XVII | hermoso como este pequeño Mario. No tenía en torno suyo
28 I,XVII | veo en los ojos de este Mario la inocencia y la simpatía
29 I,XVII | marqués al ver entrar a Mario y Mercedes conducidos por
30 I,XVII | prueba es que el padre de Mario fue asesinado cuatro días
31 I,XVIII | cantaba cada vez mejor y Mario la acompañaba muy bien.~ ~
32 I,XVIII | marqués se alegró de que Mario permaneciese algunos días
33 I,XVIII | su historia ni de la de Mario.~ ~ - Señor marqués - dijo
34 I,XXII | oro y os diré dónde está Mario, vuestro bien amado.~ ~ - ¡
35 I,XXII | volviéndose - . ¿Qué dice de Mario?~ ~ - ¿Quién es Mario? -
36 I,XXII | de Mario?~ ~ - ¿Quién es Mario? - le preguntó Lauriana.~ ~ - ¡
37 I,XXII | la inmensa llanura.~ ~ - ¡Mario! ¡Mario! - lloraba con voz
38 I,XXII | inmensa llanura.~ ~ - ¡Mario! ¡Mario! - lloraba con voz entrecortada - .
39 I,XXII | entrecortada - . Quiero ver a Mario. ¡Malo! ¡Asesino! ¡Me habías
40 I,XXII | prometido que me dejarías ver a Mario, que me daba de comer y
41 I,XXII | me pegasen. ¡Mercedes! ¡Mario! ¡Venid a buscarme! ¡Matadle! ¡
42 I,XXIII | Cómo! - dijo Adamas a Mario con seriedad, entreabriendo
43 I,XXIII | He esperado - contestó Mario con su voz dulce y acariciadora
44 I,XXIII | es este cuchillo? - dijo Mario, a quien el marqués, bondadoso
45 I,XXIII | Sí, sí, tenedlo - dijo Mario - ; pero ya he visto lo
46 I,XXIII | bajando la voz para que Mario no lo oyese:~ ~ - Me habías
47 I,XXIII | amo, tanto más cuanto que Mario, sintiendo que había hablado
48 I,XXIII | de mi padre! - contestó Mario, cuyo rostro se animó extraordinariamente.~ ~
49 I,XXIII | incendió las mejillas de Mario.~ ~ - ¡No miento nunca! -
50 I,XXIII | me ha dado el nombre de Mario.~ ~ - Pero Mercedes ha dicho,
51 I,XXIII | sello.~ ~ - Sí - contestó Mario - ; el sello provenía de
52 I,XXIII | Oh, no! - contestó Mario asustado - ; mi Mercedes
53 I,XXIV | intrigaban mucho a Adamas.~ ~ Mario, creyendo que estaba enojado
54 I,XXIV | buen rey Enrique. Ven aquí, Mario; ¿no has dicho cuatro días?~ ~ -
55 I,XXIV | conversaban en estos términos, Mario, de quien ya no se ocupaban,
56 I,XXIV | le hiciese mucho caso.~ ~ Mario conocía ya la alcoba de
57 I,XXIV | pero como el nombre de Mario, pronunciado por La Fleche,
58 I,XXIV | lleno de angustia. Al ver a Mario, su corazón herido exhaló
59 I,XXIV | nosotros mismos.~ ~ Pero Mario le detuvo.~ ~ - Basta ya
60 I,XXIV | unos instantes de silencio. Mario no le había hablado nunca
61 I,XXIV | basta, madre - dijo aún Mario - ; necesito el cuchillo
62 I,XXIV | hijo, estamos perdidos, Mario.~ ~ Él no la escuchó, y,
63 I,XXIV | se interrumpió al ver que Mario sollozaba.~ ~ El niño había
64 I,XXIV | papel chafado y usado que Mario había traído - . ¿Qué tienes,
65 I,XXIV | doloroso de ver... Pero... Mario, ¿dónde has cogido esto?~ ~ -
66 I,XXIV | encontrado sobre mi padre - dijo Mario recobrando valor - ; ved
67 I,XXIV | Leeré yo - dijo Mario - ; seguid con los ojos.~ ~
68 I,XXV | esta carta, que, leída por Mario, conmovía aún más hondamente
69 I,XXV | conmoverse mi corazón. Y ahora, Mario, besémonos como tío y sobrino
70 I,XXV | Dale esa sortija - dijo a Mario - ; acaso puedan abrirla,
71 I,XXV | Bah! - dijo el marqués a Mario - . No nos preocupemos.
72 I,XXV | La morisca, a quien Mario tradujo estas palabras,
73 I,XXV | todos los días a su querido Mario.~ ~ - ¡Concedido! - dijo
74 I,XXV | Después el marqués cogió a Mario en sus brazos, le colocó
75 I,XXV | compartían su alegría y Mario soportaba el examen con
76 I,XXV | descubrimiento de la familia de Mario.~ ~ Aquella carta había
77 I,XXV | había conservado y legado a Mario con la carta sin terminar
78 I,XXV | iniciales, vistas por Mercedes, Mario y Adamas, sobre las otras
79 I,XXVI | habéis dicho, mi querido Mario, que era un mozo ingenioso?~ ~ -
80 I,XXVI | muy divertido - contestó Mario - ; pero mi Mercedes no
81 I,XXVI | No creo - contestó Mario - ; no hablábamos nunca
82 I,XXVI | cierto punto la historia de Mario; en la región se ha enterado
83 I,XXVI | los sedosos párpados de Mario - , hay que llevarle con
84 I,XXVI | Venid, hijo mío - dijo a Mario - ; mirad este nidito de
85 I,XXVI | a mi Mercedes - preguntó Mario saltando de alegría - ,
86 I,XXVI | empezase la nueva vida de Mario, enloqueciéndole con engalanamientos
87 I,XXVII | engalanamiento.~ ~ Subió con Mario y Adamas a la sala desocupada
88 I,XXVII | y se alzaron las tapas, Mario creyó encontrarse ante un
89 I,XXVII | necesitaba para el equipo de Mario, al que preguntaron su opinión
90 I,XXVII | misterio del nacimiento de Mario y del asesinato de Florimond,
91 I,XXVII | dulce que le llamaba.~ ~ Era Mario, a quien el marqués no había
92 I,XXVII | suyo.~ ~ - Soy yo - dijo Mario - . Quiero que me des noticias
93 I,XXVII | y se alejó silbando.~ ~ Mario le llamó en vano. Cuando
94 I,XXVII | amable; pero había en el buen Mario algo de Bois - Doré: era
95 I,XXX | vas muy lejos? - exclamó Mario, que acababa de cenar con
96 I,XXX | estás! - dijo ingenuamente Mario - . ¿Es que vas otra vez
97 I,XXX | Abrazó varias veces a Mario con enternecimiento y bajó
98 I,XXXII | conocimiento con el hermoso Mario.~ ~ ~ ~
99 I,XXXIII | piso de arriba hallaron a Mario descalzo en el umbral de
100 I,XXXIII | angustias de Jovelin y de Mario - , he aquí un amiguito
101 I,XXXIII | no me pertenece. Tomadlo, Mario, puesto que tantas ganas
102 I,XXXIII | esta noche.~ ~ - Sí - dijo Mario dejando a Fleurial en su
103 I,XXXIII | Qué le harán? - preguntó Mario pensativo.~ ~ - Os lo diré
104 I,XXXIII | decirte vos? - preguntó Mario sorprendido.~ ~ - Sí, hijo
105 I,XXXIII | Entonces, ¿me quieres mucho, Mario? ¡Me alegro! ¿Pero cómo
106 I,XXXIV | propósito de su querido Mario. Le llamó para reanudar
107 I,XXXIV | anciano.~ ~ - Padre - contestó Mario alegremente - , vengo del
108 I,XXXIV | Se podría presentar a Mario a una dama con su traje
109 I,XXXIV | me dio mi rey, quiero que Mario lo lleve igualmente y que
110 I,XXXIV | precisamente el día que recobré a Mario? Y como ella no había rechazado,
111 I,XXXIV | elegante mientras que mi pobre Mario...~ ~ - Señor, señor, dejadme
112 I,XXXIV | obrar a mi antojo; nuestro Mario estará muy bien.~ ~ El traje
113 I,XXXIV | estuviera junto a él; pero Mario estaba en manos de Adamas,
114 I,XXXV | triunfante:~ ~ - ¡El señor conde Mario de Bois - Doré!~ ~ La sorpresa
115 I,XXXV | gozo cuando vio entrar a Mario vestido de aldeano, es decir,
116 I,XXXV | compostura; estaba perfecto.~ ~ Mario, emperifollado y perfumado
117 I,XXXV | Dada la inteligencia de Mario, era cosa fácil aprender
118 I,XXXV | causaría vuestra negativa...~ ~ Mario se detuvo. Había aprendido
119 I,XXXV | Guillermo al entrar, mirando a Mario - . Sí; es mi gitanito. ¡
120 I,XXXV | Oh! Ya sé - dijo Mario. He montado sobre Squilindre.~ ~ - ¿
121 I,XXXV | suave?~ ~ - No mucho - dijo Mario riendo.~ ~ Y empezó a charlar
122 I,XXXV | pruebas, la historia de Mario, pero sin pronunciar el
123 I,XXXVI | Todos festejaron al gentil Mario, que por su carácter bueno
124 I,XXXVI | hablemos ya de nada hasta que Mario esté en edad de sentir algún
125 I,XXXVI | proclamó el descubrimiento de Mario; pero al rústico auditorio
126 I,XXXVI | heredera y sus invitados. Mario encantó y conquistó también
127 I,XXXVI | estuvo a punto de llamar a Mario, que iba de grupo en grupo
128 I,XXXVI | la vieja y consintió que Mario estrechase las de todos
129 I,XXXVI | muerto.~ ~ La llegada de Mario interrumpió esta conversación.
130 I,XXXVI | frente al marqués, teniendo a Mario a su derecha.~ ~ Lucilio
131 I,XXVII | guante viejo y el hermoso Mario surgió de sus entrañas vestido
132 I,XXVII | obtuvo un éxito enorme.~ ~ Mario recitó un monólogo dedicado
133 I,XXVII | retrato, del marqués, que Mario besó piadosamente, y, por
134 I,XXVII | disputaron las caricias de Mario y se retiraron a las once,
135 I,XXVII | aves. Lauriana quiso que Mario fuese de la partida. Le
136 I,XXVII | héroes de la fiesta.~ ~ Mario se divirtió de tal manera,
137 I,XXVII | o se volviese loco. Pero Mario demostró que tenía un temperamento
138 I,XXVII | por Guillermo de Ars.~ ~ Mario propuso a los chiquillos
139 I,XXVII | groseros y remendados que Mario vestía al hacer su entrada
140 I,XXVII | mismo tiempo presentaron a Mario una enorme cesta que contenía
141 I,XXVII | furor.~ ~ Empezó a señalar a Mario la filosofía, la historia,
142 I,XXXVIII| inteligencia de la morisca, Mario estaba vestido como correspondía
143 I,XXXVIII| Aquella enseñanza divertía a Mario, porque era un motivo para
144 I,XXXVIII| con tal naturalidad, que Mario reía hasta revolcarse por
145 I,XXXVIII| dejase ir a trabajar para Mario.~ ~ El marqués y su discípulo
146 I,XXXVIII| provecho de la enseñanza de Mario, que era bastante burlón
147 I,XXXVIII| Se marchaba ofendida, y Mario, en medio de sus carcajadas,
148 I,XXXVIII| aburría considerablemente a Mario. Pero, con una energía muy
149 I,XXXVIII| estudios y tantas diversiones, Mario iba haciéndose el más lindo
150 I,XXXIX | le ocurrió ir a buscar a Mario; le parecía que no había
151 I,XXXIX | caricias de su bien amado.~ ~ Mario se acercó quedamente de
152 I,XXXIX | Lauriana? - le preguntó Mario, alentado por aquella efusión.~ ~ - ¡
153 I,XXXIX | marcharse.~ ~ - ¡Ay, mi pobre Mario! ¿Quién sabe si volverá?
154 I,XXXIX | buen padre?~ ~ - Sí - dijo Mario - ; está en el jardín. ¿
155 I,XXXIX | casi su amor entre ella y Mario.~ ~ Se había negado a aprender
156 I,XXXIX | sabio abate Anjorrant, con Mario y ahora con Lucilio. Pero
157 I,XXXIX | como la hermana mayor de Mario, dado que los pocos anos
158 I,XXXIX | este querubín.~ ~ Lauriana, Mario y el marqués se hicieron
159 I,XXXIX | lecciones que Jovelin daba a Mario en el salón. Escuchaba mientras
160 I,XXXIX | terminar de dar sus lecciones, Mario entregaba a la joven las
161 I,XXXIX | razonable; pero a veces Mario tenía momentos de travesura,
162 I,XXXIX | personaje era tan estúpida, que Mario, sin odiarle precisamente,
163 I,XXXIX | hierba la desdichada nariz, y Mario, subido en el pedestal,
164 I,XXXIX | momento en que no la tenía.~ ~ Mario se declaró culpable; el
165 I,XXXIX | reproches amargos; pero Mario se echó a llorar a lágrima
166 I,XXXIX | marqués, al que los llantos de Mario habían trastornado - . ¿
167 I,XXXIX | aviesa de hacer aparecer a Mario como culpable.~ ~ - Es cierto -
168 I,XXXIX | del castillo después de Mario. Pero Clindor mostró tan
169 II,XL | y las locas caricias de Mario, sin contar con que su fragancia
170 II,XL | la piel.~ ~ Al parecer, Mario no se dio cuenta; pero los
171 II,XL | corazón. Indudablemente Mario no había pensado en burlarse
172 II,XL | alegría; pero la ocurrencia de Mario se le antojaba muy graciosa,
173 II,XL | muchachas.~ ~ Al ver que a Mario le ocurría lo mismo, el
174 II,XL | y al acostarse regañó a Mario que, muy arrepentido, prometió
175 II,XL | ante el cómico aspecto de Mario y también se había reído.
176 II,XL | sobre el jubón blanco de Mario aparecieron las mismas manchas;
177 II,XL | mis estatuas?~ ~ Examinó a Mario sin decir nada; en los puños
178 II,XL | Adamas se puso de parte de Mario, que acababa de entrar en
179 II,XL | Libertino ya?~ ~ El pobre Mario apareció deshecho en llanto.~ ~ - ¡
180 II,XL | excusas de vuestro padre.~ ~ Mario se abalanzó a su cuello.
181 II,XLI | que cumplir.~ ~ Lauriana y Mario, que estaban en el gabinete,
182 II,XLII | servicio del lujo de su querido Mario, no vaciló entre este sacrificio
183 II,XLIII | hallaron a Lauriana y a Mario.~ ~ Estaban todos tan emocionados,
184 II,XLIII | intranquilos por vos - dijo Mario - , a causa de ese gran
185 II,XLVII | entró en su gran casa.~ ~ Mario no dormía; estaba jugando
186 II,XLVII | que él traía mientras que Mario los iría traduciendo como
187 II,XLVII | encontró lo que sigue, que Mario tradujo de corrido, casi
188 II,XLVII | sin vos la educación de Mario quedaría incompleta y perdida.
189 II,XLVII | dispuestos en favor del lindo Mario, conmovidos por el relato
190 II,XLVII | la época del encuentro de Mario.~ ~ Como consecuencia de
191 II,XLVIII | marqués llevó consigo a Mario hasta el castillo de Montlevic,
192 II,XLVIII | del Berry.~ ~ El marqués y Mario pasaron una hora en su casa;
193 II,XLVIII | altura llamada Terrier.~ ~ Mario, intrigado por estas precauciones,
194 II,XLVIII | que se halla trasplantada. Mario soñaba ya con hermosas proezas
195 II,XLVIII | necesario, para defenderla.~ ~ Mario se rindió ante tan halagadora
196 II,XLVIII | aldea, cuando el caballo de Mario, que iba delante, dio una
197 II,XLVIII | había un banco caído.~ ~ Mario llamó en vano; nadie contestó.~ ~
198 II,XLVIII | Corramos! - dijo Mario, poniendo de nuevo su caballo
199 II,XLVIII | para detener el caballo de Mario - ; eso no es una fiesta.
200 II,XLVIII | Tú bromeas! - exclamó Mario desasiéndose - . ¿Ocultarme
201 II,XLVIII | los edificios del cortijo Mario distinguió confusamente
202 II,XLVIII | obscurecía bajo nubes de humo.~ ~ Mario, sujeto por el carrocero,
203 II,XLVIII | Entonces ve - dijo Mario - , te lo juro.~ ~ - Pero
204 II,XLVIII | reflexionar, hubiera llevado a Mario al pueblo, fuera del corral,
205 II,XLVIII | eran chusma y nada más.~ ~ Mario, arrimado a la verja del
206 II,XLVIII | eran dueños del corral.~ ~ Mario estaba solo; Aristandre
207 II,XLVIII | comunicaba con el castillo.~ ~ Mario sintió miedo; después, la
208 II,XLVIII | aquí - pensaba el pobre Mario - , ¡qué intranquilas deben
209 II,XLVIII | de los sitiados, porque Mario distinguía inflexiones de
210 II,XLVIII | rojizo, a través del que Mario vio flotar rápidamente sombras
211 II,XLIX | voces se perdieron, pero Mario las había reconocido. Eran
212 II,XLIX | el sitio de la casa.~ ~ Y Mario, que había distinguido rostros
213 II,XLIX | ruido era tan leve, que Mario se abrevio a mirar a través
214 II,XLIX | refugio en el mismo lugar.~ ~ Mario no había tenido tiempo de
215 II,XLIX | voz baja:~ ~ - ¿Estás ahí, Mario?~ ~ - ¿Eres tú, Pilar? -
216 II,XLIX | entregarme?~ ~ - ¡No, no, Mario! - contestó ella - . Quiero
217 II,XLIX | de La Fleche. Sálvame, mi Mario; sufro demasiado con ese
218 II,XLIX | él para...~ ~ - No, no, Mario, guarda tu dinero; y si
219 II,XLIX | seguiré. No soy mala contigo, Mario. No quiero a nadie más que
220 II,XLIX | no sabes gatear y saltar, Mario?~ ~ - Sí; pero sé que no
221 II,XLIX | querido carrocero! - exclamó Mario echando los brazos alrededor
222 II,XLIX | de su embriaguez - dijo Mario - ; crucemos este trozo
223 II,XLIX | puerta.~ ~ - ¡Sí! - exclamó Mario - ; por eso he visto a Sancho
224 II,XLIX | podemos volver a abrir - dijo Mario, que reflexionaba más rápidamente
225 II,XLIX | andando. ¡Ah! monsieur Mario, ¡si pudiera echar mano
226 II,XLIX | fatigaros.~ ~ - Sé correr - dijo Mario - . No pienses en el caballo;
227 II,XLIX | alcanzaré.~ ~ - Pero si te...~ ~ Mario se detuvo con el corazón
228 II,XLIX | Vamos, vamos - dijo Mario - . ¡Todo por Lauriana y
229 II,XLIX | Una idea! - exclamó Mario - . Voy a ponerme mis harapos
230 II,XLIX | ceremonia en la cabaña.~ ~ Mario lo descolgó rápidamente,
231 II,XLIX | niños junto al rastrillo. Mario, delante, tocando la última
232 II,XLIX | dormidos o distraídos.~ ~ Mario no podía estrechar las manos
233 II,XLIX | gritó una voz sorda, que Mario reconoció en seguida por
234 II,XLIX | la estaca estaba alzada; Mario soltó la cadena, se precipitó
235 II,XLIX | por un gitano borracho, y Mario, intentando en vano distinguir
236 II,XLIX | la gitanita horrorizó a Mario. Había sido educada entre
237 II,XLIX | rápida asociación de ideas, Mario pensó en Lauriana, y toda
238 II,XLIX | verse sobre aquel muerto, Mario se sintió inundado por un
239 II,XLIX | reconocido. Era el caballito de Mario, que le había adivinado
240 II,XLIX | esta forma con su caballo, Mario arreglaba el estribo, algo
241 II,L | L - ~ Cuando Mario y Aristandre llegaron a
242 II,L | Uno de los muertos que Mario había encontrado en medio
243 II,L | ejercicio y aprendizaje, a Mario y a los jóvenes de la casa.
244 II,L | nadie. Él solo sabía que Mario no debía acompañar a su
245 II,L | para temer que expusiese a Mario a algún peligro, y suponían
246 II,L | por allí al encuentro de Mario, mandar un aviso al marqués
247 II,L | aquí, estoy seguro! ¡Pero Mario! ¡Tenía que traerle! ¿Has
248 II,L | que traerle! ¿Has visto a Mario?~ ~ - No; ya he pensado
249 II,L | mirado por todas partes; Mario no estaba.~ ~ - Entonces ¡
250 II,L | Entonces ¡alabado sea Dios! Si Mario hubiera estado con Aristandre
251 II,L | abalanzándose a su cuello - . ¿Y Mario? ¿Dónde está Mario?~ ~ -
252 II,L | Y Mario? ¿Dónde está Mario?~ ~ - Está salvado - dijo
253 II,L | correr a la terraza, y vi a Mario que huía, ligero como el
254 II,L | reunirme con nuestro lindo Mario y estaba tiritando. Lo que
255 II,L | defensa, vamos a reunirnos con Mario en el momento en que llega
256 II,L | al otro, gastar poco»~ ~ Mario vio la hostería iluminada
257 II,LI | LI - ~ Mario entró sin dificultad; no
258 II,LI | acaso estaba allí mismo.~ ~ Mario buscó, llamó con precaución,
259 II,LI | misterioso palabras que Mario no comprendía.~ ~ Se deslizó
260 II,LI | traigo carta, - contestó Mario mirando al extranjero con
261 II,LI | La Fleche - contestó Mario al azar.~ ~ - ¡Eh? ¿Qué
262 II,LI | Esperad! - exclamó Mario inspirado por estas palabras - .
263 II,LI | teniente Saqueo se dirigió a Mario, que buscaba el medio de
264 II,LI | contestó prudentemente Mario - ; busco si hay algo que
265 II,LI | nos dé orden de comer.~ ~ Mario no tenía hambre. Estaba
266 II,LI | podía ser una ilusión, y Mario acechaba el momento en que
267 II,LI | muy ágil.~ ~ Y designó a Mario la escalera de madera que
268 II,LI | vuelven! ¡Callémonos! - dijo Mario.~ ~ Y volvió a colocarse
269 II,LI | granuja - dijo Saqueo a Mario - . ¡Y a ver si trabajas
270 II,LI | ver si trabajas bien!~ ~ Mario se levantó afectando indolencia
271 II,LI | pon el mantel a escape.~ ~ Mario subió y dijo a la criada:~ ~ - ¿
272 II,LI | explicaciones - contestó Mario - . Estoy solo; quiero que
273 II,LI | de marqués! - interrumpió Mario - . Vete, buena mujer; y
274 II,LI | encuadernados con seda - dijo Mario, apoderándose del tomo que
275 II,LI | espada.~ ~ - Padre - dijo Mario, que miraba por la ventana - ,
276 II,LII | LII - ~ Mario se deslizó como un gato
277 II,LII | equipo y los cuadros.~ ~ Mario no se había equivocado al
278 II,LII | alzando un pie para empujar a Mario hacia el respetable capitán.~ ~
279 II,LII | el respetable capitán.~ ~ Mario esquivó el ultraje pasando
280 II,LII | dignaban dominarse ante Mario y los de casa. Mario, que
281 II,LII | ante Mario y los de casa. Mario, que había arriesgado mucho
282 II,LII | Es inútil - exclamó Mario precipitándose ante la tizona
283 II,LII | dijo Macabro viendo salir a Mario - . Se lo regalaré a mi
284 II,LII | marqués, preocupado por Mario, estaba en un pasillito
285 II,LII | trozos de conversación; Mario, al ir a buscarle, se apresuró
286 II,LII | juzgaba muy grave. Pero Mario poseía la fe dichosa de
287 II,LIII | presente circunstancia.~ ~ Como Mario le había advertido que Macabro
288 II,LIII | vio obligado a abandonar a Mario, a quien el capitán retuvo.~ ~
289 II,LIII | sé, mi capitán - contestó Mario, que aun no había olvidado
290 II,LIII | Tres grandes cosas - dijo Mario, que recordó oportunamente
291 II,LIII | sin decir nada y salió.~ ~ Mario lo observaba todo, y la
292 II,LIII | he visto en Brilbault?~ ~ Mario no se inmutó.~ ~ - No estaba
293 II,LIII | Monsieur de Alvimar? - dijo Mario, que iba comprendiendo el
294 II,LIII | doscientos jinetes! - dijo Mario, que creía asustar a su
295 II,LIII | moral.~ ~ El corazón de Mario latía bajo sus andrajos.
296 II,LIII | teniente había abandonado.~ ~ Mario se atrevió a interrogarle:~ ~ -
297 II,LIII | renacer la esperanza de Mario.~ ~ - Si están muy cansados -
298 II,LIII | comunicado sin duda que Mario había ido por su parte,
299 II,LIII | energía cuando hace falta.~ ~ Mario, que estudiaba el italiano
300 II,LIII | No, no - contestó Mario - . Somos muy buenos amigos
301 II,LIII | palmada sobre el hombro de Mario.~ ~ Y le dijo al oído:~ ~ -
302 II,LIV | Ay, hijo mío! - decía Mario - . ¿Por qué estarás tú
303 II,LIV | bolsillo de sus calzas.~ ~ Mario se apoderó del pañuelo,
304 II,LIV | prudente.~ ~ Santiago miró a Mario a hurtadillas y, sin contestar,
305 II,LIV | Trabaja, padre, trabaja - dijo Mario - ; el teniente te está
306 II,LIV | la enemiga personal de Mario, la Guillette Carcat de
307 II,LIV | Estamos salvados - pensó Mario - ; no nos reconoce.~ ~
308 II,LIV | a su supuesta mujer y a Mario, el marmitón improvisado.~ ~
309 II,LIV | de libertad.~ ~ El mismo Mario iba de vez en cuando hasta
310 II,LIV | Proserpina.~ ~ El pobre Mario le seguía temblando de miedo
311 II,LIV | órdenes, y hábilmente hizo que Mario se colocase detrás de él.~ ~ - ¡
312 II,LIV | insultado; pero la presencia de Mario paralizaba su valor. Incierto
313 II,LV | había llegado y, empujando a Mario, le echó fuera de la sala
314 II,LV | Estamos salvados - dijo a Mario en la escalera - . No me
315 II,LV | el marqués se dirigía con Mario hacia la puerta de la cocina;
316 II,LV | pensáis? ¡Mi heredera! Cuando Mario...~ ~ - ¡Ah! He aquí la
317 II,LV | precipitó hacia la escalera. Mario, asustado por el ruido que
318 II,LVI | Trajeron al marqués y a Mario, que se agarraba desesperadamente
319 II,LVI | segundo se apoderaron de Mario, que gritó al marqués:~ ~ - ¡
320 II,LVI | mientras empezaba a atar a Mario - ; esto hará que la escritura
321 II,LVI | inútil toda resistencia: Mario estaba en poder de aquellos
322 II,LVI | Dejadme a mí - dijo Mario, rechazándole.~ ~ Y con
323 II,LVI | cuanto pudo, llevando a Mario apretado contra su pecho.~ ~ -
324 II,LVI | detuvo su caballo y el de Mario.~ ~ - ¡Alto! - le dijo - .
325 II,LVI | Somos perseguidos?~ ~ Mario escuchó; pero el ruido de
326 II,LVI | No, padre, no - repuso Mario, que ya se hallaba de nuevo
327 II,LVI | esperan.»~ ~ Detuvo otra vez a Mario para comunicarle sus impresiones.~ ~
328 II,LVI | comunicarle sus impresiones.~ ~ Mario miró los árboles y dijo:~ ~ - ¡
329 II,LVI | Sigamos andando - dijo Mario - . Si no son enemigos,
330 II,LVI | por empeñarse, a pesar de Mario, en permanecer detrás, para
331 II,LVI | es Guillermo! - exclamó Mario - . Reconozco su voz.~ ~
332 II,LVI | vuestro caballo y el de Mario. Pero creía que eran ladrones
333 II,LVI | haberos asesinado. ¿Es éste Mario? En verdad que estáis los
334 II,LVII | marqués apartó un poco a Mario.~ ~ - Hijo mío - le dijo - ,
335 II,LVII | Cómo, padre! - exclamó Mario, desesperado - ; me habláis
336 II,LVII | verlas, y después de dejar a Mario en medio de una pequeña
337 II,LVII | pasado desde la evasión de Mario, y en estas cuatro horas
338 II,LVII | las ventanas del patio - Mario está aquí, porque el perrito
339 II,LVII | tumulto para ir en busca de Mario.~ ~ Lauriana, armada y exaltada,
340 II,LVII | Mira, Adamas, mira. Busca a Mario; va detrás del perrito. ¡
341 II,LVII | implacable. Había visto a Mario colocado por el marqués
342 II,LVII | despejada, muy intranquilo por Mario, y no pudiendo lanzar su
343 II,LVII | y vio llegar hacia él a Mario, que pensaba que ya podía
344 II,LVII | instantes; veía llegar a Mario, y le apuntaba tranquilamente,
345 II,LVII | se resolvió a escoger a Mario: verle morir sería, sin
346 II,LVII | su apacible ferocidad.~ ~ Mario iba a caballo; el tiro partió;
347 II,LVII | la ayuda del desesperado Mario levantaban a la pobre morisca,
348 II,LVII | bruscamente sus palabras.~ ~ Mario había seguido al marqués.
349 II,LVIII | Sus manos tropezaron con Mario, que se esforzaba en levantarle,
350 II,LVIII | que le he matado - dijo Mario - , porque no se mueve.~ ~ - ¡
351 II,LVIII | demasiado tarde - contestó Mario, que estaba como ebrio,
352 II,LVIII | derecho, que ceñía el talle de Mario en el momento del disparo;
353 II,LVIII | transportaron al castillo, donde Mario y Lauriana la siguieron
354 II,LVIII | llegaban, porque monsieur Mario se lo había advertido; ha
355 II,LVIII | seres queridos: primero a Mario, que no se hallaba junto
356 II,LVIII | continuamente para preguntar por Mario con una súbita ansiedad.~ ~
357 II,LVIII | recibía en sus brazos a Mario, que se precipitaba desde
358 II,LVIII | desobedecido, padre? - dijo Mario - . Me habías prohibido
359 II,LVIII | vacilar, besó fraternalmente a Mario, y éste le devolvió sus
360 II,LVIII | hallaba junto a la morisca. Mario no había querido vanagloriarse
361 II,LVIII | preceptor y el regreso de Mario, que no sentía el dolor
362 II,LVIII | intenciones de martirizar a Mario, excitó contra ella la execración
363 II,LIX | fuerzas para llamarlos.~ ~ Mario, ágil y compasivo, les ayudaba
364 II,LIX | dispuestos a hacerle caso, cuando Mario pasó cerca y oyó la discusión.
365 II,LIX | con diversos pretextos, y Mario tuvo que ir a buscar a Aristandre,
366 II,LIX | Tierra y chinas? - contestó Mario, mirando con horror y sorpresa
367 II,LIX | mirada.~ ~ Los ojos de Mario siguieron instintivamente
368 II,LIX | notar aquellas huellas a Mario - . Ya sé que estos gitanos
369 II,LIX | mi buen amigo - contestó Mario horrorizado - . Tú te das
370 II,LIX | conocéis?~ ~ - Sí - dijo Mario - , la conozco demasiado,
371 II,LIX | permaneciera sobre sus tierras.~ ~ Mario, extenuado por el cansancio,
372 II,LX | aldea y en el castillo. Mario y Lauriana, al regresar
373 II,LX | desolación.~ ~ Mientras Mario contaba a su amiga los detalles
374 II,LX | escalera de la cabaña.~ ~ Mario, sin estar enfermo, estaba
375 II,LX | mirada dulce y clara.~ ~ - Mario mío - le dijo - , temo que
376 II,LX | Lauriana mía - contestó Mario - ; pero también pienso
377 II,LX | no te agradaba?~ ~ - Sí, Mario; me agradas mucho, puesto
378 II,LX | Verdaderamente no lo sé, Mario; pero no lo creo. Yo soy
379 II,LX | ahora.~ ~ - No lo sabes, Mario; dicen que se muda el corazón
380 II,LX | joven de los dos?~ ~ - No, Mario; eres mucho más razonable
381 II,LX | No debo decir eso, Mario; él era mi marido, y tú
382 II,LX | pena cuando murió?~ ~ - Sí, Mario. Era mi primo; he llorado
383 II,LX | marido, ¿no llorarías?~ ~ - Mario - dijo Lauriana - , no hay
384 II,LX | Y qué puede importarte, Mario, el que yo sea tu mujer?
385 II,LX | pañuelo - . Vamos, vamos, Mario; te digo que no estás bueno
386 II,LX | Lo pasado, pasado - dijo Mario - ; lo que ha de venir...
387 II,LX | niña en tu Lauriana?~ ~ Mario reflexionó un momento y
388 II,LXII | conversación que había tenido con Mario respecto a su matrimonio,
389 II,LXII | él, y preveía que cuando Mario llegase a la edad de distinguir
390 II,LXII | siguiente se tranquilizó.~ ~ Mario había dormido y se había
391 II,LXII | volvió a ser por completo el Mario dichoso, alternativamente
392 II,LXII | adorno de la futura esposa de Mario.~ ~ El marqués gastó gran
393 II,LXII | hacia los niños, Lauriana y Mario, con una especie de emulación.~ ~
394 II,LXII | maravillosamente asiduo como los de Mario. Su corazón amante y su
395 II,LXII | ideas sombrías, recurría a Mario.~ ~ Entonces decía a Mercedes:~ ~ -
396 II,LXIII | de primavera, Lauriana y Mario corrían por el prado del
397 II,LXIII | Y a mí! - exclamó Mario, cogiendo su pequeña tizona,
398 II,LXIII | empresa era imposible, y Mario se opuso a ella cuando vio
399 II,LXIII | altiva, dando el brazo a Mario, pálido y pensativo.~ ~
400 II,LXIII | negar sus creencias.~ ~ Mario y Mercedes la suplicaron
401 II,LXIII | serenidad admirable.~ ~ Mario, abrumado y como atontado,
402 II,LXIII | corazón.»~ ~ - ¡Sí! - exclamó Mario, arrojándose en los brazos
403 II,LXIII | Si no está - dijo Mario, animado por los proyectos
404 II,LXIII | caviléis, Adamas; y tú, Mario, resígnate. He jurado a
405 II,LXIII | alguna probabilidad de éxito. Mario esperaba que cambiase de
406 II,LXIII | voluntariamente. ¿Quién sabe, mi pobre Mario, si no te guardarían en
407 II,LXIII | de visitarla a diario con Mario en el locutorio, en presencia
408 II,LXIII | pesar de esta esperanza, Mario sintió que el corazón se
409 II,LXIII | no temiendo ya afligir a Mario con su dolor.~ ~ - Mercedes
410 II,LXIII | lo hago para consuelo de Mario, puesto que te quiere aun
411 II,LXIII | tranquilidad para tranquilizar a Mario, que tenía siempre la mirada
412 II,LXIV | No veía a nadie más que a Mario, que iba a pie, sin lujo
413 II,LXIV | demostró mucho interés por Mario, cuando le vio venir a tomar
414 II,LXIV | recuerdos desagradables.~ ~ Mario se esforzaba en estar alegre
415 II,LXIV | su situación actual.~ ~ Mario estaba pálido y se hacía
416 II,LXIV | las idas misteriosas de Mario a los arrabales llamaron
417 II,LXV | en los hermosos ojos de Mario; Mario se había vuelto hacia
418 II,LXV | hermosos ojos de Mario; Mario se había vuelto hacia la
419 II,LXV | mano de su prometida.~ ~ Mario, confuso y mortificado,
420 II,LXV | tutor y padre adoptivo de Mario de Bois - Doré, aquí presente.~ ~ -
421 II,LXV | No duermo! - exclamó Mario, arrojándose en los brazos
422 II,LXV | estremeció; el dolor de Mario le recordó la escena del
423 II,LXV | acabaron de desesperar a Mario, y enojaron seriamente al
424 II,LXV | de matrimonio hasta que Mario tenga diez y nueve o veinte
425 II,LXV | broma las pretensiones de Mario; pero sin acrimonia ni malicia,
426 II,LXV | le llegaba al hombro.~ ~ Mario durmió mal, y al día siguiente
427 II,LXV | siendo joven, creía que Mario estaba en la edad de sentir
428 II,LXV | había llenado la cabeza.~ ~ Mario no comprendía las sutiles
429 II,LXV | manera de ser conmigo. Si Mario no es más que un niño, en
430 II,LXV | hubiera preferido Guillermo a Mario; un yerno completamente
431 II,LXVI | parecer por la Motte Seuilly; Mario tenía algo de fiebre; Lauriana,
432 II,LXVI | yo debía ir a cuidar a Mario. Al menos, vos debíais ir
433 II,LXVI | llevase a Briantes.~ ~ Halló a Mario bastante consolado y sin
434 II,LXVI | de rezar según sus ideas. Mario y ella hacían por la noche
435 II,LXVI | ocurría disputar. Además, Mario estaría dispuesto a hacer
436 II,LXVI | borde de sus párpados.~ ~ Mario, que no parecía ocupado
437 II,LXVI | por el aire razonable de Mario.~ ~ - Además - añadió el
438 II,LXVI | Contrariarlas, no - dijo Mario - ; pero...~ ~ - Pero ¿qué? -
439 II,LXVI | llegaríais a compartirlas, Mario, ni aun por amistad a mí?~ ~ - ¡
440 II,LXVI | No, no, padre! - dijo Mario con una energía extraordinaria - .
441 II,LXVI | del Papa»?~ ~ Lauriana y Mario discutieron, como niños
442 II,LXVI | Lauriana continuó malhumorada; Mario no cedió, y acabó por exclamar
443 II,LXVI | mía, ¿no veis ahora que Mario, ese niño encantador, es
444 II,LXVI | idea de ser la mujer de Mario. En sus pensamientos más
445 II,LXVI | que estaba enamorada de Mario, Lauriana, algo atormentada
446 II,LXVI | idea. Era la época en que Mario cumplía los quince años.~ ~
447 II,LXVI | rechazar esta idea, porque Mario, a los quince años, no parecía
448 II,LXVI | de aquella época en que Mario tenía quince años y Lauriana
449 II,LXVI | accedió a los deseos de Mario, que sentía curiosidad por
450 II,LXVII | nieto.~ ~ Llamaban así a Mario en Bourges; porque el príncipe,
451 II,LXVII | los restos de sus trajes; Mario comprendió el desdén del
452 II,LXVII | espectáculo.~ ~ La belleza de Mario llamó la atención más aún
453 II,LXVII | sonrisas que iban hacia él.~ ~ Mario no prestaba atención a ello.
454 II,LXVII | padre, y le parecía que Mario, casado a los diez y seis
455 II,LXVII | situación más temible que Mario novelescamente enamorado
456 II,LXVII | advertido en el rostro de Mario, y que bien podían ser la
457 II,LXVII | momento de subir al coche, Mario tuvo un desfallecimiento
458 II,LXVII | lívido y desfallecido. Pero Mario se repuso en seguida, diciendo
459 II,LXVII | Beuvre. Ante la energía de Mario, tuvo el valor de no hacerlo;
460 II,LXVII | ocurriese, había llegado para Mario la edad en que se imponía
461 II,LXVII | separación de algunos años.~ ~ Mario, tan expansivo en todos
462 II,LXVII | parece; porque si nuestro Mario perdiese la esperanza que
463 II,LXVII | preguntó: «¿Es hora de llamar a Mario para la lección?»~ ~ - ¿
464 II,LXVII | todavía estará levantado. Mario duerme; el momento es oportuno
465 II,LXVIII | decidido a esperar el enlace de Mario con Lauriana, o con otra
466 II,LXVIII | quedan y casaos. Viajaré con Mario durante algunos meses, y
467 II,LXVIII | cuando os vuelva a ver, Mario se habrá acostumbrado ya
468 II,LXVIII | El marqués condujo a Mario a París. Hizo que viera
469 II,LXVIII | las discretas maneras de Mario llamaron la atención: los
470 II,LXVIII | pálido sol de Luis XIII.~ ~ Mario había experimentado una
471 II,LXVIII | la deliciosa lozanía de Mario; al principio, el buen señor,
472 II,LXVIII | hubiera podido elevar a Mario, como se elevan tantos otros;
473 II,LXVIII | grandemente a no ser por Mario, quien, siempre estudioso
474 II,LXVIII | fracasado.~ ~ No comunicaba a Mario todas sus decepciones. Había
475 II,LXVIII | y para darlos acerca de Mario, por si pudiesen interesar
476 II,LXVIII | noble familia de Mérida, y Mario era el fruto de un matrimonio
477 II,LXVIII | corazón juvenil como el de Mario. ¿Es que le habré dado una
478 II,LXVIII | Pero yo conozco el mundo: Mario sueña con la guerra tanto
479 II,LXVIII | con el orgullo, y triunfó. Mario no se encontraba todavía
480 II,LXVIII | en París de esta noticia, Mario había manifestado más alegría
481 II,LXVIII | pero apenas nombraba a Mario, como si hubiera temido
482 II,LXVIII | frialdad. También inventó que Mario se había mostrado en aquella
483 II,LXVIII | renunció fieramente al ingrato Mario. En Bourges lo había amado,
484 II,LXVIII | oferta con el pretexto de que Mario era demasiado joven todavía
485 II,LXVIII | momento de la separación, Mario, que pretendía que estaba
486 II,LXIX | un soldado voluntario.~ ~ Mario de Bois - Doré - ya se habrá
487 II,LXIX | acababa de colocar junto a Mario.~ ~ Este jinete, tenía unos
488 II,LXIX | ardiente y noble corcel de Mario.~ ~ Los dos jinetes se saludaron
489 II,LXIX | saludaron en silencio, y Mario moderó el trote de su caballo
490 II,LXIX | Después de todo, señor - dijo Mario - , me parece que nuestros
491 II,LXIX | del todo desconocida.~ ~ Mario miró atentamente al jinete
492 II,LXIX | abad Poulain - contestó Mario, llevando por segunda vez
493 II,LXIX | Monsieur Poulain - contestó Mario, con cierta severidad - ,
494 II,LXIX | señorita de Beuvre? - repuso Mario, con una lealtad que contrastaba
495 II,LXIX | Monsieur Poulain examinó a Mario a hurtadillas. Tenía la
496 II,LXIX | señor - dijo vivamente Mario - . Solicitó compartir el
497 II,LXIX | hubierais sabido - dijo Mario - , no me arrepiento de
498 II,LXX | metamorfosis en pocas palabras.~ ~ Mario había tenido un duelo para
499 II,LXX | perifollos del marqués. Mario había malherido a su adversario: ¡
500 II,LXX | otra cosa que hacer.~ ~ Mario, muy excitado por la impaciencia
1-500 | 501-625 |