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Tomo, Capětulo
501 II,LXX | peleaban y se abrazaban.~ ~ Mario, sentado bajo la campana
502 II,LXX | de su deseo, mientras que Mario se dejaba mecer en sus meditaciones
503 II,LXX | molestaba tampoco.~ ~ De pronto, Mario vio entrar a una criatura
504 II,LXX | indumento y de su mal genio.~ ~ Mario no comprendía con qué intención
505 II,LXX | Aquel nombre de Pilar sacó a Mario de su meditación: examinó
506 II,LXX | espíritus turbados causó en Mario una viva repulsión, y se
507 II,LXX | casto, un ángel del cielo, Mario de Bois - Doré. Que comience
508 II,LXX | a la adivinadora.~ ~ - ¿Mario de Bois - Doré? - exclamó
509 II,LXX | enseñad vuestras manos.~ ~ Mario salió de su rincón y se
510 II,LXX | he visto, Belinda - dijo Mario a esta última - ; en cuanto
511 II,LXX | mis líneas, y basta.~ ~ - Mario de Bois - Doré - exclamó
512 II,LXX | desdichado.~ ~ - Y yo - contestó Mario encogiéndose de hombros -
513 II,LXX | tu fallo: Mañana, hermoso Mario, dormirás boca arriba al
514 II,LXX | estará nublado - contestó Mario sin inmutarse.~ ~ - ¡No,
515 II,LXX | joven que había facilitado a Mario aquella agradable predicción - . ¡
516 II,LXX | puerta.~ ~ - Dejadlas - dijo Mario - . Son dos seres despreciables,
517 II,LXX | ciencia.~ ~ Agobiaron a Mario a preguntas.~ ~ Mañana hablaré -
518 II,LXX | gitanas estaban en ella, y Mario no juzgó necesario vigilarlas.
519 II,LXX | preocupar a los amigos de Mario.~ ~ Las dos vagabundas habían
520 II,LXX | víspera del día 4 de marzo Mario se vio obligado a contar
521 II,LXXI | detestable que le correspondía, y Mario, seguido por Clindor, había
522 II,LXXI | hacia él.~ ~ Era Pilar.~ ~ - Mario - le dijo - , no me tengas
523 II,LXXI | odiando a mi padre? - preguntó Mario - . ¿Entonces ha olvidado
524 II,LXXI | Qué? ¡Habla!~ ~ - No, Mario, es inútil; no por eso habías
525 II,LXXI | No odio a nadie - dijo Mario - ; odio el mal, y los malos
526 II,LXXI | te olvide.~ ~ - Escucha, Mario - exclamó Pilar con voz
527 II,LXXI | moriré!~ ~ - ¡Bueno! - dijo Mario - , basta de locuras. ¿Qué
528 II,LXXI | Quédate con tu oro, Mario; no lo necesito; quiero
529 II,LXXI | y una miserable! - dijo Mario - . ¿Has acabado ya tu historia?~ ~ -
530 II,LXXI | Ahora quiero que me ames, Mario, o me vengaré de Lauriana,
531 II,LXXI | me antoje. Ten cuidador Mario; tu Lauriana me responde
532 II,LXXI | tus malos designios - dijo Mario - , te detengo...~ ~ Se
533 II,LXXI | empujadas por el viento.~ ~ Mario la persiguió, y la hubiera
534 II,LXXI | marcha a la batalla.~ ~ Mario olvidó las amenazas que
535 II,LXXI | Al primer cañonazo, Mario sintió como los efectos
536 II,LXXI | una muralla móvil; pero Mario, en lo más rudo del asalto,
537 II,LXXI | Saboya en persona; de pronto, Mario vio venir, a su derecha,
538 II,LXXI | su caballo extenuado.~ ~ Mario fue el único que tuvo valor
539 II,LXXI | dar la voz de alarma.~ ~ Mario se apresuró a pedir auxilio
540 II,LXXI | en el polvo del camino. Mario no esperó a los demás; había
541 II,LXXI | por su caballo.~ ~ Pero Mario le gritó:~ ~ - ¡Nada! ¡Nada!~ ~
542 II,LXXI | Pero los despachos que Mario mostraba y la agraciada
543 II,LXXI | y cogió el paquete, que Mario, en su precipitación, no
544 II,LXXII | maliciosamente, y alzó los ojos hacia Mario, diciendo:~ ~ - Los destinos
545 II,LXXII | hidalgo voluntario - contestó Mario - . He tomado este mensaje
546 II,LXXII | debe tenerlos - contestó Mario con tranquilidad.~ ~ - ¿
547 II,LXXII | Cómo os llamáis?~ ~ - Mario de Bois - Doré.~ ~ - ¿Qué
548 II,LXXII | como la de hoy! - contestó Mario; y en su deseo de no hacer
549 II,LXXII | ministro, y se olvidó de Mario. Al día siguiente, al instalarse
550 II,LXXII | al instalarse en Suze, Mario creyó ver pasar a monsieur
551 II,LXXII | grandemente ver a su querido Mario metido en aquella prueba.
552 II,LXXII | Briantes y la muerte de Sancho, Mario había manifestado mucha
553 II,LXXII | empezar.~ ~ Sin embargo, Mario, en medio de la alegría
554 II,LXXII | comunicaron esta noticia a Mario le propusieron enseñarle
555 II,LXXII | era difícil cavarla.~ ~ Mario comprobó en seguida que
556 II,LXXII | podía matar a su rival.~ ~ Mario volvió a Suze a toda prisa
557 II,LXXII | El marqués asintió; Mario hizo en el acto sus preparativos
558 II,LXXII | en presencia de él y de Mario - , mucho os debía ya, pero
559 II,LXXII | presentarle al cardenal, Mario no quiso esperar el día
560 II,LXXII | podía dar este título - , Mario, feliz por la alegría que
561 II,LXXII | al despuntar el alba.~ ~ Mario hubiera querido devorar
562 II,LXXII | herida con sus ungüentos. Mario se puso muy mal. La impaciencia
563 II,LXXII | la habitación donde yacía Mario extenuado, creyó que le
564 II,LXXII | conversación que tuvo la gitana con Mario en Chaumont; por lo tanto,
565 II,LXXII | estuvo a punto de herir a Mario, a quien Pilar dejó al descubierto
566 II,LXXII | No vengo a perjudicar a Mario, sino a salvarle. ¿No sabes
567 II,LXXII | por confiarle la vida de Mario, pero obedecía pensando
568 II,LXXII | La fiebre no era en Mario más que el resultado de
569 II,LXXII | equilibrio del organismo de Mario ayudaron al efecto de los
570 II,LXXII | cabecera de la cama para que Mario no la viese. Sabía que su
571 II,LXXII | encontraba ninguna; entonces Mario le mandó que le trajese
572 II,LXXII | obstinación; Pilar intervino. Mario estuvo a punto de recaer
573 II,LXXII | esencial de la situación; Mario se calmó y consintió en
574 II,LXXII | Maldecía a Lauriana, asediaba a Mario con reproches amargos y
575 II,LXXII | fuego de aquel volcán.~ ~ Mario no tardó en hartarse del
576 II,LXXII | incapaz hasta de suponer que Mario, ni nadie en el mundo, pudiese
577 II,LXXIII | LXXIII - ~ Al fin Mario pudo levantarse, y una tarde
578 II,LXXIII | persona se detuvo ante él; Mario se detuvo, también.~ ~ Era
579 II,LXXIII | llamaron la atención de Mario; a medida que se acercaba,
580 II,LXXIII | enmascarada. Pasó devolviendo a Mario el saludo que éste le dirigía.~ ~
581 II,LXXIII | que éste le dirigía.~ ~ Mario anduvo unos pasos volviendo
582 II,LXXIII | engaña el parecido, sois Mario de Bois - Doré.~ ~ - ¡Y
583 II,LXXIII | Lauriana de Beuvre! - exclamó Mario con arrebato.~ ~ - ¿Cómo
584 II,LXXIII | que me hayáis reconocido, Mario? - dijo Lauriana quitándose
585 II,LXXIII | cambiado!~ ~ - Sí - dijo Mario encantado - ; no erais tan
586 II,LXXIII | de vos y de los vuestros, Mario.~ ~ - Sí, Lauriana; pero
587 II,LXXIII | vos.~ ~ La agitación de Mario sorprendió a Lauriana; aceptó
588 II,LXXIII | concierne.~ ~ Lauriana contó a Mario que después de la toma de
589 II,LXXIII | arrabales.~ ~ - Lauriana - dijo Mario - , no debéis salir ni dejaros
590 II,LXXIII | Os volveré a ver, Mario?~ ~ - Sí, mañana. ¿Podéis
591 II,LXXIII | Lo juro.~ ~ Esta vez Mario sintió alegría al ver la
592 II,LXXIII | su amo había salido.~ ~ Mario sintió renacer todas sus
593 II,LXXIII | feroces, y cuando vio a Mario tendió hacia él sus manos
594 II,LXXIII | librarte de mí! ¡Malditos!~ ~ Mario, sin contestar, interrogó
595 II,LXXIII | torpemente había asistido a Mario, descontento al verle curado
596 II,LXXIII | Sea como sea - pensó Mario - , es necesario que esta
597 II,LXXIII | me trastornó; os lloré, Mario, como se llora a mi hermano,
598 II,LXXIII | le debía esto, ¿verdad, Mario?, por todas las bondades
599 II,LXXIII | tuvo antaño conmigo.~ ~ Mario miraba a Lauriana y no se
600 II,LXXIII | sincerarme ahora con vos, Mario. Cuando nos vimos en Bourges
601 II,LXXIII | que a vuestra amistad.»~ ~ Mario escuchaba a Lauriana confuso
602 II,LXXIII | Lauriana estrechó las manos de Mario.~ ~ - Eres un ángel - le
603 II,LXXIII | dudas de mi padre? - exclamó Mario fuera de sí - . ¡Ah, Lauriana! ¿
604 II,LXXIII | alternativamente a Lauriana y a Mario entre sus brazos.~ ~ No
605 II,LXXIII | sorprendido al ver allí a Mario, a quien creía ya en Briantes.~ ~
606 II,LXXIII | Se explicaron; luego Mario, lleno de emoción, dijo
607 II,LXXIII | agitación y el dolor de Mario y sonreía.~ ~ De pronto,
608 II,LXXIII | con aire burlón la carta a Mario - ; no la verá nunca a no
609 II,LXXIV | carta era breve y triste; Mario la devoró con la mirada,
610 II,LXXIV | Que siempre había amado a Mario desde su separación y que
611 II,LXXIV | nuera.~ ~ ~ Con este objeto Mario fue en persona a Nimes,
612 II,LXXIV | había marchado a Venecia.~ ~ Mario consiguió que su mujer entrase
613 II,LXXIV | parte en la última guerra; Mario volvió a manifestar sus
614 II,LXXIV | queréis que fracasen.~ ~ Mario vio al abad Poulain, que
615 II,LXXIV | semanas. Había servido a Mario con tanto celo, que éste
616 II,LXXIV | calor atroz - dijo el abad a Mario - ; el sol nos trata con
617 II,LXXIV | desagradable.~ ~ - Sí - dijo Mario - ; alguna casa está ardiendo
618 II,LXXIV | Ya lo creo - dijo Mario suspirando - . Pero ¿no
619 II,LXXIV | Corramos, entonces! - exclamó Mario - . Acaso lleguemos a tiempo
620 II,LXXIV | horca como buscando algo; Mario llegó el primero ante aquel
621 II,LXXIV | Su secreto? - preguntó Mario, sublevado por la sangre
622 II,LXXIV | encontrarlo.~ ~ - Mirad - dijo Mario cogiendo una moneda agujereada
623 II,LXXIV | ganado soplando el fuego.~ ~ Mario arrojó a lo lejos la moneda
624 II,LXXIV | llenaba la atmósfera.~ ~ Mario, sobrecogido por el espanto
625 II,LXXIV | tener la misma edad que Mario.~ ~FIN DEL TOMO SEGUNDO
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