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Tomo, Capětulo
501 II,LXIII | alejemos.~ ~ - Hijos míos - dijo el marqués - , haced lo
502 II,LXIII | escucho.~ ~ - Olvidáis - dijo Lauriana - que yo no me
503 II,LXV | esas ñoñeces de la Astrée - dijo monsieur de Beuvre - . ¿
504 II,LXV | vuestra intachable amistad - dijo Lauriana - . Por lo tanto,
505 II,LXV | Levantaos, Guillermo - le dijo la joven, levantándose para
506 II,LXV | Permitid que lo dude - dijo Lauriana, que sabía por
507 II,LXV | casaderas.~ ~ - Mi señora hija - dijo al fin monsieur de Beuvre - ,
508 II,LXV | Aquí presente, no - dijo monsieur de Beuvre, siempre
509 II,LXV | sus manos.~ ~ - Ya, ya - dijo monsieur de Beuvre - ; nos
510 II,LXV | Sois todos ridículos - dijo - ; y a vos, Bois - Doré,
511 II,LXV | Os encuentro hoy - dijo a Beuvre - en vena de decir
512 II,LXV | molestar al marqués - le dijo - ; pero su proyecto es
513 II,LXV | Mi querido padre - dijo Lauriana - , ya no me es
514 II,LXVI | adorador.~ ~ - Vecino - dijo entonces Beuvre a Bois -
515 II,LXVI | Eso no es un obstáculo - dijo el marqués - . Se les casa
516 II,LXVI | vio aquella lágrima, y dijo de pronto, con un aire serio,
517 II,LXVI | Bien dicho, hombrecito! - dijo Beuvre, sorprendido por
518 II,LXVI | Contrariarlas, no - dijo Mario - ; pero...~ ~ - Pero ¿
519 II,LXVI | se trata más que de eso - dijo el marqués - , cuando llegue
520 II,LXVI | No, no, padre! - dijo Mario con una energía extraordinaria - .
521 II,LXVI | contestáis a esto, hija mía? - dijo Beuvre - . ¿No creéis que
522 II,LXVI | casa con su padre, éste le dijo:~ ~ - Y bien, hija mía, ¿
523 II,LXVI | En verdad, padre - dijo Lauriana - , me habláis
524 II,LXVII | cogió aparte al marqués y le dijo:~ ~ - ¡Vaya!, habrá que
525 II,LXVII | Así lo creo yo también - dijo Beuvre - . Pues bien, que
526 II,LXVII | ocultado.~ ~ - No, no - dijo - ; no colocaré a mi hijo
527 II,LXVII | más dulce.~ ~ - Señor - le dijo una noche Adamas - , debo
528 II,LXVII | Veamos tu historia, amigo - dijo el marqués, colocando su
529 II,LXVII | al amor.~ ~ - Al grano - dijo el marqués - . Prosigue,
530 II,LXVII | hermosos ojos negros, y le dijo en árabe, al menos yo lo
531 II,LXVII | que había colocado en él, dijo:~ ~ «Sin duda, las habrá
532 II,LXVII | las olvido nunca.»~ ~ - ¿Dijo eso?~ ~ - Sí, señor; en
533 II,LXVIII | Mi gran amigo - le dijo - : la morisca tendrá pronto
534 II,LXIX | Después de todo, señor - dijo Mario - , me parece que
535 II,LXIX | atentamente al jinete y le dijo:~ ~ - La última vez que
536 II,LXIX | Tenéis razón, señor - dijo - . ¡Paz al calvinismo,
537 II,LXIX | los muertos!~ ~ - Vaya - dijo el afiliado al padre José - ,
538 II,LXIX | Lauriana le siguió, señor - dijo vivamente Mario - . Solicitó
539 II,LXIX | Ya sabía todo eso - dijo monsieur Poulain, que parecía,
540 II,LXIX | no lo hubierais sabido - dijo Mario - , no me arrepiento
541 II,LXIX | Beuvre?~ ~ - No, por cierto - dijo el ex rector, riendo casi
542 II,LXX | alegría, y la morisca le dijo ingenuamente:~ ~ - ¡Ah! ¡
543 II,LXX | blanca piel.~ ~ - Esperad - dijo alguien - ; tenemos aquí
544 II,LXX | Os he visto, Belinda - dijo Mario a esta última - ;
545 II,LXX | puerta.~ ~ - Dejadlas - dijo Mario - . Son dos seres
546 II,LXXI | Era Pilar.~ ~ - Mario - le dijo - , no me tengas miedo;
547 II,LXXI | No odio a nadie - dijo Mario - ; odio el mal, y
548 II,LXXI | moriré!~ ~ - ¡Bueno! - dijo Mario - , basta de locuras. ¿
549 II,LXXI | desdichada y una miserable! - dijo Mario - . ¿Has acabado ya
550 II,LXXI | confiesas tus malos designios - dijo Mario - , te detengo...~ ~
551 II,LXXII | perseguíamos al enemigo. Me dijo: «El servicio del rey ante
552 II,LXXII | Dejadme ir a Briantes - le dijo - . Esperadme aquí para
553 II,LXXII | vez.~ ~ - Señor marqués - dijo a Bois - Doré cuando estuvo
554 II,LXXII | Estate quieto, loco - dijo - . No vengo a perjudicar
555 II,LXXIII | decidió.~ ~ - Perdonadme - dijo emocionada - ; si no me
556 II,LXXIII | hayáis reconocido, Mario? - dijo Lauriana quitándose el antifaz - . ¡
557 II,LXXIII | cuánto he cambiado!~ ~ - Sí - dijo Mario encantado - ; no erais
558 II,LXXIII | obligado a ser galante - dijo Lauriana - . La muerte de
559 II,LXXIII | Lauriana; aceptó su brazo y le dijo.~ ~ - Aunque quisiera, no
560 II,LXXIII | arrabales.~ ~ - Lauriana - dijo Mario - , no debéis salir
561 II,LXXIII | podemos respirar tranquilos - dijo a su amiga - , pero no confiarnos
562 II,LXXIII | atentamente.~ ~ - Ahora - dijo - lo comprendo todo. Vais
563 II,LXXIII | tembloroso.~ ~ - Lauriana - le dijo fogosamente - , despreciáis
564 II,LXXIII | Eres un ángel - le dijo - , y necesito mucho valor
565 II,LXXIII | Mario, lleno de emoción, dijo al marqués.~ ~ - Llegáis
566 II,LXXIV | mi querida Lauriana - le dijo el marqués quitándole su
567 II,LXXIV | despedirle, Richelieu le dijo en voz baja, con una sonrisa
568 II,LXXIV | Hace un calor atroz - dijo el abad a Mario - ; el sol
569 II,LXXIV | En verdad, señor abad - dijo Clindor, que gustaba de
570 II,LXXIV | desagradable.~ ~ - Sí - dijo Mario - ; alguna casa está
571 II,LXXIV | humo?~ ~ - Es poca cosa - dijo el abad - . Alguna cabaña.
572 II,LXXIV | satisfechos.~ ~ - Ya lo creo - dijo Mario suspirando - . Pero ¿
573 II,LXXIV | hugonotes.~ ~ - Ya es tarde - dijo el abad - ; ya no se oye
574 II,LXXIV | encontrarlo.~ ~ - Mirad - dijo Mario cogiendo una moneda
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