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Escena III
CURRITO, MARQUÉS.
(El MARQUÉS sube por el balcón y entra
en la sala.)
MARQUÉS. El amor y la fortuna
protegen a los audaces. No veo a nadie. ¿Habrá
querido burlarse [330] de mí la chacha Jacintica? Me prometió estar aquí aguardándome;
¿por qué no está? ¿por qué tarda en venir? Aguardaré un momento y si no viene,
me lanzaré, sin miedo, a buscarla por toda la casa.
CURRITO.
(Desde la alacena y asomando la cabeza por la claraboya.)
¿Habrase visto mayor atrevimiento? Ganas tengo de salir y de deslomarle a
garrotazos. Pero no, mátele Dios que le crió. En el fondo, yo soy bonachón y
pacífico. Apelemos a las estratagemas y a los medios suaves. (Sale
cuidadosamente de la alacena y va de puntillas a ponerse detrás del MARQUÉS.)
MARQUÉS. Empiezo a
impacientarme.
CURRITO. Pues ya tendrá usía que
impacientarse durante mucho más tiempo del que imagina.
(Al decir esto, CURRITO
se lanza por la espalda sobre el MARQUÉS y le agarra con fuerza por
ambos brazos. El MARQUÉS tiene un bastón de estoque, pero, aunque ha
podido sacarle, no le vale de nada.)
MARQUÉS. ¡Traidor! ¡Infame!
CURRITO. Ladrón. Salteador nocturno. Deja caer al suelo ese estoque y si no
te reviento.
MARQUÉS.
¡Voto a una legión de demonios, qué fuerza tan bestial tiene este tagarote! Me
deshace los brazos. Me obliga a ceder. (El MARQUÉS tira al
suelo el estoque y CURRITO le alza en volandas, le lleva a la alacena,
le encierra y echa la llave.)
MARQUÉS. (Asomándose
por la claraboya.) Abra usted o grito. Usted me las pagará todas
juntas. Abra usted o grito.
CURRITO. Si grita usted será
peor. Si viene [331]
gente, le tomarán al principio por un bandido y cuando conozcan en usted al
Marqués del Majano, será usted el hazmerreír de todo el mundo y mi burla será
aplaudida.
MARQUÉS.
No será. No será; yo mataré a usted antes de un tiro de revólver.
CURRITO.
Eso se dice, pero no se hace. El señor Marqués es muy católico cristiano y
tiene muy buena crianza, para convertirse en asesino.
(Salen LUISA y RAMONA.)
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