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Escena IX
Dichos y DOÑA RAMONA que sale seguida del MARQUÉS
y de CURRITO.
DOÑA RAMONA. ¿Qué me manda
usted, señor don Tadeo?
DON TADEO. Que me digas qué
puedes dar a Luisa que pronto se casará con el Conde.
DOÑA RAMONA. Pues le doy todos
los bienes muebles e inmuebles, rentas, fondos públicos, etcétera, etc., que
ella debe poseer como hija legítima del yerno y de la hija del señor don Tadeo,
de todo lo cual me había yo apoderado injustamente, y al devolvérselo, vuelvo a
ser la hija, legítima [338] también, de la chacha Jacintica, sin otros bienes que los que me
quiera dar la chacha de sus pobres ahorros.
DON TADEO. Pues yo, además, te
doy cuatro mil duros de dote cuando te cases, pues no está bien que te quedes
tan pobre después de haber sido tan rica.
MARQUÉS.
Ya me explico el inverosímil desdén con que me ha tratado esta palurda. ¿Cómo
había de comprenderme no siendo de mi clase?
CURRITO.
Pues yo soy de tu
clase y te comprendo, Ramona.
DOÑA
RAMONA. ¡Ay Currito! Casi me desmayo de gusto. Comprendámonos hasta no
poder más.
TODOS. (En
coro.) Y quieran los cielos que este ilustrado público nos comprenda a
todos, admire la profundidad moral que encierra esta fábula y no nos silbe y
nos aplauda.
(Frenéticos aplausos. Cae el telón).
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