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Juan Valera
El bermejino prehistórico o Las salamandras azules

IntraText - Concordancias

(Hapax Legomena)


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1 I | Gades. Era por los años de 1000 antes de nuestra era vulgar, 2 I | señor Góngora, publicando en 1868 sus Antigüedades, le puso 3 VI | quien procede el famoso Abagaro, a quien Cristo escribió 4 I | fundado los tirios a Málaga, Abdera, Hispalis y Gades. Era por 5 II | de una verde diadema de abetos, de pinos y de cipreses. ~ 6 VIII| poniéndose cerca del balcón abierto para hacer su petición, 7 VI | caballeros de la casa de Abinadab, rey de Kiriath-Yarín; dos 8 VI | Encubriendo siempre en los abismos obscuros del alma su terrible 9 I | reconditeces. ~Yo no intento abogar aquí por el descubrimiento 10 VIII| Echeloría y de Mutileder; se abrazaron fraternalmente y más contentos 11 VI | infidelidades con Chemed, que se abriese la tierra y le tragase. ~ 12 III | sinuosidades de la costa y al abrigo de las peñas y montecillos, 13 VI | Mutileder tuvo al fin que abrir los ojos y que reconocer 14 VI | no pudo inspirar fue la absoluta e indispensable confianza 15 V | examen de conciencia, y no se absolvía, sino que se condenaba por 16 IV | lances de aquel género. ~Absorto, mudo, con la boca abierta, 17 V | de España. De esta suerte abundaba todo en Jerusalén. La fama 18 IV | vestidura, con una cabellera abundante, lustrosa y negra como la 19 | acaso 20 VI | ofendido a Mutileder. Había aceptado el presente que le habían 21 VI | prueba de buen gusto al aceptarle y guardarle. ~A veces Mutileder 22 V | soliloquios románticos, acerbos y dignos de Hamlet, siempre 23 III | persona. Con la lancha se acercó cautelosamente, ocultándose 24 V | tesoros de cariño que no acertaba a pagar. Si olvidaba a Echeloría 25 VIII| algo por el mismo orden, no acertaré yo a decirlo en este momento. 26 III | oh fuerza del destino!, acertó a pasar por allí la graciosa 27 III | lavándose, perfilándose y acicalándose. En el día, con una hora 28 VIII| consiguiente, hermanos. ~Todo se aclaraba y se justificaba así. El 29 I | para que se explique o se aclare. De esta suerte se excita 30 III | cuatro pajecillos egipcios la acompañaban también para más autoridad 31 II | fue a Churriana también, acompañando a su futura. ~Los primos 32 IV | párpados suaves, cuyas sombras acrecentaban el resplandor fulmíneo de 33 IV | entonces y de cuanto la activa solicitud de los navegantes 34 I | curiosidad y estimulada su actividad infatigable, desde que el 35 II | se iba consumiendo, y no acudía nuevo dinero a reemplazarle. ~ 36 VII | imaginaciones, las mismas ideas acudían al alma de los dos, aunque 37 I | hechos conocidos para que se adapten al sistema que forja cada 38 I | le entusiasma, y luego se adelanta, la mira el rostro y ve 39 VII | esta augusta señora en Adén, que era el mejor puerto 40 VII | Salomón, y que como Salomón le adivinó de tenazón todos sus más 41 V | fortificar y hermosear con admirables monumentos. La había ceñido 42 III | aunque se friegue y se adobe más que las que iban a presentarse 43 I | barbarie, iluminar el mundo y adoctrinar a las demás naciones. ~¡ 44 VI | cartas de recomendación para Adoniram, que era el mayordomo de 45 III | mortal? ¿Resplandecería más Adonis cuando Astoret se prendó 46 III | Mutileder, que con razón la adoraba, no la lloró perdida, con 47 III | frenético entusiasmo y cierta adoración como si fuese algo divino. 48 IV | Lazos de idéntica seda adornaban la falda y el corpiño y 49 III | prueba irrefragable de que lo adquirido por arte y educación se 50 IV | Todas las noticias que adquirió le confirmaron en que era 51 V | cortesano marino, rastrero adulador de príncipes, había hecho 52 VIII| aplicada a la navegación aérea o algo por el mismo orden, 53 I | la tierra, era el globo aerostático o un artificio para volar 54 III | entender la hermosura y el afanarse por lograrla hacían hermosa 55 II | cosa sino a estrecharse afectuosamente las manos, y una o dos veces 56 VI | naturaleza cuanto por los afeites que usaban, parecían celestiales 57 I | pero como ya soy viejo, la afición científica prevalece y triunfa 58 I | I -~Siempre he sido aficionado a las ciencias. Cuando mozo, 59 I | mozo, tenía yo otras mil aficiones; pero como ya soy viejo, 60 III | centellas luminosas; su afilada y recta nariz, hinchada 61 VI | El pueblo de Jerusalén afirmaba que Salomón la había conocido 62 I | Occidente, estos nuevos libros afirman que se difundió en sentado 63 VIII| más sorprendente fue la de afirmar que ambos jóvenes iberos 64 VIII| verdad - le dijo - en lo que afirmas de que eres padre de Echeloría 65 VI | él vanidad de vanidades y aflicción de espíritu. Ni siquiera 66 VI | Echeloría enamorada de otro, afligida y llorosa, y rechazándole 67 VIII| reina de Sabá andaban más afligidos con la dolencia de Echeloría 68 VIII| del parentesco. En vez de afligirse de haber sido ella robada 69 III | nadadores y buzos y de los más ágiles y devotos a su persona. 70 III | femenil amargura, sino que, agitando su garrote y haciendo crujir 71 I | lo mucho que Francia me agrada. ¿Cuánto más natural es 72 VII | filisteos la impresionaron agradablemente; pero Mutileder, su capitán, 73 II | alegre, por todas partes iba agradando mucho. Los sujetos de posición 74 III | una manera digna. A fin de agradar al rey Asuero, que buscaba 75 III | nadadores se echaron entonces al agua, zambulleron, surgieron 76 VIII| que Salomón no la podía aguantar, y se alegró de salir de 77 IV | recurso que resignarse y aguantarse, o tomar la venganza y la 78 I | variedad de opiniones! ¡Qué agudas conjeturas! ¡Con qué arte 79 VIII| en una flecha. Si era la aguja de marear aplicada a la 80 VI | o era áspera como cardo ajonjero. ~Las favoritas de Salomón 81 IV | de esmeraldas, y sendas ajorcas, por el estilo de los brazaletes, 82 I | arreglándole de suerte que se ajuste y cuadre con la más perfecta 83 VI | por la Sulamita, en cuya alabanza dejó compuestas las poesías 84 IV | seno de tres lámparas de alabastro. ~Aún no había tenido vagar 85 I | dispersarse por el mundo alalos, o digamos, sin habla aún 86 V | sutilezas y quintas esencias alambicaba, fraguaba y se representaba 87 III | cuidado y de exquisito y alambicado cultivo. De aquí la rareza 88 II | por los vergeles, sotos y alamedas del valle, regado por riachuelo 89 III | y, saltando en tierra, alarmaron con sus gemidos y sollozos 90 V | a tiro de su honda o al alcance de su garrote. ~Creyó entonces 91 V | más que en perseguirle y alcanzarle antes de que se embarcara 92 II | olivares que vestían aquellos alcores, ya por los vergeles, sotos 93 II | estaban cubiertos de encinas, alcornoques, algarrobos, castaños y 94 I | guipuzcoanos que habrán de alegrarse mucho si se prueba bien 95 VIII| salamandra azul. ~Con la alegría que produjo tan fausto descubrimiento, 96 VIII| la podía aguantar, y se alegró de salir de ella. ~Todos, 97 III | de algodón del Indostán; alfombras de Persia, y hasta sedería 98 II | de encinas, alcornoques, algarrobos, castaños y otros árboles, 99 | alguna 100 | alguno 101 IV | primores estupendos, las alhajas rarísimas, los lindos objetos 102 V | eran estrechos y felices aliados. ~Muy largo sería describir 103 VI | que todas había concebido, alimentado y guardado Salomón por la 104 VIII| Israel resolvieron que, para aliviar sus dolencias y hacer menos 105 VI | muchacha, y hasta que quizá se allanase a ser padrino de la boda. ~ 106 IV | historia tiene que ir en un Almanaque sin excitar a nadie a que 107 II | admiración que nacía en ambas almas al considerar el talento 108 V | había ceñido de altas torres almenadas y de fuertes y gruesos muros; 109 VI | sus vestidos al olor del almizcle y al de las silvestres flores 110 VIII| haberse asido al cuerno del altar, en el templo mismo. ~Abaris, 111 V | monumentos. La había ceñido de altas torres almenadas y de fuertes 112 III | brío y donosura. Su voz, alterada por la pasión, penetraba 113 V | Hadramauth y el Yemen, con el alto Egipto, con la Nubia y con 114 II | esportillas, se alzaban a grande altura, mientras que las crestas 115 V | diablura a que su exclamación aludía. ~Mutileder había tenido 116 IV | tomó el paje, y ya con ella alumbró a Mutileder, y mostrándole 117 II | escobas y esportillas, se alzaban a grande altura, mientras 118 VII | sí del mismo amor que los amaban, y morirían más pronto y 119 VI | muchacha, en vez de estar amable, estuviese zahareña y cogotuda? ~ 120 III | estruendosos, juró buscar a su amada, librarla del raptor y vengarse 121 V | a los hijos de Edom, de Amalec y de Madián, y enseñoreándose 122 V | Otros amantes, mientras más aman, se hacen más dignos del 123 V | pero cuando estaba solo, amarga melancolía se apoderaba 124 VII | Salomón y a Guadé; no podrían amarse entre sí del mismo amor 125 VI | dejó compuestas las poesías amatorias más bellas que habían sonado 126 III | como en el país de las Amazonas y en la Arabia Feliz; y 127 II | admiración que nacía en ambas almas al considerar el talento 128 IV | sabeos impregnaba el tibio ambiente. ~-¿Qué será esto? - decía 129 VI | y la sociedad en él muy amena. Multitud de poetas y de 130 VII | conciencia y pasión de ánimo, que amenazaban matarlos. ~Las mismas imaginaciones, 131 II | que limitaban aquel valle amenísimo, en vez de estar pelados, 132 V | sin Chemed; y en coloquios amenos, en pláticas tiernas y en 133 I | que hubo entre Europa y América, y que se llamó la Atlántida. ~ 134 VI | leyendo. ~Mutileder no se amilanó al saber que Echeloría estaba 135 VI | nietos de Hamnón, rey de los amonitas; y para complemento de hermosura, 136 V | haciendo otros mil extremos de amoroso sentimiento. ~Mutileder, 137 II | encopetadas le ponían ojos amorosos; pero él era bueno, pudibundo 138 VI | incautándose. Allí había heteos, amorreos y jebuseos; caballeros de 139 VIII| fruto de dichos amores. Añadió luego que como entonces 140 VI | amó Salomón con locura a Anahid, Lucero de la mañana, hija 141 IV | conjunto Mutileder, pero sin analizar, como nosotros, porque estaba 142 IV | recostada lánguidamente en un ancho sofá, a una dama morena 143 III | felicísima, y su nave se parecía anclada en el puerto, cargada de 144 III | mañana muy temprano levó anclas su nave y zarpó del puerto 145 VIII| Abaris, muy joven entonces, andaba perdidamente enamorado. ~ 146 I | Antigüedades prehistóricas de Andalucía, de la Cueva de los letreros 147 I | en pos de una mujer, cuyo andar airoso y cuyo talle le entusiasma, 148 II | por aquellos vericuetos y andurriales, ya por la orilla de resonante 149 VI | cuyos reinos se habían anexionado Salomón y su padre, y de 150 II | a Echeloría, más linda y angelical la encontraba y más melifluo 151 IV | irresistible simpatía, y que anhelaba dar consuelo y remedio a 152 III | se pasaban las chicas un año entero frotándose con linimentos 153 IV | Málaga hasta que empezó a anochecer. Todas las noticias que 154 I | Emulo de Champollion Figeac, Anquetil Duperron, Burnouf, Grotefend, 155 II | harto de aquella vida, y ansiando ver mundo, pidió la bendición 156 | ante 157 I | ciudad que desde época muy anterior se llamaba Vesci. ~Don Juan 158 I | comparación de la fecha anteriormente citada. Dichos alfabetos 159 I | ciudad. ~El erudito y sagaz anticuario don Aureliano Fernández 160 I | lengua protoibérica, más antiguas y venerables que el poema 161 I | contaban seis mil años de antigüedad. Ahora bien; los alfabetos 162 I | nacido y florecido desde antiguo en aquel feraz y riquísimo 163 I | superior. Si los libros antiguos han sostenido que la civilización, 164 V | Contradicciones inexplicables, raras antinomias de los corazones de los 165 I | vestigios y reliquias de una antiquísima y floreciente ciudad. ~El 166 II | primavera, y en aquellas edades antiquísimas sucedía lo propio que ahora: 167 IV | Maravilloso silencio y sosiego apacible reinaban en todas ellas. 168 VII | recibirla con mucha cortesía y aparato. ~No entro aquí en descripciones 169 V | juegos y risas, cuando Chemed aparecía, vivió Mutileder; y así 170 I | saber lo bastante para que aparezca o se columbre el misterio, 171 VI | princesa de Etiopía. Luego amó apasionadamente a Vahar, a quien trajeron 172 II | poseía otro patrimonio que su apasionado corazón; pero Echeloría 173 I | Villabermeja hay un sitio, que apellidan el Laderón, donde cada día 174 VIII| Si era la aguja de marear aplicada a la navegación aérea o 175 IV | callejón sin salida. ~El paje aplicó una llave a la cerradura, 176 V | solo, amarga melancolía se apoderaba de su alma, pensamientos 177 III | Echeloría estaba bañándose, se apoderaron de ella, a pesar de sus 178 IV | comarcas a que solían ellos aportar, desde las bocas del Indio 179 VII | navegando por el mar Bermejo, aportó a Aziongaber, y desde allí, 180 VIII| recibió bien, porque Salomón apreciaba mucho la ciencia. Además, 181 VII | de las que Abraham había aprendido en su patria, Ur de los 182 V | viaje con el mayor sigilo, aprovechando la salida de una caravana; 183 III | punto todas sus velas, y aprovechándose de un viento fresco de Poniente, 184 I | Larramendis y Astarloas! Algo aprovechará él de las flamantes invenciones 185 VI | Basán, a quienes apenas apuntaba el bozo y tenían ocho codos 186 IV | Llegó la noche, como queda apuntado, y ya Mutileder se retiraba 187 IV | rato, y yo tengo notas y apuntes que me ha suministrado don 188 | Aquello 189 I | verdad fuese bonita. Se aquietaría en su posesión y goce y 190 VI | inquietase a las damas en vez de aquietarlas? Lo cierto es que su gentileza 191 V | parecido a remordimientos le arañaba el corazón, como si fueran 192 I | Asurbanipal, en Nínive: poemas ya arcaicos ocho siglos antes de Cristo, 193 V | África y en algunas islas del archipiélago de Grecia, y llegó al fin 194 III | azogue y oro en polvo de las arenas de nuestros ríos, dejando 195 IV | Mutileder una voz blanda y argentina, que parecía salir de una 196 III | Fenicia, a Medea de Colcos y a Ariadna de Creta; y, por último, 197 VI | rechazándole por estilo arisco y montaraz, había de mostrarse 198 II | dinero, y tomando además armas y caballos, salió de Vesci 199 VI | mañana, hija del rey de Armenia. Se refiere que, repudiada 200 III | ámbar, hierro, pieles de armiños y de castores y otros objetos 201 VI | poetas y de tocadores de arpas, tímpanos y salterios, le 202 IV | para Tiro saliese; a fin de arrancar a Echeloría del cautiverio 203 V | blasfemó y hasta hubo de arrancarse a tirones algunos de los 204 VI | presentase, asirla por el copete, arrebatando a la linda moza de entre 205 I | más vigor a su sistema, arreglándole de suerte que se ajuste 206 IV | para Tiro, donde tengo que arreglar mis asuntos, muy desordenados 207 III | cabeza, echada atrás con arrogancia, y destocada, lucía copiosa 208 II | mujeres era más dulce que una arropía y más sin hiel que una paloma; 209 II | estaban como dos tortolitos, arrullándose siempre. Mientras más miraba 210 III | verdadera mujer es producto artificial, que resulta de grande esmero 211 I | el globo aerostático o un artificio para volar con dirección 212 III | inspirada creación que la mujer artista realizaba en su propio cuerpo, 213 VI | había diestras bailarinas, artistas ingeniosos que hacían muebles 214 VI | Salomón por Echeloría se aseguraba que excedía a la de Jacob 215 II | recomendable. Casi se puede asegurar que su único defecto era 216 VIII| para aquel mal. ~Abaris aseguró que curaría a los dos jóvenes 217 III | por falta de pulimento y aseo. Además, el entender la 218 IV | podido inventar el lujo asiático de entonces y de cuanto 219 VIII| pudiera valerle el haberse asido al cuerno del altar, en 220 IV | objetos de arte y los cómodos asientos y divanes que había en varias 221 VIII| la tuviesen por tal y que asimismo viviese ella consagrada 222 IV | completa obscuridad. El paje asió de la mano a Mutileder y 223 I | la hubiera en Caldea, en Asiria, en Egipto o en punto alguno 224 VI | no bien se presentase, asirla por el copete, arrebatando 225 III | ocurre nuestra historia, asombran el estudio, la prolijidad 226 VI | Rosa la que olía mal o era áspera como cardo ajonjero. ~Las 227 II | al cabo a que Mutileder aspirase a ser su yerno. ~Ambos amantes 228 I | los Erros, Larramendis y Astarloas! Algo aprovechará él de 229 I | miraban al cielo, eran los astrónomos de entonces, que ya conocían 230 VIII| Europa. Con esto, con su astucia, con sus chistes y con su 231 I | volando sobre él y voy a mi asunto. ~Digo, no obstante, que 232 I | Layard en la biblioteca de Asurbanipal, en Nínive: poemas ya arcaicos 233 IV | dijo: ~-Siéntate. ¿Qué te asusta? ~Y Mutileder se sentó, 234 IV | a la dama con la debida atención y le respondió con concierto. ~ 235 V | surgía como espectro, como aterrador fantasma, de las profundidades 236 III | tenía en Churriana. ~Seis atezados etíopes la llevaban en silla 237 I | de Oro de la literatura atlántica parisina, de hará unos ocho 238 V | pensamientos crueles le atormentaban y algo parecido a remordimientos 239 IV | dueña y nuestro héroe, que atortolado la seguía. Baste saber que 240 VII | por ejemplo, parece que atraía por medio de pinchos de 241 IV | calles y callejuelas, que atravesaron rápidamente, llegó nuestro 242 I | esta ciencia. Una, que me atrevería a llamar prehistoria geológica, 243 III | parecía estar furioso, y sin atreverse siquiera a pararse y a bajar 244 III | decirle sin ceremonias sus atrevidos pensamientos; pero Mutileder 245 VIII| con sus chistes y con su atrevimiento, Abaris iba por todas partes 246 VIII| Salomón cuando Adonia se atrevió a pedirle por mujer a Abisag. 247 III | en Málaga uno de los más audaces y sabios marinos que había 248 IV | que, si bien despejado y audaz, carecía de experiencia 249 VII | Embarcose, pues, esta augusta señora en Adén, que era 250 IV | y que el primor iba en aumento conforme se pasaban salas. 251 I | erudito y sagaz anticuario don Aureliano Fernández Guerra prueba 252 VI | se había consolado de la ausencia de Mutileder; pero le conservaba 253 III | acompañaban también para más autoridad y decoro. ~Chemed oyó a 254 IV | quejarse del rapto a las autoridades de Málaga, las cuales no 255 III | adonde sólo los fenicios se aventuraban a llegar en aquella época. ~ 256 II | salió de Vesci a buscar aventuras y modo de mejorar de condición. ~ 257 VII | sería peor. Al verse, se avergonzarían de verse; no dejarían de 258 IV | Aunque Chemed lo había averiguado todo, quiso que Mutileder 259 III | guerreros bárbaros y briosos, avezados a ver hembras solamente. ~ 260 II | fondo era un bendito, se avino y se resignó al cabo a que 261 II | y mataba a pedradas los aviones que pasaban volando; montaba 262 I | excita la curiosidad, se aviva la fantasía y se inventan 263 VI | de sabroso y de dulce. ¡Ay, cuán pronto se trocó todo 264 I | fresca: como si dijéramos de ayer de mañana. Ya la cultura 265 V | a vengarla, y Chemed me ayuda en mi empresa. El cariño 266 III | tomar en Málaga cobre, vino, azogue y oro en polvo de las arenas 267 V | amor ultrajado, el cual me azotaba rudamente con el azote de 268 V | azotaba rudamente con el azote de los remordimientos. Otros 269 V | a Damasco, a Nínive y a Babilonia. Estaba, por último, interesado 270 VI | continuo. Allí había diestras bailarinas, artistas ingeniosos que 271 II | campanillas le convidaban a bailes y fiestas, y las damas más 272 III | que la gentil Echeloría bajaba a bañarse en la mar. Entonces 273 III | atreverse siquiera a pararse y a bajar de la silla de manos, en 274 IV | la dama, en un taburete bajito. ~Luego que Mutileder se 275 | bajo 276 VIII| filosófico, poniéndose cerca del balcón abierto para hacer su petición, 277 VII | desconsolaron. Todo era cavilar en balde qué habían de hacer para 278 V | tirias llegaban hasta el Báltico. Por todo lo cual refluía 279 III | Varias muchachas que se bañaban con Echeloría huyeron con 280 III | improviso donde Echeloría estaba bañándose, se apoderaron de ella, 281 II | no usarse aún trajes de baño tan complicados y encubridores 282 II | con razón, tomar algunos baños de mar, y su padre la llevó 283 III | receloso a todas partes, con la barba sobre el hombro, en actitud 284 I | Providencia para acabar con la barbarie, iluminar el mundo y adoctrinar 285 III | en el alma de guerreros bárbaros y briosos, avezados a ver 286 I | prehistórico. ~Los galos y sus bardos y druidas, poetas y sacerdotes, 287 VI | sobrinitos de Og, rey de Basán, a quienes apenas apuntaba 288 III | ímpetus del marino fenicio. Bastaba ver de refilón a Mutileder 289 III | una hora de preparación bastaría para presentar ante el sibarita 290 IV | que atortolado la seguía. Baste saber que allí se veía reunido 291 II | llegó a un lugar de los bástulos que se llamaba entonces 292 III | mancebo. Todo en Mutileder era beldad, elegancia, brío y donosura. 293 VI | las poesías amatorias más bellas que habían sonado hasta 294 IV | pintaban en su candoroso y bello semblante. ~Por último, 295 II | ansiando ver mundo, pidió la bendición a sus tíos, quienes se la 296 II | que en el fondo era un bendito, se avino y se resignó al 297 II | vulgarmente se dice, sin oficio ni beneficio. ~Frisaba ya en los veinticuatro 298 VIII| exclamando: ~-¡Gracias, gracias, benignos cielos: al fin he hallado 299 II | ha valido el dictado de bermejinos: casi todos eran rubios 300 II | ella en recibir un casto beso en la tersa y cándida frente, 301 V | todo consuelo, como una bestia feroz, para demostrar que 302 III | convertían a los hombres en bestias; la ginecocracia, esto es, 303 I | años, ni de la emanación bética de aquella cultura, implantada 304 III | Hércules, Dalila en Sansón, Betzabé en David, Egeria en Numa 305 II | los que se llevan ahora en Biarritz y en otros sitios. ~ 306 I | diplomático señor Layard en la biblioteca de Asurbanipal, en Nínive: 307 VI | era de los fuertes, ni el bienestar de los listos, ni de los 308 IV | ideas en la mente y con el bizarro propósito de irse a Tiro 309 IV | cuando oyó Mutileder una voz blanda y argentina, que parecía 310 III | actitud desconfiada y hostil y blandiendo un enorme y fiero garrote. ~ 311 VII | como perlas sus dientes blanquísimos. Sabía mucho. Era un Salomón 312 V | que pateó, juró, bufó, blasfemó y hasta hubo de arrancarse 313 VI | empleada en hacer pan, tortas, bollos y pasta frolla o flora era 314 I | aunque la verdad fuese bonita. Se aquietaría en su posesión 315 V | al contrario, brotaban a borbotones, con toda sinceridad y con 316 III | costa, hacia el Oeste, dando bordadas como para ganar mejor viento. 317 III | brazos, y luego la condujo a bordo de su nave. Esta desplegó 318 II | frondosos y siempre verdes bosques de naranjos y limoneros; 319 VI | quienes apenas apuntaba el bozo y tenían ocho codos de estatura; 320 I | Irán y de Caldea, de los brahmanes de las orillas del Ganges, 321 II | como un gamo; luchaba a brazo partido como los osos, y 322 IV | mucho, sino ser a modo de breve compendio, me limitaré a 323 II | y a cuya sombra crecían brezos, helechos, tomillo, mejorana, 324 VII | serenas del estío; sus ojos brillaban como carbunclos, y, en oposición 325 VI | Salomón y viene a hacer el brillante y extraordinario papel que 326 III | Mutileder era beldad, elegancia, brío y donosura. Su voz, alterada 327 III | de guerreros bárbaros y briosos, avezados a ver hembras 328 III | graciosos a merced de la brisa; sus piernas y sus brazos 329 VII | derritió la triple placa de bronce que el empeño de ser consecuente 330 V | afecto, que, al contrario, brotaban a borbotones, con toda sinceridad 331 I | para volar con dirección y brújula, etc., etc., etc. Ya se 332 VI | Sakiamuni, que había de ser Budha y fundar una religión en 333 II | ojos amorosos; pero él era bueno, pudibundo e inocentón, 334 VI | devoraban cada día treinta bueyes cebados, cien ovejas y multitud 335 VI | ovejas y multitud de ciervos, búfalos, gacelas y aves. Y no se 336 V | extremo, que pateó, juró, bufó, blasfemó y hasta hubo de 337 IV | concertarse con algún patrón de buque que saliese pronto y le 338 VII | se tuvieron? ¿Había sido burla ridícula el juramento que 339 I | Figeac, Anquetil Duperron, Burnouf, Grotefend, Oppert y Lassen, 340 III | agradar al rey Asuero, que buscaba reina, después de repudiada 341 VII | ello. Se lo contaron todo. Buscaron remedio y no pudieron hallarle. ¿ 342 V | importa es decir que Mutileder buscó a Adherbal en seguida, y 343 III | tripulación grandes nadadores y buzos y de los más ágiles y devotos 344 III | de que no llegase a tener cabal noticia. ~Con estos elementos 345 I | flecha en que Abaris iba cabalgando de un extremo a otro de 346 VI | caballos para la remonta de su caballería. Después amó Salomón con 347 V | Mutileder, entre tanto, caballero en su dromedario y lleno 348 VI | heteos, amorreos y jebuseos; caballeros de la casa de Abinadab, 349 II | y más rubia que él, si cabe. Esta prima se llamaba Echeloría. 350 IV | talle. Sobre el negrísimo cabello lucía, prendido con gracia, 351 VI | Benaya, tan ágil para cortar cabezas, según lo demostró a principios 352 I | lanzas, pucheretes y otros cacharros, que suponen los sabios 353 III | comercio. Casi competía con Cádiz. Su puerto estaba lleno 354 VI | o sea cuarenta y cinco cahíces, de doce fanegas se entiende. ~ 355 I | en el descubrimiento de calaveras, canillas, flechas y lanzas, 356 II | que don Juan Fresco y yo calculamos que debió de ser Churriana. ~ 357 VII | en su patria, Ur de los caldeos, y de las que estudió Moisés 358 III | encantadoras, como Circe y Calipso, que convertían a los hombres 359 I | galante, cuando va por la calle en pos de una mujer, cuyo 360 IV | cerrada, en el extremo de un callejón sin salida. ~El paje aplicó 361 IV | Siguiéndole por calles y callejuelas, que atravesaron rápidamente, 362 II | empinadas de los montes, calvas ahora, se veían cubiertas 363 IV | gargantas de sus pequeños pies, calzados por coturnos de seda roja. 364 VI | potencia, perpetua boda de Camacho. Salomón y sus mujeres y 365 VIII| los ignorantes y rudos un camelo o una filfa. 366 VIII| sapientísimo Abaris, que caminaba montado en una flecha. Si 367 II | fundado florecientes Estados, caminando hacia Oriente hasta más 368 V | y así se pasó el tiempo, caminó la nave, se detuvo en varios 369 VIII| manera y por tan ocultos caminos los habían salvado de un 370 II | Los sujetos de posición y campanillas le convidaban a bailes y 371 III | refinado a la más ruda de las campesinas; prueba irrefragable de 372 V | israelitas en la tierra de Canaán y lo llevaban todo a sangre 373 V | después renacer el poder cananeo o fenicio y estaba en toda 374 III | el mesarse las venerables canas, el revolcarse por el suelo 375 II | todos eran rubios como unas candelas. Descollaba entre todos, 376 IV | la duda se pintaban en su candoroso y bello semblante. ~Por 377 I | descubrimiento de calaveras, canillas, flechas y lanzas, pucheretes 378 IV | tiraban suavemente de la capa por detrás. Volvió el rostro 379 VIII| los chicos y hubieran sido capaces de morirse. Para hacer más 380 III | hacerse cargo de que era capaz de deslomar a cualquiera 381 V | y llegó al fin a Tiro, capital entonces de Fenicia desde 382 V | ornamento principal de la nave capitana, desde donde había de mandar 383 III | la viuda más coqueta y caprichosa que había en Málaga. Su 384 VI | favor, sino que todo era caprichoso resultado de la ciega fortuna. ~ 385 V | gusto que no desease ver su cara, y sobre todo los hijos 386 IV | estrecha y larga escalera de caracol, llegaron luego a otra puertecilla, 387 VI | debía al acaso y no a su carácter ni a su entendimiento y 388 V | y lugar de reposo de las caravanas que iban desde las orillas 389 VII | sus ojos brillaban como carbunclos, y, en oposición a su rostro, 390 VI | olía mal o era áspera como cardo ajonjero. ~Las favoritas 391 I | terrestre; de todo lo cual careceríamos, siendo mil veces más infelices, 392 III | parecía anclada en el puerto, cargada de estaño, ámbar, hierro, 393 III | allí en cambio parte de su cargamento. ~Paseando un día por el 394 III | a Mutileder para hacerse cargo de que era capaz de deslomar 395 VII | nacen de los coloquios y caricias en el amor bien correspondido. ~ 396 II | rústicos; vivía como de caridad en casa de unos tíos suyos, 397 VI | por la majestad, con el Carmelo; y el olor de sus vestidos 398 III | frescura y vivo color de carmín en encías y lengua. Su cabeza, 399 IV | sufetes tirios habían de dar carpetazo, haciendo la vista gorda. 400 VI | que, debajo del sol, ni la carrera era de los ligeros, ni la 401 II | caballo; guiaba como pocos un carro de guerra; sabía de memoria 402 V | telas de lino, caballos y carros; esclavos negros y marfil, 403 III | para el suspirado día del casamiento. ~Hallábase a la sazón en 404 II | qué remedio había sino casar cuanto antes a los primos 405 VIII| consintió en que Abisag se casara. Además, Abisag iba ya pasando 406 VIII| de su vida, era menester casarle con una jovencita bella 407 VII | a Mutileder para que se casasen. Pero luego consideraron 408 VI | era muy muchacho cuando se casó con ella, y ella le trajo 409 II | alcornoques, algarrobos, castaños y otros árboles, entre cuyos 410 I | semitas y de otras naciones y castas que antes pasaban por las 411 IV | Adherbal un ejemplar y justo castigo. ~En medio de todo, Mutileder 412 V | formar Salomón flotantes castillos que resistiesen el ímpetu 413 II | consentir ella en recibir un casto beso en la tersa y cándida 414 III | pieles de armiños y de castores y otros objetos de valor 415 VII | humillados. Eran juguetes de la casualidad. La voluntad de ellos carecía 416 I | la más perfecta ortodoxia católica. Sea como sea, para mí es 417 IV | se interesaba por él, a causa de una súbita e irresistible 418 III | pronto terminaron en desmayo causado por el susto, y en aquella 419 III | Con la lancha se acercó cautelosamente, ocultándose en las sinuosidades 420 VII | dejaban de embargarlos y cautivarlos el frenesí y el vivo deleite 421 IV | arrancar a Echeloría del cautiverio o secuestro en que estaba 422 IV | las suyas y la retenía en cautividad, equilibrando el calor superior 423 III | ver a la niña, quedando cautivo de su singular donaire. ~ 424 VII | desconsolaron. Todo era cavilar en balde qué habían de hacer 425 VI | cada día treinta bueyes cebados, cien ovejas y multitud 426 VII | árboles y plantas, desde el cedro hasta el hisopo que nace 427 V | corpulentas hayas y los pinos y cedros seculares del Líbano; haciéndolos 428 IV | se habían jurado. Chemed celebraba todo esto y lo hallaba muy 429 VI | afeites que usaban, parecían celestiales y de variadísimo mérito. 430 VI | Tetrarca estuvieron después más celosos y furiosos. ~Pero nuestro 431 I | Ahora bien; los alfabetos celtibérico y turdetano, que ha reconstruido 432 IV | la falda y el corpiño y ceñían el airoso talle. Sobre el 433 V | admirables monumentos. La había ceñido de altas torres almenadas 434 VI | Mutileder cuando de esto se hubo cerciorado. Ni Otelo ni el Tetrarca 435 IV | Málaga a tomar lenguas, a cerciorarse de que era Adherbal el raptor, 436 I | y aun tenía colonias en Cerdeña, en Italia y en otras partes, 437 III | esto es, de decirle sin ceremonias sus atrevidos pensamientos; 438 IV | paje aplicó una llave a la cerradura, le dio dos vueltas y la 439 II | naranjos y limoneros; pero los cerros que limitaban aquel valle 440 V | injusto de una violenta y certera pedrada. ~Preocupado con 441 VI | la tierra, pero que eran certeros y terribles disparando ponzoñosos 442 I | en mucha copia. ~Emulo de Champollion Figeac, Anquetil Duperron, 443 III | haciendo crujir la honda con chasquidos estruendosos, juró buscar 444 III | repudiada Vastí, se pasaban las chicas un año entero frotándose 445 VIII| no se hubieran curado los chicos y hubieran sido capaces 446 III | y el dar tan formidables chillidos, que Mutileder, aunque estaba 447 V | Chemed tenía además mucho chiste y felicísimas ocurrencias; 448 VIII| con su astucia, con sus chistes y con su atrevimiento, Abaris 449 V | conmigo! ¡Es tan alegre y chistosa! ¡Qué tonterías tan saladas 450 VI | caprichoso resultado de la ciega fortuna. ~Y hallándose su 451 VI | treinta bueyes cebados, cien ovejas y multitud de ciervos, 452 I | ya soy viejo, la afición científica prevalece y triunfa en mi 453 | ciertas 454 | ciertos 455 VI | cien ovejas y multitud de ciervos, búfalos, gacelas y aves. 456 VI | resoluciones y procuraba darles cima. La que ahora tomó fue la 457 IV | gallarda estatura, esbelta y cimbreante como las palmas de Tadmor; 458 VI | al otro mundo, a fin de cimentar bien el trono, a Adonia, 459 II | de abetos, de pinos y de cipreses. ~A pesar de todo, fuerza 460 III | hadas y encantadoras, como Circe y Calipso, que convertían 461 IV | para ver todo lo que le circundaba, cuando oyó Mutileder una 462 V | de Sión con inexpugnable ciudadela y con alcázar suntuoso. ~ 463 III | Menfis, en Sais y en otras ciudades egipcias; piedras preciosas 464 I | hubo en España un pueblo civilizado, que llamaremos los iberos. 465 I | hiperbóreos, cuyo centro y foco civilizador fue un París de hace seis 466 II | cultura, mucho antes de la civilizadora expedición de Osiris, mientras 467 I | que antes pasaban por las civilizadoras en grado superior. Si los 468 VIII| venido su compatriota Olén a civilizar a tracios y pelasgos, no 469 III | profundo en el cielo más claro. ~El furor de Mutileder 470 V | misma me tendrías por vil y cobarde si yo no me vengara. No 471 V | suele decirse, no se le cocía el pan hasta que vengase 472 V | purísimo, hasta los trastos de cocina. De Arabia venían perfumes; 473 VI | extremado primor, y los mejores cocineros que entonces se conocían. 474 III | Echeloría los lascivos y codiciosos ojos. ~Estos raptos de mujeres 475 VI | que no se levantaban un codo de la tierra, pero que eran 476 VI | apuntaba el bozo y tenían ocho codos de estatura; varios nietos 477 VI | amable, estuviese zahareña y cogotuda? ~En vista de estas y de 478 VIII| de quien, por una maldita coincidencia, Abaris, muy joven entonces, 479 III | Europa de Fenicia, a Medea de Colcos y a Ariadna de Creta; y, 480 VII | que estudió Moisés en los colegios sacerdotales de las orillas 481 VI | sólo con mentarlas se puede colegir lo que valían. Entonces 482 III | recta nariz, hinchada por la cólera, mostraba muy dilatadas 483 IV | decía Mutileder para su coleto -. ¿Dónde me llevará esta 484 IV | el pecho y en las orejas, collar y zarcillos de esmeraldas, 485 IV | nueva y de una boca fresca, colorada y sana, porque todo esto 486 VI | plausible, Mutileder se ponía colorado de vergüenza. Se presentaba 487 VI | pretensiones. Mutileder llegaba a columbrar como probable que el rey 488 I | bastante para que aparezca o se columbre el misterio, y nunca lo 489 IV | podido traer de todas las comarcas a que solían ellos aportar, 490 III | a perderse detrás de la comba que forma el mar, marcando 491 I | descifrado, explicado y comentado por don Juan Fresco es de 492 I | pausas, explicaciones y comentarios intercalados que él la ha 493 V | Aziongaber, abrió puertos para comerciar con el Hadramauth y el Yemen, 494 VIII| feísimo, que tal le hubieran cometido si llegan a casarse. ~Se 495 VI | Y no se crea que porque comiesen poco pan. El consumo diario 496 IV | lindos objetos de arte y los cómodos asientos y divanes que había 497 V | adelantó al resto de sus compañeros de viaje. Así llegó en pocas 498 I | Velázquez, son muy modernos en comparación de la fecha anteriormente 499 V | golpeaba y pellizcaba sin compasión, y solía exclamar: ~-¡Qué 500 IV | lamentaba. La persona es compasiva y excelente, y se enterneció. 501 VIII| siglos antes, había venido su compatriota Olén a civilizar a tracios


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