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| Juan Valera El Caballero del Azor IntraText - Concordancias (Hapax Legomena) |
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501 I | permanecía cristiana, acudían a instruirse en armas y en letras. Entre
502 III| Hasta el día en que el insulto hecho a su madre despertó
503 I | aplicación constante, con la rara inteligencia que desplegó en el estudio
504 I | que nadie había acudido a interponerse y a restablecer la paz,
505 III| para matarle. Elvira se interpuso, dispuesta a recibir las
506 V | lucha a brazo partido, que interrumpió el abad en el convento de
507 I | nobilísima alcurnia francesa, intervino en la contienda, diciendo: ~-
508 III| un gamo; conocía los más intrincados sitios y las más extraviadas
509 V | llevado en triunfo a palacio e introducido en la regia cámara. ~El
510 III| infestaban aquellos mares e invadían y asolaban a menudo las
511 I | Tremenda barbarie había invadido casi todas las regiones
512 I | poder defenderse de las invasiones de bandidos, de barones
513 III| tal vez movidos por los invisibles genios y espíritus de la
514 III| y armas, ¿dónde había de ir Plácido sino al castillo
515 III| cediendo ambos a un impulso irreflexivo, tal vez movidos por los
516 IV | IV -~Sin detenerse para tomar
517 I | la alta nobleza de que se jactaba con razón la mayoría de
518 | jamás
519 III| le afrentaba furioso. La jauría de sus podencos y lebreles
520 III| poco menor que él. Juntos jugaban los niños y juntos aprendieron
521 I | pasar dos horas de recreo jugando en un gran patio. ~Había
522 IV | el cual había apelado al juicio de Dios. Pero don Raimundo
523 | junto
524 V | ejercer provechosamente su justicia mandándole ahorcar, como
525 IV | poquísima esperanza, por ser muy justiciero el soberano. De todos modos,
526 V | estaba en su muy lozana juventud, veinte años hacía. ~Ya
527 V | con la visera calada y la lanza en la cuja. ~En alta y sonora
528 III| dulce de los cenobitas. Lanzado ya al mundo de nuevo, con
529 III| lucha, y venablo en manos se lanzó contra don Fruela para matarle.
530 IV | antiguo se convirtió en lástima en su alma generosa, y resolvió
531 III| oculto su recuerdo en el lastimado centro del alma. El horror
532 III| Una lluvia de infamantes latigazos cayó sobre sus espaldas.
533 V | San Benito, escritos en latín bárbaro en el siglo X y
534 I | devoto e inspirado himno latino a la Santísima Virgen María,
535 III| almas se habían unido con el lazo del cariño más inocente. ~
536 III| jauría de sus podencos y lebreles y sus monteros se acercaban
537 III| niños y juntos aprendieron a leer y la doctrina cristiana. ~
538 V | saldrá de la prisión y será legítimo esposo de mi hermana. ~En
539 I | entonces de repente en bravo león. Por dicha no tenía armas,
540 I | instruirse en armas y en letras. Entre los monjes había
541 IV | ni campesinos. El puente levadizo, tendido sobre el foso,
542 III| acudió en su auxilio y la levantó en sus brazos. ~Instintivamente,
543 I | España estaba sujeta a la ley de Mahoma, salvo dos o tres
544 IV | ofendido, probar su inocencia y librarle de la muerte. En el castillo
545 IV | Azor, la buenaventura en lides y amores que ellas y yo
546 III| daño. Plácido se apeó con ligereza, acudió en su auxilio y
547 III| por la suya. Era ágil y ligero como un gamo; conocía los
548 I | evangélica. Por esto le llamaban Plácido. ~En aquella ocasión
549 V | inocencia de don Fruela, llamó calumniadores a los que
550 I | terminado, sin duda, si no llega precipitadamente, el abad
551 I | los otros novicios había llegado a su colmo. Plácido acababa
552 III| para salvarla y acertó a llegar cuando el caballo que ella
553 II | para que con el tiempo llegases a ser mi sucesor en el gobierno
554 II | dinero. Toma esta bolsa llena de oro; Hugo, el capitán
555 I | Santísima Virgen María, tan lleno de bellezas y tan rico de
556 V | El Caballero del Azor fue llevado en triunfo a palacio e introducido
557 V | rey hablase - , ¿por qué llevas un azor esmaltado en la
558 IV | que le recibiese y se le llevase si por dicha aparecía por
559 I | Plácido que le siguiese, y le llevó a su celda. ~
560 III| dura y áspera tierra. Una lluvia de infamantes latigazos
561 I | precipitadamente, el abad y logra al punto separarlos. ~Después
562 V | pasmosa destreza y bizarría, logró que en menos de media hora
563 V | Saldaña como estaba en su muy lozana juventud, veinte años hacía. ~
564 II | parte, el mozo con quien luchabas es poderosísimo por su nacimiento
565 V | no era otro quien había luchado con él, cuando los dos eran
566 I | Europa. Por donde quiera, luchas feroces, robos y matanzas.
567 I | cuanto a la sazón se sabía. Y luego, según la índole de cada
568 V | Saldaña salió del castillo de Luna, donde estaba encerrado.
569 IV | cubierto de negro paño de luto. ~Pronto, por un anciano
570 III| terrible don Fruela, poderoso magnate de la montaña. El castillo
571 V | cinco días consecutivos hubo magníficas fiestas en Oviedo. Las bodas
572 I | estaba sujeta a la ley de Mahoma, salvo dos o tres estadillos
573 V | ésta y por otras muchas maldades que se descubrieron, se
574 I | medio de aquel diluvio de males, pudiera compararse la abadía
575 I | alabanzas y bendiciones. ~Sus malos compañeros, deseosos de
576 I | golpe derribó por tierra, maltrecho y con la boca ensangrentada,
577 IV | honra de la familia quedaría manchada. ~Sin demora se dispuso
578 V | provechosamente su justicia mandándole ahorcar, como le ahorcaron
579 V | niño Bernardo y quien le mandó matar, furioso como desdeñado
580 I | su madre de la más infame manera. ~El cordero se convirtió
581 I | se apartaba de ellos con mansedumbre y modestia, y llegaron dos
582 V | derecho, como indeleble marca. ~Doña Ximena puso entonces
583 IV | grabado con indeleble marea un azor semejante al del
584 III| que infestaban aquellos mares e invadían y asolaban a
585 I | latino a la Santísima Virgen María, tan lleno de bellezas y
586 III| cumplió las órdenes de su marido; pero no hasta el extremo
587 V | a pesar de su prolongado martirio. ~Durante cinco días consecutivos
588 I | luchas feroces, robos y matanzas. Casi toda España estaba
589 III| te servirá de escudo y me matarán antes de que te maten. ~
590 III| lanzó contra don Fruela para matarle. Elvira se interpuso, dispuesta
591 III| matarán antes de que te maten. ~Plácido conoció entonces
592 V | filantropía no era cosa mayor y no infundía repugnancia
593 I | se jactaba con razón la mayoría de los otros. Este novicio
594 V | bizarría, logró que en menos de media hora los tres mordiesen
595 IV | soledad y silencio. Aunque era mediodía Plácido no vio ni hombres
596 III| III -~Llegó la noche medrosa y sombría. En aquella soledad
597 I | sudor por sus encendidas mejillas. ~¡Quién sabe cómo hubiera
598 III| tenía sino muy confusas memorias, se había criado en el castillo
599 | menos
600 III| la niñez surgieron en su mente con claridad extraña. ~Recordó
601 III| don Fruela deseaba. En las mentes candorosas de él y de ella
602 III| e invadían y asolaban a menudo las costas de España; eran
603 V | sobrino Bernardo; te hago merced de la Casa Fuerte y Señorío
604 I | solo; yo le castigaré como merece. ~Fue tan imperiosa la voz,
605 | mí
606 | mía
607 I | teólogos y no pocos que habían militado con gloria en sus mocedades
608 I | monjes en sus rezos y en la misericordia de Dios, pero no desdeñaban
609 | mismo
610 I | bellezas y tan rico de amor místico, que, entusiasmados los
611 V | terminan los sucesos de la mocedad de Bernardo del Carpio,
612 I | militado con gloria en sus mocedades antes de retirarse del mundo.
613 I | ellos con mansedumbre y modestia, y llegaron dos de los más
614 IV | justiciero el soberano. De todos modos, la honra de la familia
615 V | estaba con el rey en aquel momento. ~Caballero del Azor - dijo
616 V | siglo X y conservados en el monasterio de la Cava, cerca de Nápoles. ~
617 V | que don Raimundo era un monstruo abominable, por lo cual
618 II | revístete a escape de tus armas, monta a caballo y vete. ~Vertiendo
619 III| cuando el caballo que ella montaba tropezó y cayó, derribándola
620 III| poderoso magnate de la montaña. El castillo estaba en una
621 IV | descanso, llegó Plácido a la morada donde había pasado la niñez.
622 V | menos de media hora los tres mordiesen el polvo, muy mal herido
623 III| para penetrar en tierra de moros y talar y saquear cuanto
624 III| realidad más cruel hubo de mostrarle enseguida que estaba en
625 I | robustez y agilidad que mostró en todos los ejercicios
626 III| impulso irreflexivo, tal vez movidos por los invisibles genios
627 I | educación, donde muchos mozos de toda Francia y de la
628 I | imponente el ademán de aquel muchacho, que se apartaron todos,
629 | muchos
630 IV | del castillo. ~Todo estaba mudado. En torno soledad y silencio.
631 I | Dios, pero no desdeñaban la mundana prudencia. Y a fin de poder
632 V | gloriosamente para Bernardo, muriendo ahogado entre sus brazos
633 I | cuatro, apoyado contra el muro y acosado por ellos. ~Fue
634 I | desalmados o de infieles muslimes, habían fortificado la abadía
635 I | salvo dos o tres estadillos nacientes, donde, entre breñas y riscos,
636 II | luchabas es poderosísimo por su nacimiento y riqueza, y tú no puedes
637 | nada
638 V | monasterio de la Cava, cerca de Nápoles. ~
639 IV | principal, estaba cubierto de negro paño de luto. ~Pronto, por
640 I | con fuerza terrible en sus nervudos brazos. ~Pasmosa fue la
641 III| completo que el pajecillo y la niña se viesen y se hablasen. ~
642 III| que él. Juntos jugaban los niños y juntos aprendieron a leer
643 I | otro de los novicios, de nobilísima alcurnia francesa, intervino
644 V | y más lo ansiaba aún su noble y desventurada hermana,
645 I | se contraponía a la alta nobleza de que se jactaba con razón
646 III| III -~Llegó la noche medrosa y sombría. En aquella
647 III| España; eran los idólatras normandos de Noruega y de la última
648 III| los idólatras normandos de Noruega y de la última Tule. ~Plácido,
649 | nuestras
650 II | queda más recurso que el de obligarte a salir inmediatamente de
651 I | la injuria. Recordando la obscuridad de su origen, se la echaron
652 I | Había un novicio de origen obscuro, lo cual se contraponía
653 I | llamaban Plácido. ~En aquella ocasión la envidia de los otros
654 III| Fruela. Hasta la edad de ocho años vivió Plácido en fraternal
655 III| afrenta jamás, pero guardó oculto su recuerdo en el lastimado
656 II | esta abadía. Sé todo lo ocurrido y no me atrevo a culparte.
657 IV | soberbia era don Fruela tan odiado, que nadie acudía a defenderle.
658 V | Ximena puso entonces los ojos con cariñoso ahínco en el
659 III| Plácido en la abadía, no olvidó la afrenta jamás, pero guardó
660 III| doña Aldonza, cumplió las órdenes de su marido; pero no hasta
661 II | serpenteando junto a la orilla de un arroyo, entre cerros
662 II | Toma esta bolsa llena de oro; Hugo, el capitán de los
663 | otra
664 | otras
665 II | dechado de santidad y de paciencia, para que con el tiempo
666 III| ingénita fiereza, fue el más paciente y dulce de los cenobitas.
667 I | fiados en que Plácido era pacífico y sufrido, se encararon
668 I | índole de cada educando, los pacíficos y humildes se hacían sacerdotes
669 V | conocido y famoso en todos países y en todas las edades. Perdonado
670 III| evitar por completo que el pajecillo y la niña se viesen y se
671 I | censurar con breves y enérgicas palabras la acción de todos, ordenó
672 V | sus brazos hercúleos el paladín don Roldán, pues no era
673 IV | estaba cubierto de negro paño de luto. ~Pronto, por un
674 III| instantes transportado al paraíso; pero la realidad más cruel
675 IV | pihuela a una blanca mano que parecía de mujer. ~-Tú tienes en
676 I | francés sobre Plácido, el cual paró los golpes que le asestaba,
677 II | aunque disculpable. Por otra parte, el mozo con quien luchabas
678 V | que aquella lucha a brazo partido, que interrumpió el abad
679 I | benedictinos. El abad Eulogio pasaba por un prodigio de virtud
680 IV | a la morada donde había pasado la niñez. Confiado en Dios,
681 I | fueron, según costumbre, a pasar dos horas de recreo jugando
682 I | recreo jugando en un gran patio. ~Había un novicio de origen
683 I | ofendido. Después siguió peleando él solo contra otros tres
684 III| tierna, no reflexionó en el peligro ni en lo desigual de la
685 III| Plácido conoció entonces lo peligroso, lo imposible de la defensa.
686 V | infundía repugnancia la pena de muerte. ~Sólo queda por
687 III| de gente a caballo para penetrar en tierra de moros y talar
688 IV | Aldonza y Elvira habían pensado en él durante su ausencia,
689 III| corrió desbocado y fue a perderse en la espesura de un bosque.
690 IV | los pies del rey y pedirle perdón, si bien con poquísima esperanza,
691 V | países y en todas las edades. Perdonado tu padre, saldrá de la prisión
692 I | Francia y de la España que permanecía cristiana, acudían a instruirse
693 II | Imposible es además que permanezcas ya ni una hora en esta santa
694 III| apiadarse, le azuzó los perros para que le devoraran, y
695 V | todavía tenía buen ver, a pesar de su prolongado martirio. ~
696 V | matar al niño, habían tenido piedad de él y le habían expuesto
697 IV | la entrada. El escudo de piedra berroqueña, que había sobre
698 IV | a Oviedo a echarse a los pies del rey y pedirle perdón,
699 IV | capirote y asido por la pihuela a una blanca mano que parecía
700 II | armado, por medio de un pinar espeso y por senda apenas
701 III| caza a otros más crueles piratas que infestaban aquellos
702 III| de su propiedad, e iba a piratear o a dar caza a otros más
703 IV | una fuerte rodela, en cuya planta de acero figuraba en esmalte,
704 | pocas
705 III| furioso. La jauría de sus podencos y lebreles y sus monteros
706 I | mundana prudencia. Y a fin de poder defenderse de las invasiones
707 II | mozo con quien luchabas es poderosísimo por su nacimiento y riqueza,
708 I | de bandidos, de barones poderosos y desalmados o de infieles
709 I | el coro, dando al joven poeta mil alabanzas y bendiciones. ~
710 V | hora los tres mordiesen el polvo, muy mal herido uno de ellos. ~
711 IV | pedirle perdón, si bien con poquísima esperanza, por ser muy justiciero
712 I | terminado, sin duda, si no llega precipitadamente, el abad y logra al punto
713 IV | en testimonio de ello esa prenda. Concédate Dios, Caballero
714 II | saldrás desvalido y sin prendas de mi afecto hacia ti. La
715 V | furioso como desdeñado pretendiente que fue de doña Ximena.
716 III| Algo hubo, de recelar o de prever don Fruela, y ordenó a su
717 I | la boca ensangrentada, al primero que le había ofendido. Después
718 IV | que había sobre la puerta principal, estaba cubierto de negro
719 V | Perdonado tu padre, saldrá de la prisión y será legítimo esposo de
720 I | armas de los más vigorosos, probados y hábiles para la guerra. ~
721 IV | rudamente le había ofendido, probar su inocencia y librarle
722 V | cuja. ~En alta y sonora voz proclamó la inocencia de don Fruela,
723 I | abad Eulogio pasaba por un prodigio de virtud y de ciencia. ~
724 III| menor frecuencia en el trato produjo un efecto contrario al que
725 I | asilo, y él, con su humildad profunda, con su aplicación constante,
726 V | buen ver, a pesar de su prolongado martirio. ~Durante cinco
727 V | efecto; el rey cumplió su promesa. El Conde de Saldaña salió
728 II | esta santa casa, donde has promovido un escándalo feroz, aunque
729 IV | de don Raimundo estaban prontos a sostener la acusación
730 III| algunas fustas y galeras de su propiedad, e iba a piratear o a dar
731 V | cual el rey pudo ejercer provechosamente su justicia mandándole ahorcar,
732 I | no desdeñaban la mundana prudencia. Y a fin de poder defenderse
733 I | aquel diluvio de males, pudiera compararse la abadía de
734 II | también lo es, y en nada mejor puede emplear su dinero. Toma
735 II | nacimiento y riqueza, y tú no puedes seguir viviendo donde él
736 IV | armas ni campesinos. El puente levadizo, tendido sobre
737 | pues
738 I | armas, pero le valieron los puños. Con certero y fuerte golpe
739 I | precipitadamente, el abad y logra al punto separarlos. ~Después de
740 V | indeleble marca. ~Doña Ximena puso entonces los ojos con cariñoso
741 IV | la honra de la familia quedaría manchada. ~Sin demora se
742 III| afrentado y sin venganza no quería vivir en el mundo, se decidió
743 III| la imagen de la persona querida. ~Así llegaron ambos a cumplir
744 | Quién
745 IV | día reconocido y se sabrá quiénes son tus padres. Entretanto,
746 I | regiones de Europa. Por donde quiera, luchas feroces, robos y
747 II | Está visto, Dios no te quiere para la vida contemplativa.
748 I | por ellos. ~Fue todo tan rápido, que nadie había acudido
749 I | aplicación constante, con la rara inteligencia que desplegó
750 I | nobleza de que se jactaba con razón la mayoría de los otros.
751 III| transportado al paraíso; pero la realidad más cruel hubo de mostrarle
752 V | convento de los Pirineos, se reanudó más tarde no lejos de allí,
753 III| inocente. ~Algo hubo, de recelar o de prever don Fruela,
754 IV | presente a fin de que le recibiese y se le llevase si por dicha
755 V | ignorados hasta hace poco, y recientemente descubiertos en ciertos
756 III| la última Tule. ~Plácido, recogido por caridad en el castillo,
757 I | cultivándolos con esmero y recogiendo en ellos abundantes cosechas,
758 IV | escudo. Por él serás un día reconocido y se sabrá quiénes son tus
759 V | brazos, y le dijo: ~-Yo te reconozco; eres mi sobrino Bernardo;
760 I | último extremo de la injuria. Recordando la obscuridad de su origen,
761 III| mente con claridad extraña. ~Recordó que seis años hacía le habían
762 I | costumbre, a pasar dos horas de recreo jugando en un gran patio. ~
763 III| jamás, pero guardó oculto su recuerdo en el lastimado centro del
764 III| Plácido mil ideas tristes. Los recuerdos de la niñez surgieron en
765 II | él está. No me queda más recurso que el de obligarte a salir
766 IV | antes el anciano servidor le refirió y encareció lo mucho que
767 III| aunque en edad tan tierna, no reflexionó en el peligro ni en lo desigual
768 III| satisfacción de mi afrenta. ~Refugiado Plácido en la abadía, no
769 I | hacía que había venido a refugiarse en el convento sin saber
770 V | palacio e introducido en la regia cámara. ~El rey, informado
771 I | invadido casi todas las regiones de Europa. Por donde quiera,
772 V | le ahorcaron con general regocijo de los ciudadanos de Oviedo,
773 III| resignación y otros sentimientos religiosos inclinaron su espíritu y
774 IV | Plácido supo todo esto, el rencor antiguo se convirtió en
775 I | se convirtió entonces de repente en bravo león. Por dicha
776 V | expirar el plazo, después de reposar en Oviedo y de aprestarse
777 V | cosa mayor y no infundía repugnancia la pena de muerte. ~Sólo
778 IV | lástima en su alma generosa, y resolvió ser el campeón de quien
779 I | no se hubiera sentido el resoplido de la fatigada respiración
780 II | de gratitud y besándole respetuosamente las manos, Plácido se despidió
781 I | resoplido de la fatigada respiración de los combatientes y si
782 I | acudido a interponerse y a restablecer la paz, cuando otro de los
783 I | en sus mocedades antes de retirarse del mundo. Estos enseñaban
784 V | a los que le acusaban y retó a los tres, o sucesivamente
785 II | nuestras caballerizas. Corre, revístete a escape de tus armas, monta
786 I | tenían los monjes en sus rezos y en la misericordia de
787 I | lleno de bellezas y tan rico de amor místico, que, entusiasmados
788 II | poderosísimo por su nacimiento y riqueza, y tú no puedes seguir viviendo
789 I | nacientes, donde, entre breñas y riscos, se guarecían los cristianos.
790 V | Palacio, había sido quien robó al niño Bernardo y quien
791 I | quiera, luchas feroces, robos y matanzas. Casi toda España
792 I | desplegó en el estudio y con la robustez y agilidad que mostró en
793 V | de ellos. ~El gentío que rodeaba el palenque rompió en estrepitosas
794 V | hercúleos el paladín don Roldán, pues no era otro quien
795 V | ella. ~Por los antiguos romances y por la historia se sabe
796 V | que rodeaba el palenque rompió en estrepitosas aclamaciones
797 I | casi inexpugnable castillo roquero, y mantenían a su servicio
798 III| la selva, acercaron sus rostros y se dieron un beso. Plácido
799 V | porque en aquella edad tan ruda la filantropía no era cosa
800 IV | el campeón de quien tan rudamente le había ofendido, probar
801 I | guerra; cuanto a la sazón se sabía. Y luego, según la índole
802 I | Entre los monjes había sabios filósofos y teólogos y no
803 IV | serás un día reconocido y se sabrá quiénes son tus padres.
804 I | pacíficos y humildes se hacían sacerdotes o monjes, y los belicosos
805 V | edades. Perdonado tu padre, saldrá de la prisión y será legítimo
806 II | inmediatamente de la abadía. Pero no saldrás desvalido y sin prendas
807 III| la costa. Desde allí ora salía don Fruela con buen golpe
808 I | aficionados a la vida activa, salían de allí para ser guerreros
809 V | promesa. El Conde de Saldaña salió del castillo de Luna, donde
810 I | habían estado entonando salmos, y fueron, según costumbre,
811 III| Ser padre de ella te ha salvado de la muerte. Ahora huyo,
812 III| a recibir las heridas y salvar a su padre. Plácido dejó
813 III| Plácido la siguió para salvarla y acertó a llegar cuando
814 I | la humana cultura podía salvarse del universal estrago. Gran
815 V | inéditos Anales de la orden de San Benito, escritos en latín
816 II | hacer de ti un dechado de santidad y de paciencia, para que
817 I | inspirado himno latino a la Santísima Virgen María, tan lleno
818 III| tierra de moros y talar y saquear cuanto podía, ora embarcaba
819 III| podía, ora embarcaba a sus satélites en algunas fustas y galeras
820 III| exigirte su mano como sola satisfacción de mi afrenta. ~Refugiado
821 I | de la guerra; cuanto a la sazón se sabía. Y luego, según
822 II | gobierno de esta abadía. Sé todo lo ocurrido y no me
823 II | riqueza, y tú no puedes seguir viviendo donde él está.
824 III| genios y espíritus de la selva, acercaron sus rostros y
825 I | cejaba ni caía. Hubieran semejado dos estatuas de bronce,
826 IV | indeleble marea un azor semejante al del escudo. Por él serás
827 II | de un pinar espeso y por senda apenas trillada, que iba
828 III| sitios y las más extraviadas sendas del bosque, y pronto desapareció
829 V | merced de la Casa Fuerte y Señorío del Carpio. Como Bernardo
830 I | bronce, si no se hubiera sentido el resoplido de la fatigada
831 III| y la resignación y otros sentimientos religiosos inclinaron su
832 I | el abad y logra al punto separarlos. ~Después de censurar con
833 | será
834 II | apenas trillada, que iba serpenteando junto a la orilla de un
835 I | roquero, y mantenían a su servicio centenares de hombres de
836 III| Si no huyes, mi cuerpo te servirá de escudo y me matarán antes
837 V | fue de doña Ximena. Los sicarios, encargados de matar al
838 | siempre
839 I | voluntad de aquel venerable siervo de Dios, que le amaba como
840 V | escritos en latín bárbaro en el siglo X y conservados en el monasterio
841 I | ordenó a Plácido que le siguiese, y le llevó a su celda. ~
842 IV | mudado. En torno soledad y silencio. Aunque era mediodía Plácido
843 III| cristiana. ~Plácido y Elvira sintieron que sus almas se habían
844 III| conocía los más intrincados sitios y las más extraviadas sendas
845 IV | por ser muy justiciero el soberano. De todos modos, la honra
846 IV | temido, y por su inaudita soberbia era don Fruela tan odiado,
847 V | Yo te reconozco; eres mi sobrino Bernardo; te hago merced
848 III| a exigirte su mano como sola satisfacción de mi afrenta. ~
849 III| Llegó la noche medrosa y sombría. En aquella soledad asaltaron
850 IV | reconocido y se sabrá quiénes son tus padres. Entretanto,
851 V | aprestarse para el combate, sonaron las trompetas y entró en
852 V | lanza en la cuja. ~En alta y sonora voz proclamó la inocencia
853 III| espaldas. Don Fruela le había sorprendido, le castigaba y le afrentaba
854 IV | Raimundo estaban prontos a sostener la acusación en palenque
855 V | rey, informado de todo el suceso, ansiaba verle, y más lo
856 II | tiempo llegases a ser mi sucesor en el gobierno de esta abadía.
857 V | novicios. ~Y aquí terminan los sucesos de la mocedad de Bernardo
858 I | hubiera visto correr abundante sudor por sus encendidas mejillas. ~¡
859 III| galas y el esplendor de los sueños la imagen de la persona
860 V | se atavió con esmero, de suerte que todavía tenía buen ver,
861 I | dirigían improperios, que él sufría con resignación evangélica.
862 I | que Plácido era pacífico y sufrido, se encararon con él, aunque
863 I | Casi toda España estaba sujeta a la ley de Mahoma, salvo
864 III| convivencia de su hija. ~Sumisa doña Aldonza, cumplió las
865 IV | el plazo. No bien Plácido supo todo esto, el rencor antiguo
866 III| Los recuerdos de la niñez surgieron en su mente con claridad
867 | suya
868 | suyo
869 III| penetrar en tierra de moros y talar y saquear cuanto podía,
870 | tantos
871 IV | Raimundo era tan poderoso y temido, y por su inaudita soberbia
872 III| imposible de la defensa. Temió más por la vida de ella
873 IV | campesinos. El puente levadizo, tendido sobre el foso, dejaba franca
874 V | contestó Plácido -, porque le tengo también estampado en el
875 V | de matar al niño, habían tenido piedad de él y le habían
876 I | había sabios filósofos y teólogos y no pocos que habían militado
877 I | En una tarde de abril, terminadas las vísperas, salieron los
878 V | dos eran novicios. ~Y aquí terminan los sucesos de la mocedad
879 V | tarde no lejos de allí, y terminó gloriosamente para Bernardo,
880 IV | Caballero del Azor, y te dan en testimonio de ello esa prenda. Concédate
881 II | capitán de los arqueros, tiene orden mía para entregarte
882 IV | que parecía de mujer. ~-Tú tienes en el hombro derecho - dijo
883 III| mozo, aunque en edad tan tierna, no reflexionó en el peligro
884 V | con esmero, de suerte que todavía tenía buen ver, a pesar
885 II | difícil, era casi imposible de tolerar. Está visto, Dios no te
886 II | puede emplear su dinero. Toma esta bolsa llena de oro;
887 | tomar
888 III| contraponía a la firmeza del tono: ~-Ser padre de ella te
889 IV | Fruela, acusado de alta traición, estaba en Oviedo y debía
890 III| creyó por breves instantes transportado al paraíso; pero la realidad
891 I | especialmente los franceses. Tratábanle con desdén, le hacían mil
892 I | muy mal en aquella edad. Tremenda barbarie había invadido
893 II | espeso y por senda apenas trillada, que iba serpenteando junto
894 III| asaltaron a Plácido mil ideas tristes. Los recuerdos de la niñez
895 III| candorosas de él y de ella se trocó en adoración el afecto y
896 V | el combate, sonaron las trompetas y entró en el palenque el
897 III| caballo que ella montaba tropezó y cayó, derribándola por
898 | tu
899 III| de Noruega y de la última Tule. ~Plácido, recogido por
900 IV | halló y que al desmontar le tuvo el estribo, se enteró de
901 III| normandos de Noruega y de la última Tule. ~Plácido, recogido
902 I | de los más insolentes al último extremo de la injuria. Recordando
903 IV | por un anciano criado, única persona que halló y que
904 III| que sus almas se habían unido con el lazo del cariño más
905 I | cultura podía salvarse del universal estrago. Gran fe tenían
906 V | el polvo, muy mal herido uno de ellos. ~El gentío que
907 V | V -~A los tres días, pocas
908 IV | Dios, en su derecho y en su valentía, sin arredrarse, se acercó
909 I | no tenía armas, pero le valieron los puños. Con certero y
910 I | rica por los fertilísimos valles que en sus contornos los
911 I | diciendo: ~-Es cobardía que vayáis tantos contra él; apartaos;
912 V | de Plácido, e imaginó que veía al conde de Saldaña como
913 I | ganó la voluntad de aquel venerable siervo de Dios, que le amaba
914 III| Y como afrentado y sin venganza no quería vivir en el mundo,
915 III| excitaron a desistir de vengarse. Y como afrentado y sin
916 I | Seis años hacía que había venido a refugiarse en el convento
917 V | suerte que todavía tenía buen ver, a pesar de su prolongado
918 V | todo el suceso, ansiaba verle, y más lo ansiaba aún su
919 III| La humillación le hizo verter amargas lágrimas. ~El feroz
920 II | monta a caballo y vete. ~Vertiendo muchas lágrimas de gratitud
921 I | ejercicios caballerescos, vestían el hábito de la orden. ~
922 II | armas, monta a caballo y vete. ~Vertiendo muchas lágrimas
923 V | descubiertos en ciertos vetustos e inéditos Anales de la
924 III| el pajecillo y la niña se viesen y se hablasen. ~La menor
925 I | hombres de armas de los más vigorosos, probados y hábiles para
926 IV | era mediodía Plácido no vio ni hombres de armas ni campesinos.
927 I | himno latino a la Santísima Virgen María, tan lleno de bellezas
928 I | pasaba por un prodigio de virtud y de ciencia. ~Las cosas
929 V | Caballero del Azor, con la visera calada y la lanza en la
930 I | de abril, terminadas las vísperas, salieron los novicios del
931 V | estrepitosas aclamaciones y vítores. El Caballero del Azor fue
932 II | riqueza, y tú no puedes seguir viviendo donde él está. No me queda
933 V | felicísimo con su Elvira y que vivieron siempre muy enamorados ella
934 III| Hasta la edad de ocho años vivió Plácido en fraternal familiaridad
935 III| y sin venganza no quería vivir en el mundo, se decidió
936 I | ejercicios corporales, se ganó la voluntad de aquel venerable siervo
937 III| El horror que le causaba volver de nuevo contra el padre
938 III| huyo, pero tal vez un día vuelva a buscarte y a exigirte
939 V | latín bárbaro en el siglo X y conservados en el monasterio