Capitulo
1 III | las perfecciones, con que Dios ha dotado a la mujer para
2 V | coqueta; en fin, mujer, Dios mismo que te ha creado,
3 VII | horroriza ese nombre. ¡Madrid, Dios mío, cementerio de tantos
4 VII | juro por mi corazón; por el Dios que se oculta tras ese azul
5 X | esos entes singulares que Dios echa al mundo tal vez en
6 X | maldecida su diminuta cabeza. Dios le había quitado un ojo,
7 XV | tengo dinero. Gracias a Dios me hallo soltero. ¡Qué labios! ¡
8 XVI | abismos, Ernesto adoraba a Dios; y enmudeciendo se postraba
9 XVII | si el infinito poder de Dios hizo del mundo un templo,
10 XXIII | Parece que infinito como Dios te multiplicas para seguirme.
11 XXIII | presta alas para volar a Dios. Reclinado en tus recuerdos,
12 XXIII | armonías los ángeles y veo que Dios es luz inefable e inefable
13 XXIII | amor. Y si el amor viene de Dios; si en su esencia es Dios
14 XXIII | Dios; si en su esencia es Dios mismo; ¿crees que morirá
15 XXIII | bienaventuranza; amor es el mismo Dios.~ Ernesto, Ernesto; cuando
16 XXIII | gentes, que ahoga la voz de Dios no oyeras la campana de
17 XXIII | poesía, de los ángeles, de Dios, de todo, y en sustancia
18 XXIV | balanzas justas, y conocerá Dios mi rectitud. Si extendí
19 XXIV | al menesteroso.»~ ¡Oh Dios mío, Dios mío, exclamó don
20 XXIV | menesteroso.»~ ¡Oh Dios mío, Dios mío, exclamó don Pedro,
21 XXVI | contratos. Los hombres no aman. Dios, al verlos tan miserables;
22 XXVI | misionero.~ ¿Qué hacer? Dios mío. ¿Qué hacer? exclamaba
23 XXVI | no, mañana. Quedad con Dios.~Y salió don Braulio del
24 XXVII | desgraciado aún tu padre; si Dios no nos hubiera enviado un
25 XXVII | protector?~ Don Braulio.~ ¡Dios mío!~ ¿Qué tienes?~
26 XXVII | bajeza.~ Tal vez haya Dios tocado a su corazón dijo
27 XXVIII| las gentes, el...~ ¡Ay Dios mío, tenéis razón!~ Y
28 XXVIII| eterna...~ Callad, por Dios, que me desgarráis el alma.~
29 XXVIII| choza alejados del mundo. Dios nos sostendrá. Nunca falta
30 XXVIII| existencia y renegará de Dios.~ Sois una víbora, que
31 XXVIII| maldiciendo a los hombres y a Dios. Cuando quieras buscar su
32 XXVIII| hay sepultura. Cuando a Dios quieras encomendarlo, el
33 XXVIII| tormentos eternos, con que Dios castiga a los malvados.
34 XXX | María~ ¡Quedad con Dios!~ Con Dios id... y don
35 XXX | Quedad con Dios!~ Con Dios id... y don Pedro mostraba
36 XXXII | me parece un templo sin Dios. Mi alma tan amante de lanzarse
37 XXXII | del cielo; un suspiro de Dios. El amor es el aroma de
38 XXXII | disipado todo en el seno de Dios, el vaso que lo contiene
39 XXXV | escritorio.~ ¡Esa mesa! Dios mío, Dios mío. En esa mesa
40 XXXV | Esa mesa! Dios mío, Dios mío. En esa mesa nació la
41 XXXVI | que queréis decir.~ Por Dios, tal vez dentro de algunos
42 XXXVII| las almas en el seno de Dios, es el canto de todas las
43 XXXVII| nuestras burlas. Y como Dios es la sublimidad en esencia,
44 XXXVII| poesía son los albores de Dios, el crepúsculo que divisamos
45 XL | virtuosos; este amor que Dios nos inspiraba; este amor
46 XL | de mi desolación pediré a Dios que me olvides si por mis
47 XLII | gabinete.~ ¡Qué noche! ¡Dios mío! ¡Qué noche! exclamó
48 XLII | Hemos cometido un crimen; y Dios por ese crimen asesta el
49 XLII | Sabéis lo que es engañar a Dios? Yo he querido esta mañana
50 XLII | Qué importuna tempestad Dios está jugando conmigo.~
51 XLII | que he intentado engañar a Dios. Las gentes dirán que he
52 XLII | ti un poder conferido por Dios.~ Esperad un instante.
|