Capitulo
1 II | de cielo, no extrañarás mis descripciones.~¿No te has
2 VII | sentir tu aliento refrescando mis agitadas sienes, a adorarte
3 VII | teatro de sus triunfos. Mis canciones aquí son las hojas
4 VII | fortuna; volveré, tenderé mis redes; y los peces que en
5 XI | Puesto que desprecias mis servicios...~ Deteneos,
6 XXIII| siempre te estoy oyendo. Mis ojos han recogido con tanto
7 XXIII| tus miradas, han escuchado mis oídos con tanto amor el
8 XXIII| atravieso muchas veces en mis delirios los cielos.~La
9 XXIII| cielos.~La tierra huye bajo mis plantas, los astros como
10 XXIII| moriré de pena.~ Tendrás mis cartas que te acompañarán
11 XXIII| acompañarán en la soledad; mis palabras de esperanza que
12 XXIV | del camino, y en pos de mis ojos fue mi corazón, o a
13 XXIV | ojos fue mi corazón, o a mis manos se les pegó algo,
14 XXIV | siembre yo y otro coma; y mis retoños sean arrancados.». ~«
15 XXVI | qué hacer? Mañana vendrán mis acreedores, les mostraré
16 XXVI | acreedores, les mostraré mis arcas vacías y me insultarán;
17 XXVI | dinero que me han rendido mis empresas comerciales. Mi
18 XXVI | dispendiar los caudales de mis padres, y la fortuna de
19 XXVI | hija; el único consuelo de mis desdichas, se ve expuesta
20 XXVI | sino queréis que a pesar de mis achaques os salte la tapa
21 XXVII| lado que quiero verte con mis ojos, porque eres tan hermosa,
22 XXIX | que escribo y borronear mis papeles y tachar lo que
23 XXXII| feliz. Este viento que agita mis cabellos te dará nuevas
24 XXXII| mi corazón; tu nombre en mis labios; tu alma en mi alma,
25 XXXII| bendito el aire que trajo a mis oídos tus primeras palabras;
26 XXXII| adoraba silencioso confiando mis amores al mar.~¡María! El
27 XXXII| campana de la oración llega a mis oídos desde las lejanas
28 XXXII| vida. Padezco, y bendigo mis padecimientos. Las lágrimas
29 XXXII| lágrimas que se agolpan a mis ojos, los dolores que acosan
30 XXXVI| puedo daros, desprecias mis caricias?~ Sí, sí, decía
31 XXXVI| con estas trenzas de oro. Mis labios os llamarán esposo.
32 XXXVI| triunfé, por fin vienes a mis pies a pedirme de rodillas
33 XL | consuela. Creo que el veneno de mis desgracias emponzoñará mis
34 XL | mis desgracias emponzoñará mis días. Mis ojos se entornarán
35 XL | desgracias emponzoñará mis días. Mis ojos se entornarán para
36 XL | quedan algunas lágrimas en mis ojos. Son el último tributo
37 XL | vida escribiéndote, nunca mis ojos llegarían a secarse.
38 XL | recreabas ya; entrelazándola con mis cabellos? ¿Te acuerdas de
39 XL | porque mato mi esperanza; mis ilusiones; pero me suicido
40 XL | martirio que padezco. Todos mis días estaban consagrados
41 XL | pensar en ti, y a soñar con mis dulces amores consagradas
42 XL | consagradas estaban todas mis noches. Bendecía al sol
43 XL | iluminaba tu isla; y se perdían mis ojos en el mar, porque allí
44 XL | Dios que me olvides si por mis recuerdos padeces; que tu
45 XLII | recuerdos de ayer, cuando mis ojos buscaban el rostro
46 XLII | de mi amado; cuando todas mis ilusiones eran para Ernesto.
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