Capitulo
1 I | inmensidad como las oraciones del alma dolorida.~Hermoso cuadro
2 I | armonías que llevan el alma a los pies de su creador.
3 IV | espaciosa frente que refleja alma noble y elevada, y negro
4 IV | horizonte, presentan a su alma delirios del amor en que
5 VII | te veo cruzar las olas mi alma te sigue como el viento
6 VIII | levanta gozosa en nuestra alma.~~ ~~~~~~
7 XVI | delante siempre del mar, su alma se abría gozosa para recibir
8 XVI | ilusiones que sorprenden el alma, los hechizos de un entrecortado
9 XVI | engrandece y vivifica el alma.~ ~Ernesto~Sin embargo,
10 XVIII | es un hada, y comienza el alma a sentir el amor, y a perderse
11 XXIII | Hay momentos en que el alma se desespera y duda, cuando
12 XXIII | vestidura mortal, purifico mi alma para penetrar en el santuario
13 XXIII | pasajera vivienda; porque mi alma no se doblega a recibir
14 XXV | corazón, que le arrancaban el alma. En medio de aquella risueña
15 XXV | se hubiera alejado de su alma, o como si su alma se hubiera
16 XXV | de su alma, o como si su alma se hubiera alejado del mundo.
17 XXVII | porque eres tan hermosa, alma mía, que regocijas el corazón
18 XXVIII| dotes sobrenaturales que el alma se recrea en dar a los seres,
19 XXVIII| No pensó tampoco que el alma es movible como el Océano,
20 XXVIII| pasiones; vicios que manchan el alma, y que do fingimos encontrar
21 XXVIII| Dios, que me desgarráis el alma.~ No, María, vengo a
22 XXVIII| yo no puedo amaros, si mi alma no me pertenece, dijo María
23 XXVIII| formas del hombre, y no en su alma.~ ¿En su alma decís? ¿
24 XXVIII| no en su alma.~ ¿En su alma decís? ¿Si tuvierais el
25 XXVIII| decís? ¿Si tuvierais el alma de Ernesto me martirizaríais
26 XXXII | parece un templo sin Dios. Mi alma tan amante de lanzarse a
27 XXXII | aspirara la esencia de tu alma. He mil veces, besado aquel
28 XXXII | nombre en mis labios; tu alma en mi alma, y el aire que
29 XXXII | mis labios; tu alma en mi alma, y el aire que respiro está
30 XXXIII| pasar a extrañas manos. El alma se identifica con los lugares
31 XXXIV | horrible cuerpo y de envilecida alma? ¿Y su padre? ¿y si en un
32 XXXIV | no quedaría siempre en su alma el más negro remordimiento,
33 XXXIV | hacer? Le parecía que el alma de su madre, desprendiéndose
34 XXXVII| dicha, sueño constante del alma, arrojar del pecho el sentimiento
35 XXXVII| naturaleza, es cambiar el alma por otra alma. Amar como
36 XXXVII| cambiar el alma por otra alma. Amar como amaba María debe
37 XLI | era la enfermedad de su alma.~Don Pedro subió al coche.
38 XLI | sonrisa las tempestades de su alma. Don Pedro rogó, insistió,
39 XLII | allí con esa calma.~ Mi alma es presa también de la tempestad.
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