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Emilio Castelar
Ernesto

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era

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1 II | II~Era de noche...~Tengo que continuar 2 V | así puede ser flor. María era buena y hermosa, ya lo veremos.~~ ~~~~~~ 3 VIII | de nuestros héroes. María era hija de un comerciante alicantino. 4 VIII | comerciante alicantino. Su padre era viudo y sin embargo era 5 VIII | era viudo y sin embargo era muy desgraciado. Eso prueba 6 IX | isla de Tabarca. Su madre era muy hermosa, pero se levantó 7 IX | tiene veinte años. Su madre era muy joven cuando huyó. No 8 IX | saqué en limpio que la mujer era una santa mártir, y el marido 9 IX | saqué en claro que el marido era un san Estéban y la mujer 10 X | partida para Madrid. Este era uno de esos entes singulares 11 X | moral; veamos su físico. Era pequeño; y tan pequeño que 12 X | quitado un ojo, el otro era bizco; arrastraba una pierna 13 X | tenía cejas y su frente era una cinta rugosa apergaminada. 14 X | Veamos su parte moral: era lo más infame, lo más degradante 15 XII | hallaba un pintado colorín.~Era aquel hombre entusiasta 16 XII | marchita y la devora. Su amor era la lava del volcán, que 17 XIX | XIX~Era don Pedro de Urgel un comerciante 18 XIX | por su dinero; en fin, no era comerciante. Era un tonto. 19 XIX | fin, no era comerciante. Era un tonto. Así se denomina 20 XX | pudiese lastimar su honra. Era capaz hasta de sacrificar 21 XXII | no sabías que don Braulio era tan buen filósofo.~~ ~~~~~~ 22 XXIII | corazón! A sus ojos aquel mar era el abismo de la eternidad, 23 XXIII | cigüeña, y en traje de hombre. Era don Braulio. Su usurera 24 XXIII | platónicos! Decía para sí. (Era muy aficionado a los monólogos).~ 25 XXV | ojos arrasados de lágrimas: Era Ernesto. Lloraba sí, porque 26 XXVI | le parecía que su dicha era completa, y que su deseo 27 XXVIII| compasión por aquel hombre. Era tan buena, que el ver una 28 XXIX | un hombre tan honrado no era digno de compasión, ni acreedor 29 XXIX | papeles. Ya hemos dicho que era dado a los monólogos. Como 30 XXX | carcajada resonó en la estancia. Era don Braulio, que se burlaba 31 XXXIV | Conocía que el joven poeta era vario e inconstante, y que 32 XXXIV | Quería distraerse. Mas era imposible. Desde su lecho 33 XLI | etc., etc.; los guantes era amarillos y el sombrero 34 XLI | negar que el tal don Braulio era un hombre esencialmente 35 XLI | sostenerse; tan profunda era la enfermedad de su alma.~ 36 XLII | extender sus alas. El calor era sofocante, el mar, como 37 XLII | entró don Pedro a decir que era ya hora de recogerse, dando 38 XLII | estancias, y como la noche era tan oscura quedó todo envuelto


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