Capitulo
1 XI | contemplar el amarillento oro; sin escuchar los lastimeros
2 XVI | desierto regado por el estéril oro del poderoso. Ernesto, poeta
3 XVII | manos brillan los rayos de oro del sol; sólo en su bóveda
4 XXIII | los astros como arena de oro se remueven al soplo de
5 XXVIII| palidecerá eclipsado por el oro que arrojaré a vuestras
6 XXVIII| de vender mi corazón al oro de un avaro? ¿He de prostituir
7 XXVIII| hambriento para amontonar el oro que me ofrecéis. Vos, que
8 XXVIII| verdad; pero vos me ofrecéis oro, como si el oro pudiese
9 XXVIII| ofrecéis oro, como si el oro pudiese engañar mi corazón.~ ¡
10 XXIX | no vende a Ernesto por el oro que yo le ofrezco, es porque
11 XXXII | suspendidas en sus hebras de oro. Tu imagen está en mi corazón;
12 XXXII | se burlaba. Los rayos de oro del sol, eran para mí menos
13 XXXVI | comprar vuestro corazón con el oro que amontona mi avaricia.~ ¡
14 XXXVI | Jugaréis con estas trenzas de oro. Mis labios os llamarán
15 XLI | verde botella con botones de oro, camisa con chorrera, una
16 XLI | un reloj descomunal de oro pendiente de larguísima
17 XLII | que he vendido a peso de oro mi corazón, que como Ernesto
|