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122 sus
120 maría
112 para
103 al
102 una
Emilio Castelar
Ernesto

IntraText - Concordancias

maría

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1 III | III~María, tal es el nombre de la 2 III | orgulloso corazón del hombre. María mira la vasta extensión 3 V | que la barca ha aparecido, María está arrodillada. Invoca 4 V | solo así puede ser flor. María era buena y hermosa, ya 5 VI | VI~La barca arriba a do María estaba, y el joven salta 6 VI | tierra.~    ¡Ernesto!~    ¡María!~A esto siguió ese silencio 7 VII | lancé al mar, a buscarte María, a sentir tu aliento refrescando 8 VII | lejos del otro? Preguntó María.~    La suerte, contestó 9 VII | tu suerte oponerme.~    María; ángel de paz en mi desolada 10 VII | Pero si logro fortuna; María, el mundo entero ha de envidiarte.~     11 VII | felicidad será mi corona, y tú María, tú mi eterna compañera.~    ¡ 12 VII | los mares cual el viento.~María lloraba.~~ ~~~~~~ 13 VIII | genealogía de nuestros héroes. María era hija de un comerciante 14 X | Ernesto en su conversación con María ha contado con su tío, del 15 XI | oído la conversación de María y Ernesto. No la olvidemos. 16 XI | el gabinete del padre de María.~    Buenos días, don Pedro, 17 XI | amargamente el padre de María.~    Habladme, que os escucho. 18 XII | contemplar a la hermosa María que limpiaba una jaula, 19 XIV | volvió a ver el usurero a María. Su ojo centelleaba al mirarla, 20 XVIII | conciencia, porque se acordó de María. Siempre la felicidad está 21 XIX | comerciante arruinado. Su hija María tan sólo le quedaba de consuelo 22 XXIII | azuladas montañas, cuando María salió de su casa dirigiéndose 23 XXIII | veces.~    ¡Cuánto te amo, María! Estos momentos de poesía, 24 XXIII | divinos.~    Sí: yo siempre, María, te estoy mirando, siempre 25 XXIII | lado te apartaras.~    Y es María, que hemos perdido el polvo 26 XXIII | corazón.~    Por tu felicidad, María. ¿Con qué derecho puedo 27 XXIII | primera oración fue el Ave María, que tú me enseñaste en 28 XXIII | Virgen santa, exclamó María, con los ojos arrasados 29 XXIII | Protégelo.~    Ernesto, al ver a María, alzando sus brazos al cielo, 30 XXIII | Ernesto pudo decir tan sólo María, porque los sollozos ahogaban 31 XXIII | con majestad a los cielos.~María se enjugó las lágrimas y 32 XXIII | Al volver a su casa dio María un grito de espanto. Le 33 XXIII | noche. Se encaminó a casa de María, y oculto en el follaje 34 XXIII | naturaleza de los amores de María y Ernesto.~Cuando vio al 35 XXIII | llorando a su barca, y a María arrodillarse en la arena, 36 XXIII | más escrupuloso marido. María ceñirá siempre a las sienes 37 XXIII | indudable mi enlace con María.~No saben ambos la red que 38 XXV | a desplegarse la huerta. María desde una ventana de su 39 XXV | máquinas, y sólo delante de María juró amarla por toda una 40 XXVI | encaminó a casa de don Pedro. María tenía una horrible repugnancia 41 XXVI | Será cierto? ¿será cierto? ¡María, María!~~ ~~~~~~ 42 XXVI | cierto? ¿será cierto? ¡María, María!~~ ~~~~~~ 43 XXVII | nada... dijo amargamente María.~    No puede pronunciar 44 XXVII | Esperemos... añadió María por no desconsolar a su 45 XXVIII | XXVIII~María no podía separar de su memoria 46 XXVIII | luz los días del porvenir. María después de la entrevista 47 XXVIII | sus huellas de la arena.~María no pensó que el mundo físico 48 XXVIII | continuado extravío.~Decíamos que María se paseaba sola a orillas 49 XXVIII | agria voz que la decía:~    ¡María!~Volviose azorada y vio 50 XXVIII | y vio a don Braulio.~    María, quería hablaros.~    ¿A 51 XXVIII | mí, señor?~    Sí, a vos, María; porque de vos depende la 52 XXVIII | es desesperante, exclamó María vertiendo amargas lágrimas.~     53 XXVIII | desgarráis el alma.~    No, María, vengo a salvaros. Si vos 54 XXVIII | querer? ¿Qué he de decir?~    María; yo os amo, y puedo salvar 55 XXVIII | horrible situación.~    Sí, María. Abrid esos labios y los 56 XXVIII | un afán tan interno... María, te amo tanto, que si me 57 XXVIII | alma no me pertenece, dijo María profundamente conmovida 58 XXVIII | Qué horror! exclamó María temblando y fuera de sí.~     59 XXVIII | desesperado y alejándose de do María estaba. La joven sobrecogida 60 XXIX | el placer de arrastrar a María hasta la puerta de su casa, 61 XXIX | con nadie hablaba.~    ¡María! O tu padre o Ernesto. Ya 62 XXIX | porque no tiene dinero. Si María no vende a Ernesto por el 63 XXX | de la blanca casa vio a María entretenida en hojear un 64 XXX | dormido en toda la noche, dijo María con humilde y amargado acento.~    ¡ 65 XXX | como que es mía esta casa. María se cubrió el rostro con 66 XXX | aproximándose al oído de María, murmuró estas siniestras 67 XXX | cuanto se os antoje.~ ~María~    ¡Quedad con Dios!~     68 XXX | dejó caer sobre el sillón.María entonces entró en la estancia, 69 XXXI | XXXI~María, ocultó a su padre la horrible 70 XXXII | agudo aguijón del dolor. ¡Oh María, María! La naturaleza sin 71 XXXII | aguijón del dolor. ¡Oh María, María! La naturaleza sin ti me 72 XXXII | confiando mis amores al mar.~¡María! El sol se ha apagado en 73 XXXII | colores. En su oración, María, han pronunciado tu nombre, 74 XXXII | amor sin esperanza.~¿Sabes, María, que debe ser terrible un 75 XXXII | reúna pronto para siempre. María, te adora tu infeliz.Ernesto.~~ ~~~~~~ 76 XXXIII | cumplirse. El infeliz padre de María iba a ser perseguido por 77 XXXIII | acababa de morir; allí en fin, María había abierto sus ojos a 78 XXXIV | XXXIV~María entre tanto sufría congojoso 79 XXXIV | impresionable corazón. Y María no se engañaba. El poeta 80 XXXIV | carta hubiera asesinado a María. No podía acordarse de Ernesto, 81 XXXIV | jaula. Se había olvidado María de verter unas gotas de 82 XXXV | triunfante y orgulloso.~María iba sosteniendo a su padre 83 XXXV | hija.~    En ese sillón, María, murió mi padre. Desde ahí 84 XXXV | alguacil.~    Esa es tu cuna, María, ahí te depositaba tierno, 85 XXXV | tierno, amorosa tu madre.~María se ahogaba de dolor.~     86 XXXV | pronuncian mi nombre. Ayúdame, María, a rogar... que no vendan 87 XXXV | no vendan a tu madre...~María cayó de rodillas implorando 88 XXXV | voluntad.~En este intermedio María recogió un papel que se 89 XXXV | entierren al lado de tu madre.»~María fuera de sí, exclamó corriendo 90 XXXVI | Braulio siguió apresurado a María con el rostro radiante de 91 XXXVI | Perdón! ¡Perdón! Exclamó María, arrojándose a sus pies. 92 XXXVI | avaricia.~    ¡Ay! gritó María con todas sus fuerzas. Me 93 XXXVI | con él había pronunciado María.~    Yo seré vuestra esclava. 94 XXXVI | siempre. Sí, para siempre.~Y María acentuaba aquellas palabras 95 XXXVI | precipitado del aposento.~María había padecido tanto que 96 XXXVII | corazón.~Amar como amaba María, es luz, es la armonía de 97 XXXVII | hombre. Amar como amaba María, es desposeerse de la naturaleza 98 XXXVII | otra alma. Amar como amaba María debe ser el sueño de todos 99 XXXVIII| comprendes el sacrificio de María, te ruego que no prosigas 100 XL | XL~María a Ernesto.~Adorado Ernesto: 101 XL | tanto bien nos ha hecho.~ ~María a los pies de un jorobado~ 102 XL | tarde rezaríamos el Ave María. ¿Y esto no ha de realizarse? 103 XL | que, muera yo pronto.María.~~ ~~~~~~ 104 XLI | esencialmente estético.~María sólo llevaba un vestido 105 XLI | Isabel, única amiga de María, la acompañaba. Y la sostenía; 106 XLI | resuelta a salvar a su padre.~María se había llegado a convertir 107 XLI | Vio que entraba en Santa María de Alicante, que un sacerdote 108 XLI | de grado en el enlace de María. Opúsose, hízole reflexiones, 109 XLI | firmísima resolución de María, que aceptó su triste destino 110 XLI | de tan enorme sacrificio. María volvió prontamente en sí, 111 XLII | el látigo de la tormenta. María aterrada oraba acompañada 112 XLII | los aposentos de la casa.~María quedó sola; cuando don Braulio 113 XLII | mío! ¡Qué noche! exclamó María.~    Todo te aterra, todo 114 XLII | yo!~    Sí, mi esposa, María; dijo don Braulio, queriendo 115 XLII | con un beso de fuego.~    María, vamos a recogernos, que 116 XLII | blasfeméis por piedad, dijo María temblando.~    No quieres 117 XLII | su corazón a pedazos.~    María, María, acuérdate de que 118 XLII | corazón a pedazos.~    María, María, acuérdate de que eres mi 119 XLII | nada más que el crimen.~    María, sígueme. Ya sabes que tengo 120 XLII | suelo.~    ¡El campo! dijo María enajenada de gozo.~Una fuerte


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