|
XXXIX
No hay drama sin desenlace, ni desenlace sin catástrofe. Los curiales fueron las
víctimas de este drama. No puedo pintar cuánto sintieron que todo se arreglase
amistosamente. Cuando oyeron que don Braulio como único
acreedor de don Pedro mandaba que se suspendiese el embargo, se quedaron
estáticos.
¿Interpondrá V. demanda de calumnia?
No.
Y le ha llamado a V. usurero
delante del tribunal.
Ha sido un acaloramiento.
Y va V. a
entrar en transacciones amistosas con un hombre que no tiene un cuarto.
Yo me
entiendo.
Va V. a
arruinarse.
No
importa.
¿Pagará V. los gastos de...
Se
entiende.
Le hacíamos a V. hombre de mas
talento,
¡Cómo ha de ser!
Desinteresadamente voy a darle un
consejo.
Tantas gracias.
Sino se aprovecha V. de la ocasión se echarán otros encima y ese hombre se declara
insolvente.
No vendrá
nadie más. He
comprado todos los créditos que contra su caja existen. Soy dueño de todos los
pagarés que ha expedido.
Pues
dejadlo; dijo el juez terciando respetabilísimamente en aquella cuestión. Con su pan se lo coma.
A don Pedro nada le dijeron. Como le consideraban arruinado huían
de él. ¡Cómo que tenía que pleitear en todo caso por pobre! La justicia es muy
esquiva para los pobres. En
cambio anda vendiendo sus favores a todos a todos los poderosos. ¿Si pasará esto?
|