Índice | Palabras: Alfabética - Frecuencia - Inverso - Longitud - Estadísticas | Ayuda | Biblioteca IntraText
Emilio Castelar
Ernesto

IntraText CT - Texto

  • X
Anterior - Siguiente

Pulse aquí para desactivar los vínculos a las concordancias

X

Hemos oído que Ernesto en su conversación con María ha contado con su tío, del cual dependía su ansiada partida para Madrid. Este era uno de esos entes singulares que Dios echa al mundo tal vez en un momento de mal humor. Su físico andaba en armonía con su moral; veamos su físico. Era pequeño; y tan pequeño que degeneraba en enano. Su saliente espalda llevaba la carga de una pesada joroba, donde se hundía como maldecida su diminuta cabeza. Dios le había quitado un ojo, el otro era bizco; arrastraba una pierna y su melliza podía competir con los arcos de herradura; rematando ambas con unos pies hinchados y descomunales. Se me olvidaba decir que no tenía cejas y su frente era una cinta rugosa apergaminada. Por escudo de armas ostentaba una descomunal nariz, con la cual podía muy bien medirse de arriba a abajo su brevísimo cuerpo. Cuando hablaba escupía como la víbora una saliva asquerosa. Cuando miraba hería como la serpiente. Pero usaba a las mil maravillas sus monstruosos órganos. Corría cojeando, sin cansarse aunque tuviese que atravesar largas distancias; con su único ojo orlado siempre de legañas, atisbaba lo que quizá no atisbaría el más práctico; vencía a la naturaleza, [8] para él tan despiadada, con maravilloso arte. Veamos su parte moral: era lo más infame, lo más degradante que se puede ser en el mundo. ¿Ladrón? No. ¿Asesino? No. ¿Usurero? Sí. Se llamaba don Braulio... Evitaremos mientras podamos citar apellidos por prudencia.






Anterior - Siguiente

Índice | Palabras: Alfabética - Frecuencia - Inverso - Longitud - Estadísticas | Ayuda | Biblioteca IntraText

Best viewed with any browser at 800x600 or 768x1024 on Tablet PC
IntraText® (V89) - Some rights reserved by EuloTech SRL - 1996-2007. Content in this page is licensed under a Creative Commons License