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Dedicatoria
A Manuel Faria de Sosa, noble
ingenio lusitano
La fábula de Orfeo, que he dedicado al nombre de Vm., saliera a luz
segura si tuviera las partes, colores retóricos y artificios poéticos que el
Narciso de que Vm. ha honrado el mío en su dulce lengua portuguesa, donde
verdaderamente se ven la erudición del arte y la excelencia del ingenio, que,
como escriben de Antheo, que luchando con Hércules, todas las veces que tocaba
la tierra cobraba nuevas fuerzas con el amparo de la patria, y no le pudo vencer
hasta apartarle de ella, como él se alaba en Ovidio:
Y
en Juvenal:
Así,
los que alejan de la propia lengua por levantarse al aire de su arrogancia
mueren desamparados de su naturaleza, perdiendo las fuerzas que les hubiera
dado reconocer la patria Todo lo que he visto de Vm., así en prosa como en
verso, muestra bien la fertilidad de su claro juicio, que la abundancia (que
algunos desestiman) a mí me persuade con el ejemplo de los campos, que el
concierto breve de los cultivados jardines es inferior a la inmensa copia de la
naturaleza, que en su variedad ha puesto hermosura, que en ella no sólo no
produce flores el arte; pero estaría como el fuego sin combustible, ejercitando
su actividad dentro de su misma esfera, de que sería necesario que hubiese
ingenios elementos próximos al cielo, donde por su raridad no fuesen vistos, no
tuviesen necesidad de nutrimento, y que los nuestros no fuesen verdadero fuego,
sino igneum aliquid. Escriba Vm. con fertilidad libros, canciones, fábulas,
epitalamios, a imitación del abundante, insigne, dulce, heroico, grave y
amoroso caballero Juan Bautista Marino, honrando y dilatando su lengua y la
nuestra, que tan felizmente casa, venerado de los que saben que el alabanza no
está en los presuntuosos que abrevian la mano al cielo, sino en los hombres
virtuosos y científicos, y lea esta fábula, aplicándola a su moralidad, con el
epigrama de Estephano Forcatulo:
Capellán de su Vm.,
LOPE FÉLIX DE VEGA CARPIO.
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