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José Echegaray De mala raza Concordancias (Hapax Legomena) |
negrita = Texto principal Acto, Escena gris = Texto de comentario
1 Per | Sr. Vico.~ ~ ~ ~ADELINA, 18 años~ ~ ~ ~Srta. Gambardela.~ ~ ~ ~ 2 Per | Cirera.~ ~ ~ ~PAQUITA, 22 años~ ~ ~ ~Srta. Casado.~ ~ ~ ~ 3 Per | ACTORES~ ~ ~ ~ ~CARLOS, 25 años~ ~ ~ ~Sr. Vico.~ ~ ~ ~ 4 Per | Casado.~ ~ ~ ~VISITACIÓN, 45 años~ ~ ~ ~Sra. González.~ ~ ~ ~ 5 Per | Parreño.~ ~ ~ ~DON PRUDENCIO, 46 años~ ~ ~ ~-Fernández.~ ~ ~ ~ 6 Per | González.~ ~ ~ ~DON NICOMEDES, 50 años~ ~ ~ ~Sr. Parreño.~ ~ ~ ~ 7 Per | Gambardela.~ ~ ~ ~DON ANSELMO, 60 años~ ~ ~ ~Sr. Cirera.~ ~ ~ ~ 8 1, 2| pensado, amigos míos. No se abandona a esa niña, pero se la aleja. 9 1, 3| escenas de familia hay que abandonarlas a sí mismas, ¿eh? (En voz 10 2, 6| Venía con los brazos abiertos para ti, para Adelina! ¡ 11 3, 4| llegué a decirle que le aborrecía..., que le despreciaba!... ¡ 12 1, 12| a mi lado!... ¡Adelina, abrázame!... ¡Serás mi hermana, mi 13 3, 5| ADELINA - Sí.~ ~CARLOS.-Y tú, abrazándome frenética, inundándome el 14 3, 8| el sofá; ADELINA corre a abrazarla.)~ ~ANSELMO -¡Era verdad! ( 15 3, 5| tiende los brazos.) ¡Me abrazas para ocultar tu pecho dolorido 16 1, 10| seria? ¡Pronto, hijo mío, ábreme tu corazón!~ ~CARLOS. -¡ 17 2, 2| Y tardó mucho rato en abrir Adela?~ ~NICOMEDES.-Un buen 18 2, 6| sin que Adelina quisiera abrirme.~ ~CARLOS. - (Apretándole 19 2, 4| modestia... exagera... hasta lo absurdo. ¡Compararse usted con un 20 1, 2| esta madre, es decir, la abuela de Adelina, no tuvo menos; 21 1, 2| regocijos de unas cuantas abuelas.~ ~PRUDENCIO. -¡Ah!, no 22 1, 1| Yo respondo de que no se aburren. Vendrán a vernos todos 23 2, 6| que es un escándalo, ¡Se abusa tanto de esa palabra! Para 24 | acá 25 1, 9| años cumplidos, con carrera acabada y decidida voluntad, tiene 26 2, 2| diré yo, porque éste no acabaría nunca. Sucedió que una mañana, 27 1, 10| poca paciencia, y antes acabaron estos señores con toda la 28 1, 11| es usted!~ ~PRUDENCIO. -¡Acabóse!~ ~ 29 2, 2| nadie. Sólo estuve en la Academia, y allí... (Sonriendo), 30 2, 8| desnuda, o para arrojar tu acardenalado cuerpo a los que andan allí 31 3, 5| me quiere a mí? ¡Cómo me acariciaba cuando yo era niño! Todavía 32 2, 6| Besándole la mano y acariciándole el brazo.) Perdóname..., 33 | acaso 34 1, 1| compañero de colegio, el acaudalado marqués de Vega-Umbrosa, 35 1, 1| toda la familia, con sus accesorios, rústicos y urbanos? Nada: 36 2, 1| una piedra? ¿Un vuelco, un accidente?~ ~NICOMEDES.-No, señor; 37 3, 5| no eres capaz de cometer acciones tales, ¿por qué te cebas 38 1, 7| escoge.~ ~ADELINA. - (Se acerca a él y le abraza.) Ya está.~ ~ 39 2, 8| señal!~ ~ADELINA. -¡No te acerques tanto! ¡Me das miedo! (Huyendo.)~ ~ 40 1, 2| PRUDENCIO.-A mí, muy acertada. Esta es mi opinión en puridad 41 1, 7| decir esas cosas y yo no acierto a explicarlas; las siento, 42 1 | conviene a propietarios bien acomodados y a la estación de verano. 43 2, 3| hasta mi familia me propone acomodamientos indignos?~ ~PRUDENCIO. -¡ 44 3, 7| Y esa segunda carta que acompaña a la que usted ha leído?~ ~ 45 3, 5| acompañarme a todas partes, acompáñame a mi locura.~ ~ADELINA.- 46 3, 5| CARLOS.-Pues quieres acompañarme a todas partes, acompáñame 47 1, 3| sabes, monina?... Tú acompañas a don Prudencio.~ ~ADELINA. - ( 48 2, 2| las mañanas, para que le acompañase.~ ~PRUDENCIO. -¡Malo, malo! ¿ 49 2, 1| he oído mal, o Carlos no acompañó a su señora.~ ~NICOMEDES.- 50 1, 3| viaje.~ ~ADELINA. - (Muy acongojada.) Pero ¿cómo?... ¿Voy a 51 3, 5| no sé... ni qué debo aconsejarte..., ni qué debo hacer..., 52 2, 1| Pues yo ni resuelvo ni aconsejo nada sin consultarle. Él 53 2, 6| es bien corto..., y yo lo acortaré más! (Acercándose mucho 54 3, 4| da! Desde muy niña estoy acostumbrada a sufrir. Me dan mucha pena 55 3, 7| le entregase a usted esta acta o declaración que va adjunta, 56 1, 1| Todos rodean a VISITACIÓN en actitudes diversas.) Pues, señor... 57 2, 1| movimiento científico, qué actividad intelectual, qué inmensa 58 3, 5| el instinto piden que se acuda a la raíz del mal. Lo que 59 1, 6| que anidan en mi ventana acuden a mi voz y comen de mi mano, ¡ 60 3, 5| yo era niño! Todavía me acuerdo. ¡Cómo me marcó la senda 61 3, 1| que es robusto. ¡Se le acurruca en el alma, y de allí hay 62 3, 2| sin que resulten ofensas y acusaciones contra alguien!... ¡Pues, 63 2, 6| CARLOS.-No tanto como tú en acusarla.~ ~ANSELMO.-Un galán que 64 2, 6| y como yo no entiendo de aderezar frases..., sin saber lo 65 1, 10| ANSELMO. -¡Qué demonio he de adivinar!~ ~VISITACIÓN. -¡Pues a 66 3, 4| creo que él ha conseguido adivinarlo.~ ~ADELINA. -¿De modo que 67 1, 10| VISITACIÓN. -¿Conque no adivinas adónde conducen esos tortuosos 68 3, 7| acta o declaración que va adjunta, y en que explica el suceso 69 1, 2| naturalista Darwin, ni de sus admirables experiencias sobre palomas 70 3, 2| Me estremece usted, y le admiro! ¡Qué cruel, pero qué bueno!~ ~ 71 2, 6| para qué compararlas ni admito comparaciones humillantes.~ ~ 72 2, 6| espacio..., al vacío..., adonde se mira cuando no se ve.~ ~ 73 3, 5| No mi Adelina, sino tu adorada Paquita. ¿Hay que llorar, 74 3, 5| buena, y cuando tanto la adoro, ¿puedo callar? No puedo.~ ~ 75 2, 6| infame, sí; que hay una adúltera, no.~ ~ANSELMO. -¿Pues de 76 3, 2| decisiva explicación. Se lo advierto a usted lealmente. Y después..., 77 1, 2| el carácter mortífero que afectan todas las luchas morales 78 2, 1| aventura para regocijo de los aficionados y perversión de la moral 79 1, 11| VISITACIÓN. -¡El tigrecillo afila las uñas! (Ídem.)~ ~PRUDENCIO. -¡ 80 2, 1| Mi mujer está indignada y afligida...~ ~PRUDENCIO. -¡Pobre 81 3, 1| materia explotable para afligidos ingenios de mancebía y valerosos 82 3, 2| señora; y si no es tan afortunado como espero, tras el hijo, 83 3, 5| poco se respeta por los de afuera? ¿Qué habría yo conseguido 84 2, 2| en la barandilla, que se agarra a las ramas de un árbol, 85 3, 1| pobre ser, mientras ellos, agazapados, esperan que esté bien sujeto ¡ 86 3, 5| la horrible duda que se agiganta en mi conciencia. ¿Qué vale 87 3, 4| ADELINA.-Estás pálida.... agitada.... inquieta...~ ~PAQUITA.- 88 3, 7| en sus ojos de usted y se agitan nerviosamente sus labios!...~ ~ 89 3, 5| ADELINA. -¡Por Dios, no te agites! ¡Mira que si no te volverá 90 3, 5| del bien y del mal. No me agito entre tinieblas del abismo, 91 3, 4| manantial de amor que nunca se agota! Pero no es esto lo que 92 1, 1| compañía me es sumamente agradable, ¿oyes tú? (A VISITACIÓN.) 93 1, 9| PRUDENCIO.-De todas, maneras yo agradecería que ustedes resolvieran 94 3, 2| dignidad... que yo no puedo agradecerle bastante..., y a las que 95 1, 5| yo obedezco: es mi deber, agradecerles lo que por mí han hecho. ¿ 96 1, 2| fue siempre cosa de sumo agrado para mí.~ ~VISITACIÓN.-Pues 97 1, 2| soy buena», y un hombre agrega: «Soy honrado porque sí»~ ~ 98 1, 1| caballeros de cuando en cuando, o agrupados de varios modos los personajes, 99 3, 4| ADELINA.-Luego vienes. Aquí te aguardo Paquita, y me lo cuentas 100 2, 2| ustedes a Fuente-Cálida. ¿Son aguas sulfarosas? Y perdone usted 101 1, 1| Sebastián las de Linares, los de Aguilar, el marqués de Casa-Fuente, 102 1, 7| explicarlas; las siento, me ahogan, me enloquecen..., pero 103 3, 5| una queja, ni una sola. ¡Ahogas tus suspiros porque yo no 104 3, 1| atormentes día y noche, ahondando siempre en la misma idea? ¿ 105 1, 2| aleja. Algo así como el aislamiento moral: el gran remedio contra 106 1, 1| Toma, toma! Cada cual alaba lo suyo: tú la finca; Anselmo, 107 1, 2| yo alabo como deben ser alabados, en el terreno de la práctica 108 1, 2| corazón, aunque esto sea alabanza propia, y al fin y al cabo, 109 1, 1| empeño en cantarnos sus alabanzas.~ ~NICOMEDES.-Es que lo 110 1, 2| instintos generosos, que yo alabo como deben ser alabados, 111 1, 3| tuya.~ ~ADELINA. - (Muy alarmada.) ¡No comprendo! ¿Ocurre 112 1, 10| ANSELMO. -¡Diablo! ¡Me voy alarmando! ¿Es cosa seria? ¡Pronto, 113 1, 9| CARLOS.-De todo. Pero no se alarmen ustedes: Adelina se queda 114 3, 5| ángeles no deben manchar sus alas de sangre. ¡Quién sabe si 115 1 | Decorado y mueblaje, ricos y alegres, cual conviene a propietarios 116 3, 4| luego..., ¡aún tengo otras alegrías y consuelos! ¡Vaya si los 117 2, 1| don Prudencio! ¡Cuánto me alegro!~ ~PRUDENCIO.- ¡Amigo don 118 1, 2| abandona a esa niña, pero se la aleja. Algo así como el aislamiento 119 1, 2| DON NICOMEDES.) y yo en alejar a Adelina de nuestro lado 120 1, 2| Comprende usted bien? Alejarla... Abandonarla, no.~ ~VISITACIÓN. -¡ 121 2, 1| Gran viaje! Francia, Alemania, Suiza, Italia... Año y 122 | algunas 123 2, 8| espejismo.~ ~ADELINA. -¡Así me amabas! ¡Ya lo sabía yo! Y ahora, 124 2, 8| puede amar un hombre he amado yo a la Adelina de mi alma. 125 3, 5| Amor y honra! ¡Y los dos me amáis, y vuestras dos honras son 126 3, 8| funesto para mí! ¡Desde que amaneció Dios, no han cesado de hostigarme 127 2, 2| ventanas para que escapen los amantes. ¿Eh? ¿Puse el dedo en la 128 2, 8| ahoga. Mira que cuanto puede amar un hombre he amado yo a 129 2, 8| te lo juro!... ¡Más, te amaré más!... ¡Pero confiesa!... ( 130 1, 6| el mundo! (Rompe a llorar amargamente.)~ ~ 131 3, 5| publica; en unos, palabras amargas; miradas de desdén, en otros; 132 3, 5| un ser que se deshace en amargura!... Pero en mí no habría 133 2, 8| valor.... ¡pero no dejaré de amarte, te lo juro!... ¡Más, te 134 1, 2| pesará fatalmente sobre ambas jóvenes, si la previsión 135 2, 6| muerte, y entonces yo también amenacé, insulté, ¡blasfemé!... 136 3, 5| quiero que me digas si te amenaza algún peligro.~ ~CARLOS.- 137 3, 8| es tuya, y yo haré que ni ames ni creas! ¡Dámela!~ ~CARLOS. -¡ 138 1, 2| Adelina tuvo varios extravíos amorosos; Pues la madre de esta madre, 139 1, 6| Créame usted, señorita: los amos no quieren que se junte 140 2, 6| esperemos, porque yo t,ampoco comprendería nada de lo 141 2, 2| salva.~ ~PRUDENCIO.-Muy bien analizados los hechos y muy bien enumeradas 142 1, 2| Adelina. (Toca un timbre y anarece un criado.) Antonio, que 143 1, 9| No; eso, no. Ya que hemos andado lo peor del carrino, hay 144 1, 2| sería justo. Y digo más: si andando el tiempo, cuando lazos 145 2, 2| de Adelina estaba en un ángulo del edificio. ¿De fuera? 146 3, 4| injusticias, ¡ya lo creo! Me angustio y lloro largos ratos... 147 1, 6| caricias; y las golondrinas que anidan en mi ventana acuden a mi 148 3, 5| vuelto, y me abrasa y me aniquila! Porque yo me pregunto día 149 3, 5| debe hacer: destruirlos, aniquilarlos. Es la lucha de la Naturaleza: 150 1, 1| fuese dueña de su casa.~ ~ANSELMO-Pues a mí me parece muy simpática 151 1, 9| marido, que la espera con ansias de amor. Contento el mismo 152 3, 6| DON ANSELMO.) ¡Observa qué ansiedad!~ ~ANSELMO. -¡Silencio!~ ~ 153 1, 7| Sonríe..., y goza de antemano..., y ponte alegre...~ ~ 154 3, 6| casualmente... por la antesala cuando llegó el lacayo.~ ~ 155 3, 7| anciano al cual le está usted anticipando la agonía..., y por ser 156 1, 6| mano, ¡conque no seré tan antipática! Y Carlos.... Carlos..., 157 1, 2| una niña inocente por los antiquísimos regocijos de unas cuantas 158 3, 5| inventado, allá en sus profundos antros, torturas más insufribles 159 1, 3| Juana, a quien ya hemos anunciado tu viaje.~ ~ADELINA. - ( 160 2, 1| CRIADO. - (Por el fondo, anunciando.) El señor don Prudencio.~ ~ 161 1, 1| NICOMEDES y DON ANSELMO. Aparecen sentados en mecedoras o 162 2, 2| y mujer, y no más. Calma aparente; silencio no interrumpido 163 3, 5| salpicaron!... ¡Basta!... ¡Aparta!... Fue preciso... La honra 164 2, 6| es escándalo, más por el apetito que Por el sabor... Conque 165 2, 1| de profundidad los que le aplauden.~ ~NICOMEDES. -¡Ay don Prudencio, 166 3, 1| remedio sin flaqueza y lo aplican sin vacilaciones. ¿Comprendes? ¡ 167 2, 2| inductiva.~ ~VISITACIÓN.-Pues aplique usted esa lógica a los antecedentes 168 2, 8| cariño en la vida, ni otro apoyo...; pero su cariño lo tengo...» ¡ 169 2, 2| parecen necesarias para apreciar debidamente los hechos.~ ~ 170 1, 9| que este joven dice podrá apreciarse de esta o de aquella manera 171 3, 6| Tomando la carta con apresuramiento.) ¡A ver..., a ver!... ¡ 172 3, 8| Abrazando a ADELINA, apretando contra su pecho la cabeza 173 2, 6| quisiera abrirme.~ ~CARLOS. - (Apretándole el brazo.) ¿Y no rompiste 174 3, 8| llamo.~ ~CARLOS. -¿Para apretar el tormento?~ ~ANSELMO. -¡ 175 2, 6| para Adelina! ¡Cómo voy a apretaros contra mi corazón, decía 176 1, 1| DON ANSELMO se pasea más aprisa.)~ ~NICOMEDES.-Visitación, 177 1, 5| Ahora mismo. Ya ves, hay que aprovechar el viaje de don Prudencio.~ ~ 178 3, 5| pero aquí hay dolores que apurar y deshonras que repartir, 179 1, 3| asustada.)~ ~NICOMEDES.-No te apures; si no te vamos a reñirte.~ ~ 180 2, 5| cuarto... (A ADELINA.) Y aquél..., el balcón donde te he 181 2, 2| hermosas.~ ~NICOMEDES.-Pero aquéllas... ya pasaron.~ ~VISITACIÓN.- 182 | aquellos 183 3, 4| Ya me voy volviendo como aquéllos. Perdóname; yo sé que eres 184 1, 1| preferibles a conyugales arañazos.~ ~NICOMEDES. -¿Y tu viaje 185 2, 2| agarra a las ramas de un árbol, que baja a tierra y desaparece; 186 1, 5| que no hay más allá. ¡Qué árboles! Todos verdes, en primavera. ¡ 187 2, 8| manojos de nervios, ruin arcilla, no hay más que el dolor 188 2, 2| bajó con la ligereza de una ardilla.~ ~PRUDENCIO.-Sin embargo, 189 2, 1| Carlos trabajaba con un ardor, con un entusiasmo... ¡Qué 190 2, 8| virtud, un sonido más o menos armonioso; la esperanza, un eterno 191 3, 8| Todo! ¡Dame! ¡Las cartas! (Arrancándole las cartas a ADELINA.) ¡ 192 3, 1| alma, y de allí hay que arrancársela!~ ~PAQUITA. -¡Perdóname, 193 2, 6| corto para ir a su corazón y arrancárselo!... ¿Lo dices o no?~ ~ANSELMO.- 194 1, 11| sujetándola.) ¡No! ¡Déjarme tú! ¡Arrancarte de mis brazos!... ¡Nadie!...~ ~ 195 3, 8| mi madre! ¡Cuando no le arranqué la vida es que por honrada 196 3, 5| de esposa casta y pura, arrastrado por las charcas de la plaza 197 1, 8| Prudencio aguarda.~ ~VISITACIÓN.-Arréglate y vuelve en seguida, que 198 2, 8| que cuando unos y otros arrojaban recuerdos de infamia sobre 199 2, 10| Adelina! ¡Perdón, perdón! (Arrojándose a sus pies.)~ ~ADELINA. -¡ 200 2, 8| la verdad desnuda, o para arrojar tu acardenalado cuerpo a 201 3, 1| que esté bien sujeto ¡para arrojarse sobre su presa! Eso no lo 202 3, 5| tanto! Conque déjame que las arroje de mí, a ver si se van! 203 1, 1| VISITACIÓN. -¡Hola, hola! ¿Arrullos conyugales?~ ~ANSELMO.-Me 204 2, 2| literatura hasta parece que el arte ha fabricado ex profeso 205 2, 1| con un entusiasmo... ¡Qué artículos, qué folletos, qué discursos! 206 2, 1| Me hago cargo: triunfos artificiales y transitorios. Para el 207 1, 1| tan esforzado militar como artista de alto sentido estético 208 3, 5| queridos, alrededor de mí, asaltando..., no sé si con cariño 209 1, 2| lo que pudieran hacer sus ascendientes?~ ~VISITACIÓN. -¿Y qué culpa 210 3, 8| ANSELMO. Momentos después asoma PAQUITA Por el fondo y~ ~ 211 2, 6| cartas me decía que a él se asomaba para verme llegar!... Acaba, 212 2, 10| curiosos y cobardes, se asoman por allá fuera es esto..., 213 3, 4| PAQUITA. -¡Ah!... ¡Tu Carlos! (Asomándose al fondo.) Ese consuelo 214 2, 4| lo he visto. (Después de asomarse al balcón.)~ ~ANSELMO. -¿ 215 2, 1| dulces, dulces sonidos; ásperas consonantes para las asperezas 216 2, 1| ásperas consonantes para las asperezas de la vida. Prosiga, Mi 217 2, 8| mujer honrada que la mujer astuta. Pueden ser verdaderos gritos 218 1, 3| había de meditar? (Algo asustada.)~ ~NICOMEDES.-No te apures; 219 3, 3| Ésta y PAQUITA han prestado atención.) Señora, luego volveré, 220 3, 2| señora. Ya sabe usted a qué atenerse respecto a mis intenciones.~ ~ 221 2, 8| Adelina.~ ~ADELINA. - (Aterrada) ¡Carlos!~ ~CARLOS.-Porque 222 2, 9| atormentes a la pobre Adelina; atorméntame a mí.~ ~CARLOS. -¡PAQUITA!... ¡ 223 3, 2| atormento a nadie por gusto de atormentar... Digo lealmente..., y 224 3, 2| disposición.~ ~PAQUITA. -¡Para atormentarla más! Ven, Adelina. (Queriendo 225 3, 5| cebas en ellas y gozas en atormentarme?~ ~CARLOS. -¡Porque cometerlas 226 3, 2| ANSELMO. -¡Poco a poco! Yo no atormento a nadie por gusto de atormentar... 227 2, 2| moral. ¿Por qué misteriosa atracción lo más ruin engrana con 228 1, 1| galantería ante PAQUITA.) Y ahora atrévete a llevarme la contraria, 229 3, 5| imprudente, y de un galán atrevido, y de una esposa impura, 230 1, 9| cualquier cosa... (Algo aturdido.)~ ~PRUDENCIO.-Bueno. Ahora 231 1, 10| preguntó el Impecable, el Augusto, el Hijo de Dios, sobre 232 3, 8| se abraza a él; PAQUITA, avanza lentamente.)~ ~ANSELMO, -¡ 233 2, 10| Él y todos los de fuera avanzan un poco.)~ ~CARLOS. -¡La 234 1, 10| Ella!... ¡Adelina!... ¡Ave María Purísima!~ ~VISITACIÓN.- 235 2, 1| Y, Z, relata la indigna aventura para regocijo de los aficionados 236 3, 2| recordar su hazaña. Y el averiguarlo no creo que cueste gran 237 3, 2| ANSELMO.-Primero, que averigüe quién fue... aquel infame..., 238 3, 4| y que preguntes...., que averigües... Porque a ti te lo dirán 239 1, 2| experiencias sobre palomas y otras aves? ¿No sabe usted cómo de 240 2, 6| ayudaré. ¿No te dije que te ayudaría? ¿Cuándo fue?~ ~ANSELMO.- 241 2, 3| reservas hablas tú, lengua de azogue? (A su hermana.)~ ~PRUDENCIO.- 242 1, 3| hijo?~ ~ADELINA.-Sí, señor. Bajé sin saber que iba a encontrarle..., 243 2, 2| Llegamos, y empezó nuestra vida balnearia.~ ~PRUDENCIO.-Sin embargo, 244 2, 2| Adelina, que cabalga en la barandilla, que se agarra a las ramas 245 3, 5| sí ocho días de fiebre, barrenando con el pensamiento enrojecido 246 1, 12| ANSELMO. -¡Los tres!... No son bastantes... ¡Necesito alguno más!~ ~ 247 1, 1| pondría yo, y con uno bueno me bastaría si era de serreta. (Aparte. 248 3, 5| revuelvo no es la eterna batalla del bien y del mal. No me 249 2, 3| consentir que mi Carlos sea la befa de las gentes? ¿Tan a menos 250 2, 2| Y qué pasó con ser tan bella Adelina?~ ~NICOMEDES.-Lo 251 3, 5| lo dijo, mintió como un bellaco. (Con sonrisa sardónica 252 1, 2| Quizá en ese cuerpo tan bello estarán ahora mismo en su 253 2, 1| frutos?~ ~NICOMEDES.-Y no de bendición, a Dios gracias..., que 254 2, 6| Carlos!~ ~CARLOS. - (Besándole la mano y acariciándole 255 1, 3| ni a sus padres ni a sus bienhechores los motivos que tengan para 256 1, 2| circula por toda la escala biológica. a través del tiempo? ¿Eh?~ ~ 257 1, 11| condiciones de lucha en el medio biológico! ¡Y la energía latente hace 258 1, 2| Adelina, no tuvo menos; y la bisabuela, célebre en los círculos 259 3, 5| garganta para que lo vuelva a blasfemar!~ ~ADELINA. -¡No más, Carlos! ¡ 260 2, 6| también amenacé, insulté, ¡blasfemé!... Sueños..., locuras..., 261 2, 3| NICOMEDES y VISITACIÓN.) ¡Bravo!... ¡Seguís pregonando la 262 2, 1| pero tampoco miden muchas brazas de profundidad los que le 263 1, 9| bromista. Digo que muy en breve pedirán a usted, con la 264 1, 1| señor hermano, valeroso brigadier en situación de retiro) ( 265 3, 7| Don Anselmo!~ ~ANSELMO. -¡Brillan lágrimas en sus ojos de 266 2, 1| despierto, y si usted se empeña, brillante, deslumbrador... Quizá poco 267 2, 6| brazo.) ¡En tu mirada hay el brillo de una esperanza insensata 268 1, 1| digna. Nada; que siente con bríos y dice: «¡Yo he de hacer 269 1, 9| Eh...? ¿Muy cerca...? ¡Tú bromeas!~ ~CARLOS.-No, queridísima 270 1, 9| usted que mi carácter no es bromista. Digo que muy en breve pedirán 271 2, 3| del alma, con sangre que brota.~ ~NICOMEDES. -¡Vamos, hombre, 272 3, 4| y entre las lágrimas aún brotará a mis labios alguna sonrisa. ¡ 273 2, 6| contenerme; fui... demasiado brusco. La hiel de todos estos 274 3, 1| Seré implacable, cruel, brutal si es preciso. ¡Llegaré 275 2, 8| ante los ojos los «hechos» brutales, implacables, pero clarísimos, 276 1, 1| ANSELMO.-Para quien las busca con cariño.~ ~NICOMEDES.- 277 3, 1| de frente a la desgracia, buscan el remedio sin flaqueza 278 3, 8| mío! ¡Sí!... ¡Paquita!... (Buscándola con la vista. U posición 279 2, 3| movimiento como para ir a buscarla; te rodean y le detienen.)~ ~ 280 3, 2| hace mucho tiempo. Vino a buscarle el marqués, con otro amigo 281 3, 2| y los remedios habré de buscarlos yo mismo. Y oiga usted lo 282 3, 5| quieres, te digo que sí. Se buscó un pretexto..., y esta tarde...~ ~ 283 3, 2| ADELINA.) Después, que le busque, que no será tan difícil. 284 2, 8| eludas mis preguntas; no busques subterfugios; no evites 285 3, 2| y calla. (Le lleva a una butaca y le obliga a sentarse. 286 2 | Sofá a la derecha; mesas y butacadas a la izquierda.~ ~ 287 1, 1| sentados en mecedoras o butacas y formando dos grupos. VISITACIÓN 288 3, 1| la muerte?~ ~ANSELMO. -¡Ca! Ya está bueno. Lo ha dicho 289 2, 2| del cuarto de Adelina, que cabalga en la barandilla, que se 290 2, 2| plata: se vió bajar a un caballerete por el balcón del cuarto 291 2, 2| usted: ¿de dónde procedía el caballero del descendimiento? ¿De 292 1, 1| y paseando alguno de los caballeros de cuando en cuando, o agrupados 293 2, 4| PRUDENCIO.-Lo es, no me cabe duda, porque lo he visto. ( 294 2, 2| Qué cuerpo, qué ojos, qué cabecita tan mona!... (Entusiasmándose 295 1, 2| alabanza propia, y al fin y al cabo, hemos tenido a nuestro 296 1, 1| VISITACIÓN.-Porque la cabra tira al monte, y de casta 297 3, 5| lágrimas, que tan pronto caían sobre mi piel como se secaban, ¿ 298 2, 8| cerebro y lo enloquece, o ha caído en mi corazón y lo ahoga. 299 2, 3| previsto!~ ~VISITACIÓN.-Calaveradas de un muchacho sin experiencia. 300 3, 5| cuando la calentura me calcinaba los huesos y me inflamaba 301 2, 4| a las..., y son las... y calculando el tiempo...(Mirando el 302 2, 4| VISITACIÓN.-Pues no calcule nada, don Prudencio, porque 303 1, 10| CARLOS. -¡Ah! ¡No..., callad! ¡Ni una palabra que la 304 3, 5| cuando tanto la adoro, ¿puedo callar? No puedo.~ ~ADELINA. -¡ 305 2, 6| miras como antes... ¿Por qué callas? ¿En qué piensas?~ ~CARLOS.- 306 3, 5| obra sería preciso ir por calles y plazas deteniendo a los 307 2, 8| CARLOS.-Adelina, no llores; cálmate, y hablemos en razón. (Pausa.) 308 2, 3| Por Dios, don Anselmo, cálmese usted!~ ~VISITACIÓN.-No, 309 1, 3| Estaba en el jardín.... y el calor...~ ~VISITACIÓN. -¿Te paseabas?~ ~ 310 2, 6| diferencia entre un padre... y un calumniador miserable. ¡Conque la prueba!~ ~ 311 2, 8| Imbéciles, cobardes, calumniadores...! Mentíais, mentíais!... ¡ 312 3, 1| órdenes! No, Anselmo, no te calumnies. Tú no les ordenas ese miserable 313 3, 5| tu hijo, del nuestro, la calumniosa deshonra de su madre?~ ~ 314 3, 4| mi vida pueden hacer un calvario; no me quejaré, y entre 315 1, 2| de mi hija.... van a cambiar dentro de poco totalmente.~ ~ 316 1, 1| Adelina. (Como buscando camorra.)~ ~VISITACIÓN.-,¿Pobre? ¡ 317 2, 1| folletos, qué discursos! Un campeón esforzadísimo de las ideas 318 1, 1| gusta tu hotel, casa de campo o lo que fuere, y se marcha. ( 319 3, 5| más: la honra de aquellas canas que ya se inclinan sobre 320 1, 1| tendrías mayor empeño en cantarnos sus alabanzas.~ ~NICOMEDES.- 321 3, 5| ADELINA.-Pues, si no eres capaz de cometer acciones tales, ¿ 322 3, 1| señora. Yo soy quien soy. Los caracteres enérgicos miran de frente 323 1, 2| defectos; en suma, los rasgos característicos de cada individuo? ¿No le 324 1, 10| padre; eso era.~ ~ANSELMO. -¡Caramba, qué idea!... ¡Vaya con 325 3, 6| y las infamias cuestan caras... En fin ¡si Dios quisiera 326 3, 5| no me quedo con toda la carga, y aun pretendo echarla 327 1, 1| buena eres! (Haciéndole una caricia.)~ ~VISITACIÓN. -¡Hola, 328 1, 6| perro del pastor me come a caricias; y las golondrinas que anidan 329 2, 6| Pido mucho? Pido lo mío: el cariflo de mi padre; el cariño de 330 2, 8| Paquita me decía palabras cariñosas. Y yo pensaba: «¿Qué me 331 3, 5| cuello?~ ~ADELINA.-Sí.~ ~CARIOS. -¿Y no te dije yo: «¡Adiós, 332 1, 2| personas de edad y respeto, y caritativos por añadidura, para buscar 333 1, 10| VISITACIÓN. -¡Pues a la Vicaría, caro hermano! (Riendo.)~ ~ANSELMO. -¿ 334 1, 9| veintiocho años cumplidos, con carrera acabada y decidida voluntad, 335 1, 9| hemos andado lo peor del carrino, hay que concluir de una 336 1, 1| de Aguilar, el marqués de Casa-Fuente, y también su amigo de ustedes, 337 1, 2| cinco o seis o siete años. Casada que fuese nuestra hija, 338 1, 2| tanta lástima te inspira, cásala con tu hijo.~ ~ANSELMO. -¿ 339 1, 6| llevarán a ninguna aldea, se casará con mi Carlos!... ¡Ah, no! 340 1, 9| perfectamente clara: Carlos pretende casarse con Adelina. Digo, me parece.~ ~ 341 1, 10| con el chico!... ¿Conque casarte?~ ~VISITACIÓN.-Sí, hermano 342 1, 11| pensado bien?~ ~ANSELMO. -¡Y cásate con ella! (Como antes.)~ ~ 343 1, 10| veces? Pues justo es que se case él, al menos una..., por 344 1, 2| don Prudencio, tenemos una casita muy mona...~ ~PRUDENCIO.- 345 2, 4| siempre en el corazón, el castigo, al fin, para la que olvida 346 3, 6| yo, ahora mismo. Pasé..., casualmente... por la antesala cuando 347 1, 2| Conque figúrense ustedes qué catástrofe cuando se supo! ¡Un escándalo 348 1, 7| circunstanciada del suceso y de las causas.~ ~ADELINA. -¡Y te veo alegre! ¡ 349 1, 2| dejar a Adelina, si no le causase gran molestia, en poder 350 2, 2| usted.~ ~NICOMEDES.-Adela causó sensación, como ahora se 351 3, 5| acciones tales, ¿por qué te cebas en ellas y gozas en atormentarme?~ ~ 352 3, 2| buenos amigos! ¡Eso, más que ceguedad, es delirio! (Alto, a ADELINA.) ¿ 353 3, 5| y llevo en mí consuelos celestiales. Él es anciano; no tiene 354 3, 1| ella siempre! (Con acento celoso.) En cambio a mí..., ni 355 3, 5| loca, desesperada, ¿no me ceñiste los brazos al cuello?~ ~ 356 1, 1| si es preciso, severísimo censor. ¡Oh! Carlos no se me ha 357 1, 2| femeninas más limpias hasta la centésima generación. ¡Pues ya lo 358 1, 11| entre mis manos..., como cera... (Separando a ADELINA 359 2, 2| fuera? La puerta estaba cerrada, ella lo afirma, y cerrado 360 2, 2| cerrada, ella lo afirma, y cerrado estaba el balcón; todos 361 2, 8| ventana.~ ~CARLOS. -¡La cerraste! No olvides lo que has dicho. 362 3, 8| que amaneció Dios, no han cesado de hostigarme como a fiera 363 3, 1| contestó a ella; que sin cesar estén tendiendo hilos invisibles 364 3, 2| hasta los periódicos hacen chacota de mi Carlos! ¿Lo niega 365 3, 5| pura, arrastrado por las charcas de la plaza publica; en 366 2, 2| indicios! Su bondad de usted le ciega; pruebas, pruebas contundentes. 367 3, 4| dejaste, y Víctor, loco y ciego y desesperado, penetró en 368 1, 1| amigo de ustedes, Víctor Cienfuegos, tan gallardo y tan impetuoso 369 3, 8| hunde hasta los labios en el cieno de su deshonra!...~ ~CARLOS. -¡ 370 2, 1| medio. ¡Y qué movimiento científico, qué actividad intelectual, 371 2, 2| la mujer, por bien que se cierren, si ella abre de par en 372 2, 2| Adelina, no basta que cierres la puerta que da al corredor; 373 | ciertos 374 2, 2| preguntando con el mayor cinismo la causa del regreso.~ ~ 375 1, 2| llamar la fatalidad orgánica circula por toda la escala biológica. 376 1, 2| bisabuela, célebre en los círculos galantes de fines de siglo 377 1, 1| te hemos contado en qué circunstancia la recogimos?~ ~ANSELMO.- 378 1, 7| acaba de hacerme relación circunstanciada del suceso y de las causas.~ ~ 379 Per | ANSELMO, 60 años~ ~ ~ ~Sr. Cirera.~ ~ ~ ~PAQUITA, 22 años~ ~ ~ ~ 380 1, 3| que tienes buen pulso para cirujano.~ ~VISITACIÓN.-Es decir, ¿ 381 3, 2| nadie! ¡Si no hago más que citar hechos! ¡Ni hechos escuetos 382 1, 2| practicarse en todo mundo civilizado, sin duda alguna; pero sin 383 1, 3| madre mía!... Ya lo veo claramente: están ustedes enfadados 384 2, 8| te lo digo, explicaciones claras, pruebas patentes, la verdad, 385 2, 8| brutales, implacables, pero clarísimos, que te acusan también? ¿ 386 1, 10| nada.~ ~ANSELMO.-Vamos, clarito: ¿quién es la novia?~ ~VISITACIÓN.- 387 2, 1| porque la sociología, en la clasificación de los vicios naturales, 388 3, 7| si observo; mi vista está clavada en usted, y así será hasta 389 3, 7| usted si soy franco! ¡Para clavar en usted mis ojos! ¡Para 390 1, 2| PRUDENCIO. -¡Ah señores! Coadyuvar a una buena obra fue siempre 391 2, 1| Dejamos el tren, tomamos dos coches y fuimos a dar con...~ ~ 392 1, 5| pájaros? Pues te hartarás de coger gorriones. Ya no lloras, ¿ 393 3, 5| terrible ironía.) Tengo que cogerle a él, al pobre anciano, 394 1, 2| VISITACIÓN.) Me parece que le he cogido, ¿eh?~ ~ANSELMO. - (En voz 395 2, 8| CARLOS. -¡Adelina! (Cogiéndola de un brazo.)~ ~ 396 1, 1| años en uno de los primeros colegios de París, ¡digo si sabrá! 397 2, 8| principio, cariñosa...; al fin, colérica.~ ~CARLOS. -¿Y qué más?~ ~ 398 3, 1| mirando por detrás de las colgaduras o por los resquicios de 399 1, 2| entorpecimiento..., para la colocación ventajosa de Lola. ¿Me explico? ¿ 400 1, 2| No. Mientras Lolita se colocase; cinco o seis o siete años. 401 2, 1| hasta los de más encendida coloración.~ ~NICOMEDES.-Sí, señor; 402 1, 6| y el perro del pastor me come a caricias; y las golondrinas 403 1, 6| ventana acuden a mi voz y comen de mi mano, ¡conque no seré 404 3, 1| por sus ojos; que midan y comenten las palabras de la inocente 405 3, 5| atormentarme?~ ~CARLOS. -¡Porque cometerlas sería infame! ¡Y no cometer 406 1, 9| Adelantándose con solemnidad cómica.) Don Carlos Ferrer Mendoza, 407 1, 2| zarandajas que no valen un comino cuando una mujer dice: « 408 2, 8| puedes más!... ¡Ah!... ¡Qué cómodo es eso!.. ¡Pues no has de 409 3, 2| perdernos a todos! Pero ¿compadecerse de nosotros? No; eso, no; 410 2, 4| ser nuestra ruina! Que la compadezca, bueno... Pero ¡que se empeñe 411 1, 1| íntimo de mi Carlos, su compañero de colegio, el acaudalado 412 1, 1| DON NICOMEDES.) Vuestra compañía me es sumamente agradable, ¿ 413 2, 6| qué compararlas ni admito comparaciones humillantes.~ ~CARLOS. -¡ 414 2, 6| tu Adela. No hay para qué compararlas ni admito comparaciones 415 2, 4| exagera... hasta lo absurdo. ¡Compararse usted con un ser desdichado!... ¡ 416 2, 4| Eso sí que no lo tolero! ¡Compararte con aquella...! ¡Ah! ¡Si 417 3, 1| medros, ni es de los esposos complacientes y distraídos! ¡Y no lo es!... ¡ 418 3, 5| van! Nada, lo dicho: para completar nuestra obra sería preciso 419 3, 4| querré! Pero es preciso que completes tu obra!~ ~PAQUITA.-Dispón 420 2, 1| gracias..., que yo sepa. Una complicación menos.~ ~PRUDENCIO. -¿De 421 2, 2| más: el cuarto de Adelina componíase de una sala, con balcón 422 1, 2| de Lola. ¿Me explico? ¿Me comprenden ustedes? Este es un punto 423 1, 3| Prudencio.~ ~ADELINA. - (Sin comprender todavía.) ¿Hasta dónde?~ ~ 424 2, 6| esperemos, porque yo t,ampoco comprendería nada de lo que tú me dijeses.~ ~ 425 1, 9| como tener talento para comprenderlo todo al primer golpe. ¡Digo, 426 3, 5| explícate, Carlos. Yo quiero comprenderte, pero todavía no lo consigo.~ ~ 427 2, 6| eso, no; hablemos. Yo no comprendí nada; explícamelo todo.~ ~ 428 1, 2| a Adelina, a no ser que, comprendiendo su especialísima y triste 429 2, 2| mujer se hubiera visto muy comprometida a no haber pasado toda la 430 1, 2| Aritmética del sentido común.~ ~PRUDENCIO.-Ley universal 431 2, 2| NICOMEDES.-Pues estaba en comunicación, por una puerta, el cuarto 432 2, 4| no! Lo único que no puedo concederte.~ ~PAQUITA. -¡Pues yo te 433 1, 2| PRUDENCIO.-Madurez en la concepción. En la ejecución, rapidez. 434 3, 3| Se dice que Carlos tiene concertado un duelo, aunque no se sabe 435 3, 1| escándalo. ¿Conque todo ha concluído? Pues no ha concluido, que 436 3, 8| pena.~ ~ANSELMO. -¡Ah! ¡Mi condenación! ¿Qué influjo maldito tiene 437 2, 6| justicia de Dios con el condenado! ¡Un nombre, una prueba, 438 1, 11| instinto de raza! ¡Encuentra condiciones de lucha en el medio biológico! ¡ 439 1, 10| Conque no adivinas adónde conducen esos tortuosos caminos?~ ~ 440 3, 6| que resistan! Y es preciso confesar que Víctor... merecía..., 441 3, 4| Adelina. Si es preciso, se le confesaré todo a Anselmo.~ ~ADELINA.- 442 3, 4| hubiese vivido. A tu generosa confesión le debo el amor de mi Carlos... ¡ 443 2, 5| PAQUITA.-Vamos, no temas; confía en mí.~ ~ADELINA. -¡Ay Paquita 444 2, 8| te amaré más!... ¡Pero confiesa!... (Acercándose a ella, 445 2, 8| Adelina, por Dios vivo, que me confieses tu culpa!... Quizá te mataré, 446 2, 4| honra que un hombre leal le confió. ¡Esa es, ésa, la justicia!~ ~ 447 3, 5| mí no habría ni lucha ni conflicto. El camino estaba trazado; ¡ 448 2, 1| Gran establecimiento..., confortable.... a la moderna y muy de 449 3, 2| Verdaderamente, usted me confunde. Esto traspasa los límites 450 2, 6| momento, que mis ideas se confunden y no sabría decirte... lo 451 2, 6| Se abrazan, profundamente conmovidos.)~ ~ANSELMO. -¡Carlos!~ ~ 452 1, 1| quedamos con tu hijo. Y así conocerá a nuestra Lola, que ha salido 453 1, 2| mejor manera de poner en conocimiento de una pobre niña que la 454 2, 8| trabajo, por ti lucho para conquistar gloria y riqueza; es que 455 1, 9| cuanto a sus fundamentos y consecuencias; pero, en mi concepto, la 456 3, 6| agitación, y procura leer, sin conseguirlo.) No puedo... No se ve... 457 1, 2| eso vamos, y he aquí el consejo que Nicomedes y yo pedimos 458 1, 2| PRUDENCIO. -¿Secretos tenemos? ¿Consejos de familia? Entonces me 459 1, 9| puedo ser feliz sin Adelina, consentirá. Sobre todo, pronto saldremos 460 3, 2| hijo, el padre, que aún conserva mucho corazón y buenos puños. ¿ 461 3, 6| carácter y qué falta de consideración! (Sale por la derecha, segundo 462 3, 2| también. Y que...~ ~ADELINA.-Considere usted que no puedo defenderme.~ ~ 463 1, 7| no me resigno; porque tú consientes en dejarme, y yo no te dejo; 464 1, 9| PRUDENCIO.-Algo le habrá consolado el ir conmigo; porque Adelina « 465 2, 1| dulces sonidos; ásperas consonantes para las asperezas de la 466 2, 4| mujer honrada! El dolor constante, la espina siempre en el 467 1, 9| ustedes resolvieran pronto. (Consultando el reloj.)~ ~ 468 2, 2| eso es lo que queríamos consultar con usted, porque todo pesa 469 2, 1| resuelvo ni aconsejo nada sin consultarle. Él es hombre de peso y 470 1, 2| maña se dan ustedes para consumar con mimo y dulzura el sacrificio.~ ~ 471 1, 2| VISITACIÓN.-Por eso le contábamos la historia de los padres 472 3, 2| perdido su amor; vaya usted contando. Y que mi mayor orgullo 473 2, 8| sofá, llorando; CARLOS la contempla; pasea con~ ~agitación; 474 1, 8| NICOMEDES y DON PRUDENCIO se contemplan con asombro. CARLOS los 475 Per | Melgares.~ ~ ~ ~Época contemporánea.~ ~ 476 2, 6| Perdóname, Carlos... No pude contenerme; fui... demasiado brusco. 477 1, 12| también. (Con ansia mal contenida.)~ ~ANSELMO.-No puede ser; 478 3, 8| Era verdad!~ ~CARLOS. - (Conteniéndole.) La infamia de Víctor, 479 3, 2| todo punto increíble... (Conteniéndose.) lo conformes que estamos. 480 2, 4| paz del alma, el propio contentamiento, la felicidad, para la mujer 481 1, 5| arrojarme a la calle; se contentan con enviarme con Juana. 482 2, 6| con menos, ni con menos te contentaste tú. Ya tenías el amor filial 483 2, 6| mucho: será preciso que te contentes con menos.~ ~CARLOS. -¿Pido 484 2, 7| Ella!~ ~CARLOS.-Pues bien: contesta. ¿Es verdad lo que afirma 485 2, 2| VISITACIÓN. -¡Qué había de contestar! Luego dijo que dormía. 486 1, 6| ha dicho a mí, y ellas le contestarán lo que yo..., que sí, que 487 2, 7| ADELINA. -¿Para qué» Ya contestaste.~ ~CARLOS. - (Con arranque 488 1, 2| es que siempre hay quien conteste a tales preguntas. Y preguntando 489 3, 7| Separándose de la luz.) Sé lo que contiene... Asuntos insignificantes...~ ~ 490 3, 2| aseguro, Anselmo, que, si continúas en este tono, me llevo a 491 2, 2| PRUDENCIO.-Muy bien. Continúe usted con esas explicaciones 492 1, 2| Pobre chica! Bien, pues continúen ustedes tratando de esa 493 2, 2| lo ignoraba, y, en rigor, continúo ignorándolo.~ ~NICOMEDES.- 494 1, 11| palidez!... ¡Qué dolorosa contracción!... ¿Quién ha sido?~ ~ANSELMO.- 495 1, 1| ahora atrévete a llevarme la contraria, según costumbre, mujer 496 1, 11| con terquedad, al verse contrariado.)~ ~NICOMEDES.-Pero ¿lo 497 2, 2| ciega; pruebas, pruebas contundentes. Y si no, dígame usted: ¿ 498 2, 8| Separándolos.) Eso no me convence... Lo que has de decirme 499 2, 8| cosas ni tranquilizan ni convencen, y lo mismo las hace la 500 1, 2| hemos de sacrificar a sus conveniencias el porvenir de Lola?~ ~NICOMEDES.- 501 2, 3| ANSELMO.-No se trata de conveniericias, sino de dignidad, de que 502 1, 2| prefiriese entrar en un convento. Conque ustedes dirán qué 503 1, 9| toda su alma, y cuando se convenza de que yo no puedo ser feliz 504 3, 2| que mi mayor orgullo se ha convertido en mi mayor vergüenza; esto 505 1, 1| personajes secundarios, el coro de la tragedia griega. ( 506 1, 9| usted, con la solemnidad que corresponda, la mano de Adelina.~ ~VISITACIÓN. -¿ 507 1, 4| también tengo que despachar mi correspondencia. (A ADELINA.) Vamos, picaruela; 508 3, 2| que sospecho que no podré corresponder debidamente. Más vale así. 509 2, 2| comprende: dos habitaciones corridas; la disposición ordinaria 510 3, 7| Esa carta.~ ~ADELINA. - (Cortada y sin saber lo que dice.) ¿ 511 2, 1| habla de otra cosa en la corte! ¡Como Carlos es tan conocido! 512 1, 3| indiferencia que permite la cortesía.) ¿Sí?~ ~PRUDENCIO.-Yo parto 513 3, 6| En voz baja, señalando un cortinaje.) Ven conmigo..., y desde 514 1, 9| meditar en las evoluciones del cosmos, ¿eh?~ ~VISITACIÓN.-Pero ¿ 515 3, 8| CARLOS. -¡Y hasta el cráneo en el torbellino de la desesperación!...~ ~ 516 1, 6| Pascuala, allá a su manera: «Créame usted, señorita: los amos 517 2, 3| único consuelo. Sin ella, crean ustedes que yo no sé lo 518 1, 2| sabrá toda la historia, y, créanme ustedes, no faltará quien 519 2, 1| transitorios. Para el que no puede crear algo más sólido, no están 520 2, 5| nunca lo necesitas hoy! ¡Créeme, Carlos! ¡valor!~ ~ADELINA.- ¡ 521 3, 4| no. Dado su carácter, te creería culpable.~ ~PAQUITA.-Es 522 3, 5| momento. Sólo que él no me creía. (Con tristeza.)~ ~CARLOS. -¡ 523 3, 1| Ocho días de fiebre en que creíamos que perdía el juicio!~ ~ 524 2, 1| pero la verdad es que no creímos que fuera tan pronto.~ ~ 525 1, 8| cubierto por las manos, y creyendo que llora.) ¡Otra vez! ¡ 526 3, 4| desesperación la suya cuando me creyó culpable! No lo dudes: ¡ 527 3, 2| conmigo, con su padre, que le crió con amor, que le enseñó 528 2, 2| las más trascendentales crisis del mundo moral. ¿Por qué 529 1, 5| Le llevé mi espejo y mi Cristo de marfil... Pero, en fin, 530 3, 2| las personas decentes, que cruce con él, en toda regla, un 531 3, 5| CARLOS. -¡De los seres más crueles, porque serán los mas queridos!~ ~ 532 1, 10| el Hijo de Dios, sobre la Cruz!... ¡Y - no he de preguntarlo 533 3, 1| llora, o si por casualidad cruza un relámpago de alegría 534 2, 3| ANSELMO. -¡En mis penas! ¿Cuáles?... ¿De qué penas habla 535 1, 2| hijos se transmiten las cualidades y los defectos; en suma, 536 | cuantas 537 1, 2| universal de los seres, cuantitativos, que lo son todos para el 538 2, 2| política; por eso tomaron cuartos inmediatos. Como no estaba 539 1, 8| ADELINA, que tiene el rostro cubierto por las manos, y creyendo 540 2, 2| escándalo fue monumental: cuchicheos, miradas, preguntas...; 541 2, 6| Haciendo un esfuerzo supremo.) Cuéntamelo todo, pero todo. Minuciosamente, ¿ 542 3, 8| conmigo!...~ ~ANSELMO.-Contigo cuento, no ya porque eres mi hijo, 543 3, 1| y te enloquecen con sus cuentos, y torturan sin compasión 544 1, 2| transmisión del movimiento de unos cuerpos a otros.~ ~PAQUITA.-Pues 545 3, 6| infamia, y las infamias cuestan caras... En fin ¡si Dios 546 2, 1| PRUDENCIO. -¡Bien hecho! Hay que cuidar mucho el ser purísimo que 547 3, 1| A pesar de que sólo por cuidarle se han quedado ocho días 548 1, 2| ni se le ocurrirá a nadie culpar a una niña inocente por 549 3, 2| Digo que sucede. ¡Si no culpo a nadie! ¡Si no hago más 550 3, 2| corresponde, y luego que él cumpla como debe en el terreno, ¿ 551 1, 9| honor, de veintiocho años cumplidos, con carrera acabada y decidida 552 3, 6| usted que volvería, y yo cumplo siempre mis promesas. (A 553 1, 11| contra mi hijo! ¡Ni necesito curadores! ¡Hola, hola! ¡Yo haré lo 554 2, 10| personajes observando con curiosidad.~ ~ANSELMO.-Te oí gritar, 555 2, 10| oído aquellos que, entre curiosos y cobardes, se asoman por 556 2, 8| miraban de un modo..., que me daba miedo. Sólo Paquita me decía 557 2, 2| Adelina...~ ~NICOMEDES.-Dadas las circunstancias, hay 558 3, 6| honra! ¡Y el decoro! ¡Y dale con la dignidad!... ¡Y el 559 3, 8| haré que ni ames ni creas! ¡Dámela!~ ~CARLOS. -¡No!~ ~ANSELMO. -¡ 560 1, 8| Otro... Adiós... (Sale dando muestras de gran contento. 561 3, 8| ella.) ¡Toma! (A su padre, dándole las cartas. La situación 562 3, 1| yo le hubiese hecho algún daño!~ ~PAQUITA.-No digas eso. 563 3, 1| le di la vida; pues le daré honra.~ ~PAQUITA. -¿Y si 564 1, 12| padre!... ¡Permítame usted darle este nombre!... ¡Los dos 565 2, 3| cometer una imprudencia al darme por entendido... de una 566 1, 2| naturalista, del gran naturalista Darwin, ni de sus admirables experiencias 567 1, 2| Hospicio si nosotros, que debíamos grandes favores a su familia, 568 1, 10| resolver sin que él reitere en debida forma la petición.~ ~ANSELMO.- 569 2, 8| Para vosotras, seres débiles, manojos de nervios, ruin 570 1, 2| quiere decir débil. ¡La debilidad, ¡Otro peligro!~ ~PAQUITA. -¡ 571 3, 2| estos casos las personas decentes, que cruce con él, en toda 572 1, 10| Repite a tu padre lo que nos decías hace poco.~ ~NICOMEDES.- 573 2, 5| delirando!... ¡Hablad!... ¡Decid!... ¡Habla tú! (A ADELINA.) ¿ 574 1, 10| incuestionable, amigo mío. Conque decida usted, porque la urgencia 575 1, 9| cumplidos, con carrera acabada y decidida voluntad, tiene la honra 576 3, 2| más, moderada que puedo decirlas. Y digo que, gracias a usted, 577 2, 6| desdichado?~ ~CARLOS.-Eso has de decírmelo tú, que yo no estaba allí.~ ~ 578 1, 2| manera discreto va usted a decirnos.~ ~VISITACIÓN.-Pues me cuesta 579 3, 7| entregase a usted esta acta o declaración que va adjunta, y en que 580 3 | Acto tercero~ ~La misma decoración del acto segundo.~ ~ 581 1 | lejos; un cielo espléndido. Decorado y mueblaje, ricos y alegres, 582 3, 6| mismo tema: ¡La honra! ¡Y el decoro! ¡Y dale con la dignidad!... ¡ 583 1, 2| transmiten las cualidades y los defectos; en suma, los rasgos característicos 584 3, 5| de ese mísero ser que ni defenderse puede con el llanto?~ ~ADELINA. -¡ 585 2, 8| sobre tu familia, yo solo te defendí, sacándote entre mis brazos 586 3, 1| lícita y hasta poética, y la defensa de su padre, no lo es? Pues 587 3, 5| En esos lances, cada cual defiende su vida... Suelta... Adiós; 588 1, 1| Defiéndete, Anselmo, y defiéndeme! ¿Es verdad que nos dejas? ¡ 589 2, 5| ANSELMO.- ¡Tarde la defiendes!~ ~CARLOS. -¡Ah!... ¿Qué 590 3, 7| usted el derecho... No lo defiendo... Pero soy el padre de 591 2, 7| efecto, no sé más.~ ~CARLOS.-Dejadme solo con ella.~ ~ANSELMO.- 592 2, 5| los dos solos. Y vosotros, dejadnos.~ ~VISITACIÓN.-Dice bien. 593 2, 1| Hotel de Fuente-Cálida... Dejamos el tren, tomamos dos coches 594 2, 3| porque hablando de otra cosa, dejará de ser lo que ha sido.~ ~ 595 2, 8| tengo valor.... ¡pero no dejaré de amarte, te lo juro!... ¡ 596 1, 7| porque tú consientes en dejarme, y yo no te dejo; porque 597 1, 11| Levantándose y sujetándola.) ¡No! ¡Déjarme tú! ¡Arrancarte de mis brazos!... ¡ 598 3, 4| aquella noche..., cuando tú me dejaste, y Víctor, loco y ciego 599 1, 2| estudio. Son discusiones muy delicadas. (A VISITACIÓN.) Conque 600 1, 2| ustedes? Este es un punto delicado, en que tal vez no ha pensado 601 1, 2| mona...~ ~PRUDENCIO.-Lo sé; deliciosísima en su sencillez primitiva.~ ~ 602 2, 5| Volviéndose a los demás.) ¡Delira!~ ~ANSELMO. -¡Ojalá; (Se 603 2, 5| entonces yo soy el que está delirando!... ¡Hablad!... ¡Decid!... ¡ 604 3, 8| cabeza de su esposa, loco, delirante, llorando.) ¡Adelina!...¡ 605 3, 5| seguir tu pensamiento! ¡Tú deliras, Carlos mío!~ ~CARLOS.-Yo 606 3, 6| A ver..., a ver!... ¡Déme usted pronto!...~ ~VISITACIÓN. - ( 607 1, 7| preciso que me arrojen por demente, si me hablas de ese modo...! ¡ 608 1, 10| caminos?~ ~ANSELMO. -¡Qué demonio he de adivinar!~ ~VISITACIÓN. -¡ 609 1, 1| escoger a usted por compañera demostró mi hombre que sabía escoger, 610 2, 6| infamias de una mujer, ¿nada demuestra?~ ~CARLOS.-Que hay un infame, 611 2, 2| NICOMEDES.-Sí, señor, sí; deplorable, pero ineludible.~ ~PRUDENCIO. -¿ 612 1, 2| escándalo monumental! ¡Un desafío a muerte! ¡Ella que huye 613 2, 2| árbol, que baja a tierra y desaparece; y en el fondo, un grupo 614 1, 2| usted que los gérmenes se desarrollen. ¡Triste verdad! ¿Quién 615 3, 5| ya se libró contigo de desazones y quebrantos, padre del 616 1, 9| preciosa quinta..., y a descansar tan ricamente..., y a meditar 617 1, 1| VISITACIÓN.-El que va a descarrilar, si no modera la marcha, 618 1, 1| NICOMEDES.-Visitación, que descarrilas.~ ~VISITACIÓN.-El que va 619 3, 1| ordeno nada de eso, ni ellos descienden a semejantes ruindades... ¡ 620 2, 1| los matices, desde los más descoloridos hasta los de más encendida 621 1, 7| me mandas un adiós, muy desconsolado, eso sí, pero muy terminante, 622 3, 7| inútil que me mire usted al descuido para ver si observo; mi 623 3, 5| palabras amargas; miradas de desdén, en otros; señales de desprecio 624 3, 1| el hijo mío es objeto de desdeñosa lástima para los más piadosos, 625 3, 3| al momento, Don Prudencio desea hablarte. Ha oído algo que 626 3, 7| DON ANSELMO.~ ~ADELINA. -¿Deseaba usted?...~ ~ANSELMO.-Sí, 627 3, 5| debo hacer..., ni qué debo desear. (Cae en el sofá de nuevo. 628 1, 10| aire de burla?~ ~CARLOS. -¿Deseas mi felicidad?~ ~ANSELMO. -¡ 629 3, 4| Paquita.... por Dios!... ¡Desecha esos pensamientos, que son 630 2, 2| tampoco; tercera hipótesis, desechada. Sólo queda una: luego ésa 631 3, 5| vida... Suelta... Adiós; deseo estar solo.~ ~ADELINA. - ( 632 3, 5| acuerdas?..., tú, loca, desesperada, ¿no me ceñiste los brazos 633 3, 4| Tan impetuosos y tan desesperados los dos!...~ ~ADELINA.-Ya 634 2, 10| sosteniendo a ADELINA, que desfallece; a su lado, PAQUITA; en 635 3, 4| temblando.~ ~PAQUITA. -¡Soy tan desgraciada!... ¡Ver cómo sufres!... ¡ 636 2, 1| fin, lo mejor de Madrid, desgraciadamente.~ ~PRUDENCIO. -¡Hombre! ¿ 637 2, 5| ni deliro... Entonces ese desgraciado perdió la razón... ¡Padre! ( 638 3, 5| algo así como un ser que se deshace en amargura!... Pero en 639 3, 6| verás.~ ~VISITACIÓN. -¡Está deshecha!... ¡No puede dominarse!... ¡ 640 3, 2| ella, está públicamente deshonrado. ¿Lo niega usted. (A ADELINA.)~ ~ 641 3, 5| hay dolores que apurar y deshonras que repartir, y, ¡vaya, 642 2, 6| ANSELMO.-Un galán que a deshora pregona desde un balcón 643 3, 5| muerte y, por añadidura, ser desleal y miserable con Paquita. 644 3, 1| cuidado. La muerte no se desliza por su cuerpo, que es robusto. ¡ 645 2, 1| usted se empeña, brillante, deslumbrador... Quizá poco fondo..., 646 2, 8| ni con lágrimas, ni con desmayos, ni con suspiros, Adelina.~ ~ 647 2, 8| quiero que me digas la verdad desnuda, o para arrojar tu acardenalado 648 1, 11| el favor de faltarme y de desobedecerme!~ ~CARLOS. -¡Padre!...~ ~ 649 1, 11| te estoy mandando que me desobedezcas?... ¿Qué es eso? ¡Pronto!... ¡ 650 1, 4| que yo también tengo que despachar mi correspondencia. (A ADELINA.) 651 1, 9| Ahora lo que importa es que despache pronto y que salgamos en 652 1, 9| mismo.)~ ~PRUDENCIO.-Vamos despacio. Lo que este joven dice 653 1, 2| ustedes lo que quieran, la despedida será muy triste.~ ~VISITACIÓN.- 654 1, 4| Luego saldremos todos a despedirte; ya lo creo, todos; pues 655 1, 1| VISITACIÓN. - (Con cierto despego.) ¡Ah!~ ~NICOMEDES. - (Lo 656 1, 7| Bien ha dicho: ¡soñaba! ¡He despertado! ¡Adiós!~ ~CARLOS. -¿Adónde 657 2, 3| Anselmo!~ ~ANSELMO. - (Como despertando de un sueño.) ¿Quién?... ¿ 658 2, 1| sueño de la inocencia. Todo despertar es peligroso, señor don 659 2, 8| Carlos.» Y por la mañana me despertó la voz de tu padre..., al 660 1, 3| Prudencio es inútil que te despidas.~ ~ADELINA. -¿Por qué?... ¿ 661 2, 1| mucho el ser purísimo que despierta del sueño de la inocencia. 662 2, 1| chico es, vamos al decir, despierto, y si usted se empeña, brillante, 663 3, 8| Jesús mil veces! (Cae desplomada en el sofá; ADELINA corre 664 3, 4| le aborrecía..., que le despreciaba!... ¡Qué sé yo!... ¡Y nada; 665 3, 5| ni siquiera a ti! (Se desprende de ADELINA, y sale por la 666 3, 5| sabe uno lo que debe hacer: destruirlos, aniquilarlos. Es la lucha 667 3, 2| Tiene usted medios para desvanecer toda esta tormenta de infamias 668 2, 2| condición humana. Estos detalles, pormenores diríamos mejor, 669 3, 5| preciso ir por calles y plazas deteniendo a los amigos, para murmurarles 670 2, 4| amor que me tienes a mí! (Deteniéndole.)~ ~ANSELMO. -¡Que no! Lo 671 1, 2| incontrastable como la ley física que determina la transmisión del movimiento 672 1, 2| verdad.~ ~ANSELMO.-Pues a mí, detestable. Dicho sea con tanta puridad 673 2, 3| buscarla; te rodean y le detienen.)~ ~PRUDENCIO.-Esas manchas, 674 3, 5| es ley de justicia, que devuelve su reputación a una mujer, ¿ 675 2, 3| amigos de los parientes..., y diablos que los lleven a todos!~ ~ 676 1, 1| personajes, según indique el diálogo.~ ~NICOMEDES.-Conque, querido 677 1, 1| tocar el piano, ella sabe dibujar...~ ~ANSELMO. -¡Vamos, ella 678 2, 8| los que andan allí fuera, diciéndoles: «Teníais razón», o para 679 2, 8| quieres que empiece?~ ~CARLOS.-Diciéndome todo lo que pasó aquella 680 3, 2| ni me enojan, porque las dicta su amor a mi Carlos. (Con 681 2, 2| ustedes? Porque antes que dictemos un fallo, preciso es evidenciar 682 1, 9| dice.)~ ~VISITACIÓN. -¿Qué diecs, hombre...?~ ~NICOMEDES.- 683 2, 5| Padre!... ¡La vida diera porque no lo fueses en este 684 2, 6| prueba que el escándalo que dieron... ella y él.... y que nos 685 2, 2| fue.~ ~NICOMEDES.-A las diez de la noche, fíjese usted 686 2, 6| fin, hay que hacer alguna diferencia entre un padre... y un calumniador 687 2, 2| pruebas contundentes. Y si no, dígame usted: ¿de dónde procedía 688 2, 2| este mundo.~ ~PRUDENCIO.-Y, díganme ustedes, ¿ sabe quién fue... 689 3, 1| patria! ¡El elocuente, el dignísimo, el sabio publicista! Y 690 3, 6| señora. En propia mano; así dijeron.~ ~ADELINA. -¿De quién? ¿ 691 2, 6| comprendería nada de lo que tú me dijeses.~ ~ANSELMO. - (Aparte.) ¡ 692 1, 1| querido Anselmo, francamente, dime lo que piensas de nuestro 693 3, 5| Adelina, déjame.~ ~ADELINA. -¡Dímelo todo, por Dios! ¡De rodillas 694 2, 2| Estos detalles, pormenores diríamos mejor, del mundo físico, 695 1, 2| y algo por toda manera discreto va usted a decirnos.~ ~VISITACIÓN.- 696 1, 2| señor don Anselmo. Usted discurre como militar; yo, como hombre 697 2, 1| artículos, qué folletos, qué discursos! Un campeón esforzadísimo 698 1, 2| señores, calma. Esta animada discusión prueba que, en el fondo, 699 1, 2| como hombre de estudio. Son discusiones muy delicadas. (A VISITACIÓN.) 700 3, 7| yo también.~ ~ANSELMO.-No discutamos, señora. Me niega usted 701 2, 2| no será porque me falten disgustos. ¿Le ha contado a usted 702 3, 7| usted todavía muy joven para disimular.~ ~ADELINA.-La verdad es, 703 3, 4| completes tu obra!~ ~PAQUITA.-Dispón de mí, Adelina. Si es preciso, 704 1, 11| ADELINA.-Ya estoy... Ustedes dispondrán... Pero ¿que es esto? ¡Carlos!~ ~ 705 1, 7| claro está, cualquiera dispone de mí. Adelina nació para 706 3, 4| mundo, ni por qué están así dispuestas? Cuando padezco tanto y 707 2, 6| purísimo, entrañable, cuando diste tu nombre y afecto a Paquita.~ ~ 708 1, 9| conmigo; porque Adelina «me distingue mucho», para emplear la 709 3, 1| esposos complacientes y distraídos! ¡Y no lo es!... ¡Aunque 710 2, 1| señor; tenía que visitar el distrito; y allá está todavía, sin 711 1, 1| VISITACIÓN en actitudes diversas.) Pues, señor... Pero... 712 3, 5| mostrase buen hijo, y contigo dividiera filialmente dichas y contentos. 713 3, 1| buscando en ellas siempre doble sentido; que se enteren 714 1, 2| a nuestro lado a Adelina doce años! Pero las circunstancias..., 715 1, 4| señora...~ ~VISITACIÓN.-Con docilidad, con juicio. ¡Vaya con la 716 1, 10| ANSELMO. -¿Qué aire de doctrino es ése? ¿Qué temes de mí? ¿ 717 3, 5| abrazas para ocultar tu pecho dolorido en mi pecho!~ ~ADELINA. -¡ 718 1, 11| Ah! ¡Qué palidez!... ¡Qué dolorosa contracción!... ¿Quién ha 719 3, 6| Está deshecha!... ¡No puede dominarse!... ¡Devora la carta!... ¡ 720 2, 8| ti y por mi madre... y me dormí pensando: «Mañana vendrá 721 2, 7| que yo quería saber..., si dudabas de mí... (Se cubre el rostro 722 3, 7| débil.~ ~ANSELMO.-Lo voy dudando.~ ~ADELINA.-Y yo también.~ ~ 723 2, 7| has dicho..., y eso es dudar.... Y eso es lo que yo quería 724 3, 5| más sagrada todavía? ¡Cómo dudarlo! Y cuando esa mujer es la 725 3, 3| que resuelve. ¡Volveré, no dude usted que volveré!... ¡Ea!... ¡ 726 3, 5| muy cruel contigo cuando dudé de ti, y que soy muy cobarde 727 1, 1| saber lo que haría si fuese dueña de su casa.~ ~ANSELMO-Pues 728 3, 4| mis consuelos. (Sonriendo dulcemente.) ¡Primero, el amor de Carlos! 729 3, 1| pobres, porque no están dulzarrones con... «aquélla». No hacen 730 2, 6| quien pronunció palabras duras... Pero fue aquello tan 731 1, 3| NICOMEDES. - (Con cierta dureza.) Se trata de tu bien, de 732 1, 1| modera la marcha, eres tú. Echa los frenos, hermano.~ ~ANSELMO.- 733 2, 10| ADELINA. -¡CARLOS! (Echándole los brazos al cuello.)~ ~ 734 3, 5| la carga, y aun pretendo echarla entera sobre tu corazón. 735 1, 2| reunimos aquí cinco personas de edad y respeto, y caritativos 736 2, 2| estaba en un ángulo del edificio. ¿De fuera? La puerta estaba 737 1, 3| vamos... Una niña bien educada no pregunta ni a sus padres 738 1, 12| Los dos!... ¡No seáis egoístas!... ¡Los tres! (CARLOS, 739 1, 2| en la concepción. En la ejecución, rapidez. Perfectamente.~ ~ 740 1, 2| exige, tal amistad y tal ejemplo, podrán ser funestísimos 741 3, 1| miserable espionaje que ejercen alrededor de Adelina. Tú 742 2, 1| intelectual, qué inmensa elaboración!... Pero, siga usted. Conque 743 2 | escena representa un salón elegante; puerta en el fondo, puertas 744 3, 5| más insufribles para sus elegidos!~ ~ADELINA. -¡Qué ideas 745 2, 3| PRUDENCIO.-Puede usted elegir entre varios caminos.~ ~ 746 1, 2| gran remedio contra todo elemento infeccioso.~ ~VISITACIÓN.- 747 2, 2| La temperatura será muy elevada, ¿eh?~ ~VISITACIÓN.-Mucho; 748 | ello 749 3, 1| gloria de la patria! ¡El elocuente, el dignísimo, el sabio 750 2, 8| veo que no.~ ~CARLOS.-No eludas mis preguntas; no busques 751 2, 4| compadezca, bueno... Pero ¡que se empeñe en glorificarla!...~ ~PAQUITA. -¡ 752 1, 1| la finca tendrías mayor empeño en cantarnos sus alabanzas.~ ~ 753 3, 2| el periódico que leía al empezar.)~ ~ADELINA.-No lo niego. ( 754 3, 5| claro! ¡Pobre Adelina, ya empezaste a recorrerlo el otro día!... 755 1, 1| Cariñosamente.)~ ~VISITACIÓN. -¿Empiezan otra vez los mimos? ¡El 756 2, 8| CARLOS. -¡Ahí!¡Ya empiezas!... ¿Conque perdón?... Ya..., 757 1, 9| me distingue mucho», para emplear la frase usual.~ ~NICOMEDES.- 758 1, 1| humor.) El hotel me parece encantador, ¿estás contento? (A DON 759 1, 2| el tiempo, cuando lazos encantadores de amistad unan sus almas 760 1, 5| verdes, en primavera. ¡Ah! Un encanto.¡Y qué río!..., con su agua 761 3, 5| seres, en quienes el mal se encarna, ya sabe uno lo que debe 762 2, 1| descoloridos hasta los de más encendida coloración.~ ~NICOMEDES.- 763 2, 2| había ya pasado al suyo. Se encerraron marido y mujer, y no más. 764 2, 2| por Dios, que aún se me enciende el rostro!~ ~NICOMEDES.- 765 3, 2| infamias que se nos ha venido encima?~ ~ADELINA. -¿Si tengo...? ( 766 1, 3| Responde, hija; no seas tan encogida.~ ~ADELINA.-Con Carlos.~ ~ 767 2, 2| Anselmo, con la prisa, no la encontraba.~ ~PRUDENCIO.-No está mal 768 1, 2| línea femenina, siempre encontramos en todos sus individuos 769 2, 6| a él, ingrato, que nada encontrarás que no sea tuyo!~ ~CARLOS. - ( 770 1, 3| Bajé sin saber que iba a encontrarle..., pero le encontré..., 771 1, 3| encontrarle..., pero le encontré..., y luego paseamos juntos..., 772 1, 3| VISITACIÓN.-Hasta que encontréis a Juana, a quien ya hemos 773 2, 2| esto verosímil? Bien la encontró para dar entrada al galán.~ ~ 774 1, 11| El instinto de raza! ¡Encuentra condiciones de lucha en 775 3, 1| quien soy. Los caracteres enérgicos miran de frente a la desgracia, 776 1, 3| claramente: están ustedes enfadados conmigo... Pero ¿qué hice?... ¡ 777 1, 4| Adela, Adela... ¡Mira que me enfado!... (A DON ANSELMO.) Pero ¿ 778 1, 2| habla siempre con cierto énfasis y en todo solemne.)~ ~VISITACIÓN.- 779 2, 8| mí, me grita: «¿Y si te engaña?»~ ~ADELINA. -¡Yo!~ ~CARLOS. -¿ 780 1, 10| hay que pensar: «Ya está engañando con mimos a su papá.» Déjalos, 781 3, 5| engañas, Carlos.~ ~CARLOS. -¡Engañarte yo!~ ~ADELINA.-Pues jura 782 3, 5| te veo bien; no sé si me engañas, Carlos.~ ~CARLOS. -¡Engañarte 783 2, 2| misteriosa atracción lo más ruin engrana con lo más excelso? ¡Problema 784 3, 8| hostigarme como a fiera enjaulada! ¡Y ya mi razón se oscurece! ¡ 785 2, 8| subido a mi cerebro y lo enloquece, o ha caído en mi corazón 786 3, 5| que llorar, y sufrir, y enloquecer? ¡Pues eso, a ti, a ti, 787 2, 8| que hay motivo para que yo enloquezca?~ ~ADELINA.-Para que enloquezcas, 788 3, 2| pueden ofenderme, ni me enojan, porque las dicta su amor 789 2, 5| VISITACIÓN.-Ya nos vamos; no te enojes. (VISITACIÓN, DON NICOMEDES 790 3, 1| tenacidad!...~ ~ANSELMO.-Muy enojosa para tu amiga, lo comprendo. 791 3, 5| barrenando con el pensamiento enrojecido siempre las mismas negruras.~ ~ 792 1, 9| Contento el mismo cielo, que se ensanchará de placer con la dicha de 793 3, 2| le crió con amor, que le enseñó a tener dignidad y que le 794 1, 10| claridad como a nosotros, ya le entendera, usted sin necesidad de 795 2, 2| VISITACIÓN.-Sin darse por entendida; tan fresca, preguntando 796 3, 2| buenos puños. ¿Va usted entendiéndome?~ ~ADELINA. -¡No, Paquita! ¡ 797 3, 2| límites de mi modestísimo entendimiento. Habla usted de rectitud 798 2, 1| y allá está todavía, sin enterarse de nada. Pues, como digo, 799 2, 1| era imposible que no se enterase..., y, ya ve usted para 800 3, 1| siempre doble sentido; que se enteren minuciosamente, mirando 801 3, 4| también tengo mi valor y mi entereza... y sé defender a los míos. 802 1, 10| Queriendo abrazarle y enternecido.)~ ~CARLOS. -¿Nunca? ¡Ahora 803 1, 1| nacido para este mundo. (Enterneciéndose algo y secándose los ojos.) ¡ 804 3, 7| marqués?... Porque usted no entiende...~ ~ADELINA.-Me escribe 805 3, 1| entregado al desprecio público, ¿entiendes? Antes no había más que 806 1, 2| preciosidad!, y pudiera ser... un entorpecimiento..., para la colocación ventajosa 807 3, 2| Deteniéndose.) Perdonen ustedes... Entraba... sólo por saber... si 808 2, 2| Bien la encontró para dar entrada al galán.~ ~PRUDENCIO.-En 809 2, 6| Carlos, inmenso, purísimo, entrañable, cuando diste tu nombre 810 3, 1| quiero ver al hijo de mi alma entregado al desprecio público, ¿entiendes? 811 3, 7| estaba en la agonía, que le entregase a usted esta acta o declaración 812 3, 8| Qué es?~ ~ANSELMO.-Que te entregue Adelina las cartas que ha 813 3, 7| ANSELMO.-Pues llámele usted y entréguele esos papeles.~ ~ADELINA. -¿ 814 1, 9| el reloj.) A poco que nos entretengamos, perdemos el tren.~ ~CARLOS. -¿ 815 1, 12| ANSELMO. -¡Ya! Sal tú y entretenle.~ ~PAQUITA.-Yo sola..., 816 1, 2| nada le hacemos que pueda entristecerla. Es que Adela es mimosilla 817 2, 2| llevó la llave; que como entró por el cuarto de Paquita, 818 2, 2| qué cabecita tan mona!... (Entusiasmándose a pesar suyo.)~ ~VISITACIÓN.- 819 2, 2| exageres. ¿Ahora vas tú a entusiasmarte con aquélla...? Estaba guapa; 820 2, 1| trabajaba con un ardor, con un entusiasmo... ¡Qué artículos, qué folletos, 821 1, 1| cuenta. Yo soy espectador entusiasta; aunque seré, si es preciso, 822 2, 2| analizados los hechos y muy bien enumeradas las hipótesis. Primera hipótesis, 823 1, 7| estoy... Acaba.~ ~CARLOS. - (Enumerando con cierta sorna.) Porque 824 1, 1| hola!...~ ~PAQUITA.-Mucho enumerar personajes, como decía Anselmo, 825 1, 2| VISITACIÓN.-Que allá pensamos enviar a Adelina.~ ~ANSELMO. -¿ 826 1, 5| Todo eso es tuyo. Se te enviará a la aldea.~ ~ADELINA. - ( 827 1, 5| calle; se contentan con enviarme con Juana. Pues ¿de qué 828 Per | Melgares.~ ~ ~ ~Época contemporánea.~ ~ 829 | éramos 830 1, 1| NICOMEDES.-Habéis de saber que érarnos muy amigos de los padres 831 1, 2| orgánica circula por toda la escala biológica. a través del 832 2, 6| decía yo, subiendo por estas escaleras, casi sin aliento!... Y 833 2, 2| maridos, las ventanas para que escapen los amantes. ¿Eh? ¿Puse 834 1, 7| obedecerás a ellos o a mí? A ver: escoge.~ ~ADELINA. - (Se acerca 835 2, 1| que fuimos a dar con una escogidísima sociedad. Estaba Víctor, 836 3, 5| Secas tus lágrimas a escondidas para que yo no las vea! ( 837 1, 4| ANSELMO.-Sí... Tenemos que escribir unas cartas... ¿Verdad, 838 3, 1| prueba, la utilizaré sin escrúpulo. ¡Hola, hola! ¿La traición 839 3, 1| estos asuntos suelen ser muy escrupulosos,. Y, sobre todo, su padre, 840 3, 8| PAQUITA Por el fondo y~ ~escucha hasta el fin de la escena.~ ~ 841 2, 6| Nada!... ¡Ni el que yo te escuche!... ¿Y qué? ¿Ese hombre..., 842 1, 2| preguntas. Y preguntando aquí y escudriñando allá se sabrá toda la historia, 843 3, 2| citar hechos! ¡Ni hechos escuetos puedo recordar ya sin que 844 2, 1| qué discursos! Un campeón esforzadísimo de las ideas modernas. Nada, 845 1, 1| sabía escoger, y que es, tan esforzado militar como artista de 846 1, 5| cuarto de Lola. ¡Yo me había esmerado tanto! Le llevé mi espejo 847 3, 1| PAQUITA. -¿Y quiénes son ésos? ¿Quién tiene derecho para 848 2, 6| miro, padre...; miro al espacio..., al vacío..., adonde 849 2, 8| modo!...~ ~CARLOS. -¡Te espanta la mirada de tu Carlos! ¡ 850 1, 2| ser que, comprendiendo su especialísima y triste situaeión, prefiriese 851 1, 1| corre de su cuenta. Yo soy espectador entusiasta; aunque seré, 852 2, 8| la esperanza, un eterno espejismo.~ ~ADELINA. -¡Así me amabas! ¡ 853 1, 2| ustedes, y el favor que esperamos de usted, amigo don Prudencio.~ ~ 854 3, 1| mientras ellos, agazapados, esperan que esté bien sujeto ¡para 855 2, 5| te he visto tantas veces esperándome... Y en ese sofá me siento 856 2, 5| ahora. Tú y yo, luego. No esperarás mucho. Ahora..., ¡salid!... ¡ 857 1, 10| VISITACIÓN.-Carlos..., ¿a qué esperas?... ¿Te da miedo pronunciar 858 2, 6| que decirte.~ ~CARLOS.-Sí, esperemos, porque yo t,ampoco comprendería 859 1, 1| en efecto, eres un puerco espín o un espino silvestre, a 860 2, 4| El dolor constante, la espina siempre en el corazón, el 861 3, 1| les ordenas ese miserable espionaje que ejercen alrededor de 862 2, 2| Adelina estaba hermosísima, espléndida, deslumbradora, don Prudencio, 863 1, 7| Nicomedes...~ ~ADELINA. - (Con espontáneo regocijo.) Sí...~ ~CARLOS.- 864 3, 1| de medros, ni es de los esposos complacientes y distraídos! ¡ 865 2, 1| a Fuente-Cálida... Gran establecimiento..., confortable.... a la 866 2, 2| disposición ordinaria en todos los establecimientos de esta clase.~ ~PRUDENCIO.- 867 1, 11| Si no resiste! ¿No lo estáis viendo?... Llego, y los 868 3, 6| siempre. ¡Dios sabe lo que estará pensando!~ ~ANSELMO.-Infamias.~ ~ 869 1, 2| en ese cuerpo tan bello estarán ahora mismo en su período 870 3, 5| sabe si en este momento estarás tocando gotas que me salpicaron!... ¡ 871 3, 1| contestó a ella; que sin cesar estén tendiendo hilos invisibles 872 1, 1| artista de alto sentido estético y varón de prudencia y juicio. ( 873 3, 2| que no acabe de perder mi estimación y recobre la de los demás.~ ~ 874 1, 2| sientan.)~ ~VISITACIÓN. -¡Estorbar usted! Al contrario. Precisamente 875 1, 2| PRUDENCIO.-Pues si no estorbo... (Todos se sientan.)~ ~ 876 2, 2| resulta.~ ~PRUDENCIO.-Me estrechan ustedes de un modo que, 877 2, 8| para presentarme a ellos estrechándote entre mis brazos y gritándoles: «¡ 878 3, 2| Carlos hasta el delirio! ¡Me estremece usted, y le admiro! ¡Qué 879 2, 8| ser todo eso comedia bien estudiada y mejor fingida. ¡Y yo quiero 880 2, 1| serias. Yo, entre tanto, estudiando el universo-mundo, procurando 881 1, 2| militar; yo, como hombre de estudio. Son discusiones muy delicadas. ( 882 3, 5| que me revuelvo no es la eterna batalla del bien y del mal. 883 2, 8| armonioso; la esperanza, un eterno espejismo.~ ~ADELINA. -¡ 884 2, 2| dictemos un fallo, preciso es evidenciar los hechos.~ ~VISITACIÓN.- 885 2, 2| entonces, sin duda alguna, es evidente. Pero ¿en qué se fundan 886 3, 1| cambio a mí..., ni verme. ¡Evita mi presencia, como si yo 887 2, 8| busques subterfugios; no evites explicaciones. Mira que 888 1, 9| ricamente..., y a meditar en las evoluciones del cosmos, ¿eh?~ ~VISITACIÓN.- 889 2, 2| que el arte ha fabricado ex profeso las puertas para 890 1, 2| Visitación, hablando con la exactitud que le es propia, no ha 891 2, 4| replique que su modestia... exagera... hasta lo absurdo. ¡Compararse 892 3, 1| ANSELMO. -¡Ya estás exagerando y sacando las cosas de quicio! 893 2, 2| VISITACIÓN.-No tanto, hombre; no exageres. ¿Ahora vas tú a entusiasmarte 894 2, 4| Anselmo! ¡Anselmo!... ¡Que te exaltas demasiado!~ ~ANSELMO. -¡ 895 1, 1| boda de Anselmo con las excelencias o imperfecciones de nuestra 896 1, 2| Adelina tiene un fondo excelente, y su carácter es tan dulce, 897 2, 2| ruin engrana con lo más excelso? ¡Problema insoluble! ¡Por 898 2, 4| Don ANSELMO!... (Con excesiva modestia.)~ ~PAQUITA. -¡ 899 1, 2| enfermedad, o, mejor dicho, este exceso de salud; y subiendo por 900 2, 1| para cuándo quedan las excursiones veraniegas?~ ~NICOMEDES.- 901 2, 2| mal ideado.~ ~VISITACIÓN.-Excusas. ¡Perder la llave! ¿Es esto 902 3, 1| tiene derecho para ser más exigente que Carlos?~ ~ANSELMO.-En 903 1, 12| Padre, nuestra vida, una existencia entera..., hasta la última 904 1, 6| Adelina, como si no hubiese existido. ¡Y, al fin, una de esas 905 2, 3| Calaveradas de un muchacho sin experiencia. Hubiera tenido la tuya 906 1, 2| Darwin, ni de sus admirables experiencias sobre palomas y otras aves? ¿ 907 3, 7| que va adjunta, y en que explica el suceso con todos sus 908 1, 3| mucha pena. Vamos Paquita, explícale tú... Ella te quiere mucho.... 909 2, 6| hablemos. Yo no comprendí nada; explícamelo todo.~ ~ANSELMO.-Tú, ¿a 910 1, 7| cosas y yo no acierto a explicarlas; las siento, me ahogan, 911 1, 3| Oye, hermano, ¿quieres tú explicarle el asunto...? Porque yo..., 912 1, 11| don Anselmo, yo... no sé explicarme... lo que siento!... ¡Dios 913 1, 2| de cada individuo? ¿No le explicaron a usted la gran ley de la 914 3, 5| negruras.~ ~ADELINA.-Pues explícate, Carlos. Yo quiero comprenderte, 915 1, 2| colocación ventajosa de Lola. ¿Me explico? ¿Me comprenden ustedes? 916 1, 11| la energía latente hace explosión! (Ídem.)~ ~VISITACIÓN. -¡ 917 3, 1| más piadosos, y materia explotable para afligidos ingenios 918 3, 4| trance, ¿no es verdad? ¡Exponer Carlos su vida! ¡La sangre 919 3, 2| ama, ¿quiere que mi Carlos exponga su vida?~ ~ANSELMO.-Quiero 920 1, 1| rústicos y urbanos? Nada: una exposición de comedia. Dos matrimonios: 921 3, 5| ADELINA. -¡Qué ideas tan extrañas! ¡Me cuesta trabajo seguir 922 3, 6| marqués?... (Aparte.) ¡Es extraño!... No... ¡Quién sabe!... 923 1, 10| Y qué? ¿Qué tiene de extraordinario? ¿No me he casado yo dos 924 3, 5| sonrisa sardónica y algo de extravío.) Porque todo esto de que 925 1, 2| madre de Adelina tuvo varios extravíos amorosos; Pues la madre 926 3, 5| eso sí, con discreción extrema: «¿No han oído ustedes hablar 927 2, 2| hasta parece que el arte ha fabricado ex profeso las puertas para 928 3, 1| en esas cosas.~ ~ANSELMO.-Fácil es decirlo. Pero es mi hijo..., ¿ 929 3, 8| Di cómo!~ ~ANSELMO.-Fácilmente... No te propongo un imposible, 930 2, 2| Porque antes que dictemos un fallo, preciso es evidenciar los 931 3, 2| ANSELMO.-No creo haber faltado a ningún respeto. Digo las 932 3, 7| juro a usted que me van faltando las fuerzas!~ ~ANSELMO. -¡ 933 1, 11| tú, Carlos, cuidado con faltar a tu padre!~ ~CARLOS. -¡ 934 1, 2| y, créanme ustedes, no faltará quien diga con asombro, 935 1, 11| Carlos, haz el favor de faltarme y de desobedecerme!~ ~CARLOS. -¡ 936 2, 2| Pues no será porque me falten disgustos. ¿Le ha contado 937 3, 2| con sus triunfos y con su fama. ¡Porque hubiese sido famoso! ¡ 938 1, 2| huye y se hunde más en el fango! ¡El padre de Adelina que 939 1, 3| Meditando? ¿Allá con tus fantasías?~ ~ADELINA.-No, señora.~ ~ 940 2, 2| Siempre, no. Hoy estás fatal,. Mire usted, don Prudencio, 941 1, 2| sombra de lo pasado pesará fatalmente sobre ambas jóvenes, si 942 1, 2| nosotros, que debíamos grandes favores a su familia, no nos hubiéramos 943 1, 1| linda!~ ~NICOMEDES.-No es fea.~ ~VISITACIÓN. -¡Pchs! Buen 944 3, 8| Al fin! (Las coge y lee febrilmente.)~ ~ADELINA. -¡Carlos!~ ~ 945 1, 2| y subiendo por la línea femenina, siempre encontramos en 946 1, 2| y de línea masculinas y femeninas más limpias hasta la centésima 947 1, 1| regular. No hay dieciocho años feos.~ ~NICOMEDES.-Pues yo he 948 Per | PRUDENCIO, 46 años~ ~ ~ ~-Fernández.~ ~ ~ ~Un CRIADO.~ ~ ~ ~- 949 1, 9| solemnidad cómica.) Don Carlos Ferrer Mendoza, hombre de honor, 950 2, 6| junto a la que es guardadora fiel de mi honra, ¿comprendes?~ ~ 951 3, 8| cesado de hostigarme como a fiera enjaulada! ¡Y ya mi razón 952 2, 1| Conque escabroso? Me lo figuraba. ¿Se trata de Carlos?~ ~ 953 1, 2| VISITACIÓN. -¡Conque figúrense ustedes qué catástrofe cuando 954 3, 4| voz baja.)~ ~PAQUITA.-Me figuro que sí. (Aparte.) ¡Y tarda 955 2, 6| Paquita.~ ~CARLOS. - (Mirando fijamente.) ¡Ah!~ ~ANSELMO. -¿Por 956 1, 9| Dijo su «marido». Hay que fijarse en esta palabra.~ ~VISITACIÓN. -¿ 957 2, 6| CARLOS. -¡El más íntimo, de fijo!~ ~ANSELMO.-No es imposible!~ ~ 958 2, 6| contentaste tú. Ya tenías el amor filial de tu Carlos, inmenso, purísimo, 959 3, 5| hijo, y contigo dividiera filialmente dichas y contentos. Pero 960 1, 2| individuos este mismo carácter filogenético, llamémoslo así.~ ~VISITACIÓN. -¡ 961 1, 2| los círculos galantes de fines de siglo próximo pasado, 962 1, 7| calma, calma, mucha calma; finge que te resignas; prepárate 963 1, 8| delante de los criados finges alegría... ¡Cuenta conmigo!~ ~ 964 2, 8| comedia bien estudiada y mejor fingida. ¡Y yo quiero que me digas 965 2, 8| Por este lado ya no puedes fingir historias ridículas de asaltos, 966 3, 5| que te diga?~ ~ADELINA.-No finjas; ya me comprendes: quiero 967 1, 9| vez», en su coche, sacude firme a sus potros varias veces, 968 1, 2| incontrastable como la ley física que determina la transmisión 969 1, 1| Buen cuerpo, como todas las flacas. Y un palmito regular. No 970 3, 1| desgracia, buscan el remedio sin flaqueza y lo aplican sin vacilaciones. ¿ 971 1, 1| silvestre sólo guarda sus flores, para Carlos y para Paquita!~ ~ 972 2, 1| entusiasmo... ¡Qué artículos, qué folletos, qué discursos! Un campeón 973 2, 1| distinto. Natural es que la fonética tenga algo de onomatopeya; 974 2, 6| Volvía yo tan alegre!... ¡Forjaba tantas ilusiones de amor, 975 2, 2| de pollos... y de señores formales. La verdad es que Adelina 976 2, 3| inspira ha podido tomar formas de indiscreción.~ ~ANSELMO. -¡ 977 1, 2| PRUDENCIO.-Esa es la verdadera fórmula: se hace lo que se puede, 978 1, 10| una pregunta! ¿Qué es mi fortuna, qué mi vida, ante tu felicidad? 979 1, 10| CARLOS, no estaría de más una fortunita...~ ~CARLOS. -¡Padre!...~ ~ 980 1, 1| Conque, querido Anselmo, francamente, dime lo que piensas de 981 1, 1| educación, Anselmo! Ella sabe francés, ella sabe inglés, ella 982 2, 1| PRUDENCIO. -¡Gran viaje! Francia, Alemania, Suiza, Italia... 983 3, 7| produce... ¡Ya ve usted si soy franco! ¡Para clavar en usted mis 984 3, 1| cumplir mis órdenes y ser francos y leales. Y así quiero yo 985 3, 7| Prepararle? ¡En punto a franqueza, raya usted en lo sublime!~ ~ 986 1, 9| mucho», para emplear la frase usual.~ ~NICOMEDES.-Puede 987 3, 5| CARLOS.-Y tú, abrazándome frenética, inundándome el rostro de 988 2, 8| Acercándose a ella, y., frenético.)~ ~ADELINA. -¡Carlos, no 989 1, 1| marcha, eres tú. Echa los frenos, hermano.~ ~ANSELMO.-Esos 990 2, 2| darse por entendida; tan fresca, preguntando con el mayor 991 2, 6| Minuciosamente, ¿comprendes?... Fríamente, ¿oyes? Y con calma, con 992 2, 1| que la calaverada dio sus frutos?~ ~NICOMEDES.-Y no de bendición, 993 3, 5| en todos. ¡La muerte a fuego lento, Adelina!~ ~ADELINA. -¡ 994 2, 6| Tratándose de otro que no fueras tú..., era inútil. No la 995 | fuere 996 1, 3| malicia.) ¡Anda, anda! Ya se fueron aquellas rosas que trajiste. 997 2, 5| vida diera porque no lo fueses en este instante!~ ~ANSELMO. -¿ 998 1, 9| aquella manera en cuanto a sus fundamentos y consecuencias; pero, en 999 2, 2| evidente. Pero ¿en qué se fundan ustedes? Porque antes que 1000 1, 11| no sé por qué, pero soy funesta para todos... Don Prudencio, 1001 1, 2| tal ejemplo, podrán ser funestísimos para nuestra querida niña. 1002 3, 8| CARLOS. -¡Padre, hoy es día funesto para mí! ¡Desde que amaneció