Escena XIV
SOFRONIA y PUBLIO
PUBLIO
Llego al fin: allí está: ¡Sofronia, esposa!
Pero ¡ay de mí! ¿Qué es esto? ¿Qué
afrentosa
sospecha
infunde en mí tanto silencio?
¡Sofronia!
SOFRONIA ¡Atrás, verdugos de Majencio,
atrás!
PUBLIO Sueña
tal vez. ¡Sofronia!
SOFRONIA
¡Cielos!
¿Quién me nombra? Esa voz...
PUBLIO
¡Sofronia mía!
SOFRONIA ¡Publio!
PUBLIO Yo
soy,
SOFRONIA ¡Tú colmas mis
anhelos,
cielo santo!
Perdido te creía.
PUBLIO Y perdidos
los dos sin duda estamos.
SOFRONIA No, pero unidos otra vez nos vemos,
y sin mancilla aún nos conservamos.
PUBLIO Qué ¿el César...
SOFRONIA Juntos ya no le
tememos.
Mas pasa el tiempo,
Publio: los instantes
preciosos
son. ¿Y Siro, el fiel esclavo?
PUBLIO ¿Siro? De
entre sus labios expirantes
el ay postrero
de escucharle acabo.
SOFRONIA ¡Cómo!
PUBLIO Es
un caso horrendo.
SOFRONIA
Habla.
PUBLIO
Escucha.
Hoy el Emperador, con
nuevo edicto,
de
Roma los cristianos ha proscrito.
SOFRONIA ¡A los cristianos!
PUBLIO Sí; mas gente mucha
cuenta
esa raza, que aunque ayer nacida,
y
ocho veces en Roma exterminada,
cada
día se ve más extendida
y
germina doquier bajo la espada.
SOFRONIA La mantiene su fe.
PUBLIO Su fe me asombra.
Yo, sujeto al
tiránico dominio,
iba con mis lictores en la sombra
pregonando su
bárbaro exterminio.
A par mío el Prefecto
pretoriano
pregonaba
también de Baco y Flora
la
fiestas. Inundó el pueblo romano
las calles y las plazas á deshora;
y la alegría en unos,
la pavura
en otros, lo distinto
de los cultos
en la turba, produjo
prematura
la delación, la lid y
los tumultos.
El pueblo y los soldados se metieron
en repentina lucha:
los romanos
sobre la raza
condenada dieron,
y se cubrió la tierra
de cristianos.
SOFRONIA ¿De su
señor en contra se volvieron?
PUBLIO No: libres
y sin armas en las manos,
de indignación y
miedo sin asomos,
dijeron á una
voz: cristianos somos.
SOFRONIA ¡Oh!
PUBLIO ¡Me espantó su heroica osadía!
Cerré el pueblo con
ellos: bajó Augusto
con cuantas haces en palacio había.
Y yo, sólo por ti sintiendo susto,
sólo
pensando en su pasión funesta,
entre
el tumulto huí: corrí exhalado,
busqué
á Siro en los pórticos de Vesta,
mas le hallé á puñaladas traspasado,
nuestra fuga á
Majencio manifiesta,
y
yo también á muerte condenado
supe
que fuí con él. Sofronia mía,
huyamos,
si aún es tiempo todavía.
SOFRONIA Es tarde, Publio: la imperial
sentencia
por doquier nos ataja: las salidas
tomadas nos tendrán: no hay resistencia.
Demos ¡oh Publio! al
César nuestras vidas,
pues
suyas son; y al cielo soberano
ileso
demos el honor romano.
PUBLIO ¿Nuestras
vidas al César? ¿Yo á la muerte
te
he de entregar á ti, sin que el aliento
me
falte defendiéndote? ¿Yo verte
resignado
caer? No: ¡el firmamento
antes
sobre mi frente se desplome!
Sígueme, pronto, ven:
que no halle presa
el
león imperial cuando se asome.
Partamos, pues.
SOFRONIA De atormentarte cesa,
Publio infeliz, que
su decreto ignoras.
Viendo él mismo que
nada me rendía,
de
nuestras vidas aplazó las horas.
«Mañana, dijo, al expirar el día,
si
rendida á mi ley, mi ley no adoras,
él cadáver será, tú
esclava mía.»
PUBLIO ¡Villano! ¿Conque al fin desesperados
moriremos los dos ó deshonrados?
SOFRONIA No, sino en calma, y como á nobles toca.
PUBLIO Tienes razón, Sofronia, te
comprendo.
Sálvenos este acero
(su puñal), y su ira loca
muertos
nos halle aquí.
SOFRONIA ¿Qué estás
diciendo?
PUBLIO Noblemente es morir...
SOFRONIA ¿Eso es
nobleza?
PUBLIO Me confundes, Sofronia; no te
entiendo:
¿cómo salvar si no nuestra cabeza?
SOFRONIA ¿No me has dicho que has visto á los cristianos
con
su humildad burlar su impía saña
entregándose inermes en sus manos?
PUBLIO En su fe, esa humildad es una hazaña;
mas
en la nuestra, quien su honor aprecia
muere
como Catón, como Lucrecia.
SOFRONIA Publio, para burlar su ley tirana,
¿no
alcanza más tu corazón pagano?
PUBLIO No: ¿qué poder atajará al tirano?
SOFRONIA El poder de mi fe: yo soy cristiana.
PUBLIO ¡Dioses, cristiana tú!
SOFRONIA Mi madre lo era,
su
fe es la mía: mas la fuerza adora
de esta fe, de los flacos protectora,
que tu honra
salva y mi virtud entera.
PUBLIO ¡Cristiana!... ¡Oh nueva y
doble desventura!
¡Por tu proscrita fe
blanco de su ira,
codicia
de su amor por tu hermosura,
el
mundo entero contra ti conspira!
SOFRONIA Mi fe, del mundo entero me
asegura.
Ve, Publio, de mi
Dios la omnipotencia,
pues
nos alienta su creencia santa
á ofrecer con tan
noble indiferencia
al
hierro y al dogal nuestra garganta.
Ve el poder de este Dios que á la inocencia
y á la
debilidad da fuerza tanta,
que nos hace morir dando á la vida
deseada y alegre
despedida.
PUBLIO Que á los
verdugos sin piedad te arroja,
que de los brazos de
mi amor te arranca.
¡Injusto Dios por quien de sangre roja
teñirse veo tu
garganta blanca,
y
á quien no impido mi mortal congoja,
ni el llanto que en mis párpados se estanca,
que cuanto en
ti esperé no me destruya
sólo
porque mi fe no es la fe tuya!
SOFRONIA No, Publio: ¡Dios, que nuestro amor ampara,
que
guarda nuestro honor ileso y puro;
Dios, cuya gloria mi
baldón repara;
Dios, que me arranca del tirano impuro;
Dios, que en pos de la muerte me prepara
reino más
duradero y más seguro;
Dios, en quien busco
en la aflicción asilo
con
fe sincera y corazón tranquilo
Ese es mi Dios, ¡oh
Publio! no esa impía
creencia terrenal de oro y placeres
que de nada nos vale
en este día.
PUBLIO Grande es
el Dios por quien tan grande mueres,
muy grande es ese
Dios, Sofronia mía,
que á los niños
inspira y las mujeres
ese valor
insigne que me espanta.
SOFRONIA Publio, el cielo es alfombra de su planta.
No hay á sus ojos
sombras ni misterios,
nada
pueden contra él nuestros tiranos;
su
soplo pulveriza los imperios.
Publio, ese es Dios: el Dios de los cristianos.
PUBLIO Pues bien, Sofronia, acato su grandeza,
su majestad conozco y fortaleza:
mas no querrá ese
Dios, es imposible
que quiera que te
expongas vanamente
del tirano á
la cólera terrible.
Ven; justo es que
antes libertarte intente
por
cuantos medios procurarme pueda:
ven;
si á tu salvación no hallo camino,
el
muro santo de tu fe te queda;
cumple,
Sofronia mía, tu destino.
SOFRONIA Pronto se cumplirá: mira.
(SOFRONIA señala al
fondo, hacia donde PUBLIO se vuelve,
retrocediendo espantado.)
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