Escena última
El EMPERADOR aparece
acercándose por el fondo de los jardines, precedido de los lictores, acompañado
de SILANO, y seguido de esclavos con hachones y soldados pretorianos que se
colocan detrás de la balaustrada de piedra que divide el pórtico de los
jardines, y repartidos en vistoso grupo. El EMPERADOR
viene con su vestidura imperial y con todas las insignias
de su poder, y avanza solo hasta el primer término del escenario, quedando
Silano en el fondo delante de la balaustrada.
PUBLIO (Viéndole
cuando SOFRONIA le señala.)
¡Majencio!
EMPERADOR (Á SILANO.)
Helos allí á los dos:
razón tenías.
PUBLIO Henos, tigre feroz.
SOFRONIA ¡Publio,
silencio!
No provoques audaz
sus tiranías.
EMPERADOR (Bajando ya
á la escena.)
Tú entretanto,
Silano, en Roma entera
desploma
sin piedad mi saña fiera.
Perezcan de una vez esos villanos;
honda sed de
su sangre me devora.
¡Me provocan! Pues bien: desde la aurora,
que expongan en el
circo á los cristianos;
abra sus fiestas con
su sangre Flora,
y espectáculo den á
los romanos.
(Á PUBLIO, con ira.)
¿Aquí estás tú, Prefecto? ¿Es éste acaso
el lugar que te dí?
SOFRONIA Perdón, Augusto.
EMPERADOR Para nadie le habrá: un solo paso
os
resta nada más, cumplir mi gusto.
Rinde tu orgullo, ó
al lucir el día,
víctimas
de mi ley, justa ó tirana,
él cadáver será, tú
esposa mía.
SOFRONIA No, Emperador: tu misma tiranía
me
arranca á tu poder. Yo soy cristiana.
EMPERADOR ¡Tú cristiana también!
PUBLIO
(Á los pies del EMPERADOR.)
Perdón, Augusto;
miente. No más porque
tu amor rehusa,
del
falso crimen de impiedad se acusa.
Miente, miente,
señor.
SOFRONIA Pavor ni
susto
la
muerte no me da: mi audacia excusa,
Publio: cristiana soy: que muera es justo.
PUBLIO Por los
años, señor, que os he servido
y lides que por vos
he peleado,
su falsa
acusación dad al olvido:
no
es cristiana, señor, os ha engañado.
Vuestra es, señor;
salvadla, y vuestra ira
cébese
sólo en mí, no en su mentira.
EMPERADOR Me atosiga la cólera.
SOFRONIA
(Al pueblo y soldados.)
Romanos,
noble soy; y de Roma
ciudadana,
no puedo
esclava ser; mas soy cristiana,
y me cumple morir con mis hermanos.
Esa es la ley.
EL PUEBLO Y LOS
SOLDADOS ¡Sí, sí, muera!
EMPERADOR En
buen hora,
muera; gusto os daré:
mas oye cómo.
(Á PUBLIO.)
Yo la expondré en mitad del hipodromo,
y escarnio de la
turba mofadora
su desnudez será: su vista
impura
hozará su
nobleza y su hermosura.
PUBLIO
¡Deshonor tan infame!
EMPERADOR Sí; y tú,
atado
en medio de la
arena bajo un yugo,
su
vergüenza verás.
PUBLIO Antes, malvado,
sea
mi propio brazo su verdugo.
(La hiero con su puñal.)
EMPERADOR ¡Villano!
SOFRONIA
(Cayendo.)
Publio,
bien.
(Al
EMPERADOR.)
Nada tu
encono
puede
ya contra mí: con honra muero.
(Á PUBLIO.)
Publio, recibe tú mi adiós postrero.
(Al EMPERADOR, y haciendo el último esfuerzo.)
Augusto, Emperador,
yo te perdono.
EMPERADOR
¡Qué has hecho, miserable! Me
horrorizas.
¡Quitádmele de aquí! Llevadle al fuego,
y
esparcid por el viento sus cenizas.
PUBLIO Yo me espanto también;
llevadme luego.
Impulso fué del
corazón pagano,
mas
fué el impulso de su misma estrella
que
me arrastra á mi bien. Pueblo romano,
quiero
partir mi eternidad con ella.
Yo á las fieras también... Yo soy cristiano.
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