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José Zorrilla
Apoteosis de Don Pedro Calderón de la Barca

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    • ESCENA VII
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ESCENA VII

Aparece EL REPOSO, y desaparecen HOMERO, VIRGILIO, Shakespeare y CERVANTES por sus correspondientes apariencias.

 

EL REPOSO                        ¡Silencio!

 ¡Crítica, tus labios sella,

 venda tus ojos, y escucha

 de rodillas, muda y ciega;

    que del Genio á quien su patria

 agradecida venera,

 donde le labran su tumba,

 su Apoteosis empieza!

Transformación magnífica de Apoteosis al son de un himno

triunfal á órgano y Orquesta.

 

   LA CRÍTICA, de rodillas; en un pedestal, decorado con insignias de triunfo, la sombra de Don Pedro Calderón de la Barca, de cuerpo entero,, coronada de laurel y mostrando la cruz de Santiago, de quien fué caballero. Á la derecha, un símbolo de los Autos sacramentales, en una alegoría que remata con la cruz, y sembrada de palmas, en cuyas hojas se leerán los títulos de los mejores Autos.

 

 La nave del mercader.

La divina Filotea.

La cena de Baltasar.

Las espigas de Ruth.

El laberinto del mundo.

El divino Orfeo.

La cura y la enfermedad, etc.

 

   Á la izquierda, otra alegoría, coronada por el Amor y orlada de atributos profanos, donde se lean títulos de las mejores comedias de Calderón.

 

 La dama duende.

La vida es sueño.

La niña de Gómez Arias.

El escondido y la tapada.

El jardín de Falerina.

La devoción de la cruz.

El Alcalde de Zalamea.

Las tres justicias en una.

El mágico prodigioso.

Á secreto agravio, secreta venganza.

Casa con dos puertas, mala de guardar.

El pintor de su deshonra, etc.

 

   Al pie de las alegorías, los genios y coros correspondientes que han de cantar el himno de Apoteosis, y los bailarines, cuya primera figura será quedar formando, con guirnaldas ó cosa equivalente, y cada cual con su letra, el nombre de Calderón.

 

Himno

CORO   

Las aguas del olvido

por ti no pasarán;

los que á su gloria suben,

jamás descenderán.

 

Sin miedo de los siglos al insolente encono,

ostenta ya tu frente ceñida de laurel;

tu nombre es infinito, tu féretro es un trono,

y tú sólo desciendes para reinar en él.

Las aguas del olvido, etc.

 

puedes ver el alba nacer junto á. tu frente,

puedes con las nubes por los espacios ir;

tu gloria es más brillante que el sol en el Oriente,

más grande que los tiempos tu inmenso porvenir.

Las aguas del olvido, etc.

 

El mundo rueda henchido de ardientes creaciones

que de tu mente rica, la inmensidad lanzó,

y el aura vaga llena de los brillantes sones

que de tu sacra lira la inspiración brotó.

Las aguas del olvido, etc.

 

Los astros y los montes, las aguas y los vientos,

las fieras de la selva, los peces de la mar,

vinieron convocados al son de tus acentos,

de Jehová infinito las glorias á cantar.

Las aguas del olvido, etc.

 

Y montes, aguas, astros, y peces, aire y fieras,

recuerdos de tu gloria sin término serán;

y en las remotas playas y edades venideras,

por do se encuentre vida, tus cantos vivirán.

Las aguas del olvido, etc.

 

Ven á ocupar tu trono, rey harto de victoria;

ven á tomar tu lira, ¡oh ardiente serafín!

Y beberás, eterno, las aguas de la gloria,

delante del santuario del que será sin fin.

 

Las aguas del olvido

por ti no pasarán;

los que á su gloria suben,

jamás descenderán.




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