ESCENA II
EL MARQUÉS é INÉS.
INÉS ¡Jesús! ¡Aun no me ha salido
del cuerpo el susto
de ayer!
Razón tenía en temer
de don Pedro lo
atrevido.
Necia de mí, á quien
el miedo
la voluntad
maniató...
Pero ¿qué pude hacer
yo,
Virgen Santa, en tal
enredo?
Él sólo quería oir:
¿quién se había de
figurar
que pudiera otro
llegar
con intención de
reñir?
(Pausa.)
Yo que á don Pedro
encerré,
motivando la
querella,
¿cómo ahora delante
de ella
sin vergüenza me
pondré?...
«¿Conque así Inés en
mi casa
la lealtad de tantos
años,
hoy con tan torpes
amaños
desacredita y
traspasa?»
Eso dirá, sí por
cierto,
y con razón, doña
Elvira...
Antes de aquella
mentira,
valiera más haber
muerto.
MARQUÉS (Llegando á
ella.)
Quien se arrepiente
pecando,
no está lejos del
perdón.
INÉS (Dando un grito.)
¡Ay!
MARQUÉS ¡Tente!
INÉS ¡Aparta, visión!
MARQUÉS Inés,
¿estás delirando?
INÉS (De rodillas)
¿Dejaste, sombra fatal,
el sepulcro que te encierra,
ó estás purgando en la tierra
tus delitos de mortal?
MARQUÉS Alza,
Inés.
INÉS Perdón os pido,
alma de don Juan Cisneros.
MARQUÉS ¡Inés!
INÉS Malos caballeros,
ya sé que vos han vendido;
que vivisteis encerrado,
que os ahorcaron...
MARQUÉS ¡Calla, Inés!
INÉS Y confieso á
vuestros pies
que contra vos he pecado.
MARQUÉS Inés,
vivo estoy, á fe;
alza, que jamás he muerto,
que es un cuento.
INÉS ¡Será cierto,
mas no me levantaré!
MARQUÉS Alza,
Inés, ó ¡vive Dios,
(La coge por el
brazo.)
que si apuras mi
paciencia,
te muestre con
evidencia
que estoy vivo!
INÉS ¡Vivo vos!
MARQUÉS Vivo, sí;
veme, yo soy:
ese azoramiento calma;
yo soy en cuerpo y en alma
Juan Cisneros.
INÉS ¡Sin mí estoy!
¡Vos el Marqués y vivís!
Por muerto os hemos llorado.
MARQUÉS En vida
estuve enterrado.
INÉS (Retrocediendo.)
¿Resucitado venís?
MARQUÉS No temas. En una torre
me encerró mi mala
suerte,
y por eso de mi
muerte
falsa la noticia
corre.
Celos de un hombre que pudo,
pusiéronme, Inés, allí;
anoche libre me vi,
y aunque lo veo, lo dudo.
INÉS ¿Conque
vivís, mi señor?
MARQUÉS ¿Y tu
ama?
INÉS Por vos suspira
día y noche... Doña Elvira...
(Llamando.)
MARQUÉS No la
llames, es mejor.
INÉS ¡Cómo,
señor! ¿No querríais
ver vuestro amor,
vuestra perla,
vuestra vida?
MARQUÉS
Es sorprenderla,
asustarla.
INÉS
¿Dudaríais?
Creyera que vuestro
gesto
retrata una desazón
que os destroza el
corazón.
¿Podréis no amarla?
¿Qué es esto,
señor?
MARQUÉS
Anoche soñé
celoso con una
afrenta...
Ese afán que me
atormenta,
¿puedes calmarme?
INÉS No sé.
MARQUÉS Inés,
apenas cayeron
ayer las luces del día
y en la neblina sombría
los objetos se envolvieron,
por la puerta del jardín
ansioso á veros
entraba,
cuando un hidalgo que
estaba
apostado en un
confín,
me recibió con su
acero;
quíseme de él recatar,
y al huirle vine á dar
con el de otro caballero.
Uno por la puerta
entró
de la calle; sé quién
es;
á los otros dos,
Inés,
alguno al jardín
llamó.
¿Por ti entraron?
INÉS No, señor.
MARQUÉS Luego
entraron por Elvira.
INÉS Yo..., señor...
MARQUÉS Una mentira
no ha de salvarte
mejor.
Conque, Inés, lo
cierto di:
¿Elvira citó á aquel hombre?
INÉS Sí, señor.
MARQUÉS ¿Sabe su nombre?
¡Responde!
INÉS Pienso que sí.
MARQUÉS (Con autoridad.)
Pues no hay dentro de esta casa
con Elvira otra
mujer,
que sepas es
menester,
Inés, cuanto en ella
pasa.
Conque lo que sabes
di,
y lo que piensas
excusa,
porque si luego te
acusa
una mentira, ¡ay de
ti!
¿Sabe quién es?
INÉS Sí lo sabe.
MARQUÉS ¿Y ella
al jardín le citó?
INÉS Sí, señor.
MARQUÉS ¿Ella le abrió?
INÉS No, que le
di yo la llave.
MARQUÉS ¿Por
orden suya?
INÉS Así fué.
MARQUÉS Claro
está, ¡viven los cielos!
¡Don Pedro entonces, con celos
se ocultó!... Todo lo
sé.
(Pausa)
¿Para esto en una
prisión
lloraba yo tantos
años?
Tan amargos
desengaños
no esperó mi corazón.
¡Necio, miserable
viejo,
que allí por su honor
callaba
mientras su honor le
infamaba
una mujer sin
consejo!
Y ahora, ¡Dios mío! ¿qué hacer?
¿Cómo vivir sin honor,
sin...
INÉS ¡Eso decís, señor,
y de Elvira!
MARQUÉS ¿No es mujer?
¿Corazón no tiene, di?
¿No puede á ciegas
amar?
Quien duerme junto al
hogar,
al cabo se abrasa
allí.
¿Tú sabes lo que las quejas
alcanzan de un galanteo
cuando avivan el
deseo
imposibles de unas rejas?
¿No sabes tú cómo abrasan
los requiebros de un galán,
que al corazón siempre van
si por los oídos
pasan?
¿No sabes á una mujer
cuánto tientan, en
verdad,
la noche, la soledad,
las palabras de placer
que un labio audaz la prodiga,
cuando al jurar que
la adora
la está llamando señora
y á ser su dama la obliga?
¿No sabes, Inés, por fin,
en quien con amor delira
el fuego infernal que
inspira
la frescura de un
jardín?
Tú lo ignoras, mas yo
no;
que mi juventud
recuerdo,
porque el tiempo me
hizo cuerdo
por loco que anduve
yo.
INÉS Si no lo hubierais á mal,
á acordaros me
atreviera
que nunca Elvira
quisiera
sino á un hombre
principal.
MARQUÉS (Con ira.)
¿Principal? ¡Por vida mía,
demasiado principal!
Un galán de sangre Real:
¿más principal le quería?
INÉS ¡Cómo! ¡El Rey!
MARQUÉS Eso le apona.
INÉS ¡Perdón! No
supe...
MARQUÉS ¿Ignorabas
que era á quien la llave dabas
el mismo Rey en persona?
INÉS Sí; lo
juro...
MARQUÉS Bien está.
Yo sé, Inés, que esta mañana
por esa mujer liviana
segunda vez volverá.
Quiero saber lo que á
Elvira
dice... ¿Me entiendes, Inés?
INÉS ¡Oh!
MARQUÉS Lo mando.
INÉS Y ¿cómo, pues,
ha de ser?
MARQUÉS El modo mira.
La visita será aquí;
todo lo quiero
escuchar,
sin que puedan
sospechar
que están delante de mí.
INÉS Pero si no os ha de ver
no podéis aquí
quedaros,
pues por fuerza ha de
encontraros
Elvira, que ha de
volver.
MARQUÉS Yo entré por aquella puerta;
mas si la tengo
cerrada,
no alcanzo, Inés, á
oir nada,
y quedar no puede
abierta.
INÉS Ocultaros no sé cómo.
MARQUÉS De dos
elige un castigo,
ó guardas mi honor conmigo,
(Mete mano á la daga.)
ó...
INÉS (Aterrada.)
¡Cielo santo!
MARQUÉS Hasta el pomo.
INÉS (De rodillas.)
¡Perdón, señor!
MARQUÉS Obedece.
INÉS No supe, ese
hombre al llamar,
cuánto os podía injuriar.
MARQUÉS Tanta
indulgencia agradece,
Inés, que á quien torpe abrió
á la deshonra mi puerta,
no advertida, sino
muerta
debiera dejarla yo.
INÉS Mas...
MARQUÉS ¡Despacha!
INÉS Perdonad.
Sólo tengo un aposento
en que ocultaros, y siento...
MARQUÉS ¿Cuál es?
INÉS El mío.
MARQUÉS Guiad.
INÉS Hasta que al
salón volver
podáis, estaréis allí,
y...
MARQUÉS Adelante, Inés, que aquí
consejos no he menester.
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