ESCENA
II
EL MARQUÉS sale de repente,
dirigiéndose á D. PEDRO. Éste contesta como hombre resuelto á no ceder
un punto de su opinión.
MARQUÉS
¡Regicida!
PEDRO Bien está:
mi único bien es Elvira;
quien contra mi bien
conspira,
vasallo ó Rey,
morirá.
MARQUÉS ¡Qué estás diciendo, insensato!
El labio insolente
cierra;
quien al Rey osa en la tierra,
hace á Dios un desacato;
y ni es noble ni español
quien la vida le consiente.
PEDRO (Con ira.)
Ved que habláis...
MARQUÉS
(Interrumpiéndole.)
Con un demente
que escupe sin juicio al sol.
Don Pedro, si á tal ultraje
fuereis capaz de atreveros,
mientras viva Juan Cisneros
hallaréis quien os atajo.
Tal vez me tiembla la mano
para defender mi honor,
mas darála harto
vigor
el honor del
Soberano.
Lo dije: si os
atrevéis
crimen tamaño á intentar,
por aquí habéis de pasar
primero que al Rey lleguéis.
PEDRO Mi espada no tiene punta
contra vuestro
corazón,
mas guardad vuestra
opinión
cuando nadie os la
pregunta.
Y permitidine advertir
que no sé con qué derecho
tutor mío os habéis hecho
y me osáis reconvenir.
MARQUÉS Derecho tengo.
PEDRO No le hallo.
MARQUÉS ¿No
halláis derecho en la ley
que defender á su rey
manda á todo buen
vasallo?
PEDRO ¿Cómo, si sois tan leal,
el Rey os llamó
traidor?
MARQUÉS A informarse el Rey mejor,
no me lo llamara tal.
PEDRO ¡Mas
callasteis!
MARQUÉS Es quien es,
y era fuerza consentillo.
PEDRO Os acordáis del castillo,
y al león besáis los pies.
MARQUÉS Bien, don
Pedro; en conclusión,
al Rey os mando olvidar;
ved que os lo puedo
mandar
con razón y sin
razón.
PEDRO Ya os
toleré demasiado,
que tengo sangre española;
con una condición
sola
me daré por obligado.
MARQUÉS Decid.
PEDRO Amo
á vuestra hija,
y pues hay quien la deshonra,
que fíe en alguien su honra
y entro el Rey y yo que elija.
MARQUÉS ¡Tanta
osadía me extraña!
¿Entre él y vos escoger?
¿Desde cuándo queréis ser
igual con el Rey de
España?
PEDRO Como ladrón de su honor,
de noche el Rey ha
venido;
y más vale un mal marido
que el mejor galanteador.
MARQUÉS Don
Pedro, mientras yo viva,
del Rey no ha de ser la dama;
mas ya que su honra y su fama
en la de su esposo estriba,
aconséjoos que miréis,
pues la pretendéis tan vano,
al ofrecerla la mano
el nombre que la
ofrecéis.
PEDRO ¿Me insultáis?
MARQUÉS Una verdad
no es un insulto,
¡por Dios!
PEDRO Y ¿quién
sois, que tanto vos
jugáis con mi vanidad?
Cuando á la corte al
venir
aquí mi pie dirigieron,
sin duda que bien supieron
á quién ibais á admitir.
Si eso fué por amistad,
mi nombre no es un
borrón;
y si fué por compasión,
nada os debo en realidad.
Si soy noble ó soy villano
no lo sé; mas,
caballero,
tanto acosáis al
cordero,
que os ha de morder
la mano.
Yo no me igualo á mi
Rey;
mas Dios al crear los hombres
no hizo distinción de nombres
en la igualdad de su ley.
MARQUÉS Pues
entendedlo mejor:
si el Rey tan tirano fuera
que á sus pueblos se atreviera
en conciencia y en honor;
si para su osada huella
en el rincón mas
obscuro
no hubiera un honor
seguro
en casada ni en
doncella;
si por odio á sus
vasallos
tanto en ellos se
ensañase,
que á su coche les atase
á la par con sus caballos,
pudieran, sí, todos ellos
toda su sangre
agotar...,
y vos no podéis tocar
al menor de sus cabellos.
PEDRO Luego ¿vos
sabéis quién soy?
Decídmelo, pues, al punto.
MARQUÉS No.
PEDRO (Conteniéndose.)
De modo os
lo pregunto,
que pruebas de humilde os doy.
MARQUÉS Don Pedro, no os lo diré.
PEDRO Mirad que si así el camino
me cerráis de mi
destino,
cuando pueda tentaré.
MARQUÉS Todos los
podéis tentar.
PEDRO Pues adiós.
MARQUÉS Quedad aquí.
PEDRO ¿Es mandar?
MARQUÉS Lo mando, sí.
PEDRO Y ¿quién
sois para mandar?
MARQUÉS
Escúchame, pues lo quieres,
y después de mis razones
desprecia mis opiniones,
insensato, si pudieres.
¿Unas cartas no
recibes
en que consejos te dan?
PEDRO Sí.
MARQUÉS Y con ellos, di, ¿no van
los dineros con que vives?
PEDRO Sí.
MARQUÉS Y en ocasión alguna,
¿oro ó carta te faltó?
PEDRO Nunca.
MARQUÉS Y á quien tal te dió,
¿pesarále tu fortuna?
PEDRO No, ¡por Dios!
MARQUÉS ¿Tendrá derecho
á exigir, por la existencia
que te aguarda, tu obediencia?
PEDRO Y ¿quién por mí tanto ha hecho?
¿Quién de mí tanto curó?
MARQUÉS ¿Merece respeto?
PEDRO Sí;
mas ¿Quién es? ¿Dónde está?
MARQUÉS
Aquí.
Don Pedro, ese hombre soy yo.
PEDRO ¡Vos...!
Quién soy decidme pues.
MARQUÉS
¡Imposible!
PEDRO Pues mirad
que secreto por mitad
callado, secreto es.
MARQUÉS
¡Imposible!
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