Escena I
Óyese dentro ruido de armas y voces, y salen varios GENIOS súbditos del
de la GUERRA, arrastrando a la PAZ al laurel, en que la maniatan.
EL GENIO DE LA PAZ
¡Monstruos! ¿Así se ultraja a una matrona?
¿Así me trata vuestro
rey?
LOS GENIOS DE LA
GUERRA
Así.
EL GENIO DE LA PAZ
¿Nadie mi causa compasivo abona?
LOS GENIOS DE LA
GUERRA Nadie.
EL GENIO DE LA PAZ
Y ¿cautiva seré siempre?
LOS GENIOS DE LA
GUERRA
Sí.
(La dejan atada y se apartan al fondo del escenario)
EL GENIO DE LA PAZ
¡Mísera tierra! De ominoso
luto
tu faz envuelve en funerales tocas,
y de jugo vital tu suelo enjuto,
en grietas hiende, cuyas anchas bocas
la sangre chupen de las lides fruto.
Fuentes de sangre manarán tus rocas,
y tus verdes encinas corpulentas,
hojas y ramas brotarán sangrientas;
Las brisas que otro tiempo perfumadas
sonaron por tus bosques y jardines,
de sangriento vapor vendrán preñadas,
arrastrando el clamor de los clarines;
y en vez de tus silvestres enramadas
de espesas madreselvas y jazmines,
verás pudrirse entre tus secos guijos
los desgarrados miembros de tus hijos.
¡Mísera tierra! La guerrera trompa
atronará tus ámbitos sangrientos;
y despojada de tu fértil pompa,
que hoja por hoja arrancarán los vientos,
serás sólo un pedrusco en que se rompa
la furia de los locos elementos;
desierto de arenales y peñones,
madriguera de sierpes y leones.
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