ESCENA IV
EL TIEMPO en su
lecho, EL GENIO DE LA PAZ y LA BUENA FE
EL GENIO DE LA PAZ ¿Quién va?
LA BUENA FE Y ¿quién habla?
EL GENIO DE LA PAZ La Paz.
LA BUENA FE ¿Por qué no tomas la puerta?
Yo abierta me la
encontré,
y lo mismo la dejé.
EL GENIO DE LA PAZ Confusa mi alma, no acierta
quién se atreva a hablar aquí
de manera tan extraña.
LA BUENA FE Soy
la BUENA FE de España.
EL GENIO DE LA
PAZ Reconocerte debí.
LA BUENA FE ¿En
qué?
EL GENIO DE LA
PAZ En la franca expresión
con que tu labio se explica.
LA BUENA FE Sus sentimientos me aplica
a la lengua el corazón;
que como yo campesino
soy, y criado en
llaneza,
siempre llamé con
franqueza
al pan pan, y al vino
vino.
EL GENIO DE LA PAZ Mas ¿cómo te encuentro aquí?
LA BUENA FE Pie a pie me han desposeído
de la tierra en que he nacido,
y de la tierra me huí;
y ese desierto quizás
travesando a la
ventura,
di con una puerta
obscura,
y entréme sin más ni más.
EL GENIO DE LA
PAZ ¿Cuál es tu tierra?
LA BUENA FE Castilla.
EL GENIO DE LA PAZ Mas por su honradez descuella.
LA BUENA FE Mas fermenta en toda ella
de la doblez la
semilla.
Ello es que hay
duelos a miles
sobre el Hispálico suelo,
y a España cubren de duelo
fieras contiendas civiles.
Contra sí mismos, insanos
revuelven sus propios hierros,
y se muerden como perros
los leones castellanos.
¡Qué diablo! Y no han de poder
lo que pretenden lograr,
pues todos son a mandar,
y ninguno a obedecer.
Ya no hay lazos que les aten,
no hay leyes que les contengan;
éstos de aquéllos se vengan,
los otros y éstos se baten.
Yo les grité: «Sois hermanos,
bajo un mismo sol nacidos»;
mas no me dieron
oídos,
y vinieron a las
manos.
Me afané por su
concordia,
mas sobre mí dieron
luego,
guerreándome a sangre
y fuego,
la colérica
discordia,
y el hambre
descolorida,
y la ambición de oro
hinchada,
la traición
enmascarada
y la envidia
carcomida.
Y por doquier me
asaltaban,
por doquier me perseguían,
y alguna vez me adulaban
y traidoras me vendían.
Yo, sostener no pudiendo
contra tantos tan vil
guerra,
abandoné al fin la
tierra
y hasta aquí me vine
huyendo.
EL GENIO DE LA PAZ
¡Ay, infeliz campesino,
y hasta tus pies te vendieron
cuando hoy emprender te hicieron
de este lugar el camino!
De la guerra huyendo vas
la doblez y la malicia,
y por tu propia impericia
dentro de su alcázar
das.
LA BUENA FE ¿Esto
es su alcázar?
EL GENIO DE LA PAZ Esto es;
y aquí es fuerza, desdichado,
que te encadene a mi
lado
si no te salvan los
pies.
LA BUENA FE Huye
conmigo.
EL GENIO DE LA PAZ No puedo,
que me atan estas cadenas.
LA BUENA FE En ese caso, tus penas
contigo a llorar me
quedo.
EL GENIO DE LA
PAZ Y te asirán.
LA BUENA FE ¿Qué remedio?
Los hombres me llaman tonto,
y a todo me encuentro pronto,
si no por virtud, por
tedio.
EL GENIO DE LA PAZ
Huye, por Dios, y yo sola
llore la desdicha
mía.
LA BUENA FE ¿Sin ti? No; renegaría
de mi buena fe
española.
Contigo me he de
salvar,
o me he de quedar
contigo.
EL GENIO DE LA PAZ Huye, labrador, te digo.
LA BUENA FE Es inútil porfiar.
EL GENIO DE LA PAZ ¡En todo, con poco
tino ha de obrar la
buena fe!
LA BUENA FE Pues de ambos a dos no sé
quién tomó peor
camino.
Que si con sana
intención
doquier hallaste
deseo,
a fe que ahora que te
veo,
te hallo en buena
situación.
EL GENIO DE LA PAZ
Tórnate a España.
LA BUENA FE No haré;
que en donde la paz emigra,
o muchísimo peligra,
o estorba la buena
fe.
EL TIEMPO
(Levantándose del
lecho)
Errado vas, buen villano,
y tu ruda terquedad
muestra bien claro, en verdad,
tu honradez de castellano.
LA BUENA FE ¡Hola! ¿El viejo nos oía,
y creí que reposaba?
EL TIEMPO Todo en el tiempo se graba,
todo lo escucha y lo
espía.
Nada a mis ojos se esconde,
nadie hay que en mi contra arguya,
ni hay nada que no concluya
allí do le
corresponde.
Y así como mi
guadaña
calmó lides más impías,
yo haré que en muy breves días
calme las lides de España.
LA BUENA FE El
remedio es como tuyo,
sin duda, ¡viejo
feroz!
tú dices: «Meto mi
hoz
a ciegas, siego y concluyo»
Y siempre que haces alarde
de tu poder, he advertido
que al mal a que has acudido,
acudiste siempre tarde.
EL TIEMPO Un poder
más soberano
guía mí mano,
labriego,
y yo le consagro,
ciego,
todo el poder de mi
mano.
Y éste jamás se equivoca
ni se distrae, ni alucina,
que es quien los astros calcina
con el soplo de su boca.
LA BUENA FE ¡Bah!
¡Quieres salvar a España
y con tal calma te estás!
Mas ¿tú? ¡Pues la dejarás
soberbia con tu
guadaña!
EL TIEMPO Como
quien eres replicas.
LA BUENA FE Lo que sentí siempre hablé.
EL TIEMPO Pues
oye bien, Buena Fe,
con quién es con quién platicas.
Yo antes que el cielo y que la luz nací
la negra eternidad mi madre fue,
ileso lo pasado vive
en mí,
y penetrar en lo
futuro sé.
Yo las generaciones nacer vi,
yo las generaciones enterré,
y todo cuanto ha sido es y será,
puesto al alcance de
mi mano está.
Yo consumo las
fuerzas del león,
yo carcomo los bordes de la mar,
yo mino el pie del colosal peñón,
yo desplomo la encina
secular;
yo marco a las edades
división,
yo puedo a las arenas
numerar,
yo doy a cuanto a luz
puede salir
lugar en qué nacer y en qué morir.
Yo el giro de los astros señalé,
yo vida débil a las flores di,
yo arraigo el árbol que morir las ve,
yo inspiro al ave que se anide allí.
Yo hago al gusano que
le roa el pie,
y yo, que la existencia les medí,
de ave, y gusano, y flor, y árbol, al par,
siento el soplo y la sangre circular.
Yo cuento las
escamas al reptil
para saber los años que vivió,
cuento a la tierra sus grietas mil
para saber el jugo que perdió;
y las plumas al pájaro gentil,
y a la araña los hilos que tejió,
y sus conchas le cuento al mar azul,
y sus hojas al cárdeno abedul.
Yo juego con el
mundo universal,
trastornando a placer
cuanto hay en él;
yo hago jardín el
árido arenal,
y torno en lago
fétido el vergel.
Yo arrasé el Paraíso terrenal,
yo desmonté las piedras de Babel,
y amontoné nación sobre nación
para esparcir en polvo su montón.
Ya sabes lo que puedo y lo que soy,
escucha, pues, lo que escondido está
(Señalando al reloj de arena)
bajo esos granos que
contando voy
y un vaso en otro
trasegando va.
Cuando la vuelta a
ese arenero doy,
con él la vuelta la
centuria da;
y cuando en él la
arena entre al revés
será España feliz.
LA BUENA FE
(Con oportunidad)
Vuélvele pues.
EL TIEMPO No: faltan granos que pasar aún;
faltan días aún de división;
mas pronto formará masa común
la arena, en sólo un
vaso y un montón,
y vuestras horas cambiarán, según
los granos cambiarán de situación,
hasta que radie bajo el Real dosel
la coronada frente de
Isabel.
EL GENIO DE LA
PAZ Y entretanto los pueblos arderán
en lid sangrienta sin honor ni prez
LA BUENA FE Y al
incauto español su presa harán
la pérfida ambición y
la doblez.
EL TIEMPO Su nobleza y su fe les salvarán,
y os abrirán los
brazos otra vez,
y tranquilo otra vez
se alzará el sol
por cuanto abarca el
ámbito español.
LA BUENA FE Buena
esperanza, mas ¡a buena hora!
EL TIEMPO Ten confianza en mí.
LA BUENA FE Despacio va.
LA NINFA ECO
(Dentro)
¡Ah!
LA BUENA FE ¡Eh! ¿Qué, hace aquí esa voz remedadora?
ECO
(Dentro)
Llora.
LA BUENA FE ¡Calla! Y ¿quién llora entre el peñasco hueco?
ECO
(Dentro)
Eco.
EL GENIO DE LA PAZ ¿Eco? ¡También tal vez huyendo va!
ECO
(Dentro)
Va.
EL TIEMPO Es Eco,
esa Ninfa loca
que gime de roca en roca.
EL GENIO DE LA PAZ Bien llegada hasta aquí sea,
aunque pese a su pie
audaz.
EL TIEMPO Sólo en
repetir se emplea
lo que es de aprender capaz.
LA NINFA ECO
(Saliendo)
Paz.
EL TIEMPO Esa es quién verte desea.
ECO Sea.
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