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José Zorrilla
La oliva y el laurel

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ESCENA V

EL TIEMPO, que mira indiferente caer la arena de su reloj. EL GENIO DE LA PAZ. LA BUENA FE. LA NINFA ECO.

 

EL GENIO DE LA PAZ    ¿Cómo en lugar tan horrendo

 penetrar osaste?

 

ECO                         Huyendo.

 

EL GENIO DE LA PAZ Y ¿sobre qué tierra extraña

 dejas tu albergue?

 

ECO                            En España.

 

EL GENIO DE LA PAZ ¡Todos la huyen! ¡Ay de mí!

 

ECO                                           ¡Ay de mí!

 

EL GENIO DE LA PAZ ¡Todos la dejan así!

 

ECO                               Sí.

 

LA BUENA FE Bizarramente contesta:

 mas a mí, si no te ofende,

 ¿me darás una respuesta?

 

ECO                                       Presta.

 

LA BUENA FE Saber, pues, mi afán pretende

 lo que pasa en nuestra tierra.

 

ECO                                            Aterra.

 

LA BUENA FE Habla, pues, mas dilo todo

 en el lenguaje y el modo

 en que Castilla lo entiende.

 

ECO                                         Pues atiende.

 Yo el Eco soy que domina

 de España a todos los ecos

 que habitan entre los huecos

 de su tierra desigual,

 y Ninfa joven y libre,

 y juguetona y risueña,

 repito de peña en peña

 cuanto escucho bien y mal.

    Yo en la soledad del monte,

 al resplandor de la luna,

 las notas una por una

 remedo de su rumor;

 el murmullo de las hojas,

 el gotear de la fuente,

 y el susurro impertinente

 del insecto zumbador.

    Y en remedar me divierto

 por los valles a deshora,

 de la bella labradora

 los suspirillos de amor;

 y en imitar me complazco

 entro los ásperos cerros

 el ladrido de los perros

 y el silbar del cazador.

    Así la vida me paso

 embebecida y contenta,

 escuchando siempre atenta

 cuanto suena en derredor,

 y me halagan igualmente,

 de la noche entre el misterio,

 de los monjes el salterio

 y la gaita del pastor.

    Así he vagado tranquila

 desde una a otra montaña,

 de la deliciosa España

 por el suelo encantador;

 hasta que el aire aromado

 de su fructífera tierra

 llenó el genio de la guerra

 con su salvaje clamor.

    De entonces fue mi destino,

 cambiándose de repente,

 volver incesantemente

 el redoble del tambor,

 y el gemir del moribundo,

 y el crujir de la batalla,

 y el silbar de la metralla,

 y el clarín del vencedor.

    Poco a poco el estampido

 de los cóncavos cañones,

 que hundían los murallones

 con temeroso fragor,

 ensordeció a mis hermanas,

 que con tan ciega fortuna,

 en sus grutas una a una

 expiraron de temor.

    Yo sola quedó, y errante

 busqué en las chozas asilo

 y bajo el hogar tranquilo

 del sencillo labrador;

 mas palmo a palmo la tierra

 me hicieron perder huyendo,

 mis guaridas invadiendo

 en tropel devastador.

    De Cataluña en los riscos

 creí que me salvaría,

 mas cercados los tenía

 somatén atronador;

 huí donde orla de rosas

 Guadalquivir su ancha orilla,

 mas ¡ay! también en Sevilla

 combatían con furor.

    Entonces tendí los ojos

 por la sangrienta campiña,

 y solo aves de rapiña

 sobre ella cernerse vi;

 y hallándome sin un hueco

 donde murmurar en calma,

 llena de pesar el alma

 dejé el suelo en que nací.

 

EL GENIO DE LA PAZ    ¿No queda, pues, un pedazo

 de ese mísero terreno,

 de desolación ajeno?

 

ECO Todas son lides allí.

 

LA BUENA FE ¿Qué tal? Y ese viejo estúpido

 nos auguraba venturas.

 

EL GENIO DE LA PAZ Todo el campo en sepulturas

 se habrá tornado, ¡ay de mí!

 

ECO                                           ¡Ay de mí!

 

LA BUENA FE 

(A EL TIEMPO)

 ¿Lo ves? Ya todo la guerra

 lo atropella y lo trastorna;

 ¡y tú aquí con tanta sorna

 sin acudirnos te estás!

 ¿No decías que el remedio

 tenías ahí en la mano?

 

EL TIEMPO Espero el último grano.

 

LA BUENA FE ¡Qué caerá tarde quizás!

 

EL TIEMPO Caerá cuando tiempo sea.

 

LA BUENA FE ¡Pardiez, y en tiempo oportuno!

 Cuando no quede hombre alguno

(Ruido dentro y lejano)

 de la ventura capaz.

 

EL GENIO DE LA PAZ Silencio. ¿No oís.....

 

EL GENIO DE LA GUERRA 

(Dentro)

                                 ¡Victoria!

 

ECO 

(Como volviendo el sonido.)

 ¡Victoria!

 

LA BUENA FE               ¿A qué alzas tú el grito?

 

ECO Es que cuanto oigo repito.

 

LA BUENA FE Tu costumbre montaraz.

 

ECO Tal es mi naturaleza:

 mas el rumor se aproxima.

(LA PAZ, ECO y BUENA FE, escuchan con ansiedad, y muestran cada vez más pavor)

 

LA BUENA FE Ruega al cielo que reprima

 lo sonoro de tu voz.

 

EL GENIO DE LA PAZ ¡Es el genio de la guerra!

 

 

LA BUENA FE 

(Con miedo)

 ¡Es el averno que se abre!

 

EL GENIO DE LA PAZ Fuerza es que tumba nos labre

 en su victoria feroz.

 

EL GENIO DE LA GUERRA 

(Dentro)

 ¡Victoria!

 

EL GENIO DE LA PAZ               El trance postrero

 para nosotros llegó.

 

EL TIEMPO 

(Volviendo al lecho)

 Yo aquí indiferente espero.

 

LA BUENA FE ¡Y yo tiemblo!

 

EL GENIO DE LA PAZ                       Y yo.

 

ECO                               Y yo.

(EL GENIO DE LA PAZ, inclinando la cabeza sobre el pecho, manifiesta el más profundo abatimiento. LA NINFA ECO se guarece de una gruta, nicho u otra cualquiera abertura proyectada a la izquierda. LA BUENA FE se acoge junto al lecho del TIEMPO)

 

 




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