ESCENA V
EL TIEMPO, que mira
indiferente caer la arena de su reloj. EL GENIO DE LA PAZ. LA BUENA FE. LA
NINFA ECO.
EL GENIO DE LA PAZ ¿Cómo
en lugar tan horrendo
penetrar osaste?
ECO
Huyendo.
EL GENIO DE LA PAZ Y ¿sobre qué tierra extraña
dejas tu albergue?
ECO En España.
EL GENIO DE LA
PAZ ¡Todos la huyen! ¡Ay de mí!
ECO ¡Ay de
mí!
EL GENIO DE LA PAZ ¡Todos la dejan así!
ECO Sí.
LA BUENA FE Bizarramente contesta:
mas a mí, si no te
ofende,
¿me darás una
respuesta?
ECO
Presta.
LA BUENA FE Saber, pues, mi afán pretende
lo que pasa en
nuestra tierra.
ECO
Aterra.
LA BUENA FE Habla, pues, mas dilo todo
en el lenguaje y el modo
en que Castilla lo entiende.
ECO Pues
atiende.
Yo el Eco soy que
domina
de España a todos los ecos
que habitan entre los huecos
de su tierra desigual,
y Ninfa joven y libre,
y juguetona y risueña,
repito de peña en peña
cuanto escucho bien y mal.
Yo en la soledad del monte,
al resplandor de la
luna,
las notas una por una
remedo de su rumor;
el murmullo de las hojas,
el gotear de la fuente,
y el susurro impertinente
del insecto zumbador.
Y en remedar me divierto
por los valles a deshora,
de la bella labradora
los suspirillos de amor;
y en imitar me complazco
entro los ásperos cerros
el ladrido de los perros
y el silbar del cazador.
Así la vida me paso
embebecida y contenta,
escuchando siempre
atenta
cuanto suena en
derredor,
y me halagan
igualmente,
de la noche entre el misterio,
de los monjes el salterio
y la gaita del pastor.
Así he vagado
tranquila
desde una a otra
montaña,
de la deliciosa
España
por el suelo encantador;
hasta que el aire
aromado
de su fructífera
tierra
llenó el genio de la
guerra
con su salvaje
clamor.
De entonces fue mi
destino,
cambiándose de
repente,
volver incesantemente
el redoble del
tambor,
y el gemir del
moribundo,
y el crujir de la batalla,
y el silbar de la metralla,
y el clarín del vencedor.
Poco a poco el
estampido
de los cóncavos cañones,
que hundían los murallones
con temeroso fragor,
ensordeció a mis
hermanas,
que con tan ciega
fortuna,
en sus grutas una a una
expiraron de temor.
Yo sola quedó, y errante
busqué en las chozas asilo
y bajo el hogar tranquilo
del sencillo
labrador;
mas palmo a palmo la
tierra
me hicieron perder huyendo,
mis guaridas invadiendo
en tropel devastador.
De Cataluña en los riscos
creí que me salvaría,
mas cercados los tenía
somatén atronador;
huí donde orla de rosas
Guadalquivir su ancha orilla,
mas ¡ay! también en Sevilla
combatían con furor.
Entonces tendí los ojos
por la sangrienta campiña,
y solo aves de rapiña
sobre ella cernerse vi;
y hallándome sin un
hueco
donde murmurar en calma,
llena de pesar el alma
dejé el suelo en que nací.
EL GENIO DE LA PAZ
¿No queda, pues, un pedazo
de ese mísero
terreno,
de desolación ajeno?
ECO Todas son lides allí.
LA BUENA FE ¿Qué tal? Y ese viejo estúpido
nos auguraba
venturas.
EL GENIO DE LA PAZ Todo el campo en sepulturas
se habrá tornado, ¡ay de mí!
ECO ¡Ay de mí!
LA BUENA FE
(A EL TIEMPO)
¿Lo ves? Ya todo la
guerra
lo atropella y lo
trastorna;
¡y tú aquí con tanta
sorna
sin acudirnos te estás!
¿No decías que el remedio
tenías ahí en la mano?
EL TIEMPO Espero el último grano.
LA BUENA FE ¡Qué caerá tarde quizás!
EL TIEMPO Caerá cuando tiempo sea.
LA BUENA FE
¡Pardiez, y en tiempo oportuno!
Cuando no quede hombre alguno
(Ruido dentro y lejano)
de la ventura capaz.
EL GENIO DE LA PAZ Silencio. ¿No oís.....
EL GENIO DE LA GUERRA
(Dentro)
¡Victoria!
ECO
(Como volviendo el
sonido.)
¡Victoria!
LA BUENA FE
¿A qué alzas tú el grito?
ECO Es que cuanto oigo repito.
LA BUENA FE Tu costumbre montaraz.
ECO Tal es mi naturaleza:
mas el rumor se
aproxima.
(LA PAZ, ECO y BUENA
FE, escuchan con ansiedad, y muestran cada vez más pavor)
LA BUENA FE Ruega al cielo que reprima
lo sonoro de tu voz.
EL GENIO DE LA PAZ ¡Es el genio de la guerra!
LA BUENA FE
(Con miedo)
¡Es el averno que se abre!
EL GENIO DE LA
PAZ Fuerza es que tumba nos labre
en su victoria feroz.
EL GENIO DE LA GUERRA
(Dentro)
¡Victoria!
EL GENIO DE LA PAZ El trance postrero
para nosotros llegó.
EL TIEMPO
(Volviendo al lecho)
Yo aquí indiferente
espero.
LA BUENA FE ¡Y yo tiemblo!
EL GENIO DE LA PAZ Y yo.
ECO Y yo.
(EL GENIO DE LA PAZ,
inclinando la cabeza sobre el pecho, manifiesta el más profundo abatimiento. LA
NINFA ECO se guarece de una gruta, nicho u otra cualquiera abertura proyectada
a la izquierda. LA BUENA FE se acoge junto al lecho del TIEMPO)
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