ESCENA III
EL ERMITAÑO, THEUDIA
y D. RODRIGO, envuelto en una especie de
clámide larga y entrando distraído, como meditando.
ERMITAÑO (Á DON
RODRIGO.)
Me habíais puesto en
temor.
RODRIGO Gracias.
ERMITAÑO
¿Os perdisteis?
RODRIGO No.
ERMITAÑO ¿Visteis el nublado?
RODRIGO Sí.
ERMITAÑO Y ¿dónde ibais?
RODRIGO ¡Qué sé yo!
ERMITAÑO Traeréis frío.
RODRIGO
Así así.
ERMITAÑO Calentaos, pues.
RODRIGO Sí haré.
(Al acercarse al fuego ve á THEUDIA, que escucha vuelto de
espaldas á ellos.)
(Aparte al ERMITAÑO.)
Pero ¿quién con vos
está?
ERMITAÑO Un viajero que poco ha
llegó aquí.
RODRIGO
¿Quién es?
ERMITAÑO No sé.
RODRIGO No os fiéis de ningún hombre;
la doblez y la traición
abriga en el corazón
el de más prez y más nombre.
ERMITAÑO Mas ved...
RODRIGO
Yo sé lo que digo:
preguntadle el suyo á
ése,
y veré, mal que le pese,
si es amigo ó enemigo.
ERMITAÑO De
nosotros, ¿y por qué?
¿Á quién jamás ofendimos?
RODRIGO Todos,
padre, delinquimos:
ved de hablarle.
ERMITAÑO Sí que haré.
THEUDIA (Aparte.)
(No me gusta ese
misterio
con que platican los
dos.
Estaré alerta, ¡por
Dios!
que puede ser lance
serio.)
(DON RODRIGO va hacia el fuego, y aparta á THEUDIA para poner
su banquillo.)
RODRIGO (Á THEUDIA.)
Haceos, buen hombre,
allá.
THEUDIA (Pues gasta gran cortesía.)
ERMITAÑO (Aparte á
THEUDIA.)
(Quiere ese sitio, es
manía.)
THEUDIA Bien hace; en su casa está.
(Aparte.)
(Mas ahora que bien le miro,
no es ésta la vez primera
que he visto esa faz
severa...
¡Gran Dios! ¡Qué
idea!... ¡Eh, deliro!)
(Un espacio de
silencio.)
ERMITAÑO (Á THEUDIA.)
Callado estáis.
THEUDIA
¡Qué queréis!
¿De qué os tengo yo de hablar?
ERMITAÑO ¿Una historia no sabéis
que podernos
relatar?
THEUDIA Sé tantas, que duraría
mi relato un año
entero;
mas hoy mentarlas no
quiero,
que es para mí aciago
día.
RODRIGO (Con viveza y
aire sombrío.)
También para mí lo
es.
THEUDIA (Idem.)
Y para todo
español
lo será mientras el sol
alumbre.
RODRIGO (Agitado.)
Decidme, pues.
¿Con que hoy es un día aciago
para España?
THEUDIA
¡Sí, por Dios!
Qué, ¿no ha llegado
hasta vos
la noticia de ese
estrago?
ERMITAÑO (Queriendo
interrumpirlo.)
En este desierto
hundidos...
RODRIGO (Interrumpiéndole.)
Dejadle, ¡pese á mi
estrella!
(Al ERMITAÑO.)
Dejadle que me hable de ella,
aunque hiera mis oídos.
(Á THEUDIA.)
¿Habéis en España estado?
THEUDIA Bajo su cielo he nacido.
RODRIGO ¡Ay! Nacer os ha cabido
en país bien desdichado.
¿Qué pasa hoy en él?
THEUDIA ¿Qué
pasa?
Presa es de gente salvaje,
á quien rinde vasallaje,
y que la asuela y la arrasa.
Por dar entrada en su pecho
á una venganza de
amor,
ha abierto un Conde
traidor
á los moros el
Estrecho.
RODRIGO Obró bien villanamente,
sí: ¡tómele Dios en
cuenta
á su Rey tan torpe
afrenta,
tan gran traición á
su gente!
THEUDIA Dicen que audaz le ultrajó
en su hija el rey don
Rodrigo.
RODRIGO Mas si era el Rey su enemigo,
no lo era su reino,
no.
THEUDIA Con moros hizo su flete,
y hoy hace años que en Jerez
se ahogó España de una vez
en el turbio
Guadalete.
RODRIGO Sí, allí lo perdimos todo;
debajo de su
corriente
yace
vergonzosamente
la gloria del reino
godo.
¡Maldito quien fué
concordia
con los árabes á hacer,
y maldita la mujer
ocasión de la
discordia!
THEUDIA ¡Sabéis esa historia!
(Creciendo el interés
en ambos.)
RODRIGO Sí;
y me prensa el
corazón.
THEUDIA También á mí.
RODRIGO
Y con razón.
THEUDIA Sí, que su víctima fuí.
RODRIGO Yo también.
THEUDIA ¿Sois vos de España?
RODRIGO (Reservándose
de repente y con sequedad.)
No lo sé.
THEUDIA (Afanoso.)
Vos...
RODRIGO Basta ya.
THEUDIA. No, que atenazando está
mi memoria idea
extraña...
Yo en Guadalete me
hallé.
RODRIGO Conmigo.
THEUDIA
Con vos. ¡Dios mío!
Hundirse le vi en el
río,
y á ayudarle me arrojé;
pero ya no le vi más.
RODRIGO ¡Theudia!
THEUDIA (Queriendo
arrodillarse.)
¡Señor!
RODRIGO Alza, ¡necio!
Del mundo soy ya
desprecio.
THEUDIA Pero de Theudia, jamás.
RODRIGO Padre, un escaso momento
dejadnos solos.
ERMITAÑO (Á
THEUDIA.)
¡Por Dios,
no le excitéis mucho vos!
THEUDIA
Descuidad: de su contento
no son excesos extraños,
que somos amigos viejos,
y, de nuestra patria lejos,
nos vemos tras largos años.
(El ERMITAÑO entra en el
interior de la cabaña por la
izquierda.)
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