| Índice | Palabras: Alfabética - Frecuencia - Inverso - Longitud - Estadísticas | Ayuda | Biblioteca IntraText |
| José Zorrilla El caballo del rey Don Sancho IntraText CT - Texto |
Escuchadme; lo sé todo:
la diabólica astucia con que supo
don García volver por raro modo
contra vos lo que en él tan solo cupo;
sé de don Sancho y de la Junta el fallo,
a morir por ladrón de su caballo,
lo cual me trae á mí con poca pena;
sé que es justificaros imposible
en plazo corto, que harto enmarañado
el nudo veo de su trama horrible;
mas sé también que el término alargado
de la sentencia vuestra, yo en mi brío
y en mis razones vuestra causa fío.
Vos escribid al Rey; vuestra inocencia
protestad; como horrendo sacrificio,
apelad de su bárbara sentencia
al juicio del Señor, que es el buen juicio.
Yo retaré entretanto á don García
de vil calumniador, campo pidiendo
para luchar con él; esto en el día
lo permite la ley, y no pudiendo
negarlo á nadie, la victoria es mía.
REINA Mucho fiáis; mas ignoráis, sin duda,
secreto talismán tengo en mi ayuda,
con el que todo me será allanado.
REINA Vedlo todo despacio, y que no os ciegue
vuestro buen corazón; ese combate
con un Príncipe Real, tal vez se os niegue.
RAMIRO ¿Porque infante no soy? ¡Qué disparate!
Con sólo una palabra que á don Sancho
le tengo de dejar tan convencido,
que ha de abonarme y le vendrá muy ancho.
es hoy el justador más afamado.
RAMIRO Por lo que hace á su esfuerzo, es cuenta mía.
Con tigreis y leones me he probado,
y no cedo á hombre alguno en osadía.
REINA Mas si entretanto vos en red traidora
caéis, y el plazo tiene fin...
ya os he dicho que puede mi palabra
hacer temblar al Rey; pero primero
fuerza es que paso á su justicia me abra,
siendo de vuestro honor el caballero.
Si sucumbo, aun me queda la esperanza
de esta palabra oculta; mas si venzo,
con ayuda de Dios y de mi lanza,
de decirla á don Sancho me avergüenzo,
que él se avergonzaría al escucharla.
Si vengo, sin decirla, á la inocencia,
me vuelvo á desterrar de su presencia,
antes que en su presencia pronunciarla.
REINA Ser tan incomprensible y misterioso
cuanto tenéis de bravo y generoso,
arcángel protector de mi existencia,
que por doquiera á la defensa mía
salís, entre la niebla más sombría
vuestra razón velando y vuestro nombre,
¿quién sois? ¿Qué recompensa
de mí esperáis?
RAMIRO Ninguna; mas no hay hombre
que abrace con más fe vuestra defensa.
Ni leonés habrá ni habrá navarro
que dé por vos más pronto la existencia,
ni que por vos combate más bizarro,
más premio sin buscar que su conciencia.
REINA Mas decidme á lo menos vuestro nombre,
vuestro linaje; sepa en quién espero.
RAMIRO Sólo á vos le callará, y no os asombre;
si sin ira ni horror le pronunciarais,
valiera en vuestro labio el mundo entero.
REINA ¿Con él á vuestro padre avergonzarais?
RAMIRO No.
RAMIRO Vuestro solo caballero,
el solo amigo que valeros puedo,
y que todo por vos ha de intentarlo
mientras un soplo de esperanza quede.
Mas oigo hablar ...; aprisa... entrad, señora,
en el cubo otra vez: si me descubren,
que aquí no os hallen. Diligente ahora,
si os permiten con qué, al tremendo juicio
de Dios la apelación tened escrita
y confiad en él, que en este mundo,
sólo de Dios el justo necesita.