| Índice | Palabras: Alfabética - Frecuencia - Inverso - Longitud - Estadísticas | Ayuda | Biblioteca IntraText |
| José Zorrilla El caballo del rey Don Sancho IntraText CT - Texto |
ESCENA I
DON GARCÍA. Después ARJONA
GARCÍA Ya va la mañana entrando
y aun no parece ese hombre.
ARJONA Señor...
GARCÍA ¡Ah! ¡Gracias á Dios!
¿Cómo estamos?
ARJONA Como anoche.
Desplomáronse uno á uno
los tostados paredones.
GARCÍA ¿Y qué?
ARJONA Nadie ha parecido;
conque quedan los traidores
debajo de los escombros
como bajo siete montes.
GARCÍA ¿No hay, pues, temor?
ARJONA No hay ninguno.
GARCÍA ¡Ay! Una losa de bronce
me quitas el corazón;
somos salvos.
ARJONA Se supone.
Nadie salió de las llamas,
ya lo visteis; desde entonces
doblé las guardias en torno,
y ahora los muertos tizones
revuelve la gente nuestra,
de Luis Torras á las órdenes.
Todo lo están registrando,
y con todo cuanto logren
les mandé venir al punto.
GARCÍA Bien, Lucas.
ARJONA ¡Vaya una noche!
Cosa de magia parece.
¡Si vierais cuántos sudores
me costó hacerlos que entraran
á revolver los carbones!
Todavía se temían
que aquel espantoso etíope
de los escombros se alzara,
con su amo dando mandobles.
GARCÍA ¡Mas si se salvó!...
ARJONA ¡Imposible!
La casa encima cayóle,
y él, viéndose descubierto,
allí achicharrar dejóse
por no dar en nuestras manos.
GARCÍA ¡Ojalá!
ARJONA Dios le perdone.
Mas ¿tanto ese hombre estorbaba?
GARCÍA Era muralla de bronce
puesta á mi paso: mis planes
exactamente conoce.
ARJONA ¡Cómo!
GARCÍA Todos me los dijo.
ARJONA Si él era solo, temores
vanos desechad del alma,
y no receléis que torne.
Allí yacerá enterrado
entre los negros terrones,
como á un raposo á quien ciegan
su cueva los cazadores.
GARCÍA Arjona, todo lo temo
de aquel maldito.
ARJONA Aprensiones,
señor; los muertos no vuelven
al mundo más.
GARCÍA Me corroen
el corazón hasta ahora
desconocidos pavores,
y... Arjona, ya no hay remedio;
fuerza es que hoy mismo se logre
ó se pierda todo. Tú
sé el escondido resorte
que mueva toda la máquina
de mis proyectos. Vé, corre,
busca á los que en ese escrito
llevan marcados los nombres,
que éstos buscarán á otros,
y éstos á otros, y el golpe
será seguro; vé y diles
que treguas ni dilaciones
no hay ya; que hoy es nuestro día,.
y ya la seña conocen.
El caballo de batalla
de mi padre...
ARJONA ¿Y si se opone
don Pedro Sesé?
GARCÍA ¡Oponerse!
ARJONA Como está sólo á sus órdenes
la caballeriza Real,
y al partir recomendóle
mucho el Rey ese caballo,
es muy fácil que os lo estorbe.
Cambiad la seña.
GARCÍA No hay tiempo.
Ya imposible es que trastorne
de la concertada empresa
las señales ni las voces:
fuera arriesgarse por poco,
y pueden algunos torpes...
No, están en lo del caballo,
y temo que se malogre
si los mudo la señal.
ARJONA Mas si ese viejo de bronce,
os rehusa...
GARCÍA Está previsto:
de mi padre espero orden
de prenderle con la Reina.
ARJONA ¡Cómo!
GARCÍA De un crimen enorme
son reos.
ARJONA Pero ¿eso es cierto?
GARCÍA Eso no te corresponde
averiguar: obedéceme
sin meterte en más cuestiones.
ARJONA Señor...
GARCÍA Si Sesé se obstina,
sin aguardar á la orden
de mi padre, los acuso
en público, y acabóse.
Ea, pues, de aquí á una hora
que todo, Arjona, se apronte.
ARJONA Así se hará.
GARCÍA Corre, pues,
y ¡el diablo con los mejores!