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| José Zorrilla El caballo del rey Don Sancho IntraText CT - Texto |
ESCENA VI
LA REINA y MELENDO
REINA ¿Quién es?
MELENDO Señora, yo.
REINA Mi carcelero.
MELENDO Pésame de ello...
REINA Gracias, caballero;
cumplid vuestro deber. ¿Qué nuevo insulto
venís á hacerme?
MELENDO Duéleme, señora,
que me tratéis así, cuando á ofreceros
venía mi favor desde esta hora...
REINA ¿Cómo?
MELENDO Reina, escuchad: yo he presenciado
vuestro juicio, y he visto que os condenan
las pruebas.
REINA Falsas son, falsas, Melendo.
MELENDO Señora, así lo entiendo,
y á fe que me ha espantado ver á un hijo
acusando á su madre, y no comprendo
que, tan noble cual vos, una matrona
de su esposo manchara la corona.
REINA ¿Eso más?
MELENDO Don García así lo dijo.
REINA ¡Villano!
MELENDO Que á Sesé con torpe audacia
ofrecisteis el trono, y en secreto
conspirabais los dos con tal objeto;
que él os le sorprendió, y hecho á la parte
no hallando otro remedio,
el Rey tan lejos y él tan vigilado,
alzó otro bando con silencio y arte
para salvar el reino amenazado.
Y en fin, que vuestros muchos desafueros
y escandalosas tramas,
solamente á su Rey descubriría
y con testigos cien los probaría,
dispuesto estando á mantenerse en todo
y á mostrar sus servicios verdaderos
á voluntad del Rey de cualquier modo.
Le oyó en secreto el rey don Sancho; y luego
de larga conferencia,
salió iracundo y respirando fuego
para firmar no más vuestra sentencia.
REINA ¡Gran Dios!
MELENDO Interpusieron pronto ruego
los grandes y prelados;
mas por él con dureza rechazados,
confirmaron sentencia tan extraña
midiendo sus razones por su saña.
REINA ¿Así la lealtad de tantos años,
el amor y la fe, don Sancho olvida,
crédito dando á pérfidos amaños?
MELENDO Mas espera que vos...
REINA Nunca, Melendo;
antes mil veces perderé la vida.
MELENDO Mas si inocente sois, una palabra
decid que os justifique.
REINA No la tengo,
Melendo; en vano lidia
la inocente virtud con la perfidia.
En el confuso dédalo enredado
de esas acusaciones impostoras,
mi lengua y mi razón se perdería,
y cayendo en un lazo preparado,
más criminal tal vez. parecería.
MELENDO Mas ved que quiere oiros.
REINA Es en vano,
nada tengo que hablar; pues leyes tiene,
que mi causa por ellas mida y vea,
ellas dirán lo que á su honor conviene:
y si él mal las emplea,
á Dios responda cuando tiempo sea.
Así se lo diréis. Soy inocente,
y justificación no necesito,
y si cree el universo en mi delito,
ante su Dios el universo miente.
MELENDO Miente, sí, miente; mas importa mucho
que limpia ante él aparezcáis, señora,
y tal vez haya medio... Un hombre ahora
me lo juró también...
REINA (¡Cielos, qué escucho!)
MELENDO Y no osando en la torre darle entrada,
os escribió estas letras, y me dijo
que podríais por él ser libertada.
REINA Dadme, dadme.
MELENDO Leed.
REINA (Leyendo.)
«Señora, si es imposible que nos veamos, no olvidéis que las leyes os permiten apelar al juicio de Dios, y no ha de faltar una lanza que se rompa en vuestra defensa, mientras aliente quien está pronto á morir por salvar el honor de la Reina de Navarra».
(Representando.)
¿Dónde está el hombre
que esta carta escribió?
MELENDO Por un postigo
que al río da, con misteriosa seña
ha poco me llamó y habló conmigo;
mas si os inspira ese hombre confianza
y os importa el hablarle,
todo por vos lo arriesgo, iré á buscarlo,
y entrará, de las sombrás al abrigo,
hasta vuestra prisión.
REINA ¡Oh! Hacedlo, amigo,
que ese hombre es mi esperanza.
MELENDO Pues fiaos de mí: traza oportuna
buscaré de traerle en el momento;
mas que vuelva á salir de este aposento
antes que empiece á despuntar la luna;
tal vez un centinela le vería
y todo de una vez.se perdería.
REINA Id, volad, caballero.
MELENDO Un momento aguardad.