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| José Zorrilla La Calentura IntraText CT - Texto |
RODRIGO Y ¿por qué, si feliz ser ya no puedo,
con Dios no vivirá y conmigo mismo
en paz? Bien dice Theudia; sí, mi miedo
sólo es superstición, sonambulismo.
¡Lejos de mí, quiméricas visiones!
Ellos reposan en la tumba todos,
y la tea apagó de las traiciones
el huracán que dispersó á los godos.
En mí acabó mi raza; fué sentencia
del sumo Dios, que condenó al misterio
de obscuridad perpetua mi existencia;
mas lo que vale me mostró el imperio.
Señor, yo acato tu poder, y acepto
mi sacrificio entero. Si no pura,
obediente mi alma á tu precepto,
el cáliz beberá de su amargura.
Sí; muerto para el mundo, en la montaña
viviré, de la cruz bajo el abrigo,
y arrostraré la execreación de España
en nombre del que fué rey don Rodrigo.
(Dentro)
RODRIGO ¡Dios mío! ¿Quién me nombra?
(Ábrese la puerta del fondo, y á la luz de un relámpago se presenta FLORINDA, desmelenada y las ropas en desorden. Este personaje es altamente fantástico, y la determinación de su carácter en la escena depende solamente de la actriz. FLORINDA presenta en su fisonomía, en sus miradas y en sus acciones, la vaguedad de la locura y la exaltación de la fiebre. Contesta maquinalmente, y no se fija en nada más que en el fuego, junto al cual se coloca con el placer de un loco que logra el capricho de su demencia, hasta que, calmándose poco á poco, entra lógicamente en el sentido de la escena)