Jornada, Escena

 1        I,   5|     EL PEREGRINO.- Nunca: ese era su secreto... Al pronunciar
 2        I,   8|  armas negras!~ ~ JORJE.- Ese era el nombre con que se le
 3        I,   8|         Padre mío!... Así nos era imposible saber de su existencia!~ ~
 4       II,   2|      el sol... Me parecía que era tarde para cazar...~ ~ ALFREDO. (
 5       II,   2|     puerta...~ ~ ALFREDO.- No era ahí donde yo le había mandado... ¡
 6      III,   1|     siguiese este camino. Tal era mi obligación para con su
 7      III,   2|     bien!...)~ ~ EL GRIEGO.- (Era sólo una simple advertencia...)
 8      III,   7|   inocente y feliz; yo..., no era dichosa..., ¡pero tampoco
 9       IV,   1|  Berta, haciéndoles creer que era sólo una ilusión hija de
10       IV,   1|     universal.~ ~ RUJERO.- Y ¡era tan modesto!, ¡y temía tanto
11       IV,   1|     sus costumbres..., cuando era su castillo una morada de
12       IV,   1|  pasión que conmovía su pecho era el amor filial, y quería
13       IV,   6| tiempo, lo confieso, mi razón era esclava de todas las preocupaciones
14        V,   1|   esta mañana me decía que no era ya un espíritu débil! -Vamos,
15        V,   4|    Desdichada!... Seguramente era digna de más felicidad!)~ ~
16        V,   4|       misericordia. Cuando yo era joven..., estuve unido a
17        V,   7|       se lo dije!... ¡Alfredo era entonces inocente... Alfredo
18        V,   8|     en buen hora!..., pero yo era feliz... ¡La verdad...!
19        V,   9|      pronunciado el mío, y yo era más culpada!~ ~ ALFREDO.- ¡
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