Jornada, Escena

 1        I,   1|      ha querido encubrirse del mundo todo, sepultándose para
 2        I,   2|        que devora mi pecho. Un mundo nuevo va a comparecer a
 3        I,   5|    canciones han volado por el mundo, y repetídose en soberbios
 4       II,   4|     fatalidad la única ley del mundo? ¿No seremos todos sino
 5       II,   4|        horror y el oprobio del mundo... ¿Ignoras que si otro
 6       II,   6|     Para no vernos más en este mundo... Esos desiertos arenales,
 7       II,   6|     Allí, allí... No hay en el mundo otra esperanza, no hay otra
 8       II,   6| relaciones que me quedan en el mundo... Conducidme a él. En él
 9      III,   5|  Alfredo será mío a la faz del mundo..., un cuantioso donativo
10      III,  10|      Para qué he quedado en el mundo?, ¡para asombro, para execración
11       IV,   2|  fatalidad es la única ley del mundo...!» -¿Tendría razón?... ¿
12       IV,   3|    RUJERO.- Y ¿qué hay en este mundo, Ánjela mía?, ¿qué hay de
13        V,   1|     que me ha conducido por el mundo... Mira..., ¿ves este acero?, ¿
14        V,   4|     Sicilia, la execración del mundo todo... ¡Atroces!, ¡atroces
15        V,   4|       una vida común..., ni el mundo pudiera tampoco permitirla...
16        V,   4|      conocer a vos propio y al mundo entero que soy digna del
17        V,   6|      patria, la execración del mundo..., vos lo habéis dicho... ¡
18        V,   9|        fuerzas.., no hay en el mundo quien pueda romperlo... ¡
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