11ª-gala | galer-vagar | vago-yermo
     Jornada, Escena

1 III, 11| 11ª~ ~ (El acompañamiento se 2 Per | es en Sicilia: los actos , 2º , 3º y 5º en el castillo 3 Per | en Sicilia: los actos 1º, , 3º y 5º en el castillo 4 Per | Sicilia: los actos 1º, 2º , y 5º en el castillo de Ricardo; 5 Per | castillo de Ricardo; el a la falda del monte Etna.~ ~ 6 Per | los actos 1º, 2º , 3º y en el castillo de Ricardo; 7 V, 7| padre mío!, ¿porqué me abandonáis, ahora que va a principiar 8 III, 10| ALFREDO.- ¡Todos me abandonan!, ¡todos se separan de mi 9 II, 6| importa?... No..., ¡no os abandonaré!~ ~ BERTA.- ¡Alfredo!~ ~ 10 II, 6| imposible!... Yo no puedo abandonarla.)~ ~ BERTA.- Quisiera pediros 11 IV, 1| sangre de Jorje; y quisieron abandonarlo, por ver si se libertaban 12 IV, 1| ÁNJELA.~ ~ ÁNJELA.- ¿Conque abandonaron, decís, su escandaloso proyecto?~ ~ 13 II, 6| imposible!... No puedo abandonaros... El crimen..., el infierno 14 I, 1| vuestros vasallos. Primero que abandonarse a los impulsos del entusiasmo 15 II, 6| Dichoso vos, que nunca abandonasteis el suelo de vuestra patria 16 V, 1| Únicamente insisto en que no abandones la esperanza. A cada instante 17 II, 4| embargo, me parecéis tan abatido esta tarde!...~ ~ ALFREDO.- ¡ 18 IV, 1| apoderó de uno y otro el mayor abatimiento, y por largo tiempo permanecieron 19 III, 5| para vilipendiarme..., para abatirme..., ¡para ajar mi orgullo, 20 V, 9| crimen que detesto, que he abjurado ya para siempre... Abjuradle 21 I, 8| pero nuestra galera fue abordada por tres a un tiempo, y 22 II, 4| profundamente: el ascua abrasaba con más intensidad mis entrañas... 23 IV, 2| para resistir, y no hubiera abrigado en su seno al áspid que 24 IV, 3| el aliento de la rosa de abril: amable, como la antorcha 25 V, 9| ALFREDO.- Sí, Berta: se abrirá; pero nos hundiremos juntos..., 26 V, 4| Vos me salváis, para abrirme las puertas de mi salvación... ¡ 27 IV, 1| el mismo delito que los abruma estraviase sus fantasías, 28 V, 6| perdonar los crímenes que me abruman...~ ~(Truenos).~ ~ RICARDO.- ¡ 29 V, 6| conciencia se ha estinguido absolutamente en vuestro corazón..., mi 30 IV, 1| trastorno tan universal, tan absoluto?~ ~ ÁNJELA. (Después de 31 III, 9| las promesas de vuestro abuelo, vino mi padre a establecerse 32 IV, 4| podemos ofrecer regalos ni abundancia; pero si necesitáis reparar 33 II, 2| obedecido que yo... ¡Es abusar ya demasiado de mis condescendencia!~ ~ 34 II, 6| Por piedad, Alfredo..., no abuséis de mi debilidad...! Quizá..., ¿ 35 I, 5| romance es, pues, ese que acabáis de cantarnos? ¿En dónde 36 I, 7| acompañado de una hermosa joven, acaban de presentarse en el castillo, 37 I, 1| ~ ~ ALFREDO. (Acabando de escribir).- Es necesario, 38 I, 1| sigámosla por fin. Tratemos de acabar con esa fantasma que me 39 IV, 6| cuervo cae).-Míralo... ¿Se acabarán ahora tus temores?~ ~ BERTA.- ¡ 40 III, 2| serviréis mejor..., y le acabaréis de despeñar en un precipicio 41 III, 9| las mercedes de Ricardo acabaron de fijarme en ellos. Yo 42 IV, 3| Alfredo, conocí que iba a acabarse tu alegría, ¡y a llenarse 43 V, 4| mía!... Desde entonces se acabó mi tranquilidad, y no he 44 III, 6| proporcionado este medio de acallar vuestros vanos escrúpulos?... 45 III, 1| gala del crimen, ya no es accesible al arrepentimiento...~ ~ 46 II, 3| manifiesta en todas sus acciones una lijereza, una instabilidad, 47 V, 1| esas espresiones, ese acento me estremecen!...~ ~ EL 48 V, 7| cruz!»~ ~ ~ ALFREDO.- ¡Qué acentos, Dios mío! ¡Qué recuerdos!... ¡ 49 IV, 4| desgracias me han enseñado a aceptar sin altivez los beneficios 50 III, 9| Ánjela acababa de insultarme acerbamente.~ ~ ALFREDO.- Y ¡nada me 51 V, 6| lisonjeras esperanzas se acercaba a Sicilia, creyendo encontrar 52 IV, 1| fantasma, no han vuelto a acercarse a los altares, para reclamar 53 II, 1| entendimiento se confunde, y no acierta a descifrar ese carácter 54 I, 1| resonando en mis oídos, que me acompaña por donde quiera como una 55 III, 6| Alfredo viene..., os dejo bien acompañada... En eso consiste la felicidad..., 56 IV, 7| Roberto, Rujero, Ánjela..., acompañadme también..., no admito ninguna 57 III, 1| seguirá Ánjela!... ¡Ay!, acompañándome vosotros, ya no me parecerá 58 III, 10| alguno de vosotros quiere acompañarlos (a los del acompañamiento); 59 V, 6| bendición, ya que no puede acompañarte la mía.~ ~(Truenos).~ ~ ~ ~ 60 V, 6| pide a los cielos que te acompañe su bendición, ya que no 61 III, 4| jóvenes muy lindas, que os acompañen al altar... Permitidme..., 62 I, 1| padre; y yo que me has aconsejado siempre como pudieras haberlo 63 I, 6| encargo.... le suplico que se aconseje de la esperiencia de Roberto. 64 III, 1| que es invariable: no te aconsejo que modeles por ella tu 65 I, 6| buen éxito de mi empresa: acordaos todos de mí, como yo me 66 I, 6| todos de mí, como yo me acordaré de vosotros.~ ~ ~ ~ 67 V, 8| te lo acabo de decir?, ¿acostumbro yo engañarte, auque te duelan, 68 III, 8| tanto servicio!..., ¡cómo acreditaros mi agradecimiento! -Berta..., ¡ 69 Per | escena es en Sicilia: los actos 1º, 2º , 3º y 5º en el castillo 70 II, 1| respecto a un escudero suyo... Actualmente todo se ha cambiado. Sus 71 IV, 2| ~ ~RUJERO.~ ~ Yo me acuerdo del día en que llegó esa 72 V, 6| vengad los crímenes que están acumulados sobre mi cabeza..., vengad 73 V, 1| sabes cuán falsas son esas acusaciones; cuán lejos estaba yo de 74 I, 8| siempre! ¡Y tal vez habrá acusado mi neglijencia y mi molicie!... 75 III, 5| aumentar el número de tus acusadores?... No..., no..., yo no 76 V, 1| EL GRIEGO.- Ellos me acusan de que te he pervertido 77 V, 1| amigo mío!... Nunca me acusarás de esa ingratitud, de esa 78 IV, 4| ponía de mi parte, sólo adelantaba confundirme y estraviarme 79 IV, 4| Venid..., mejor estaréis adentro.~ ~ RICARDO.- ¡Gracias!, ¡ 80 II, 4| parezca... Si porque he adivinado los combates de vuestro 81 IV, 1| Sí: ¿quién había de adivinarlas? Cuando Alfredo se distinguía 82 I, 1| melancolía, habéis descuidado la administración de justicia en vuestros 83 IV, 1| barones, el objeto de la admiración y del asombro universal.~ ~ 84 V, 9| Alfredo!~ ~ ALFREDO.- ¿Os admiráis de verme?~ ~ BERTA.- No 85 III, 10| tengan a mucha honra el ser admitidos en mi servicio. -¡Marchemos!~ ~ ~ ~ 86 IV, 7| acompañadme también..., no admito ninguna escusa, ninguna, 87 III, 9| consideraba ya como una patria adoptiva, más querida aún que la 88 IV, 1| a los ojos de los que lo adoraba !...~ ~ ROBERTO.- Su inseparable 89 III, 10| amigo mío..., perdona, mi adorada Berta, un instante de debilidad, 90 V, 1| precipitado..., de que si tú has adorado a Berta, si os habéis entregado 91 I, 2| lugares, como la palma que adorna sus desiertos, como el cedro 92 II, 3| Alfredo es joven: Berta está adornada de una brillante hermosura...~ ~ 93 II, 6| imposible callar... Yo os adoro..., yo llevo el infierno 94 III, 2| GRIEGO.- (Era sólo una simple advertencia...) Id... Roberto os aguarda...~ ~ 95 III, 7| dilatará una brisa leve y aérea como la memoria del placer..., ¿ 96 II, 4| yo me equivoque sobre los afectos de vuestro corazón... Sin 97 II, 4| la distracción en otras aficiones..., ¡tal vez hasta en otros 98 V, 1| restos de molicie... Ninguna aflicción es perdurable..., ninguna 99 II, 3| de mí los pesares que le aflijen... ¿Cómo he de ser insensible 100 I, 6| levantaos..., podéis volver al África, a llevar el consuelo a 101 I, 2| astro que eclipsa la luna de Agar...~ ~¡Guerreros de Cristo!, 102 IV, 6| sucedido alguna desgracia?, ¿te agovia quizás algún doloroso presentimiento?~ ~ 103 V, 8| esa ilusión... Te hubiera agradecido que me dejases saborearla...~ ~ 104 IV, 3| nubecillas, aunque sea efímero el aguacero con que nos rocíen..., yo 105 II, 2| Entrando). Jenaro, señor, os aguardaba en esta puerta...~ ~ ALFREDO.- 106 I, 7| Ahí están; y únicamente aguardan vuestro consentimiento.~ ~ 107 II, 2| ALFREDO.- ¡Y le dije que me aguardara en este sitio!... No hay 108 V, 9| que te deje!... No lo aguardes jamás... El nudo que nos 109 IV, 4| RICARDO.- Sí, amigo mío. Aguardo que lo sea para mí; y que 110 IV, 6| que en vano han querido ahuyentarlos ballesteros... ¡Míralo, 111 V, 9| cómo se incendian los aires?... ¡Temblad, temblad el 112 III, 5| para abatirme..., ¡para ajar mi orgullo, y gozarse con 113 V, 2| pero no qué zozobra me ajita..., el corazón me late como 114 I, 8| caballeros de la redención ajustaron nuestro rescate. -Las galeras 115 II, 3| intempestivo cambio de Alfredo, me alarma, y me desazona por él. Ya 116 IV, 4| nosotros somos unos pobres aldeanos, que no os podemos ofrecer 117 IV, 3| aprovechando en el idioma de las alegorías?~ ~ RUJERO.- ¡Ánjela! ¡Ánjela!..., 118 IV, 4| convendría tomar... Pero ellos se alejaban; y por más esfuerzos que 119 IV, 3| ÁNJELA.- Me parece que se alejan... Sí: acia aquel lado... 120 V, 5| embargo, cuando se perdona, se alijera un poco el peso del corazón... 121 IV, 1| vuelto a acercarse a los altares, para reclamar una bendición 122 I, 1| naciente vuelvan a dorar la altiva cumbre del Monjibelo, Alfredo 123 V, 4| elijieseis... No debéis alucinaros: ¡necesitáis implorar largamente 124 V | Es de noche. Una lámpara alumbra la escena.~ ~ ~ ~ 125 II, 3| ahora. Él abandona cuanto amaba hasta aquí, y manifiesta 126 IV, 3| despejada, y parecen más amables sobre las perlas que había 127 III, 1| momentos, de una persona amada que dulcifique los largos 128 II, 3| de mi juventud. Nos hemos amado entrañablemente; y durante 129 IV, 1| un ateísmo desolante, sin amar a ninguna persona humana..., 130 II, 1| mío..., pero yo no puedo amarla... Es hermosa, muy hermosa..., 131 III, 7| mas no dejaremos de amarnos..., no nos arrepentiremos 132 V, 9| profesado!... Nunca, nunca me amaste... Siempre ha sido Ricardo 133 IV, 3| porque cuando principian a amenazarlos, no puedo saber si serán 134 II, 6| Alfredo!... ¡Y bien!... Yo te amo.~ ~ ALFREDO.- Pero no lo 135 III, 1| desenfreno; cuando desprecia las amonestaciones de nuestro santo Obispo, 136 III, 7| entonaremos el himno de los amores, y tu corazón y el mío se 137 III, 9| callad, Señor..., y no añadáis el sacrilejio y la blasfemia 138 IV, 3| día que pasa por nosotros añade un nuevo grado a mi pasión, 139 IV, 1| vale así... Al menos no añadirán la impiedad y la blasfemia 140 IV, 4| restañarse la sangre que corría anchurosamente del pecho, sino para ser 141 II, 1| Si la vierais!... Siempre anda sola; siempre buscando los 142 III, 8| puedo sostenerme..., ¡qué angustia!) ¡Vamos!~ ~ ~ ~ 143 V, 7| entonces inocente... Alfredo anhelaba entonces por descubrir a 144 III, 1| vejez..., como padre, debo anhelar porque mi hija no respire 145 V, 1| gracia de tu padre..., si anhelas obtener esta gracia..., ¡ 146 IV, 1| de felicidad sencilla y animada..., cuado la única pasión 147 III, 7| amigo, y sus palabras me han animado... ¡Cuánto le debemos, Alfredo!~ ~ 148 I, 1| ha apoderado de vuestro ánimo esa melancolía, habéis descuidado 149 III, 7| dolores?... ¡Si yo pudiese aniquilarla!..., ¡si pudiese, aunque 150 V, 8| EL GRIEGO.- ¿Cómo ha de aniquilarse una memoria, cuando la despiertan 151 II, 6| seguida el rayo que nos aniquile!...~ ~ BERTA.- ¡Qué palabras!... 152 V, 6| a tu padre!... ¡Ay!, él ansiaba por otorgarte su perdón, 153 II, 3| contrarias a su carácter antiguo. De espansivo se hace reservado: 154 III, 7| debemos mucho. -Cuando mis antiguos vasallos, mis escuderos, 155 IV, 1| escitando siempre la mayor antipatía, pero sojuzgando sin remedio 156 II, 6| dónde?..., ¡nada me habíais anunciado!...~ ~ ALFREDO.- Sí, Berta..., 157 III, 7| mar nos tenderá sus ondas apacibles..., el bosque nos dará su 158 III, 5| lavado nuestras faltas, y apaciguado la cólera divina..., y nadie, 159 I, 2| partiré..., trataré en fin de apaciguar este cáncer que devora mi 160 I, 2| le envuelve: su gloria se apaga,~ ~ ~ ~efímera lumbre que 161 V, 1| calmarán estos dolores: allí se apagará la maldita estrella, que 162 IV, 3| Ánjel del cielo!..., así me apareciste desde tu niñez; y cada día 163 III, 1| precipicio... Su ominosa aparición cuando acababa de cometerse 164 IV, 1| fantasmas, ruido de cadenas, apariciones misteriosas... En fin, muchos, 165 II, 3| el motivo es Alfredo y su apasionada tristeza... -¡Le quieres 166 III, 7| esperanza es lo único que me apega a la vida... ¡Ay!, ¡qué 167 III, 10| un joven fanático, para apesadumbrarse de esa suerte!... Y ¡a la 168 V, 4| para la humanidad!... Pero apiadaos de mí, Ricardo..., no me 169 I, 1| franqueza. Desde que se ha apoderado de vuestro ánimo esa melancolía, 170 I, 8| al cabo los infieles se apoderaron de ella. Nosotros fuimos 171 IV, 1| ROBERTO.- Al principio se apoderó de uno y otro el mayor abatimiento, 172 III, 1| reducirle a la virtud de que apostaba..., mas todas se han desvanecido... 173 IV, 6| menos, amor mío, puedes apoyarte en mi brazo..., ¿qué tienes, 174 I, 5| de la Palestina... De él aprendí este romance.~ ~ ALFREDO.- 175 I, 5| cantarnos? ¿En dónde le habéis aprendido? ¿Cuál es su significación?... 176 III, 9| cuando la iglesia ha aprobado ya va a bendecir esta unión....~ ~ 177 IV, 3| de tus lecciones?, ¿voy aprovechando en el idioma de las alegorías?~ ~ 178 V, 1| aún posible..., ya me iba aproximando a ella... Ahora..., cuando 179 III, 9| Qué iglesia es la que aprueba esa unión escandalosa, esa 180 | aquellos 181 I, 1| este contorno una roca, un árbol, una fuente, que no esté 182 II, 4| poder; vanos juguetes de sus arcanos misteriosos?~ ~ RUJERO.- ( 183 V, 9| entran los relámpagos: arde el volcán)... Mirad..., 184 V, 3| fondo. Aparece el Volcán ardiendo: al mismo tiempo truenos 185 II, 6| Inglaterra, y los arenales ardientes de la Palestina..., el país 186 III, 7| nuestras pisadas..., un aroma purísimo embalsamará el 187 I, 1| no: el corazón se me arranca al abandonar este castillo, 188 III, 10| un instante de debilidad, arrancado por los recuerdos de mi 189 IV, 4| vosotros no os habréis visto arrancar todas las personas que obtenían 190 II, 3| pensáis (a Roberto) yo se lo arrancaré por más que lo oculte, y 191 II, 6| vuestras razones, y no quiero arrancaros los secretos de vuestro 192 V, 9| el mayor delirio. Quiere arrastrar a Berta).~ ~ BERTA.- ¡Infeliz!..., ¡ 193 I, 7| corazón me palpita como si me arrastraran a un suplicio... Apenas 194 III, 5| los mismos placeres que te arrastraron a cometerlos?... ¿Quieres 195 II, 4| si hubieran principiado a arrastrarte..., entonces sí que no sería 196 I, 6| Peregrino y su romance habían arrebatado toda mi atención!~ ~ RUJERO.- 197 I, 1| para mí encantos que me arrebaten..., no: el corazón se me 198 III, 7| dejaremos de amarnos..., no nos arrepentiremos de nuestra pasión... -Mira, 199 III, 7| mares mi navío, antes de arribar a estas playas?, ¿porqué 200 II, 5| te he conocido?, ¿porqué arribaste jamás a las costas de Sicilia?... 201 III, 11| Jorje: los separa, y los arroja con fuerza a uno y otro 202 I, 6| sarracenos. (Los esclavos se arrojan a sus pies). Sí, infelices, 203 V, 9| fulmina ya sobre nosotros!... Arrojaos a los pies de vuestro padre..., 204 V, 9| ALFREDO.- ¡Yo!, ¡yo arrojarme a sus pies, cuando él me 205 V, 9| de tus suspiros... ¡Y yo arrostraba por ti hasta las furias 206 IV, 1| filial, y quería por él arrostrar los mares, y lanzarse en 207 IV, 1| estaban vacilantes, con un arte diabólico les proporcionó 208 III, 5| persiguen noche y día, en as tinieblas y en la luz, en 209 III, 9| he recibido de vuestros ascendientes y de vos... Adiós, Alfredo: ¡ 210 I, 8| libertaba del cautiverio, ¡y le aseguraba la corona de los mártires...!~ ~ 211 I, 6| nacer ese amor, y he debido asegurarlo... -Escuchad todos. Al nuevo 212 V, 4| por resentimiento..., os aseguro que no os conservaré ningún 213 IV, 1| La carrera del crimen se asemeja a la pendiente de una colina... ¡ 214 V, 9| esposo, como otra noche asesinastes a tu hermano...!~ ~ BERTA.-¡ 215 IV, 1| presentase a los ojos de sus asesinos..., el hecho es que, asombrados 216 II, 7| cayendo aquella sobre su asiento. Alfredo con un movimiento 217 II | La Pasión.~ ~Galería con asientos, jardín, en el fondo del 218 IV, 1| de la Sicilia: juntos han asistido a las últimas fiestas de 219 II, 6| arenales, esas rejiones asoladas bajo un sol sin piedad...~ ~ 220 IV, 6| GRIEGO, CRIADOS.~ ~(Han asomado sobre una colina al tiempo 221 V, 6| vuestro padre?, ¿que habéis asombrado a la Sicilia?, ¿que habéis 222 III, 1| inmenso escándalo, que debe asombrar hasta a los infieles enemigos 223 IV, 1| cosas singulares de los asombros que allí pasan... Hay fantasmas, 224 II, 4| Sólo he de hacer más áspera, más desgraciada, más estrepitosa 225 II, 1| duras, sus disposiciones ásperas, sus oídos se cierran a 226 II, 3| debilidad, se convierte en áspero hasta la dureza... Y yo 227 IV, 2| hubiera abrigado en su seno al áspid que había de emponzoñar 228 III, 9| mismo esa fantasma, que te asuste? -¡Si lo hubieras hecho 229 IV, 1| divinas, frío predicador de un ateísmo desolante, sin amar a ninguna 230 I, 6| habían arrebatado toda mi atención!~ ~ RUJERO.- Pero acabo 231 II, 1| siempre de sus inocentes atenciones...! Pero no seamos injustos, 232 III, 5| Ánjela!... ¡Ánjela!... No me atiende... No lo que pasa por 233 III, 9| otro lado de la montaña. Atraído por las promesas de vuestro 234 IV, 4| Rotas ya mis cadenas, y atravesado felizmente el mar, parece 235 II, 4| ~ ~RUJERO, ALFREDO.~ ~(Atraviesa el teatro y se sienta al 236 IV, 6| de esa cabaña, que no se atreve a mirar.~ ~ BERTA.- Por 237 IV, 1| problema, que ni aun se atreven a considerar atentamente, 238 III, 6| mejillas!. En cuanto a la atrevida que os ha insultado poco 239 II, 1| tan amable. En vano se ha atrevido a dirijirle algunas preguntas; 240 III, 4| ÁNJELA.- Dispensadme tanto atrevimiento... Los que hemos nacido 241 III, 7| también están incesantemente atronando mis oídos..., esos fantasmas 242 II, 4| tú no sabes el combate atroz que desgarra mi pecho: ... 243 I, 1| ilustres caballeros de Felipe Augusto y de Ricardo de Inglaterra... ¡ 244 III, 5| otra voz tremenda, para aumentar el número de tus acusadores?... 245 II, 3| después, ha seguido siempre en aumento.~ ~ RUJERO.- Es cierto... 246 V, 8| acostumbro yo engañarte, auque te duelan, aunque te sean 247 II, 6| que no la gocen las auras..., ¡para mí, para mí solo!... ¡ 248 I, 6| me acompañará. Durante mi ausencia, Rujero mandará, como si 249 IV, 6| comunes..., pero, gracias a tu ausilio, ya he sacudido un yugo 250 II, 4| llamado a mi socorro los auxilios de la razón y de la virtud... 251 III, 9| rejiones, que nos trae ese aventurero misterioso, imajen del príncipe 252 III, 5| desdichada, para que yo no me avergüenze de mí misma...~ ~ -¡Más 253 III, 7| distinciones, nos miraban con aversión, con horror tal vez..., 254 I, 8| en ellas hemos venido... Ayer desembarcamos en las costas 255 V, 4| mi existencia ha sido un azote para la humanidad!... Pero 256 I, 5| Os lo juraré por este báculo, tocado en el sepulcro de 257 IV, 6| últimas espresiones. -Van bajando).~ ~ BERTA.- Aún no se descubren 258 II, 6| padre fue feliz antes de bajar a la rejión del descanso... 259 V, 1| La tumba!, sí..., y yo bajaré a ella..., yo descansaré 260 V, 6| mismo es estremecería, si bajaseis a él cubierto de tan detestables 261 IV, 6| detenido en disparar ese ballestazo?..., ¿crees que no me llenaría 262 IV, 6| han querido ahuyentarlos ballesteros... ¡Míralo, míralo sobre 263 V, 4| perdonado ..., derramáis un bálsamo sobre mi pecho; mas nadie 264 II, 4| cuando se me presenta otra bandada..., suelto el halcón se 265 II, 4| imaginación, buscaba en esa barbarie la fuerza que me faltaba 266 III, 9| Alfredo!~ ~ ALFREDO.- ¡Ea!, ¡basta, Roberto!... ¡Al punto, 267 V, 5| la tempestad! Parece que batallan todos los elementos, que 268 IV, 3| Pero debe de ser una gran batida..., tiempo hace que no hemos 269 V, 7| crímenes?, ¿no habrá un bautismo para mi rejeneración, ¿no 270 II, 1| certidumbre cruel... ¡Es tan bella la esperanza!... Esa dama 271 II, 4| del castillo, cuando una bellísima garza, la más hermosa que 272 III, 7| si vamos a recibir las bendiciones de la Iglesia..., a su celo, 273 I, 6| les ha dispensado este beneficio... Mis restantes disposiciones 274 III, 7| sabiduría, que ha escuchado con benignidad, que ha escusado nuestras 275 I, 1| tal vez! Entonces... yo besaré la tierra regada con su 276 V, 2| su madre..., aquella bienaventurada que yo no merecía, y que 277 III, 7| limosna la mitad de mis bienes, por conseguirla sin separarme 278 III, 9| pura como estos cabellos blancos que caen sobre mi frente, 279 IV, 3| tarde de un hermoso día: blanda como el aliento de la rosa 280 III, 7| oleadas se estrellan tan blandamente..., al vago y tierno sonido 281 II, 6| flores, ni se escuchaba ese blando murmullo que es tan agradable 282 III, 7| venturoso? El tiempo puede borrar mil preocupaciones que combatimos 283 V, 4| sobre mi pecho; mas nadie borrará la mancha que llevo estampada 284 V, 4| conceda su perdón..., que se borre mi crimen..., ¡que se estinga 285 III, 7| sus ondas apacibles..., el bosque nos dará su melancólico 286 IV | falda del Monjibelo: los bosques y colinas. En primer término, 287 V, 5| induljencia? -(Truenos).- ¡Cómo brama la tempestad! Parece que 288 V, 6| castillo..., que salgas muy en breve de toda la Sicilia... ¡Hijo 289 III, 9| si no la rompíais en un brevísimo plazo?...~ ~ BERTA.- ¡Alfredo!~ ~ 290 IV, 3| nuevamente el sol, y sus rayos brillan con más esplendidez en una 291 IV, 4| estranjero: ya parece que brillarán para vos días más tranquilos. 292 III, 7| harpa, que dilatará una brisa leve y aérea como la memoria 293 II, 6| nos une..., una mano de bronce nos impele el uno contra 294 III, 7| inacabable de placeres... Brotará la rosa bajo nuestras pisadas..., 295 III, 10| mi juventud... ¡Vayan en buena hora lejos de aquí...!, 296 II, 3| espansivo se hace reservado: de bueno hasta la debilidad, se convierte 297 III, 5| tinieblas y en la luz, en el bullicio, en la soledad, hasta en 298 II, 4| su muerte?..., ¿quién ha burlado mis esfuerzos por salvarla?~ ~ 299 IV, 6| oyendo...~ ~ ALFREDO.- ¿Te burlas?~ ~ EL GRIEGO.- Como Berta 300 V, 8| desoladoras...~ ~ ALFREDO.- No te burles de mi dolor... Respóndeme, 301 III, 9| emprender una peregrinación en busca de nueva patria, y que no 302 II, 1| Siempre anda sola; siempre buscando los sitios más ocultos... ¡ 303 II, 4| allí... Esta constancia de buscar la muerte, este empeño de 304 IV, 1| permanecieron sin verse, encerrados caa cual en su habitación. Pero 305 II, 4| mi movimiento... Volví el caballo en otra dirección..., pero 306 III, 9| mi vida, pura como estos cabellos blancos que caen sobre mi 307 III, 10| cierto, la marcha de un viejo caduco, y de un joven fanático, 308 II, 4| desgraciada, más estrepitosa mi caída.~ ~ RUJERO.- No, Alfredo: 309 IV, 1| deberes.~ ~ ÁNJELA.- Y ¡que no caiga un rayo del cielo sobre 310 III, 10| Llevaré, por ventura, como Caín, el signo de la maldición 311 IV, 1| multiplicándose por donde quiera, calando hasta el fondo de los pensamientos..., 312 II, 1| para él... Pero vos ¿no calculáis?~ ~ ROBERTO.- Nada, nada, 313 IV, 3| perlas que había recojido el cáliz de las rosas.~ ~ ÁNJELA.- ¡ 314 V, 6| detestables crímenes?... ¿Calláis?... Sí: callad..., pero 315 II, 6| situación..., ya es imposible callar... Yo os adoro..., yo llevo 316 V, 9| BERTA.- No, no..., no callaré... ¡Socorro!... ¡Ricardo!..., 317 IV, 1| elocuencia infernal para calmar los remordimientos de Alfredo 318 V, 1| la nada... Allí, allí se calmarán estos dolores: allí se apagará 319 II, 1| Actualmente todo se ha cambiado. Sus palabras son duras, 320 II, 3| obstinado, el intempestivo cambio de Alfredo, me alarma, y 321 I, 5| Ahora me dirijía a ella... Caminaba para Chipre, donde dicen 322 I, 2| en fin de apaciguar este cáncer que devora mi pecho. Un 323 I, 5| ciencia; y más de una de mis canciones han volado por el mundo, 324 II, 4| irresistible: es un ascua de hierro candente, enterrada dentro del corazón... 325 V, 4| arrepentimiento..., pero no es puro y cándido como la inocencia!... -Me 326 I, 6| vasallos de la mitad del canon de sus tierras: sepan que 327 IV, 4| principiaba a fatigarme el cansancio, cuando descubrí vuestra 328 I, 5| Os suplico sólo que al cantar la última estrofa de vuestro 329 I, 3| trovador. Ánjela le exijió que cantara algún romance, y él...~ ~ 330 I, 5| pues, ese que acabáis de cantarnos? ¿En dónde le habéis aprendido? ¿ 331 I, 4| No es por ventura un canto profético?... Es el nombre 332 I, 2| con vuestro nombre en los cantos del trovador... ¡Ay!, el 333 II, 4| pasiones fáciles, inocentes, capaces de un lejítimo desahogo... ¡ 334 II, 6| abandonada a merced de un hermano caprichoso, y a todo el horror de un 335 III, 9| demás crímenes de que estáis cargado... ¿Qué iglesia es la que 336 I, 8| Nosotros fuimos cautivados y cargados de cadenas: vuestro padre... 337 IV, 4| sabéis cuánto os agradezco la caridad que ejercitáis conmigo.~ ~ 338 I, 6| las encontraréis en esta carta. (Toma el pergamino en que 339 IV | término, entre árboles, una casita pobre.~ ~ ~ ~ 340 III, 1| conducta..., en semejantes casos, cada uno debe consultar 341 II, 7| Ven, Berta, ven... He castigado su crimen... ¡Él había visto 342 IV, 7| correjir los estravíos, para castigar los crímenes... El cielo 343 V, 4| yo sola debo llevar el castigo y la vergüenza... Disponed 344 V, 9| fondo de la Alemania, a Castilla, a la Libia..., a donde 345 II, 1| hermosa..., y sin embargo me causan un miedo..., ¡me hacen un 346 II, 1| persuadido de ella; y lejos de causarle efecto, sólo servía para 347 V, 1| EL GRIEGO. (Entrando con cautela).- ¡Alfredo! ¡Alfredo!~ ~ 348 I, 8| de ella. Nosotros fuimos cautivados y cargados de cadenas: vuestro 349 III, 1| permanecer más tiempo en esta caverna de maldición. Mientras ha 350 II, 4| forzoso arrancarle a sus cavilaciones). -Me perdonaréis si me 351 II, 7| Alfredo, estos se separan, cayendo aquella sobre su asiento. 352 II, 4| arrastrado, como la rama que cayó en el torrente..., despedazado, 353 I, 2| palmas radiantes os tiende Cedar.~ ~ ~¡Ricardo!... Ricardo 354 I, 2| adorna sus desiertos, como el cedro que corona las cimas de 355 V, 4| buen hora, Berta..., yo lo celebraré..., pro ya veis que entre 356 III, 7| respiremos..., una música etérea, celestial, vagará en torno de nosotros... 357 III, 7| bendiciones de la Iglesia..., a su celo, a su eficacia lo debemos. - 358 III, 9| pensado que descansasen mis cenizas... ¡Ilusión, locura, el 359 II, 4| ella el halcón, cuyos ojos centelleaban de alegría al contemplarla... 360 | Cerca 361 IV, 4| nuestra puerta no estará nunca cerrada para el menesteroso.~ ~ 362 I, 1| he resistido: bastante he cerrado mi corazón a su llamamiento; 363 I, 8| ojos de su hijo, antes de cerrarse para siempre! ¡Y tal vez 364 II, 1| se veía abrumado por una certidumbre cruel... ¡Es tan bella la 365 III, 7| suerte..., rodeados sin cesar de esa sombra que no nos 366 III, 9| ha conminado ya con sus cesuras, si no la rompíais en un 367 I, 5| a ella... Caminaba para Chipre, donde dicen que se reúna 368 I, 5| provenzal: he cultivado la gaya ciencia; y más de una de mis canciones 369 V, 3| tiempo truenos y relámpagos. -Cierra otra vez).~ ~ -¡Oh Dios!, ¡ 370 II, 4| razón?...~ ~ RUJERO.- Sí..., ciertamente..., lo creo...~ ~ ALFREDO.- 371 | ciertas 372 II, 3| ÁNJELA.- ¡Ah!, yo también cifro la mía en tu cariño, y no 373 III, 7| que vi estallar sobre la cima del Carmelo?... ¡Yo hubiera 374 I, 2| el cedro que corona las cimas de sus montañas. Quizá mi 375 I, 8| el pecho al golpe de una cimitarra..., todos le vimos espirar..., 376 V, 1| te preparaba!... ¡A los cinco lustros de edad, renunciar 377 I, 1| inmarcesible eternidad ha circundado ya su frente, y premiado 378 II, 3| sin embargo, me falta una circunstancia para ser completamente dichosa... 379 IV, 6| Podría haber, sin embargo, circunstancias que te hicieran puerilmente 380 IV, 4| estos lugares me pareció oír clamor de cacería, y me dirijí 381 III, 4| que hemos nacido en una clase vulgar, conservamos siempre 382 II, 1| mal sus ojos cuando los clava en los míos! Casi, casi 383 II, 4| la virtud... El acero se clavaba más profundamente: el ascua 384 III, 7| espantosa..., nunca se ha clavado tan fuertemente en mis entrañas... ¿ 385 II, 3| poco ha que su mudanza ha coincidido con la llegada de la viuda 386 II, 7| gritando «¡asesino!». Alfredo coje a Berta en sus brazos y 387 II, 4| despedazado, como la garza cojida por el halcón... Esta garza 388 IV | Monjibelo: los bosques y colinas. En primer término, entre 389 II, 6| iba a ser la última. Había colocado en vos mi esperanza..., 390 II, 1| todos sus escuderos, sus colonos, sus vasallos, eran a su 391 IV, 1| Alfredo en las justas los colores y el retrato de Berta, y 392 II, 4| ni los árboles, ni estas columnas, ni el viento que nos rodea... 393 I, 8| servirá de ejemplo a los que combaten por el triunfo de la Cruz...!~ ~ 394 II, 4| porque he adivinado los combates de vuestro corazón: ...si 395 I, 8| vuestro padre... pereció combatiendo.~ ~ ALFREDO.- ¡Dios mío!~ ~ 396 III, 7| borrar mil preocupaciones que combatimos en vano..., la bendición 397 III, 5| placeres que te arrastraron a cometerlos?... ¿Quieres que se levante 398 III, 1| aparición cuando acababa de cometerse el asesinato de Jorje, su 399 III, 5| Berta! ¿No te bastan los cometidos?..., ¿no te bastan esos 400 V, 4| mi ignominia... No: yo he comitido el crimen; yo sola debo 401 III, 7| el incesto..., ¡horrorosa comitiva que venía en pos de mí...! ¿ 402 IV, 4| exhalación!~ ~ RUJERO.- Os compadecemos, estranjero: ...también 403 I, 8| que mi padre elijió para compañera de su vida, debe considerarse 404 II, 3| es justo. Él ha sido el compañero de mi infancia, el amigo 405 II, 1| vista hermanos, amigos, compañeros. Sus modales eran la misma 406 IV, 3| bellas palabras, a lindas comparaciones, no es fácil igualarte..., 407 I, 2| pecho. Un mundo nuevo va a comparecer a mi presencia: una vida 408 II, 4| para exijirlo de ti, para compelerte a ello... ¡Lejos de nosotros 409 V, 8| reconvenciones... He aquí el pago de complacer a un espíritu débil, a un 410 II, 3| una circunstancia para ser completamente dichosa... Tú sueles estar 411 I, 1| vuestro padre no ha sido comprendido en ninguno... -Creedme, 412 II, 2| Qué palabras!... No os comprendo...~ ~ ALFREDO.- (¡Insensato!..., ¿ 413 I, 1| de mi padre está siempre comprimiendo mis entrañas: su nombre 414 IV, 6| todas las preocupaciones comunes..., pero, gracias a tu ausilio, 415 IV, 1| miedo de los Señores se ha comunicado a sus sirvientes, que refieren 416 III, 2| que busque otro a quien comunicarlas..., porque yo no pienso 417 III, 2| pregunta por vos..., tiene que comunicaros ciertas órdenes.~ ~ ROBERTO.- ¿ 418 V, 4| Haced que también me conceda su perdón..., que se borre 419 III, 1| sangre de los inocentes. -¿Me concederás esta gracia?~ ~ RUJERO.- 420 V, 6| preciosa que pudiera el cielo concederle!... ¡Ah!, todo ha volado 421 II, 4| fatalidad y del destino..., y concluíamos siempre por despreciar estas 422 V, 9| Truenos frecuentes hasta la conclusión).~ ~ BERTA.- ¡Alfredo!~ ~ 423 I, 1| detenerme hasta ahora. Ya se concluyó: ya está asegurada la felicidad 424 V, 9| del infierno..., hasta una condenación eterna!... ¡Tú me abandonas!, ¡ 425 III, 7| Alfredo! ¡Conque estoy condenada a este suplicio perdurable!... ¡ 426 III, 1| este destierro a que voy a condenarme..., tendré valor, tendré 427 V, 3| todas mis venas... ¡Está tan condensada esta atmósfera! Un poco 428 II, 2| abusar ya demasiado de mis condescendencia!~ ~ ROBERTO.- Voy a buscarle, 429 II, 3| Y yo sigo también la condición común..., y ya no me fía 430 I, 2| vez más puro que el que os conducía a vosotros..., ¡mi padre!, ¡ 431 II, 6| me quedan en el mundo... Conducidme a él. En él rogaré a Dios 432 V, 1| maldita estrella, que me ha conducido por el mundo... Mira..., ¿ 433 IV, 4| queráis partir, yo mismo os conduciré a la llanura, y os indicaré 434 IV, 4| de esta tierra, y os debo confesar que me he perdido... Cerca 435 IV, 4| opuesta donde he desembarcado. Confiado en mi memoria para reconocer 436 II, 2| parece que Alfredo iba a confiarme alguna pena oculta. ¡Si 437 V, 1| presentaré más a la tuya, si confirmas por tu parte este destierro...~ ~ 438 II, 1| mi entendimiento se confunde, y no acierta a descifrar 439 I, 2| vuestra, y mi nombre se confundirá con vuestro nombre en los 440 III, 7| y tu corazón y el mío se confundirán en aquella inefable delicia...!~ ~ 441 IV, 4| mi parte, sólo adelantaba confundirme y estraviarme más. Ya principiaba 442 I, 5| velo, descubrir la luz, me confundo más hondamente en las tinieblas!... 443 IV | Acto IV~ ~La Confusión.~ ~La falda del Monjibelo: 444 III, 9| Obispo de Palermo os ha conminado ya con sus cesuras, si no 445 IV, 1| cuado la única pasión que conmovía su pecho era el amor filial, 446 III, 7| ALFREDO.- ¡Berta..., qué conmovida estás!~ ~ BERTA.- No: no 447 IV, 5| en la casa.~ ~ RUJERO.- ¡Conoce a nuestros padres!, ¡a nosotros...! 448 II, 6| Sí, Berta: conocedlo: conoced nuestra situación..., ya 449 II, 6| ALFREDO.- Sí, Berta: conocedlo: conoced nuestra situación..., 450 I, 8| ALFREDO.- ¡O Dios! ¿Conocéis a Ricardo?, ¿a mi padre? ¿ 451 IV, 1| sobre la tierra, no se le conocen en ella más lazos que los 452 V, 4| vuestra conducta, y haré conocer a vos propio y al mundo 453 V, 4| tampoco permitirla... Vos conoceréis que no obro por resentimiento..., 454 IV, 5| recorrido estos lugares, podéis conocerle muy bien... El padre de 455 V, 1| futuro, porque ni siquiera conoces lo presente!~ ~ ALFREDO.- 456 IV, 1| no se recatan ni de los conocidos ni de los estraños: juntos 457 I, 1| existencia? ¿Habíais de conquistarle su libertad? -Desengañaos, 458 IV, 5| llamaba...?~ ~ RUJERO.- Conrado.~ ~ RICARDO.- ¿Y el de Ánjela, 459 IV, 3| cuando el entusiasmo se consagra a un objeto digno, cuando 460 III, 7| este griego sólo nos ha consagrado una fidelidad sin límites, 461 I, 1| aun cuando así fuera ¿qué conseguiríais con atravesar los mares, 462 III, 7| mitad de mis bienes, por conseguirla sin separarme de tu lado!~ ~ 463 V, 8| Berta: ella, ella podrá conseguirlo de tu padre.~ ~ ALFREDO.- ¿ 464 I, 7| únicamente aguardan vuestro consentimiento.~ ~ ALFREDO.- ¿Quiénes podrán 465 V, 6| por ti mismo , no puedo consentir en que parezcas de nuevo 466 V, 1| cuatro horas... Serénate..., conserva por esta noche la vida..., 467 II, 1| persuadido, decís..., pero conservaba todavía la esperanza, y 468 III, 4| nacido en una clase vulgar, conservamos siempre mil preocupaciones... 469 V, 2| un mismo tiempo... Quiero conservar cuanto me sea posible un 470 V, 4| os aseguro que no os conservaré ningún rencor; mas las heridas 471 III, 9| fijarme en ellos. Yo los consideraba ya como una patria adoptiva, 472 I, 6| lícito desatar por ninguna consideración humana. Ángela te ha entregado 473 II, 1| la misma dulzura..., sus consideraciones para conmigo parecían más 474 V, 4| Ni tengo derecho para ser considerada como esposa vuestra; ni 475 IV, 4| vosotros no habréis considerado la muerte volando en derredor 476 I, 8| compañera de su vida, debe considerarse en él como soberana... Sin 477 V, 4| haced, Dios mío, que también consiga misericordia en presencia 478 | consigo 479 III, 6| bien acompañada... En eso consiste la felicidad..., creedme..., 480 IV, 4| entera ha sido una serie casi constante de desdichas; y si alguna 481 IV, 2| doblegar por más enérjicos y constantes que sean nuestros esfuerzos?... ¡ 482 III, 1| semejantes casos, cada uno debe consultar con su conciencia, y seguir 483 II, 4| furores de la pasión que me consume... No es una pasión humana; 484 III, 7| estas playas?, ¿porqué no me consumió el rayo que vi estallar 485 II, 4| vano; y esta lucha en que consumo mis fuerzas, el delirio 486 I, 6| Marcháis, Señor, y no habéis contado con Rujero!~ ~ ALFREDO.- 487 IV, 1| locura. Sus vasallos todos contemplan asombrados un escándalo 488 II, 4| centelleaban de alegría al contemplarla... A este impulso sucedió 489 III, 1| inútiles; cuando, lejos de contenerse en su viciosa carrera, cada 490 IV, 1| su castillo una morada de contento, un modelo de felicidad 491 III, 7| mi vida toda va a ser una continua ilusión, un sueño inacabable 492 I, 1| dentro de mí: su imajen vaga continuamente ante mis ojos... ¿Por qué 493 III, 7| persiguen, también están de continuo ante mis ojos... ¡Pues bien!, 494 IV, 5| Señor de aquel territorio, y continuos de su casa...~ ~ RICARDO.- ¿ 495 I, 1| juventud. No hay en este contorno una roca, un árbol, una 496 III, 9| a establecerse en estos contornos: las mercedes del vuestro, 497 I, 8| ocasión algún servicio, y contrajimos la más sincera amistad. - 498 II, 3| instabilidad, enteramente contrarias a su carácter antiguo. De 499 V, 1| a la existencia, por un contratiempo que hubieras podido prever!... ¡ 500 IV, 3| no sabes tener otras conversaciones...~ ~ RUJERO.- Y ¿qué hay 501 V, 6| ilusión!... Su virtud se ha convertido en horrores, su obediencia 502 III, 7| esa copa emponzoñada, para convertirlo en un infierno de dolores?... ¡ 503 II, 3| bueno hasta la debilidad, se convierte en áspero hasta la dureza... 504 II, 3| oculte, y cuento con vuestra cooperación para libertarle del precipicio.~ ~ ~ ~ 505 III, 7| placer ha de derramarse esa copa emponzoñada, para convertirlo 506 IV, 5| precisamente... Más allá de esa cordillera, acia la llanada de Palermo, 507 IV, 3| que nos la dispensa...!~ ~(Cornetas... Ruido de cacería en la 508 I, 2| sorpresa, ajitación..., corre a las ventanas.... último, 509 IV, 7| Ricardo..., que vive aún para correjir los estravíos, para castigar 510 V, 4| puesto que estas lágrimas que corren por mi pecho han podido 511 IV, 4| restañarse la sangre que corría anchurosamente del pecho, 512 IV, 1| había de decir que en tan corto tiempo nos esperaba un trastorno 513 II, 6| palabras! ¡Me quedan tan cortos momentos de oírlas!~ ~ BERTA.- ¡ 514 II, 3| ni constancia en ninguna cosa... Y por otra parte va oscureciendo..., 515 IV, 4| RICARDO.- Me dirijo acia la costa setentrional de la isla, 516 III, 1| castillo. ¡Bien sabe Dios cuán costoso me es el dejarlo..., cuanto 517 IV, 1| corazón y la pureza de sus costumbres..., cuando era su castillo 518 III, 10| fantasmas que él mismo se crea! ¡Dejadlo que sea infeliz 519 I, 2| montañas. Quizá mi gloria crecerá también como la vuestra, 520 I, 2| Inglaterra! Vuestra gloria ha crecido en aquellos lugares, como 521 III, 5| estar conmigo!, ¡ella se cree superior a Berta..., a la 522 II, 2| había mandado... ¡Todos se creen con derecho para hacer su 523 V, 1| Si tú participases de su creencia..., si entendieses que culpándome 524 IV, 1| y de Berta, haciéndoles creer que era sólo una ilusión 525 II, 4| vuestra infancia... Entonces creería haberme equivocado, y pensaría 526 III, 5| Bretaña!... ¡Ella se ha creído deshonrada de estar conmigo!, ¡ 527 V, 6| esperanzas se acercaba a Sicilia, creyendo encontrar en los brazos 528 V, 6| ser la execración de la Cristiandad?, ¿que vuestro nombre será 529 I, 5| dicen que se reúna la nueva cruzada.~ ~ ALFREDO.- ¿De verdad, 530 I, 1| hemos visto en Sicilia mil cruzados que tornaban de aquel país: 531 IV, 1| felicidad sencilla y animada..., cuado la única pasión que conmovía 532 | Cualquiera 533 | Cuánta 534 | cuantas 535 III, 5| la faz del mundo..., un cuantioso donativo habrá lavado nuestras 536 | cuantos 537 | cuántos 538 Cub | Cubierta~ ~ ~ ~ 539 III, 11| damas: Alfredo de rodillas, cubriéndose el rostro con las manos. 540 II, 3| por más que lo oculte, y cuento con vuestra cooperación 541 IV, 6| quieres... Aquí..., en esta cueva, podemos guarecernos de 542 V, 4| vuestra; ni soy ya tan poco cuidadosa de vuestra opinión y vuestro 543 V, 4| relaciones. -Adiós... Roberto cuidará de vuestro destino.~ ~ BERTA.- 544 V, 9| pronunciado el mío, y yo era más culpada!~ ~ ALFREDO.- ¡Yo!, ¡yo 545 V, 1| creencia..., si entendieses que culpándome a mí te puedes restaurar 546 I, 5| Yo soy provenzal: he cultivado la gaya ciencia; y más de 547 I, 1| vuelvan a dorar la altiva cumbre del Monjibelo, Alfredo saludará 548 II, 4| lo juro..., y si no lo cumpliere, véame deshonrado a la faz 549 I, 1| de la devoción, está el cumplimiento de las obligaciones... Permitidme 550 II, 5| he jurado: forzoso será cumplirlo... Tiene razón: no hay otro 551 III, 2| respondéis al barón?... ¿Así cumplís vuestras obligaciones?~ ~ 552 III, 2| Eso le respondo..., así cumplo mis obligaciones... Vos 553 V, 6| que esta mano derramó, y cuya mancha no puede borrarse 554 II, 4| soltar sobre ella el halcón, cuyos ojos centelleaban de alegría 555 V, 1| lado...~ ~ EL GRIEGO.- Me da compasión el escucharte... ¡ 556 IV, 6| a disipar tus recelos... Dadme una ballesta.~ ~ BERTA.- ¿ 557 II, 1| bella la esperanza!... Esa dama inglesa fue quien vino desgraciadamente 558 V, 3| ultrajar la memoria de Blanca, dándole una sucesora...! Ella no 559 IV, 6| pesada!..., me ha hecho daño el esfuerzo para disparar..., 560 IV, 1| colina... ¡Guardémonos de dar en ella el primer paso!... 561 III, 7| apacibles..., el bosque nos dará su melancólico murmullo..., 562 IV, 2| oponíamos a su marcha ¡cuánto daríamos ahora por haberle precipitado 563 IV, 3| que mi padre principió a darnos noticias de Alfredo, conocí 564 III, 5| mi corazón..., y aunque deba morir un instante después... 565 III, 5| bóvedas..., que se prolonga debajo de tierra..., esta voz..., «¡ 566 II, 3| común a los dos. Juzgad si deberá sorprenderme la conducta 567 IV, 1| triunfó otra vez de los deberes.~ ~ ÁNJELA.- Y ¡que no caiga 568 V, 4| piedad de esta infeliz... ¡Decid que no podéis perdonarme! ¡ 569 V, 9| importa?... O en el momento te decides a participar de mi fuga..., 570 IV, 4| recorrido en otro tiempo, me decidí a atravesar solo la montaña; 571 I, 1| ROBERTO.- Lo habéis decidido, por fin... estáis resuelto 572 II, 4| empeñó más en salvarla... Decidime a volver al castillo: ... 573 I, 8| neglijencia y mi molicie!... Mas decidme, estranjero, ¿es cierto?, ¿ 574 III, 2| ROBERTO.- Entonces..., podéis decirle que busque otro a quien 575 IV, 4| cuanto a mí..., no puedo decirlo.~ ~ RUJERO.- Sin embargo, 576 III, 9| Rujero? ¿También tú te declaras en contra mía?~ ~ RUJERO.- 577 II, 4| Siempre tenemos fuerza para defendernos..., siempre, para quebrantar 578 I, 8| flota del Saladino. Nos defendimos valerosamente como caballeros 579 III, 7| esa voz, que no tengamos defensa contra ese puñal que llevamos 580 I, 1| dignaseis escucharme con la deferencia que me habéis mostrado otras 581 V, 4| de vuestras plantas!... Dejad que las riegue con mi llanto, 582 V, 9| Berta! ¡Berta!... ¿Así me dejáis?~ ~ BERTA.- Y ¿qué queréis 583 IV, 3| fácil igualarte..., y si te dejara decir... Mas, aunque duren 584 III, 7| le sufriremos..., mas no dejaremos de amarnos..., no nos arrepentiremos 585 IV, 1| Jenaro?~ ~ ROBERTO.- Acabo de dejarle en esa aldea.~ ~ RUJERO.- ¡ 586 III, 1| Dios cuán costoso me es el dejarlo..., cuanto ha de padecer 587 II, 2| diferente del que acaba de dejarnos!-~ ~ ~ ~ 588 II, 6| perdonadme, Alfredo: ...voy a dejaros...~ ~ ALFREDO.- ¡Ah!, no..., ¡ 589 III, 9| ALFREDO.- ¿También tú me dejas, Rujero? ¿También tú te 590 V, 8| hubiera agradecido que me dejases saborearla...~ ~ EL GRIEGO.- 591 III, 7| desdichada soy!... No me dejes..., no te separes de mí 592 III, 7| lisonjeras..., esperanzas sólo de deleite por el porvenir!... ¡Dios 593 III, 7| confundirán en aquella inefable delicia...!~ ~ ALFREDO.- ¡Por piedad, 594 IV, 4| una vista sumamente deliciosa... Es una digna habitación 595 I, 1| yo creo, Alfredo, es que deliráis..., que vuestra imajinación 596 IV, 1| pues, que ya que el mismo delito que los abruma estraviase 597 IV, 5| ventura?..., esa ajitación que demostráis...~ ~ RICARDO.- Y ¿vive 598 I, 8| de vuestro padre, bajo la denominación del caballero de las armas 599 V, 4| Me habéis perdonado ..., derramáis un bálsamo sobre mi pecho; 600 III, 7| delirio del placer ha de derramarse esa copa emponzoñada, para 601 V, 6| la sangre que esta mano derramó, y cuya mancha no puede 602 II, 4| capaces de un lejítimo desahogo... ¡Pero yo!...~ ~ RUJERO.- ¡ 603 V, 10| una sonrisa infernal, y desaparece. -Cae el telón).~ ~ ~ 604 II, 4| al castillo: ...entonces desapareció..., y mi corazón descansaba, 605 V, 4| así me será más fácil desarmar la cólera divina.~ ~ RICARDO.- 606 I, 6| unos lazos que no es lícito desatar por ninguna consideración 607 V, 9| nudo que nos une no puede desatarse..., es superior a tus fuerzas.., 608 II, 3| Alfredo, me alarma, y me desazona por él. Ya ves que este 609 V, 1| camino del corazón..., Jorje descansa ya... Yo iré a descansar 610 II, 4| desapareció..., y mi corazón descansaba, libre del peso horroroso 611 V, 1| descansa ya... Yo iré a descansar a su lado...~ ~ EL GRIEGO.- 612 V, 1| yo bajaré a ella..., yo descansaré en el seno de la nada... 613 IV, 1| estar cansado... Venid, y descansaréis un poco... Venid.~ ~ ~ ~ 614 IV, 6| fuerzas que hoy.~ ~ ALFREDO.- Descansaremos, si quieres... Aquí..., 615 III, 9| había siempre pensado que descansasen mis cenizas... ¡Ilusión, 616 IV, 4| parte. -Me permitiréis que descanse un poco...~ ~ ÁNJELA.- Pero 617 V, 6| fenece ese baldón, y ¡Alfredo descenderá al eterno descanso!... ¡ 618 II, 1| confunde, y no acierta a descifrar ese carácter extraordinario. 619 I, 5| ALFREDO.- Pero ¿no os descifró su significado?~ ~ EL PEREGRINO.- 620 V, 1| por una idea!, ¡siempre desconfiando de lo futuro, porque ni 621 II, 4| entrañas... No creas que me desconozco... Yo he sido bárbaro, bárbaro 622 I, 8| día todo debe ser luto y desconsuelo!... Lloraremos todos..., ¡ 623 III, 10| si hay alguno que esté descontento en mi compañía, que no quiera 624 II, 1| Demasiado cierta es esa descripción... Aun yo misma, ¡objeto 625 IV, 3| como la antorcha que se descubre a lo lejos en una noche 626 IV, 6| bajando).~ ~ BERTA.- Aún no se descubren los que quedaron con los 627 IV, 4| fatigarme el cansancio, cuando descubrí vuestra habitación... No 628 I, 3| limosna. Su aspecto, su harpa, descubrían un trovador. Ánjela le exijió 629 V, 8| más después..., ¡cuando descubrieses la verdad!~ ~ ALFREDO.- ¡ 630 V, 1| abandonar el castillo..., descuida, Alfredo: me quedo contigo..., 631 I, 1| ánimo esa melancolía, habéis descuidado la administración de justicia 632 I, 1| cielos, para recordarme mi descuido, y señalarme mi deber. Bastante 633 II, 1| miradas y sus maneras son desdeñosas..., ya no somos en fin sino 634 III, 7| calla!... ¡Desdichada!... ¡Desdichados uno y otro!... ¡Qué palidez!... ¡ 635 IV, 4| serie casi constante de desdichas; y si alguna vez ha lucido 636 I, 8| más triunfal, os hubiera deseado... ¡En este día todo debe 637 II, 2| hemos visto.~ ~ ROBERTO.- ¿Deseáis que le busque?~ ~ ALFREDO.- ¡ 638 III, 7| No, eso no..., jamás. Desecha esos pensamientos impíos, 639 III, 6| vuestros vanos escrúpulos?... Desechadlos, Berta... Serenad vuestro 640 III, 6| me figuraba hubieseis ya desechado... ¿No os he proporcionado 641 V, 4| de mí, Ricardo..., no me desechéis de vuestra vista con indignación..., 642 IV, 4| según el punto a donde deseéis marchar... Y bien ¡Ánjela 643 IV, 4| viniendo de la opuesta donde he desembarcado. Confiado en mi memoria 644 I, 8| ellas hemos venido... Ayer desembarcamos en las costas de Sicilia.~ ~ 645 I, 1| conquistarle su libertad? -Desengañaos, Alfredo. Un velo misterioso 646 V, 7| encantos por satisfacer los deseos de un hijo tan criminal?... 647 I, 1| Alfredo no responde a su desesperación!~ ~ ROBERTO.- Y aun cuando 648 IV, 6| valor y de serenidad, quizá desfallecerías delante de un hombre que 649 II, 4| sabes el combate atroz que desgarra mi pecho: ...tú ignoras 650 II, 4| vuestro corazón no esté desgarrado?... En vano queréis ocultármelo, 651 II, 1| dama inglesa fue quien vino desgraciadamente a destruirla... Desde que 652 III, 5| Bretaña!... ¡Ella se ha creído deshonrada de estar conmigo!, ¡ella 653 II, 4| si no lo cumpliere, véame deshonrado a la faz del universo, y 654 II, 6| país de los huracanes del desierto... ¡Ay!, ¡ni en la Palestina 655 IV, 4| servicios que se prestan desinteresadamente, no pueden pagarlos los 656 III, 5| estimación que mi conducta desmerece..., ella tiene derecho para 657 V, 6| toda la Sicilia... ¡Hijo desnaturalizado!, has cubierto de duelo 658 V, 8| esa verdad ha sido siempre desoladora.~ ~ EL GRIEGO.- ¡Otras veces!... 659 V, 8| Mis verdades son siempre desoladoras...~ ~ ALFREDO.- No te burles 660 IV, 1| predicador de un ateísmo desolante, sin amar a ninguna persona 661 III, 7| Berta!, ¡por piedad!... ¡Más despacio!... Ten compasión de mí... 662 III, 5| acábase el remordimiento que despedaza mi corazón..., y aunque 663 II, 4| cayó en el torrente..., despedazado, como la garza cojida por 664 V, 1| dejado de ese modo?..., ¿sin despedirnos?~ ~ ALFREDO.- Como mi padre...~ ~ 665 III, 10| también puede seguirlos, y despedirse para siempre de estos umbrales... 666 IV, 3| esplendidez en una atmósfera despejada, y parecen más amables sobre 667 III, 2| mejor..., y le acabaréis de despeñar en un precipicio sin fondo. - 668 I, 4| padre mío! Sí, ya puedes despertar..., ya se prepara mi brazo 669 V, 8| aniquilarse una memoria, cuando la despiertan todos los días los objetos 670 III, 1| con más desenfreno; cuando desprecia las amonestaciones de nuestro 671 III, 5| pasa por mí... ¡Vedme aquí despreciada, escarnecida por una mujer 672 III, 5| humillación...! ¡Ella me ha despreciado!..., ¡a mí!..., ¡a la sangre 673 IV, 1| sentimientos jenerosos, despreciador de todas las cosas divinas, 674 III, 5| ella tiene derecho para despreciarme... La esposa de un villano 675 II, 4| me han hecho... No puedo desterrarlos de mis memoria!~ ~ RUJERO.- ( 676 V, 9| lo verás enrojecido..., destilando esa sangre que amas... Ven..., 677 V, 6| sabes que con ella destrozas todavía más el corazón de 678 III, 1| impropio; y por más que se destroze mi corazón al considerar 679 IV, 3| en su seno el rayo y la destrucción. -¿Qué tal, mi querido maestro?, ¿ 680 II, 1| vino desgraciadamente a destruirla... Desde que ella entró 681 IV, 4| y que se dulcifiquen mis desventuras. Rotas ya mis cadenas, y 682 IV, 6| posible seguir si no nos detenemos un poco.~ ~ ALFREDO.- ¡Pues 683 IV, 4| Presentándole la mano).- No os detengáis, buen hombre; llegad... 684 IV, 6| otra ocasión no me hubiera detenido en disparar ese ballestazo?..., ¿ 685 IV, 2| Estará por ventura determinada nuestra suerte por un destino 686 V, 6| bajaseis a él cubierto de tan detestables crímenes?... ¿Calláis?... 687 V, 9| crimen..., por un crimen que detesto, que he abjurado ya para 688 I, 1| impulsos del entusiasmo o de la devoción, está el cumplimiento de 689 I, 1| sepultándose para siempre en algún devoto monasterio, o una corona 690 III, 9| Entregándole un pergamino.) ...os devuelvo cuantas mercedes he recibido 691 IV, 1| vacilantes, con un arte diabólico les proporcionó una entrevista, 692 I, 1| peregrinación de la Tierra Santa. Diariamente, desde entonces, hemos visto 693 I, 8| JORJE, BERTA.~ ~ ALFREDO.- ¿Dícenme que preguntabais por mí...?~ ~ 694 I, 5| PEREGRINO.- Mi traje os lo está diciendo..., un peregrino de la Tierra 695 IV, 1| estraviase sus fantasías, y diese cuerpo a aquella visión..., 696 V, 6| deciros.~ ~ RICARDO.- (¡Qué diferencia!..., ¡y ella no es mi sangre!)... ¡ 697 II, 2| Rujero que llega..., ¡cuán diferente del que acaba de dejarnos!-~ ~ ~ ~ 698 V, 10| CRIADOS. (Entrando por diferentes partes).~ ~ TODOS.- ¡Alfredo!~ ~ 699 III, 1| RUJERO.- ¿Qué queréis que os diga?..., razón tenéis para esa 700 III, 5| a Berta..., a la que se dignaba desde su elevación tenderle 701 I, 1| ya su frente, y premiado dignamente su virtud.~ ~ ALFREDO.- 702 I, 1| rebosando juventud: si os dignaseis escucharme con la deferencia 703 V, 9| Alfredo, dejadme: os lo digo otra vez... Yo no he sido 704 III, 7| sonido de tu harpa, que dilatará una brisa leve y aérea como 705 I, 8| pocas leguas de navegación, dimos en medio de la flota del 706 I, 5| Tomad. (Le entrega algún dinero). Os suplico sólo que al 707 II, 2| ROBERTO.- Voy a buscarle, y le diré...~ ~ ALFREDO.- No es necesario. -( 708 II, 4| Volví el caballo en otra dirección..., pero la garza voló también 709 V, 8| Justo..., justo es que me dirijas semejantes reconvenciones... 710 I, 5| PEREGRINO.- Jamás. Ahora me dirijía a ella... Caminaba para 711 II, 6| y naturalmente me he dirijido acia él... Seríais vos..., 712 III, 9| desearía que me permitieseis dirijiros algunas palabras... ¡Tal 713 IV, 4| destino?~ ~ RICARDO.- Me dirijo acia la costa setentrional 714 III, 9| lleve consigo a su hija..., discípula suya en moderación... Preguntadle 715 II, 3| me digas nada..., no te disculpes... muy bien el motivo: 716 III, 9| hablo de este modo: yo no disfrazar ni mentir mis sentimientos... - 717 III, 7| importa el poseerte, el disfrutar de la felicidad suprema, 718 III, 9| había de ir a mancillarse... Disimulad si os hablo de este modo: 719 II, 6| no sabéis...~ ~ BERTA.- Disimuladme si os he hablado de mí. 720 IV, 5| nombres..., no lo puedo disimular..., me han conmovido en 721 IV, 6| casa...!~ ~ ALFREDO.- Voy a disipar tus recelos... Dadme una 722 I, 1| persigue. Y que sólo puede disiparse en las playas de la Palestina...~ ~ ( 723 IV, 6| ALFREDO. (Alfredo le dispara: el cuervo cae).-Míralo... ¿ 724 IV, 3| la divinidad que nos la dispensa...!~ ~(Cornetas... Ruido 725 IV, 5| RUJERO, RICARDO.~ ~ ...Dispensad, joven, que os haga una 726 I, 6| separarse de ellos, les ha dispensado este beneficio... Mis restantes 727 I, 1| Querrás encargarte de disponer los preparativos de mi marcha?~ ~ 728 V, 7| ALFREDO.~ ~ ¡Conque estaba dispuesto a perdonarme! ¡Conque su 729 I, 8| viuda de Ricardo.~ ~ JORJE.- Dispuso vuestro padre volver a Sicilia, 730 III, 7| quien he colmado de tantas distinciones, nos miraban con aversión, 731 IV, 1| adivinarlas? Cuando Alfredo se distinguía entre todos los barones 732 II, 4| mis hábitos: he buscado la distracción en otras aficiones..., ¡ 733 IV, 1| despreciador de todas las cosas divinas, frío predicador de un ateísmo 734 IV, 2| inexorable, imposible de doblegar por más enérjicos y constantes 735 III, 9| Estaba determinado que a los doce lustros de mi edad había 736 V, 6| concluir una escena tan dolorosa... Yo había esperado más 737 IV, 6| te agovia quizás algún doloroso presentimiento?~ ~ EL GRIEGO.- ¡ 738 II, 4| la fatalidad!..., ella domina el universo..., ¡ella sola!... 739 III, 7| a él. Nuestra vida está dominada por el mal..., enhorabuena: 740 II, 4| Es necesario que las dominéis... Es necesario que lanzéis 741 I, 1| invocadle desde vuestros dominios, e imitadle en gobernar 742 I, 1| imajinación... Ella es un don de la divinidad: ella penetra 743 III, 5| del mundo..., un cuantioso donativo habrá lavado nuestras faltas, 744 III, 7| primavera haya rociado sus dones en esta tierra de bendición..., 745 I, 1| del sol naciente vuelvan a dorar la altiva cumbre del Monjibelo, 746 IV, 6| Entiendo que tú no lo debes dudar... Ahora, por ejemplo..., ¿ 747 II, 2| maneras, sin embargo..., no lo dudéis, padre mío..., se esconde 748 V, 8| acostumbro yo engañarte, auque te duelan, aunque te sean terribles 749 V, 4| rencor; mas las heridas duelen, aunque sean hechas por 750 V, 6| desnaturalizado!, has cubierto de duelo y desolación a quien te 751 V, 8| viendo? ¿Somos por ventura dueños ni de nuestros recuerdos, 752 IV, 4| lo sea para mí; y que se dulcifiquen mis desventuras. Rotas ya 753 III, 7| sosiego de la noche..., a la dulcísima luz de la luna..., en esa 754 II, 1| Sus modales eran la misma dulzura..., sus consideraciones 755 V, 1| perdurable..., ninguna tormenta dura veinte y cuatro horas... 756 II, 3| Ánjela. Mi cariño acia ti durará tanto como mi existencia. 757 II, 1| cambiado. Sus palabras son duras, sus disposiciones ásperas, 758 IV, 3| dejara decir... Mas, aunque duren poco esas nubecillas, aunque 759 II, 3| convierte en áspero hasta la dureza... Y yo sigo también la 760 III, 9| Alfredo!~ ~ ALFREDO.- ¡Ea!, ¡basta, Roberto!... ¡Al 761 V, 1| sí..., tu padre me ha echado de su presencia..., ¡tal 762 I, 2| victoria,~ ~ ~ ~el astro que eclipsa la luna de Agar...~ ~¡Guerreros 763 II, 6| que no la repita el eco..., que no la gocen las 764 I, 1| resonado tantas veces con los ecos de mi harpa; esas praderas, 765 II, 1| ella; y lejos de causarle efecto, sólo servía para hacerle 766 IV, 3| Qué quieres, Ánjela? Los efectos de la juventud no se lanzan 767 III, 7| Iglesia..., a su celo, a su eficacia lo debemos. -Ignorantes 768 I, 2| su gloria se apaga,~ ~ ~ ~efímera lumbre que el viento llevó...~ ~ ~ 769 IV, 3| esas nubecillas, aunque sea efímero el aguacero con que nos 770 III, 3| precipiten..., que pongan en ejecución su idea..., que partan cuanto 771 III, 5| necesario que un hecho notable, ejemplar..., me vengue de esa desdichada, 772 IV, 4| agradezco la caridad que ejercitáis conmigo.~ ~ RUJERO.- ¡Pues 773 V, 5| Parece que batallan todos los elementos, que el universo todo está 774 III, 5| que se dignaba desde su elevación tenderle una mano para levantarla 775 I, 1| homenage del amor filiar: yo elevaré mis oraciones a los cielos, 776 V, 4| partiréis para el monasterio que elijieseis... No debéis alucinaros: ¡ 777 I, 8| como mío. La que mi padre elijió para compañera de su vida, 778 IV, 1| trabajado separadamente con su elocuencia infernal para calmar los 779 V, 6| veces en la Palestina los elojios de tu virtud, y se había 780 III, 7| pisadas..., un aroma purísimo embalsamará el ambiente que respiremos..., 781 I, 8| volver a Sicilia, y nos embarcamos en un navío jenovés que 782 IV, 3| hay ninguna pena que no se embote, ningún pensamiento de amargura 783 III, 7| su patria, ese varón de eminente sabiduría, que ha escuchado 784 II, 4| de buscar la muerte, este empeño de ofrecerse al peligro, 785 II, 4| ofrecerse al peligro, me empeñó más en salvarla... Decidime 786 I, 5| encontraba en su camino; jamás empero lo cantaba.~ ~ ALFREDO.- ¡ 787 III, 1| aliento de los malvados emponzoña la atmósfera que los rodea, 788 III, 7| ha de derramarse esa copa emponzoñada, para convertirlo en un 789 IV, 2| seno al áspid que había de emponzoñar la sangre de sus venas!... ¡ 790 I, 1| esposa, tomó la cruz, y emprendió la peregrinación de la Tierra 791 I, 6| por el buen éxito de mi empresa: acordaos todos de mí, como 792 V, 6| ved aquí mi pecho..., empuñad ese acero que pende a vuestro 793 IV, 6| no parece sino que estás enamorado...!~ ~ EL GRIEGO.- ¡Yo!... 794 I, 1| necesario! -¿Querrás encargarte de disponer los preparativos 795 I, 6| castillo y en mis estados. Le encargo.... le suplico que se aconseje 796 IV, 1| permanecieron sin verse, encerrados caa cual en su habitación. 797 III, 1| con su padre, que me lo encomendó a su marcha, para con él, 798 I, 5| todos los trabadores que encontraba en su camino; jamás empero 799 II, 6| Cuando pensaba haber encontrado un apoyo, un amigo verdadero, 800 II, 3| momento.~ ~ ÁNJELA.- No le encontrarás. Hace un instante que salió 801 I, 6| restantes disposiciones las encontraréis en esta carta. (Toma el 802 III, 1| de padecer mi espíritu al encontrarme separado para siempre de 803 I, 5| tal vez allá volveremos a encontrarnos.~ ~ ~ ~ 804 I, 1| inútil. O mi señor ha querido encubrirse del mundo todo, sepultándose 805 IV, 2| imposible de doblegar por más enérjicos y constantes que sean nuestros 806 V, 6| antiguas virtudes... Me engañaba... Es necesario que partas 807 I, 1| ALFREDO.- Ahora... no te debo engañar. Yo no soy libre en esta 808 V, 8| de decir?, ¿acostumbro yo engañarte, auque te duelan, aunque 809 I, 6| felicidad.~ ~ RUJERO.- (¡Me engañasteis!)~ ~ ALFREDO.- Sí: tú harás 810 I, 1| las costas de Sicilia, y engolfándose en esos mares preguntará 811 III, 7| dominada por el mal..., enhorabuena: le sufriremos..., mas no 812 III, 7| negaban a santificar nuestro enlace, arrastrados por las necias 813 V, 9| de un instante lo verás enrojecido..., destilando esa sangre 814 I, 1| esperar vuestros primeros ensayos. Volved a las antiguas ocupaciones: 815 I, 5| lágrima por sus mejillas... Él enseñaba el romance a todos los trabadores 816 IV, 4| Mis desgracias me han enseñado a aceptar sin altivez los 817 III, 7| Está escrito que no podamos ensordecer a esa voz, que no tengamos 818 I, 2| entiende!... Rujero sólo me entendía; pero Rujero ha entregado 819 V, 1| participases de su creencia..., si entendieses que culpándome a mí te puedes 820 II, 1| Nada, nada, Ánjela..., mi entendimiento se confunde, y no acierta 821 IV, 4| muy infeliz... Mi vida entera ha sido una serie casi constante 822 V, 5| esposo... ¡Ay!, tu memoria me enternece en su favor... Ya he principiado 823 V, 4| por mi pecho han podido enternecer vuestro corazón..., ¡haced, 824 I, 8| Vos también estáis enternecido!... Rujero..., mi padre... ( 825 II, 4| ascua de hierro candente, enterrada dentro del corazón... En 826 IV, 6| verdad, Alfredo?~ ~ ALFREDO.- Entiendo que tú no lo debes dudar... 827 III, 7| es verdad, Alfredo?..., ¡entonaremos el himno de los amores, 828 I, 5| ESCLAVOS.~ ~ ROBERTO.- Entrad... Estáis en presencia del 829 I, 8| soberana... Sin embargo, una entrada más lisonjera, más triunfal, 830 V, 9| estampido de un trueno: entran los relámpagos: arde el 831 II, 3| juventud. Nos hemos amado entrañablemente; y durante muchos años no 832 I, 8| volveremos a ver más!... (Éntranse).~ ~ 833 IV, 5| Roberto!..., ¿y mi hijo?~ ~Éntrase en la casa.~ ~ RUJERO.- ¡ 834 III, 9| Tomad, Señor, tomad: (Entregándole un pergamino.) ...os devuelvo 835 I, 2| yo no tengo a quien entregarle el mío! -Partiré: partiré..., 836 IV, 1| les inspira a todos. -Mas entretanto, el castillo, abandonado 837 IV, 1| diabólico les proporcionó una entrevista, y en ella..., la pasión 838 II, 3| y eso no puede menos de entristecerme a mí también... No me digas 839 II, 1| destruirla... Desde que ella entró en este castillo, no parece 840 V, 1| prever!... ¡Pobre, pobre entusiasta! ¡El que esta mañana me 841 III, 1| atmósfera que los rodea, y puede envenenar hasta la sangre de los inocentes. -¿ 842 III, 7| insensibles, van a tener envidia de mi felicidad... El sol 843 I, 8| vimos espirar..., todos envidiamos su suerte, que le libertaba 844 I, 2| la Cruz!~ ~ ~ ~Un velo le envuelve: su gloria se apaga,~ ~ ~ ~ 845 V, 1| que interpretes con tal equivocación mis ideas..., ¡pero bien!, 846 II, 4| Entonces creería haberme equivocado, y pensaría que ya habíais 847 II, 4| Alfredo: no es fácil que yo me equivoque sobre los afectos de vuestro 848 II, 3| Si la observación es esacta, no la debemos despreciar... ¿ 849 III, 1| público sus crímenes y sus escándalos, he debido permanecer en 850 IV, 1| Conque abandonaron, decís, su escandaloso proyecto?~ ~ ROBERTO.- Tal 851 II, 6| lágrimas de placer, que se escapan por tus mejillas... ¡Noche!, ¡ 852 V, 9| gozarás de tu triunfo..., no escaparás del poder de Alfredo... ¡ 853 II, 6| voluble, yo he conocido las escarchas y las nieblas de Inglaterra, 854 III, 5| Vedme aquí despreciada, escarnecida por una mujer de la plebe..., 855 IV, 1| siempre del mismo misterio, escitando siempre la mayor antipatía, 856 III, 1| en su compañía, a fin de escitarlo a que siguiese este camino. 857 IV, 6| lo confieso, mi razón era esclava de todas las preocupaciones 858 I, 6| que lloran la pérdida o la esclavitud de su padres!... Eximo a 859 II, 2| dudéis, padre mío..., se esconde siempre un bello corazón. ¡ 860 I, 6| Toma el pergamino en que escribía al principio, y lo entrega 861 I, 1| ALFREDO. (Acabando de escribir).- Es necesario, Roberto: 862 III, 7| crímenes!... ¡Imposible! Está escrito que no podamos ensordecer 863 III, 6| de acallar vuestros vanos escrúpulos?... Desechadlos, Berta... 864 II, 6| aliento de esas flores, ni se escuchaba ese blando murmullo que 865 III, 6| debilidad!~ ~ BERTA.- ¿Me escuchabais, amigo mío?~ ~ EL GRIEGO.- 866 I, 6| he debido asegurarlo... -Escuchad todos. Al nuevo sol voy 867 I, 2| último, queda suspenso escuchando muy atentamente, y cual 868 I, 1| juventud: si os dignaseis escucharme con la deferencia que me 869 V, 9| Alfredo... Yo no puedo escucharos..., dejadme..., os mando 870 V, 1| GRIEGO.- Me da compasión el escucharte... ¡Quieres morir!, ¡quieres 871 IV, 3| Rujero!..., ¡calla!..., ¿no escuchas...?~ ~ RUJERO.- ¿Quién podrá 872 IV, 7| también..., no admito ninguna escusa, ninguna, ninguna... En 873 III, 7| escuchado con benignidad, que ha escusado nuestras faltas, que ha 874 IV, 4| volando en derredor pro espacio de muchos días, y no separarse 875 II, 1| anterior melancolía, tan espansiva, tan amable. En vano se 876 II, 3| su carácter antiguo. De espansivo se hace reservado: de bueno 877 III, 7| Ay! Nunca ha sido tan espantosa..., nunca se ha clavado 878 V, 6| tan dolorosa... Yo había esperado más de tus antiguas virtudes... 879 I, 1| conducta que nos hacían esperar vuestros primeros ensayos. 880 III, 1| maldición. Mientras ha podido esperarse que Alfredo volviese en 881 I, 6| suplico que se aconseje de la esperiencia de Roberto. Quedan libres 882 III, 7| tú también?~ ~ BERTA.- Lo espero..., y esa esperanza es lo 883 V, 4| toda será un sacrificio de espiación por mis crímenes... Pero 884 III, 1| los derechos del padre espiraron al nacer los del esposo: 885 III, 8| Verdaderamente no lo merecíais... ¡Espíritus débiles, que no saben sobreponerse 886 IV, 3| sus rayos brillan con más esplendidez en una atmósfera despejada, 887 IV, 6| ti una novedad que no esplicarme: jamás te he visto tan taciturno..., ¡ 888 III, 2| mis oídos tanto como las esplosiones del volcán).~ ~ RUJERO.- (¡ 889 I, 2| cantaba para mí..., que espresaba mis propios sentimientos... ¡ 890 II, 4| saldrá de mis labios una espresión indiscreta..., jamás. Pero 891 I, 6| ESCLAVOS.~ ~ ALFREDO.- ¿Estabas tú aquí, Rujero? No había 892 III, 9| abuelo, vino mi padre a establecerse en estos contornos: las 893 V, 4| borrará la mancha que llevo estampada sobre mi frente.~ ~ RICARDO.- 894 V, 9| la ventana del fondo al estampido de un trueno: entran los 895 V, 9| seguiré como tu sombra..., yo estaré siempre unido a tu existencia... 896 IV, 4| aquí no... Venid..., mejor estaréis adentro.~ ~ RICARDO.- ¡Gracias!, ¡ 897 IV, 6| delante de un hombre que puede estarnos oyendo...~ ~ ALFREDO.- ¿ 898 III, 5| para exijir de ella una estimación que mi conducta desmerece..., 899 II, 6| BERTA.- Vos no podéis estimarlas, Alfredo; porque no habéis 900 V, 4| borre mi crimen..., ¡que se estinga esa voz horrorosa que me 901 V, 6| vuestra conciencia se ha estinguido absolutamente en vuestro 902 II, 1| nosotros. Como nosotros estraña la mudanza de su amigo: 903 V, 1| GRIEGO.- Nada..., nada de estraño... Al momento se ofusca 904 IV, 1| los conocidos ni de los estraños: juntos han recorrido una 905 I, 1| que vuestra imajinación os estravía.~ ~ ALFREDO. (Muy vivamente).- 906 IV, 4| como parece, un viajero estraviado; si sois algún infeliz, 907 IV, 4| adelantaba confundirme y estraviarme más. Ya principiaba a fatigarme 908 IV, 1| mismo delito que los abruma estraviase sus fantasías, y diese cuerpo 909 II, 4| los que me rodean. En el estravío de mi imaginación, buscaba 910 I, 8| ALFREDO.- ¡Y yo no he podido estrecharle entre mis brazos! ¡Y sus 911 III, 5| lejitimarse estos lazos, a estrecharse indisolublemente con la 912 III, 7| las perezosas oleadas se estrellan tan blandamente..., al vago 913 V, 1| espresiones, ese acento me estremecen!...~ ~ EL GRIEGO.- Siento 914 V, 6| que el infierno mismo es estremecería, si bajaseis a él cubierto 915 III, 1| aquella fisonomía que hace estremecerse, aquellas miradas que ningunos 916 II, 4| Ricardo!... ¿Tiemblas?, ¿te estremeces a este nombre?... ¡Bien!, 917 II, 4| este nombre?... ¡Bien!, estremécete, y escúchalo..., escúchalo, 918 II, 4| áspera, más desgraciada, más estrepitosa mi caída.~ ~ RUJERO.- No, 919 I, 5| que al cantar la última estrofa de vuestro romance, pongáis 920 V, 4| Cuando yo era joven..., estuve unido a un ánjel, cuyo mérito 921 III, 7| respiremos..., una música etérea, celestial, vagará en torno 922 Per | 4º a la falda del monte Etna.~ ~ 923 I, 2| sombra de tumba que el Jenio evocó.~ ~ ~¡Despierta, Ricardo!... 924 IV, 3| felicidad.~ ~ ÁNJELA.- ¡Siempre exaltado!, ¡siempre respirando entusiasmo 925 IV, 4| ha desvanecido como una exhalación!~ ~ RUJERO.- Os compadecemos, 926 I, 3| descubrían un trovador. Ánjela le exijió que cantara algún romance, 927 III, 5| yo no tengo derecho para exijir de ella una estimación que 928 II, 4| amigo tiene derecho para exijirlo de ti, para compelerte a 929 II, 4| necesario que me obedezcas: exijo de ti la promesa formal..., 930 I, 6| esclavitud de su padres!... Eximo a mis vasallos de la mitad 931 II, 6| Allí, en el monte Carmelo existe un monasterio de relijiosas, 932 II, 6| años de mi vida..., allí existen también las únicas relaciones 933 II, 4| un instante, y ¡ya no existía!... ¡Rujero! ¿Quién impelía 934 I, 6| roguéis a Dios por el buen éxito de mi empresa: acordaos 935 II, 2| ALFREDO. (Con viveza y expresión).- ¡Ánjela! ¡Ánjela! Nunca 936 II, 1| a descifrar ese carácter extraordinario. Ningún motivo racional 937 IV, 4| Ánjela!... Y su edad... Y sus facciones... ¿Sería posible? Pero ¿ 938 II, 4| esperimentado sino pasiones fáciles, inocentes, capaces de un 939 V, 1| verdad: bien sabes cuán falsas son esas acusaciones; cuán 940 II, 3| cariño... Y sin embargo, me falta una circunstancia para ser 941 II, 4| barbarie la fuerza que me faltaba para resistir... Yo he trastornado 942 V, 3| Ella no hubiera nunca faltado a la fe que nos juramos 943 III, 8| Y vuestro amigo no sabe faltar a su palabra... Verdaderamente 944 IV, 4| vuestras fuerzas, no os faltará en esta humilde habitación 945 V, 3| primer culpado..., yo que falté a mis votos, a mis promesas 946 IV, 1| su patria, su orijen, su familia?~ ~ ROBERTO.- Nada, nada 947 I, 6| llevar el consuelo a vuestras familias... ¡Tal vez tenéis hijos, 948 III, 10| viejo caduco, y de un joven fanático, para apesadumbrarse de 949 IV, 1| los abruma estraviase sus fantasías, y diese cuerpo a aquella 950 I, 2| Su nombre tan sólo fantástico vaga,~ ~ ~ ~cual sombra 951 II, 4| su muerte!... ¿Quién la fascinaba?..., ¡la fatalidad! Ella 952 IV, 6| no veis ese vapor fatídico que la rodea?... Si de repente 953 IV, 4| estraviarme más. Ya principiaba a fatigarme el cansancio, cuando descubrí 954 IV, 6| eres superior a todas las fatigas. -Sin embargo, observo hoy 955 IV, 4| cielo principia a serme favorable.~ ~ ÁNJELA.- Y ¿es todavía 956 V, 3| hubiera nunca faltado a la fe que nos juramos en el altar... - 957 I, 1| más ilustres caballeros de Felipe Augusto y de Ricardo de 958 IV, 4| mis cadenas, y atravesado felizmente el mar, parece que el cielo 959 II, 4| Lejos de nosotros esa femenil debilidad!... Hablas de 960 V, 6| y se borra ese oprobio, fenece ese baldón, y ¡Alfredo descenderá 961 III, 5| instante después... Acábase, fenezca esta voz que está siempre 962 II, 6| nacido para mí..., un destino férreo nos une..., una mano de 963 II, 3| condición común..., y ya no me fía sus pensamientos..., ya 964 III, 7| sólo nos ha consagrado una fidelidad sin límites, y está multiplicando 965 III, 7| que nos rodee, hasta las fieras, hasta las plantas, hasta 966 IV, 1| han asistido a las últimas fiestas de Palermo, llevando Alfredo 967 III, 6| GRIEGO.- Debilidad que yo me figuraba hubieseis ya desechado... ¿ 968 III, 9| mercedes de Ricardo acabaron de fijarme en ellos. Yo los consideraba 969 III, 11| forma a los lados en dos filas. Alfredo conduce a Berta 970 IV, 1| conmovía su pecho era el amor filial, y quería por él arrostrar 971 I, 1| sepulcro el homenage del amor filiar: yo elevaré mis oraciones 972 V, 1| Alfredo... Perdona si he finjido unos temores que estaban 973 I, 8| navegación, dimos en medio de la flota del Saladino. Nos defendimos 974 III, 7| suplicio perdurable!... ¡Y yo formaba esperanzas lisonjeras..., 975 II, 4| exijo de ti la promesa formal..., el juramento de verificarlo.~ ~ 976 I, 6| obedecido de ti. Acabas de formar unos lazos que no es lícito 977 III, 9| el castillo?, ¿porqué te formas tú mismo esa fantasma, que 978 II, 4| corazón: ...si porque quiero fortificar vuestros sentimientos de 979 III, 7| sálvame..., ¿no la oyes?... «¡Frati...!»~ ~ ALFREDO.- ¡Calla, 980 III, 5| voz..., «¡incestuosa!... ¡fratricida!...» ~ ~ 981 V, 9| ALFREDO, BERTA. (Truenos frecuentes hasta la conclusión).~ ~ 982 II, 4| pasión humana; es un amor frenético, infernal: es una llama 983 III, 1| partes, sus espresiones tan fríamente malvadas, que hielan la 984 IV, 1| todas las cosas divinas, frío predicador de un ateísmo 985 IV, 4| necesario..., bajo de estos frondosos árboles... (Se sienta).~ ~ 986 IV, 3| querido maestro?, ¿voy sacando fruto de tus lecciones?, ¿voy 987 I, 2| venganza~ ~ ~ ~ ~su espada de fuego sabrá conseguir!»~ ~ ~ ALFREDO.- ¡ 988 I, 1| una roca, un árbol, una fuente, que no esté unida para 989 III, 7| nunca se ha clavado tan fuertemente en mis entrañas... ¿No volverá 990 I, 8| apoderaron de ella. Nosotros fuimos cautivados y cargados de 991 V, 9| temblad el rayo que se fulmina ya sobre nosotros!... Arrojaos 992 III, 9| Ilusión, locura, el fundar proyectos en el porvenir!... 993 IV, 3| nuestro, cuando la amistad se fundó sobre simpatías virtuosas..., 994 III, 7| abandonas, y que es tan funesta para ambos... ¡Yo no 995 V, 9| arrostraba por ti hasta las furias del infierno..., hasta una 996 IV, 6| disparar..., y el pecho me late furiosamente... (Se sienta). Sólo tú, 997 II, 4| ALFREDO. (Levantándose furioso).- ¡Rujero!~ ~ RUJERO.- 998 II, 4| pecho: ...tú ignoras los furores de la pasión que me consume... 999 V, 1| siempre desconfiando de lo futuro, porque ni siquiera conoces 1000 III, 1| desvanecido... El que hace gala del crimen, ya no es accesible


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