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| Guy de Maupassant Aparición IntraText - Concordancias (Hapax Legomena) |
Párrafo
501 2| que no distinguí nada al principio. Me detuve sobrecogido por 502 2| aquellos largos cabellos que me produjeron en la piel una atroz sensación 503 3| necesitaba reflexionar profundamente en la conversación que con 504 2| tercero, cuando un penoso y profundo suspiro lanzado sobre mi 505 2| hablaremos de este asunto.~ Prometí hacerle aquel ligero favor. 506 2| contenta... dichosa.~ De pronto me dijo: -¡Gracias!-me arrancó 507 2| responder, pero me fue imposible pronunciar una palabra. Un ruido vago 508 2| almuerzo mi amigo apenas pronuncio veinte palabras. Me rogó 509 1| de la calle de Grenelle, propiedad de uno de los amigos allí 510 1| loco y os daré de ello la prueba. Imaginad vosotros lo que 511 2| sin embargo...~ No pudiendo contenerme más tiempo le 512 2| insignificante emoción, que, por pudor a mí mismo, no quise volver 513 2| estremecimiento. Era tan tonto, tan pueril sentir la insignificante 514 2| aparición continuó:~ -¿Qu.iere usted? ¡Puede curarme, 515 3| Quedé solo, y, durante algunos 516 1| Imaginad vosotros lo que queráis.~ He aquí los hechos:~ 517 1| de la niñez al que había querido mucho. Hacía cinco años 518 | quién 519 2| usted las órdenes de su amo: quiero entrar en la casa.~ El 520 3| suponer todo lo pasado una quimera, una ilusión de mis sentidos, 521 2| hablado, me hubiese muerto quizá. Pero habló: habló con una 522 2| mi caballo al paso. Las ramas de los árboles me acariciaban 523 3| Al siguiente día, apenas rayando el sol, fui a su casa resuelto 524 2| dueño de mí y recobré la razón. No. Estaba aturdido, enloquecido, 525 2| saberlo puesto que en la carta recibe usted las órdenes de su 526 2| qué hice aquello? ¿Por qué recibí, estremecido, aquel peine 527 3| de las cuales entregó un recibo al soldado, al que preguntó 528 3| pesadilla. Poco a poco fui recobrando el sentido; corrí a la ventana 529 2| que me hice dueño de mí y recobré la razón. No. Estaba aturdido, 530 2| Era bien sencillo. Debería recoger dos paquetes de cartas, 531 2| vestíbulo, subí la escalera y reconocí la puerta indicada por mi 532 1| que creí reconocer, sin recordar con precisión quién era. 533 2| y me estremezco sólo al recordarla!~ La peiné, yo no sé 534 2| que estuve a punto de caer redondo al suelo. ¡Oh! nadie puede 535 1| nuestra existencia.~ Voy a referiros la aventura tal como ocurrió, 536 3| Se practicó un minucioso registro en la quinta abandonada. 537 1| En medio del silencio que reinaba, dijo con voz algo temblorosa.~ - 538 2| entregué mi carta; la leyó,, la releyó, la volvió a leer, me miró 539 2| perfectamente a la oscuridad, renuncié a la esperanza de ver más 540 2| pasión desenfrenada murió repentinamente de una enfermedad del corazón, 541 2| mirándome.~ -¿Quiere usted ?-repitió.~ Yo dije: -¡Sí!-con 542 2| negros pendían por encima del respaldo del sillón y tocaban al 543 1| años de edad, de aspecto respetable y simpático. En medio del 544 2| un gran favor!~ Quise responder, pero me fue imposible pronunciar 545 2| instantes más que en todo el resto de mi vida, con la irresistible 546 3| rayando el sol, fui a su casa resuelto a contarle todo lo sucedido. 547 3| investigación judicial no dio resultado alguno y nadie se volvió 548 2| aquella cabellera de hielo. La retorcí, la anudé, la trencé como 549 1| cierto, verdadero, no he retrocedido jamás, amigos míos.~ 550 1| de uno de los amigos allí reunidos. Cada cual de nosotros había 551 3| sospechoso.~ Ningún indicio reveló que allí hubiera estado 552 2| preocupado, como si se estuviera riñendo en su alma un misterioso 553 2| las alondras y el ruido rítmico de mi sable sobre la bota.~ 554 2| pronuncio veinte palabras. Me rogó que le dispensara: el pensamiento 555 2| solitario y desesperado; roído por el dolor, y tan mísero 556 2| hacerla ceder.~ Traté de romperla con el sable, sin conseguirlo. 557 3| sentido; corrí a la ventana y rompí la persiana con mi furioso 558 2| mejor dicho, sentir un rozamiento detrás de mi. No le di importancia 559 1| de terror constante. Los ruidos inesperados me hacen estremecer. 560 2| en desorden, una cama sin sábana, pero conservando los colchones 561 2| bruscamente:~ -Ya debe usted saberlo puesto que en la carta recibe 562 3| Según me dijeron había salido la víspera y no habla vuelto. 563 2| pareció estupefacto al verme. Salté a tierra y le entregué mi 564 2| mi hombro me hizo dar un salto a dos metros de distancia. 565 2| iere usted? ¡Puede curarme, salvarme ¡Sufro horriblemente! ¡ 566 1| fondo donde se ocultan los secretos tristes y vergonzosos, todas 567 3| solo, y, durante algunos segundos, experimenté esa turbación, 568 3| había visto. Esperé una semana. No apareció. Entonces me 569 2| pensaba en nada. Tenía miedo, sencillamente.~ Ella dijo:~ -¡Oh, 570 2| tenía que hacer. Era bien sencillo. Debería recoger dos paquetes 571 2| que busco.~ -Pero.., señor.., sin embargo...~ No 572 2| del sillón donde yo estaba sentado un segundo antes.~ 573 2| dirigí a la mesa.~ Me senté y abrí el cajón indicado. 574 3| llamé a mi ordenanza. Me sentía demasiado turbado y emocionado 575 3| quimera, una ilusión de mis sentidos, cuando me aproximé a la 576 2| sufro mucho, mucho!~ Y se sentó suavemente en mi sillón, 577 2| A la una de la tarde me separé de él para ir a cumplir 578 2| mío mostrar un continente sereno. Afectaba tranquilidad por 579 2| como si hubiese manejado serpientes?~ No lo sé...~ ¡Esa 580 2| rogarte que me hagas un gran servicio, que es el de ir a la quinta 581 | siempre 582 1| parecía haber envejecido medio siglo. Tenía el pelo completamente 583 2| colocarse encima.~ Dos o tres sillas estaban caídas en el suelo; 584 1| de aspecto respetable y simpático. En medio del silencio que 585 2| sentir sobre la piel un singular, ligero y desagradable estremecimiento. 586 | sino 587 2| un hombre por una puerta situada a un lado de la casa y pareció 588 2| su dominio se encontraba situado a cinco leguas de Rouen, 589 2| al principio. Me detuve sobrecogido por ese olor particular 590 2| Después de un año de dicha sobrehumana y de pasión desenfrenada 591 3| cerebro que hacen creer en lo sobrenatural.~ Iba ya a suponer todo 592 2| angustia de los espantos sobrenaturales. Si aquella mujer no hubiera 593 2| esfuerzos por descifrar los sobrescritos, cuando me pareció oír, 594 2| hotel en Rouen. Allí vivía solitario y desesperado; roído por 595 1| objetos que distingo mal, las sombras de la noche me hacen sentir 596 2| cerrado. De tal modo me sorprendió y me irritó aquel detalle, 597 1| los años. Comprendió mi sorpresa y me contó su vida. Una 598 3| abandonada. No se descubrió nada sospechoso.~ Ningún indicio reveló 599 2| mucho, mucho!~ Y se sentó suavemente en mi sillón, siempre mirándome.~ -¿ 600 2| encargar de ese cuidado a un subalterno o a otra persona cualquiera, 601 3| resuelto a contarle todo lo sucedido. No le encontré. Según me 602 2| daño me hacen!~Sus cabellos sueltos, muy largos, muy negros 603 1| que no pasa un mes sin que sueñe con ella. Desde aquel día 604 2| Puesto que he tenido la suerte de encontrarte, me dijo, 605 2| triste que sólo pensaba en el suicidio.~ Puesto que he tenido 606 3| sobrenatural.~ Iba ya a suponer todo lo pasado una quimera, 607 2| que iba a demostrar una susceptibilidad de mal gusto. Mi amigo, 608 2| crin de un caballo... Ella suspiraba, movía la cabeza, parecía 609 2| cuando un penoso y profundo suspiro lanzado sobre mi hombro 610 | también 611 | tanto 612 2| aire habría movido alguna tela o alguna cortina. Pero al 613 1| reinaba, dijo con voz algo temblorosa.~ -Yo también sé una 614 3| arrojando a la calle con mis temblorosos dedos.~Después llamé a mi 615 3| conversación que con él tendría.~ Le envié, pues, sus 616 1| inconfesables debilidades que tenemos en nuestra existencia.~ 617 2| había descubierto ya el tercero, cuando un penoso y profundo 618 1| y me contó su vida. Una terrible desgracia la había destrozado.~ 619 1| en el alma una especie de terror constante. Los ruidos inesperados 620 2| esos espantosos y estúpidos terrores. El alma se hunde, no se 621 1| explicarla. Seguramente tiene explicación a menos que 622 2| estupefacto al verme. Salté a tierra y le entregué mi carta; 623 2| del respaldo del sillón y tocaban al suelo.~ ¿Por qué hice 624 | todas 625 1| Tour-Samonél que no había hablado todavía, se levantó y fue a apoyarse 626 | todos 627 3| causa del sol que había tomado en el camino, pareció inquietarse.~ 628 2| estremecido, aquel peine y por qué tomé en mis manos aquellos largos 629 2| estremecimiento. Era tan tonto, tan pueril sentir la insignificante 630 1| verdadera.~ El marqués de Tour-Samonél que no había hablado todavía, 631 2| mi amigo.~ La abrí sin trabajo y entré.~ La habitación 632 2| continente sereno. Afectaba tranquilidad por mí y por ella, sin duda; 633 2| donde yacía su felicidad, le trastornaba, según me dijo. Me pareció, 634 1| historia que vais a oír ha trastornado, de tal modo mi espíritu, 635 2| favor. Después de todo no se trataba para mi sino de un paseo 636 1| aventura tal como ocurrió, sin tratar de explicarla. Seguramente 637 2| logré hacerla ceder.~ Traté de romperla con el sable, 638 2| marchaba al trote largo a través de los prados, escuchando 639 2| La retorcí, la anudé, la trencé como se trenza la crin de 640 2| anudé, la trencé como se trenza la crin de un caballo... 641 2| el dolor, y tan mísero y triste que sólo pensaba en el suicidio.~ 642 1| se ocultan los secretos tristes y vergonzosos, todas las 643 2| espléndido y marchaba al trote largo a través de los prados, 644 2| por qué, de una felicidad tumultuosa y como impalpable de una 645 3| ordenanza. Me sentía demasiado turbado y emocionado para ir el 646 | unos 647 2| papeles de los que tengo urgente necesidad. No puedo encargar 648 2| pronunciar una palabra. Un ruido vago salió de mi garganta.~ 649 1| míos.~ Esta historia que vais a oír ha trastornado, de 650 1| le está permitido no ser valiente ante los peligros imaginarios. 651 1| misteriosa, que jamás he tenido valor para contarla. La he guardado 652 2| acariciaban la cara; y a veces cogía con los dientes una 653 2| sobre una de las cuales se veía la huella profunda de un 654 3| galope.~ No detuve la velocidad de mi marcha hasta llegar 655 2| entrada de la quinta.~ Pero ven a almorzar conmigo mañana 656 2| mismo del entierro y había venido a habitar su hotel en Rouen. 657 1| historia que afirmaba ser verdadera.~ El marqués de Tour-Samonél 658 1| ocultan los secretos tristes y vergonzosos, todas las inconfesables 659 2| y pareció estupefacto al verme. Salté a tierra y le entregué 660 2| franqueé después un gran vestíbulo, subí la escalera y reconocí 661 2| cobarde.~ Una mujer alta, vestida de blanco, me miraba de 662 2| dulce y dolorosa que hacía vibrar los nervios. No osaré decir 663 2| dispensara: el pensamiento de la visita que yo iba a hacer en aquella 664 3| dijeron había salido la víspera y no habla vuelto. Volví 665 2| lo hice comprender algo vivamente. Mi amigo balbuceó:~ - 666 2| su hotel en Rouen. Allí vivía solitario y desesperado; 667 2| una de esas alegrías de vivir que le llenan a uno, sin 668 3| víspera y no habla vuelto. Volví por la tarde. Nadie le había 669 | vosotros 670 2| aquella habitación, donde yacía su felicidad, le trastornaba,