Anterior - Siguiente
Pulse aquí para desactivar los vínculos a las concordancias
| Escena V
|
ENRIQUE, MATILDE.
|
|
ENRIQUE.
|
Habla,
no tiembles
|
|
|
¿Por ventura en
poder de un enemigo,
|
|
|
De un señor irritado, estás ahora?
|
|
MATILDE.
|
¿Qué sé yo?
Contemplad en mis gemidos,
|
|
|
Y contemplad mi suerte: aprisionada,
|
|
|
Arrancada al halago de los míos,
|
|
|
Aquí suspiro en
vano, y aún ignoro
|
|
|
De tal suceso el infeliz motivo.
|
|
|
Si es castigo tal vez, sepa yo al
menos
|
|
|
Cuál vuestra ofensa y mi delito ha sido;
|
|
|
Y si es favor,
vuestras bondades busquen
|
|
|
Otro objeto, señor.
|
|
ENRIQUE.
|
No
le hay mas digno
|
|
|
En la tierra. Pues qué, ¿tú sola ignoras
|
|
|
Que en la humildad
de tu anterior destino
|
|
|
El valor y
beldad que te dio el cielo
|
|
|
Se hallan indignamente
oscurecidos?
|
|
|
Eleva tu ambición: el más excelso
|
|
|
Señor de
Portugal, que aún al Rey mismo
|
|
|
Quizá se iguala, tu hermosura adora,
|
|
|
Y rinde a tus
encantos su albedrío.
|
|
|
Tus labios
hablarán, y mil esclavos
|
|
|
Adorarán tu
gusto y tus caprichos.
|
|
|
Tu estancia
harán los mármoles y el oro,
|
|
|
La pompa del oriente tu atavío.
|
|
MATILDE.
|
No, señor, no; los mármoles que adornan
|
|
|
El oro con que brilla este recinto
|
|
|
Se niegan al contento y al
sosiego,
|
|
|
Que de aquí
para siempre ausentes miro.
|
|
|
¡Ay!
¡cuánto valen más las frescas flores,
|
|
|
Sencillo adorno del albergue mío,
|
|
|
Flores que mi Leonardo me llevaba
|
|
|
En tiempos más
alegres y tranquilos!
|
|
ENRIQUE.
|
Calla, cruel. (Ap.
¡Con que a sufrir de nuevo
|
|
|
De los amargos
celos el cuchillo
|
|
|
Condenado he de verme!) Ese Leonardo
|
|
|
¿Quién es?
|
|
MATILDE.
|
¿En
qué, señor, os ha ofendido,
|
|
|
Para que sólo
de escuchar su nombre
|
|
|
Tan de repente
os irritéis conmigo?
|
|
ENRIQUE.
|
¿Quién es?
|
|
MATILDE.
|
Nacido
como yo de un padre
|
|
|
Al campo consagrado y su cultivo,
|
|
|
Leonardo es un soldado valeroso
|
|
|
Que del conde de Oren siempre fue amigo;
|
|
|
Él le llevó a la guerra, y con él vive
|
|
|
En el fuerte cercano a este castillo.
|
|
ENRIQUE.
|
¿Y le amas?
|
|
MATILDE.
|
¿Si
le amo? Preguntadlo
|
|
|
A aqueste corazón, en donde al vivo
|
|
|
Está en rasgos
de fuego retratado;
|
|
|
Preguntadlo a los montes convecinos,
|
|
|
Que de nuestros
dulcísimos amores
|
|
|
Ya tantas veces cómplices han sido.
|
|
ENRIQUE.
|
¿Y así te
atreves a decirlo?
|
|
MATILDE.
|
¿Acaso
|
|
|
Es, señor, el
amar algún delito,
|
|
|
Para ocultarlo?
|
|
ENRIQUE. (Ap.)
|
¡Con
que yo soy sólo,
|
|
|
Yo sólo el que, abrasado, consumido
|
|
|
En fuego criminal, nunca a mis labios
|
|
|
Puedo pasar los sentimientos míos!
|
|
|
Mas pues
padezco yo, padezcan todos
|
|
|
Olvidar a Leonardo es ya preciso;
|
|
|
Matilde, yo lo mando.
|
|
MATILDE.
|
Es imposible;
|
|
|
Que el amor no se manda ni el olvido.
|
|
ENRIQUE.
|
La fortuna a su trono te convida,
|
|
|
Y ese amor te
envilece.
|
|
MATILDE.
|
¡Ah!
Que es tan rico
|
|
|
De bello honor
y de virtud Leonardo,
|
|
|
Que en vez de avergonzarme
en su cariño
|
|
|
Mil veces más y mil le idolatrara
|
|
|
Si fuese dable acrecentar el mío.
|
|
|
¡Faltarle yo! Jamás: el alto cielo
|
|
|
De las tiernas
palabras fue testigo
|
|
|
Con que juré
ser suya; y sabe el cielo
|
|
|
Cómo mi corazón ansia cumplirlo.
|
|
ENRIQUE.
|
¡Oh mujer temeraria! No prosigas.
|
|
MATILDE.
|
Excusadme, señor; yo me retiro.
|
|
|
Permitidme...
|
|
ENRIQUE.
|
Detente...
Yo te amo;
|
|
|
¿Lo sabes?
|
|
MATILDE.
|
¿Vos,
señor?
|
|
ENRIQUE.
|
El pecho
mío
|
|
|
Es un volcán furioso que va a ahogarme
|
|
|
Si templarle en tus brazos no consigo:
|
|
|
No pretendas huir, es imposible.
|
|
|
Escúchame: mi mano, el poderío
|
|
|
Con que me ves lucir, todo es ya tuyo,
|
|
|
No lo desdeñes: si ultrajar me miro
|
|
|
Con tal desprecio, la violencia entonces...
|
|
MATILDE.
|
¡La violencia! Ese oprobio es tan indigno
|
|
|
De vos.
|
|
ENRIQUE.
|
Piénsalo bien; piensa, Matilde,
|
|
|
Que estás en mi
poder.
|
|
MATILDE.
|
Sí, y eso mismo
|
|
|
Es lo que al cabo a defenderme basta.
|
|
|
Vos sois noble,
señor; vos de mi asilo
|
|
|
A este opulento alcázar me trajisteis;
|
|
|
Y si en él un perverso, un foragido
|
|
|
Amagase mi honor, ¿quién me escudara,
|
|
|
Sino vos sólo,
en tan fatal conflicto?
|
|
|
Dadme pues contra vos seguro amparo.
|
|
|
Yo arrodillada a vuestros pies le pido,
|
|
|
Y en mi llanto bañándolos, imploro
|
|
|
La piedad que se debe al desvalido.
|
|
|
Respetad mi inocencia, y no en un punto
|
|
|
A los ojos del
mundo y a los míos,
|
|
|
Y a los
vuestros también, objeto sea
|
|
|
De ignominia y baldón.
|
|
ENRIQUE.
|
(Ap. A su atractivo
|
|
|
Mi furor se desarma.) Oye, Matilde
|
|
|
La ansiosa
agitación en que te miro
|
|
|
Disculpe tu osadía;
mas es fuerza
|
|
|
Sacudir de su pecho aquese indigno
|
|
|
Amor, que de ti
misma y de tu amante
|
|
|
Va a ser la perdición si preferido
|
|
|
Es por más tiempo a las finezas mías.
|
|
|
Yo, que soy tu señor, a ti me rindo,
|
|
|
Y a tu belleza y
gracias inocentes
|
|
|
Mi nobleza y mi gloria sacrifico.
|
|
|
Decídete en el
término de un día,
|
|
|
Y sepa yo por fin si mi destino
|
|
|
Ha de ser siempre el de encontrar ingratos
|
|
|
Y usar de la
violencia y del castigo.
|
|
|
Anterior - Siguiente
Índice | Palabras: Alfabética - Frecuencia - Inverso - Longitud - Estadísticas | Ayuda | Biblioteca IntraText
Best viewed with any browser at 800x600 or 768x1024 on Tablet PC
IntraText® (V89) - Some rights reserved by EuloTech SRL - 1996-2007. Content in this page is licensed under a Creative Commons License