| Índice | Palabras: Alfabética - Frecuencia - Inverso - Longitud - Estadísticas | Ayuda | Biblioteca IntraText |
| Manuel José Quintana El duque de Viseo IntraText CT - Texto |
Acto primero
Escena I
|
MATILDE estará sentada en ademán afligido; ATAIDE en pie algo separado de ella, observándola. |
|
|
ATAIDE. |
¿Siempre llorando? La mortal tristeza, |
|
|
El amargo cuidado que en vos miro |
|
|
Desde que a esta mansión os condujeron, |
|
|
¿No darán al consuelo algún camino? |
|
|
¿Ni este respeto universal que os sigue, |
|
|
Ni el obsequio del Duque y los cariños, |
|
|
Ni las galas, la pompa y las riquezas |
|
|
Que halagan vuestros ojos de contino, |
|
|
Os pueden distraer? |
|
MATILDE. |
¿Pensáis, Ataide, |
|
|
Que puede acaso al sentimiento mío |
|
|
Esconderse esta triste servidumbre |
|
|
Entre un vano oropel que yo no admiro? |
|
|
Ocho veces el sol ha iluminado |
|
|
Las formidables torres del castillo, |
|
|
Desde que en él, sin el amor de un padre |
|
|
Y sin mi libertad, llorando vivo. |
|
|
¿Qué intenta el Duque? ¡Oh Dios! |
|
ATAIDE. |
Más bien señora |
|
|
Que súbdita aquí os veis: sus beneficios... |
|
MATILDE. |
El bien que hace la fuerza es una injuria: |
|
|
Cargáronme de joyas y atavíos, |
|
|
Y me privaron de la paz dichosa |
|
|
Que yo gozaba en mi inocente asilo. |
|
|
¿Qué sirvió resistir? El Duque airado |
|
|
Dijo: «Yo así lo mando;» y fue preciso |
|
|
Humillarse y ceder. Yo conducida |
|
|
Por esos negros fui, dignos ministros |
|
|
De tal violencia, en tanto que a mi padre |
|
|
Hablaba el Duque... Ataide, si el gemido |
|
|
De una mísera víctima os conduele, |
|
|
¿Qué es, decid, de su suerte? ¿En este sitio |
|
|
Quién la entrada le niega? ¿Quién estorba |
|
|
Que yo vierta en su seno mis suspiros? |
|
ATAIDE. |
En salvo está, aunque ausente: consolaos, |
|
|
Y por él no temáis. |
|
MATILDE. |
No siempre han sido |
|
|
Tan injustos los dueños de Viseo; |
|
|
Y si el noble Eduardo fuera vivo, |
|
|
No aquí se viera la infeliz Matilde |
|
|
Su afán al cielo denunciando a gritos. |
|
|
Aquel sí que era grande y virtuoso. |
|
|
¡Cuántas veces mi padre su benigno |
|
|
Carácter me pintaba y sus virtudes, |
|
|
Dignas de mejor suerte! Yo en oírlo |
|
|
Lloraba de placer. ¡Cuántas decía |
|
|
Que en su fiel corazón cual tiernos hijos |
|
|
Amaba a sus vasallos! Él es muerto, |
|
|
El fiero Enrique manda; ¡y yo he nacido |
|
|
En tiempo tan fatal! |
|
ATAIDE. |
Bella Matilde, |
|
|
Esos nobles afectos son bien dignos |
|
|
De la augusta memoria de Eduardo. |
|
|
Cuando sepáis... Enrique al conduciros |
|
|
A este palacio os rinde el homenaje |
|
|
Que mandan la virtud y el atractivo, |
|
|
Siempre afable con vos, siempre halagüeño... |
|
MATILDE. |
¿Puedo yo comprender lo que es conmigo? |
|
|
Tímido a veces, vergonzoso y triste, |
|
|
Clavando en mí sus ojos doloridos, |
|
|
Tiembla y suspira, y por hablar anhela, |
|
|
Y la palabra entre sus labios fríos |
|
|
Helada espira; a veces obsequioso, |
|
|
Con rostro alegre y ademán festivo |
|
|
Elogios prodigándome y halagos, |
|
|
Quiere que mi dolor dé yo al olvido. |
|
|
Otras, en fin, cuando a saber mi suerte |
|
|
Me presento a su vista de improviso, |
|
|
Se estremece aterrado, y me despide, |
|
|
De un horror tan funesto poseído, |
|
|
Que se extiende hasta mí, y huyo al instante |
|
|
Sin poderme valer. |
|
ATAIDE. |
Yo no me admiro |
|
|
Que aún no entendáis la desigual porfía |
|
|
Que esconde en su interior. Mas si de un vivo, |
|
|
Si de un vehemente amor... |
|
MATILDE.. |
Esto faltaba |
|
|
Que a herir mi corazón y mis oídos |
|
|
Viniesen esas voces de ignominia, |
|
|
Y viniesen de vos. ¡Ah! yo os he visto |
|
|
Tal vez a mi desgracia y a mis penas |
|
|
Mostrar semblante tierno y compasivo; |
|
|
Pero erré, ya lo advierto; y la inclemencia |
|
|
De mi cruel estrella me ha traído |
|
|
A morar entre fieras, donde nunca |
|
|
La piedad y el honor hallan abrigo. (Vase.) |
|
| |