Índice | Palabras: Alfabética - Frecuencia - Inverso - Longitud - Estadísticas | Ayuda | Biblioteca IntraText
Manuel José Quintana
Pelayo

IntraText CT - Texto

Anterior - Siguiente

Pulse aquí para desactivar los vínculos a las concordancias

Escena IV

MUNUZA, sin alfanje; ISMAEL, MOROS. - DICHOS.

MUNUZA.

  Moros cobardes,

 

No así me aconsejéis: tras de la mengua

 

De ser vencido, la venganza sola

 

Es el placer que el cielo me reserva.

 

¡Oh confusión! ¿Quién de las manos mías

 

Ha arrancado el alfanje? ¿En dónde quedan

 

Audalla y sus valientes? ¿Por ventura

 

Todos han muerto en la fatal pelea,

 

O todos ya, mirándome caído,

 

De seguir a Munuza se avergüenzan?

HORMESINDA.

Tu esposa no: por medio a los contrarios,

 

Sin aterrarse de sus armas fieras,

 

Ella te salvará; su tierno pecho

 

Será el escudo en que los golpes hieran

 

Ellos se acordarán de tus piedades...

MUNUZA.

¿Quién te trae ante mí? ¿Por qué renuevas

 

En mi mente hostigada la memoria

 

De mi descuido y criminal flaqueza?

 

Ella es ahora mi mayor verdugo;

 

Por ti perdonó un tiempo mi clemencia

 

A esta ciudad rebelde que al instante

 

Debió ser igualada con la tierra.

 

Por ti dejé vivir sus moradores;

 

Por ti, en fin, sin arbitrio, sin defensa

 

En la horrenda traición que me asesina

 

Me miro fenecer.

HORMESINDA.

          ¡Cómo te ciega

 

Tu imprudente furor! No desconozcas

 

La postrera esperanza que te queda

 

Yo soy tu asilo.

MUNUZA.

      ¿Tú? Cuando mi imperio,

 

Cuando mis muertos árabes me vuelvas;

 

Cuando mi gloria... di por tantos bienes

 

Como tu desastrado amor me lleva,

 

Ya ¿qué te resta por hacer?

HORMESINDA.

    Salvarte:

 

Queda en esta mansión de tu grandeza;

 

Yo saldré, yo a las plantas de Pelayo

 

Me arrojaré, le rogaré, y es fuerza

 

Que respete tu vida, o que contigo

 

Perecer a Hormesinda se conceda.

MUNUZA.

¡De Pelayo! ¿Qué dices? Al instante

 

Arrástrale, Ismael, a mi presencia.

 

Quiero partirle el corazón yo mismo,

(Saca un puñal.)

 

Quiero lanzar al pueblo su cabeza;

 

Decirle: «Ahí le tenéis;» y complacerme

 

Cuando se cubran de terror al verla.

HORMESINDA.

No le busquéis.

MUNUZA.

      Corred.

HORMESINDA.

  Él está libre;

 

No le busquéis. ¡Oh Dios! quizá se acerca

 

Ya vencedor aquí: cede a su suerte.

MUNUZA.

Mas ¿quién fue el temerario que las puertas

 

Abrió de su prisión?

HORMESINDA.

    No lo preguntes.

MUNUZA.

¡Ah infeliz! ¿fuiste tú? Muere, perversa,

(La hiere.)

 

Y que mi mano en el abismo te hunda,

 

Donde tu aleve ingratitud me lleva.

HORMESINDA.

(Cayendo en los brazos de ALVIDA.)¡Ay de mí!

MUNUZA.

Me vengué; corred conmigo

 

A encontrarle, a acabar...

(Óyese ruido de los cristianos que llegan.)

ISMAEL.

Pelayo llega;

 

Los cristianos le siguen vencedores:

 

¿Qué resolvéis, señor? La resistencia

 

Es aquí por demás.




Anterior - Siguiente

Índice | Palabras: Alfabética - Frecuencia - Inverso - Longitud - Estadísticas | Ayuda | Biblioteca IntraText

Best viewed with any browser at 800x600 or 768x1024 on Tablet PC
IntraText® (V89) - Some rights reserved by EuloTech SRL - 1996-2007. Content in this page is licensed under a Creative Commons License