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| Manuel José Quintana Pelayo IntraText CT - Texto |
PELAYO, VEREMUNDO. - MUNUZA.
MUNUZA.
¿Qué os guía,
Decid, a mi presencia?
VEREMUNDO.
Una ventura
Para la gente mora, una desdicha
Para el pueblo español: murió Pelayo.
Testigo de su muerte la confirma
Este guerrero, y a Hormesinda trae
La fúnebre y amarga despedida
De su hermano infeliz.
MUNUZA.
(Ap. Quizá esta nueva
Los temores disipe que la hostigan.)
Con que ¿murió Pelayo? ¿Veis, cristianos,
En la fortuna nuestra ley escrita?
El cielo la consagra con victorias,
Y os abandona. ¡En qué os paráis? Seguidla.
PELAYO.
Grande pues fue mi engaño cuando, oyendo
Lo que la fama en tu loor publica,
A pesar de tu secta y de tu sangre,
Virtudes de un valiente en ti creía.
La muerte de un contrario generoso
Solamente el que es vil la solemniza.
MUNUZA.
¿Y quién eres tú, di, que tan osado?
PELAYO.
Sabe, moro, que alienta todavía
Pelayo en mí...
VEREMUNDO.
(Interrumpiéndole.) Señor, disculpa sea
De tal temeridad su aflicción misma.
En Pelayo su gloria y su esperanza
Los españoles míseros ponían.
Ya pereció: las lágrimas que damos
Al esquivo rigor de su desdicha
No te ofendan, Munuza.
MUNUZA.
Yo a Pelayo
Ni amé ni aborrecí; mas su porfía,
Su temeraria obstinación pudiera
Sernos fatal; así, cuando nos libra
Alá de su furor, gracias le rindo
De que siempre propicio nos asista.
Cristianos, sois perdidos.
PELAYO.
No te fíes
En tu prosperidad. Dios pudo un día,
Separar su favor de aqueste pueblo
Y abandonarle a su terrible ira.
De los godos contempla el poderío.
La suerte en un momento le derriba;
La suerte puede hacer que en un momento
Caiga también vuestra soberbia altiva.
¿Quién sabe si, aplacado con nosotros
Ya el cielo, un brazo vengador anima
Que ataje vuestra próspera bonanza?
MUNUZA.
¿Será el tuyo tal vez?... Mas Hormesinda
Va a parecer delante de vosotros:
Tú, imprudente, refrena esa osadía;
Usa un lenguaje y ademán conformes
A tu fortuna humilde y abatida,
Y no al león irrites que te escucha
Y por desprecio tu arrogancia olvida. (Vase.)