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Álvar Núñez Cabeza de Vaca
Naufragios

IntraText - Concordancias

(Hapax Legomena)
12-conva | conve-halco | halda-pesca | pescu-tripa | tuert-zurro

     Capítulo
1 II | llegamos a la tierra martes 12 días del mes de abril, y 2 I | días del mes de junio de 1527 partió del puerto de San 3 XXXVII | señor San Laurencio, año de 1537 años. Y porque es así la 4 I | allí, donde estuve hasta 20 días del mes de febrero.~ ~ 5 XXXVII | llegamos al puerto de Lisbona a 9 de agosto, víspera del señor 6 XXV | que tienen de pelear es abajados por el suelo, y mientras 7 XXXVII | vota Deus. Ora sus pos vos abedes escapado, seguime e non 8 XXXI | tienen muy bien tratadas; son abiertas por delante y cerradas con 9 XXXII | seiscientos corazones de venados, abiertos, de que ellos tienen siempre 10 XXII | me mandaban raer cueros y ablandarlos. Y la mayor prosperidad 11 I | anduviésemos siete u ocho hombres abrazados unos con otros para podernos 12 XVIII | les duran exprímenlas y ábrenlas y pónenlas a secar, y después 13 XXIX | un cuchillo que tenía le abrí el pecho hasta aquel lugar, 14 XXXI | salía, con muy gran grita abrían las manos juntas al cielo, 15 I | edificadas, bajas y en lugares abrigados, por temor de las grandes 16 I | hallamos mucha bonanza y abrigo. Salieron a nosotros muchas 17 XX | otras, harto grandes eran abrirnos caminos por tierra tan despoblada, 18 XXXV | respondieron que sus padres y abuelos se lo habían dicho, que 19 XXXIV | Indias hay, y más fértil y abundosa de mantenimientos, y siembran 20 XXII | en montes, que cuando la acabábamos de sacar nos corría por 21 XX | ya tarde y las tunas se acababan, con los frutos que quedarían 22 XV | estar media hora llorando, y acabado esto, aquel que es visitado 23 XVII | muerto, y así se fueron acabando; y los que morían, los otros 24 I | habían dicho, que allí se acabarían los grandes trabajos que 25 XVIII | eran allí vecinos. Y como acabo de decir, él y el asturiano 26 I | al cabo, y el agua se nos acabó, porque las botas que hicimos 27 XIV | tratamiento les hacen; y cuando acaece que a alguno se le muere 28 XXXVIII| gobernador muchas cosas que le acaecieron en el viaje, antes que le 29 XXVIII | que nos llevasen con mucho acatamiento, y tuviesen cuidado de no 30 XXXII | comenzáronnos a temer y acatar como los pasados y aun algo 31 I | la causa por que huía de aceptarlo; a lo cual respondí que 32 I | entonces que el sueño. Y acerca del alba parecióme que oía 33 XXXIII | atónitos, que ni me hablaban ni acertaban a preguntarme nada. Yo les 34 I | socorrerlos, y los indios le acertaron con una flecha por el canto 35 I | o tres cristianos; y por acogérsenos al monte no les pudimos 36 XXXV | mucho sentimiento de la mala acogida y tratamiento que en Alcaraz 37 I | como salimos, huyeron, y acogiéronse a las lagunas, que tenían 38 I | parte vinieron a nosotros y acometiéronnos de la misma arte que los 39 I | caballo que se apeasen y les acometiesen a pie. El contador se apeó 40 I | entrase en el pueblo, y así lo acometimos el veedor y yo; y entrados, 41 XXXV | vieron la gente que nos acompañaba, y supieron de ellos la 42 XXVIII | y robados de los que nos acompañaban, y como nos vieron solos, 43 XXXI | santiguásemos y tocásemos. Acompañábannos siempre hasta dejarnos entregados 44 XXIX | grande. Los que nos habían acompañado saquearon las casas; mas, 45 XXXV | ni de los que nos solían acompañar y entender en estas cosas. 46 XXXVI | veinte de caballo, que nos acompañaron hasta cuarenta leguas; y 47 I | tomar la tierra, y esto le aconsejaba un capitán que consigo llevaba, 48 I | parecer y lo que los otros le aconsejaban. Yo, vista su determinación, 49 XXIV | pocas fuerzas. Y si acaso acontece caer enfermos algunos, déjanlos 50 XVIII | a cada uno de los demás acontecieron. Y dijo más: que si los 51 XXII | ellos me querían bien y se acordaban que les había curado en 52 I | servicio de Vuestra Majestad, acordaron de quedar, y que lo que 53 XXII | estima. Rogáronnos que nos acordásemos de ellos y rogásemos a Dios 54 XXXVII | se perdió. Y visto esto, acordé de dejar pasar el invierno, 55 XXXII | mensajeros por la tierra como lo acostumbrábamos hacer, para que llamasen 56 XXXIV | nosotros hasta dejarnos, como acostumbraban, con otros indios; porque 57 XXIV | llevan a cuestas. Todos éstos acostumbran dejar sus mujeres cuando 58 XXVI | detrás de éstos, otros, acubadaos, y de éstos hay muchos por 59 I | fuera buscando de comer, y acude gente, la madre no huye 60 XVII | tienen todos los años, porque acuden uno, y otro no; son del 61 I | muchas cosas; y contino acudían sobre nosotros muchas canoas, 62 I | de ellos, torciéndola y aderezándola para usar en lugar de estopa 63 Pro | entera fe y gran cuidado administran y tratan los cargos de Vuestra 64 XIII | todos juntos acordamos de adobar su barca, e irnos en ella 65 XXX | la gente que traíamos a adolecer de la mucha hambre y trabajo 66 I | remedio poner, porque cada día adolecían; que fue cosa de muy gran 67 XXX | y fue que este día mismo adolecieron muchos de ellos, y otro 68 XXXI | y la tierra, y que Éste adorábamos nosotros y teníamos por 69 XXXV | Dios; y preguntados en qué adoraban y sacrificaban, y a quién 70 XXXV | ellos, y lo sirviesen y adorasen como mandábamos, y ellos 71 I | Vuestra Majestad; y como les afeamos su propósito, y les pusimos 72 I | no andaban ciertos, ni se afirmaban en una misma cosa, ni sabían 73 XVIII | haber pasado por ello puedo afirmar que ningún trabajo que se 74 XXXIV | dejaban; y yo así lo digo y afirmo por muy cierto, que si no 75 XXV | Cuando viene el día tornan a aflojar sus arcos hasta que salen 76 I | nos aprovechaba salirnos afuera ni hacernos más fuertes 77 XVI | indios sus vecinos con quien agora estaba el capitán Dorantes, 78 XXX | pasado, que por extremo eran agras y trabajosas. Estos mismos 79 I | desconfiamos, sucedió otra cosa que agravaba más que todo esto, que entre 80 XXXV | se llamaba y dijeron que Aguar, y que creían que él había 81 I | llamamos, no quiso volver ni aguardarnos, y por ser de noche no la 82 XX | y como vio que iba solo, aguardólo. El negro le dijo que íbamos 83 XXX | con unos dientes de ratón agudos la sajaron desde los hombros 84 XXIV | noche. Estando yo con los de aguenes, no estando avisados, vinieron 85 XIV | que tienen ambas, y por el agujero que hacen, traen una caña 86 XXIII | mucho, y rogáronnos muy ahincadamente que no nos fuésemos, y al 87 I | hundido una barca y se habían ahogado tres de nosotros, y allí 88 I | envueltos en las olas y medio ahogados, en la costa de la misma 89 I | se asió a las riendas, y ahogó a sí y al caballo; y aquellos 90 XXII | el año, y con el sol y el aire hacíansenos en los pechos 91 | ajenos 92 XXIX | palmos, y todos iban en ala; y en saliendo alguna liebre ( 93 I | una flecha en un pie de un álamo, que entraba por él un jeme. 94 XXXII | y espadas, y que habían alanceado dos de ellos. Y lo más disimuladamente 95 XXXVIII| llama Estebanico; es negro alárabe, natural de Azamor.~ ~ ~ ~ ~ ~ 96 XVI | y por luengo de costa me alargaba cuarenta o cincuenta leguas. 97 I | fuesen seguidos, y esto sin alargarse mucho por el peligro que 98 I | hacer, y diciendo esto, se alargó con su barca, y como no 99 XXXIII | leguas, y otro día de mañana alcancé cuatro cristianos de caballo, 100 I | sino de ámbar y almizcle, y alcanza tan lejos, que de mucha 101 XXXII | De esta hambre a nosotros alcanzaba parte en todo este camino, 102 Pro | particularidades que pude alcanzar y conocer, que de ello en 103 XXVII | trabajo que habían pasado por alcanzarnos. Partimos de allí llevándolas 104 XXVIII | querían que sus enemigos alcanzasen tanto bien, como les parecía 105 XV | tiene el dolor, y chúpanles alderredor de ellas. Dan cauterios 106 XXXVIII| doctor Castillo y de doña Aldonza Maldonado. El segundo es 107 XVIII | no lo había; ellos, por alegrarnos, nos decían que no estuviésemos 108 XVIII | aprovechar; es gente muy alegre; por mucha hambre que tengan, 109 XXVIII | recibido con mucha fiesta y alegría, sacaron lo que habían escondido 110 XXVII | les decían, hacían tantas alegrías y bailes que no nos dejaban 111 XXX | cosa del mundo que más nos alegró, y por ello dimos infinitas 112 XXVII | amarga, y es de la manera de algarrobas, y cómese con tierra, y 113 I | Vaca, por tesorero y por alguacil mayor; Alonso Enríquez, 114 XXXI | adonde había mucho maíz allagado, y de ello y de su harina 115 XXIII | algo sosegados de nosotros, allegábannos con las manos al rostro 116 XXXII | las lavan en alguna agua allegada, todos los venados y cualesquier 117 XXIII | árboles, y llamámosles y allegáronse con mucho temor; y después 118 I | no parece sino de ámbar y almizcle, y alcanza tan lejos, que 119 I | breámoslas con cierta pez de alquitrán que hizo un griego llamado 120 XXVII | dulce, y siéntanse todos alrededor y cada uno mete la mano 121 XXXI | traían de unas sierras muy altas que están hacia el Norte, 122 XXII | buhío o casa y subíala en alto, y dende a poco caía con 123 XXXVIII| Gibraleón. El tercero es Álvar Núñez Cabeza de Vaca, hijo 124 XXX | temblando y sin osar hablar ni alzar los ojos al cielo. Estos 125 XIV | gente del mundo que más aman a sus hijos y mejor tratamiento 126 XXXVIII| y las demás se casaron y amancebaron con los que quedaron en 127 XVIII | raíces que comen. Y desde que amanece comienzan a cavar y a traer 128 XXII | venida la mañana, todos amanecieron tan buenos y sanos, y se 129 I | tener a la mar hasta que amaneciese. Y así, yo tomé un remo 130 XIV | por la mañana antes que amanezca comienzan primero a llorar 131 XXVII | está en el árbol es muy amarga, y es de la manera de algarrobas, 132 XVIII | muchas de ellas son muy amargas, y con todo esto se sacan 133 XXVI | más de aquella agua; es amarilla y están bebiéndola tres 134 I | olor que no parece sino de ámbar y almizcle, y alcanza tan 135 I | hacíannos muchas señas y amenazas, y nos pareció que nos decían 136 XXIV | menester que nadie haga las amistades, porque de esta manera se 137 XVIII | tienen. No tienen tanto amor a sus hijos como los que 138 XIX | de huir tres veces de los amos que tenía, y todos me anduvieron 139 XXI | hoyo, y de esta manera me amparaba del frío de las noches; 140 XVI | metidos no podían valerse ni ampararse. Fueron casi seis años el 141 I | en gran cantidad, patos, ánades, patos reales, dorales y 142 I | haciendo falcas de ellas, y añadiéndolas, de manera que subieron 143 XXIX | otros les habían enseñado, y añadieron mucho más, porque toda esta 144 XXIX | calabazas con nosotros, y añadimos a nuestra autoridad esta 145 XIX | otros indios que se llaman anagados, y que estaban cerca de 146 I | hallar piedras para lastre y anclas de las barcas, ni en toda 147 XXX | por esta causa partimos; y andada legua y media, topamos con 148 I | palmitos de la manera de los de Andalucía. En todo este tiempo no 149 I | quedaba por temor, y mi honra anduviese en disputa; y que yo quería 150 I | cayeron, y era necesario que anduviésemos siete u ocho hombres abrazados 151 XXII | decían que por aquella tierra anduvo un hombre, que ellos llaman 152 I | día nos vimos muchas veces anegados, y tan perdidos, que ninguno 153 XXIV | ven, y hacen un camino muy angosto y entra hasta en medio del 154 I | entre los cuales vimos un animal que trae los hijos en una 155 XIV | hacen al mediodía y cuando anochece; y pasado un año que los 156 XXXVII | que nos seguían, y cuando anocheció estaba el francés a tiro 157 I | aves de muchas maneras, ánsares en gran cantidad, patos, 158 | ante 159 Pro | manifiestos como fueron los de mis antepasados y que no tuviera yo necesidad 160 II | doblamos el cabo de San Antón, y anduvimos con tiempo 161 XXIV | unos con otros, apuñéanse y apaléanse hasta que están muy cansados, 162 XVIII | darles muchas bofetadas y apalearlos y pelarles las barbas por 163 XIX | mujer, y se apuñearon y apalearon y descalabraron unos a otros; 164 XXII | que muere el pescado y el aparecer de las estrellas, en que 165 XXII | muchas veces cuando bailaban aparecía entre ellos, en hábito de 166 XXXI | seguir cualquier cosa bien aparejada.~ ~ ~ ~ ~ 167 I | manera llegar, antes nos apartaba de la tierra, y nosotros 168 XXIX | delante de nosotros, antes se apartaban por la sierra a buscar venados; 169 XXX | noche a dormir en el campo, apartado de ellos; mas luego fueron 170 XXIV | a vivir por los campos y apartados de los otros, hasta que 171 XIX | los dejaría. Y así, nos apartamos y cada uno se fue con sus 172 XIV | y entretanto que así van apartándose, llevan la cabeza baja y 173 XXXIV | montes y despoblados, por apartarnos de la conversación de los 174 I | enfermos y sin poder, y apartarse sobre todo el servicio de 175 XIX | allí éramos también nos apartásemos, y en ninguna manera nos 176 XXXVII | escapado, seguime e non vos apartedes de mi, que con ayuda de 177 II | un tiempo de sur que nos apartó de la tierra, y atravesamos 178 I | a los de caballo que se apeasen y les acometiesen a pie. 179 I | acometiesen a pie. El contador se apeó con ellos, y así los acometieron, 180 I | a nosotros, como íbamos apercibidos, no nos pudieron ofender; 181 I | fuese mejor; y luego mandó apercibir la gente que había de ir 182 XXII | cubierto, y lo mejor que pude apliqué a nuestro Señor fuese servido 183 XXXII | yerba y paja. Es gente muy apocada y triste. Creemos que cerca 184 XX | y a Dorantes y al negro aposentaron en casa de un físico, y 185 XXVII | nosotros y de tal manera nos apretaban, que nos metimos en las 186 I | allende de esto, íbamos tan apretados, que no nos podíamos menear; 187 XXVII | los otros a tocarnos, nos apretaron tanto que por poco nos hubieran 188 I | llevaban hasta el otro tan aprisa, que casi con los pies no 189 XXXI | gente bien acondicionada y aprovechada para seguir cualquier cosa 190 XXV | ellos, porque estas armas no aprovechan para ellos en campos llanos, 191 XV | que decía en decir que no aprovecharía nada aquello que él sabía, 192 I | coger muchos palmitos para aprovecharnos de la lana y cobertura de 193 XXIV | flechas. Y desde que se han apuñeado y pasado su cuestión, toman 194 XXIV | cuestiones unos con otros, apuñéanse y apaléanse hasta que están 195 XIX | riñeron sobre una mujer, y se apuñearon y apalearon y descalabraron 196 XVIII | fin, hubimos de esperar aquestos seis meses, y cuando fue 197 XXII | otros indios que se llamaban arbadaos, y a éstos hallamos muy 198 I | muy espeso monte y grandes arboledas y muchos piélagos de agua, 199 XXV | poco daño de ballestas y arcabuces. Antes los indios burlan 200 XIV | quémanlos; y mientras el fuego arde, todos están bailando y 201 XXI | durmiendo en el hoyo, comenzó a arder muy recio, y por mucha prisa 202 XXV | avisados de sus costumbres y ardides, que suelen no poco aprovechar 203 XVIII | podrida y mojada, para que no ardiesen e hiciesen humo; y esta 204 Pro | permitiese Dios que de cuantas armadas a aquellas tierras han ido 205 XIV | que los indios no podían arrancar las raíces, y de los cañales 206 XXII | podía sacar ni a cuestas ni arrastrando. No tenía, cuando en estos 207 XXVI | los hombres por mira acá; arre acá; a los perros, xo; en 208 I | comenzó a llover, y el mar iba arreciando tanto, que aunque yo di 209 XXX | sembrasen, porque dos años arreo les había faltado las aguas, 210 I | como no le pude seguir, arribé sobre la otra barca que 211 XXXVII | franceses; y como nuestro navío arribó al galeón, y como toda la 212 XXVI | cada día bebe cada uno una arroba y media de ella, y cuando 213 XIX | Es dulce y de color de arrope; esto hacen por falta de 214 XXXVII | ruin navio y muito ruin artilleria, ¡o fi de puta! can a renegado 215 XXIII | de tunas y tunas verdes asadas. Y por el buen tratamiento 216 XXII | nos dábamos pena comerlo asado, y no lo podíamos tan bien 217 XXIII | muchas hojas de tunas y asámoslas aquella noche en un horno 218 XXII | porque si lo pusiéramos a asar, el primer indio que llegaba 219 XVIII | comen. Tardan dos días en asarse, y muchas de ellas son muy 220 XXIX | era hecho, mandábamos que asasen aquellos venados y liebres, 221 XXIV | familia, se matan de noche por asechanzas y usan unos con otros grandes 222 XXXIII | nosotros dejábamos la tierra asegurada, y había tres días de camino. 223 XXXVI | gente que nosotros habíamos asegurado, y que esto guardaría y 224 I | buen tratamiento, que nos aseguramos algo y perdimos algo el 225 I | procuramos de asegurarlos y asegurarnos, y dímosles cuentas y cascabeles, 226 XXXII | tuviesen temor; y con esto se aseguraron y holgaron mucho. Venían 227 I | el pueblo que allí había asentado, e iba con él en busca del 228 XXI | llegamos a un río, donde asentamos nuestras casas, y después 229 XXXIV | harían lo que mandábamos, y asentarían sus pueblos si los cristianos 230 XXXIV | mandamos que se asegurasen, y asentasen sus pueblos, y sembrasen 231 I | nos tomaron, y llevándonos asidos y con mucha prisa, fuimos 232 I | el veedor y otros dos se asieron de ella para escaparse; 233 I | derribó del caballo, y se asió a las riendas, y ahogó a 234 XXX | leguas de despoblado de muy ásperas sierras, y por ser tan secas 235 XXXII | de subir a él por grande aspereza; y aquí hallamos mucha gente 236 XXIV | la orilla del monte más áspero y de mayor espesura que 237 XXIV | de guerra y tienen tanta astucia para guardarse de sus enemigos 238 XIII | natural de Toledo; el cuarto, Astudillo, natural de Zafra: llevaban 239 XXXII | los caballos habían estado atados. Desde aquí, que se llama 240 XXV | pueden ser vistos, y miran y atalayan por todas partes para sentir 241 XVIII | más de la noche pasan en atizar sus hornos para secar aquellas 242 XXXIII | mucho espacio de tiempo, tan atónitos, que ni me hablaban ni acertaban 243 XXXV | se había de acabar, sino atormentarlos para siempre; y que allende 244 XXXII | estas gentes todas, para ser atraídas a ser cristianos y a obediencia 245 I | río que primero habíamos atravesado, que entraba por aquel mismo 246 XXVIII | último, hacíamos esto porque, atravesando la tierra, veíamos muchas 247 XXVIII | y teníamos por mejor de atravesar la tierra, porque la gente 248 I | corriente muy recia, y por no atrevernos a pasar con balsas, hicimos 249 XVI | quedaron tan flacos que no se atrevieron a traerlos consigo. Los 250 XXII | a ser médicos, aunque en atrevimiento y osar acometer cualquier 251 XV | rezar un Pater Noster y un Ave María, y rogar lo mejor 252 I | peligro que él y los otros se aventuraban, y pasar por lo que él y 253 I | adentro. Y que yo quería más aventurarme al peligro que él y los 254 XVIII | que dejo de contar; y creo averiguadamente que si en aquella tierra 255 XVII | ancones que topásemos, y avisáronme que en ninguna manera diese 256 XIX | y primero día de luna; y avisélos que si en este tiempo no 257 XVII | número de ellos. Un indio me avisó cómo los cristianos eran 258 I | Apalache, y que nos iría a ayudar contra él. Nosotros le dimos 259 I | estorbar el paso, y aun con ayudarnos ellos, tuvimos mucho trabajo. 260 XXII | para que aquella gente nos ayudase y saliésemos de tan miserable 261 XXXVIII| negro alárabe, natural de Azamor.~ ~ ~ ~ ~ ~DEO GRACIAS~ 262 XXXVII | allí hasta el pueblo de Azores. Y pasando otro día por 263 XVII | de Esquivel, natural de Badajoz, el cual venía en compañía 264 XXII | que muchas veces cuando bailaban aparecía entre ellos, en 265 XIV | fuego arde, todos están bailando y haciendo muy gran fiesta, 266 XXXVI | dijeron cómo mucha gente bajaba de las sierras y poblaban 267 I | El lunes por la mañana bajamos al puerto y no hallamos 268 XVIII | por donde ellas vienen, bajan las gentes que por allí 269 XXXV | harían. Y mandámosles que bajasen de las sierras, y viniesen 270 I | pinos y robles, palmitos bajos, de la manera de los de 271 I | mas nuestro trabajo fue en balde, porque no la había. Estando 272 I | tomé un remo y bogué de la banda de la tierra, que nos hallamos 273 XXVII | moledura. Y los que en este banquete, que para ellos es muy grande, 274 Pro | costumbres de muchas y muy bárbaras naciones con quien conversé 275 I | legua de agua hallamos la barquilla de un navío puesta sobre 276 I | del puerto de San Lúcar de Barrameda el gobernador Pánfilo de 277 I | salieron a tierra a unos barrancos, hicimos lumbre y tostamos 278 I | hijos en una bolsa que en la barriga tiene; y todo el tiempo 279 XXXIV | en unas ollas tapadas con barro en que lo habían enterrado 280 I | marinero que se llamaba Bartolomé Fernández, y a un escribano 281 Pro | todo más corto que largo, y bastará para esto haberlo ofrecido 282 I | tenían buenas armas, no bastaron a resistir para que esto 283 XXXI | salir a la mar del Sur; y no bastó a estorbarnos esto el temor 284 XXXVI | Su Majestad. Y después de bautizados los niños, nos partimos 285 XXXVI | los principales señores y bautizarlos; y luego el capitán hizo 286 XXVI | días sin comer, y cada día bebe cada uno una arroba y media 287 XXVI | cuando está con mucha espuma bébenla tan caliente cuanto pueden 288 XVIII | tunas y comeríamos muchas y beberíamos del zumo de ellas, y tendríamos 289 XXVI | agua; es amarilla y están bebiéndola tres días sin comer, y cada 290 XXXVIII| Pablo Dorantes, natural de Béjar y vecino de Gibraleón. El 291 XXII | porque no alcanzan maíz ni bellotas ni nueces. Anduvimos siempre 292 XVI | Huelva, Estebanico el Negro, Benítez. Y como fueron venidos a 293 XVII | tamaño de huevos, y son bermejas y negras y de muy buen gusto. 294 XXXVII | llegados sobre la isla de la Bermuda, nos tomó una tormenta, 295 XVIII | largo, merino, como una bernia; unas son pardillas, y otras 296 XXVIII | de muy buenos gestos, más blancos que otros ningunos de cuantos 297 XXXII | tiene maíz, y comen polvo de bledo y de paja y de pescado que 298 XXXVII | Respondió el capitán: «Boa fe que venis muito ricos, 299 XXII | leche, que nos quemaba las bocas; y con tener falta de agua, 300 XVIII | contentos con darles muchas bofetadas y apalearlos y pelarles 301 I | barca estaban para ello, y bogamos hasta casi puesto el sol; 302 I | Y así, yo tomé un remo y bogué de la banda de la tierra, 303 XXXVII | renegado francés, y que bon bocado perdio, vota Deus. 304 I | hace, adonde hallamos mucha bonanza y abrigo. Salieron a nosotros 305 XXII | enteramente conociésemos su bondad, y tuviésemos firme esperanza 306 XVI | duras para hacerlas, y unas borlas que se hacen de pelo de 307 XVIII | muy mucho, y son grandes borrachos, y para esto beben ellos 308 XXVI | encina, y tuéstanla en unos botes al fuego, y después que 309 I | hallamos los navíos; vimos las boyas de ellos en el agua, adonde 310 XXII | que cortaba echaba en las brasas; y luego le daba tres cuchilladas 311 I | estopas de los palmitos, y breámoslas con cierta pez de alquitrán 312 I | hombres. Cuento esto así brevemente, porque no creo que haya 313 XXXVIII| pueblo, y aquí reinan las brisas siempre, y van y vienen 314 I | tan crudos, a manera de brutos, se dolían tanto de nosotros, 315 XXII | cuando él quería, tomaba el buhío o casa y subíala en alto, 316 XV | de ello, diciendo que era burla y que no sabíamos curar; 317 XXXVII | éramos amigos; se hallaron burlados, por habérseles escapado 318 XXV | arcabuces. Antes los indios burlan de ellos, porque estas armas 319 XXII | nosotros nos reíamos mucho, burlando de ellas; y como ellos vieron 320 XVI | porque andando en ello yo buscaba por dónde me había de ir 321 XIV | ceremonia; y los que lo buscaban, por mucho que trabajaban, 322 XXI | la causa que no me habían buscado; y aquella noche me dieron 323 XVIII | andan dos o tres leguas buscándolas. Algunas veces matan algunos 324 XXXVIII| La Habana y el bergantín buscándonos cerca de un año; y como 325 XVIII | de dos o tres maneras, y búscanlas por toda la tierra; son 326 XXI | caminos, yo me detuve más en buscarla; la gente se volvió, y yo 327 XVIII | necesidad les haga ir a buscarlo adonde ellos quieren, porque 328 XIII | barca al agua, Tavera, un caballero de nuestra compañía, murió, 329 XXIV | disimulados, que aunque estén cabe ellos no los ven, y hacen 330 XXX | caras hacia la pared y las cabezas bajas y los cabellos puestos 331 XXIX | uno con la parte que le cabía venían a nosotros para que 332 XXXVIII| que como los navíos que cabrán en él son muchos, tiene 333 I | buhíos era muy grande, que cabrían en él más de trescientas 334 XXXII | llevaban muchos indios en cadenas; y de esto se alteraron 335 I | rayos que en aquella tierra caen, donde siempre hay muy grandes 336 XXII | en alto, y dende a poco caía con ella y daba muy gran 337 XXI | mucha leña de la que estaba caída y seca de los árboles, y 338 I | de idolatría, y quemó la caja con los cuerpos. Hallamos 339 XXXV | otros viniesen, les dimos un calabazo de los que nosotros traíamos 340 I | veinte y dos codos cada una, calafateadas con las estopas de los palmitos, 341 I | en cada uno de ellos nos calentaban y, desde que veían que habíamos 342 I | población de la tierra, y la calidad de la gente, y por los bastimentos 343 XXXI | con unas correas; andan calzados con zapatos. Toda esta gente 344 XVII | traían arcos para contratar y cambiar con ellos; y que cuando 345 XVI | llevaba tierra adentro, y en cambio y trueco de ello traía cueros 346 XXI | que hasta entonces habían caminado con mucha hambre, que ésta 347 XXVI | adelante en la costa están los camoles, y en la misma costa adelante, 348 XIX | estaban más adelante, llamados camones, que viven hacia la costa, 349 XXXVII | artilleria, ¡o fi de puta! can a renegado francés, y que 350 XXXVIII| Pedro de Vera, el que ganó a Canaria, y su madre se llamaba doña 351 II | los bajíos que dicen de Canarreo, de manera que otro día 352 I | diciendo que él haría unos cañones de palo, y con unos cueros 353 XXVII | aquellas mujeres venían cansadas, y descansando, otro día 354 XXIV | apaléanse hasta que están muy cansados, y entonces se desparten. 355 XVIII | los siguen hasta que los cansan, y algunas veces los toman 356 XVIII | correr, que sin descansar ni cansar corren desde la mañana hasta 357 I | las casas hallamos muchos cántaros de agua y mucha cantidad 358 XXVI | lenguas: a los unos llaman de Caoques y a los otros llaman de 359 I | halláronse también una capa y una colcha hecha pedazos, 360 XV | lenguas: a los unos llaman Capoques, y a los otros de Han; tienen 361 XVI | mi trato era pedazos de caracoles de la mar y corazones de 362 I | que traía que se llamaba Caravallo.~ ~ ~ ~ ~ 363 XXVII | llevaron a sus casas, y tantos cargaban sobre nosotros y de tal 364 XXXI | mantas de algodón, y de todo cargamos a los que allí nos habían 365 Pro | administran y tratan los cargos de Vuestra Majestad, y les 366 XXI | noche, y a la mañana yo me cargué la leña y tomé dos tizones, 367 I | volvió la canoa con otra carta, en que con mucha importunidad 368 XXXVIII| gente que allí dejaba a Carvallo, natural de Cuenca, de Huete, 369 XVIII | dijimos que por qué no las casaban con ellos mismos. Y también 370 XXXVIII| cuales quedaban diez mujeres casadas, y una de ellas había dicho 371 XXVI | diablura, y es que vi un hombre casado con otro, y éstos son unos 372 XXIV | si los que riñen no son casados, vanse a otros sus vecinos, 373 XVIII | dijeron que era fea cosa casarlas a sus parientes ni a sus 374 XXXVIII| que ella y las demás se casaron y amancebaron con los que 375 XVIII | continua guerra; y que si acaso casasen sus hijas, multiplicarían 376 XXXVII | de Deus, eu voz porné en Castela». Y dende a poco volvieron 377 XXXVII | traería trescientos mil castellanos. Respondió el capitán: « 378 XXVIII | remediarlo, ni para osar castigar los que esto hacían y hubimos 379 XXX | respondiéronme que para castigarla porque había llorado delante 380 Pro | Proemio~Sacra, cesárea y católica Majestad~ ~Entre cuantos 381 XVI | y halláronse por todos catorce. Yo, como he dicho, estaba 382 XVIII | eso, gran calor que nos causaban los muchos fuegos, y salíamos 383 Pro | una muy gran diferencia no causada por culpa de ellos, sino 384 XXVIII | temíamos que aquello sería o causaría alguna alteración o escándalo 385 XXXIV | nos enviaron, debajo de cautela, a un Cebreros, alcalde, 386 XV | alderredor de ellas. Dan cauterios de fuego, que es cosa entre 387 XXXIII | de tan triste y miserable cautiverio. El placer de que esto sentimos 388 XXII | había de sacar de aquella cautividad, y así yo lo hablé siempre 389 XXII | que habíamos de comer lo cavábamos, y traíamos nuestras cargas 390 I | vio que la tierra estaba cavada a la manera que suele estar 391 XVIII | que amanece comienzan a cavar y a traer leña y agua a 392 I | las casas e iglesias se cayeron, y era necesario que anduviésemos 393 XXI | y una de ellas el fuego cayó en la paja con que yo estaba 394 XIV | casa, todo lo que matare cazando o pescando, todo lo trae 395 XXIX | pájaros y codornices, y otras cazas; finalmente, todo cuanto 396 I | manos una manta de martas cebelinas, que son las mejores que 397 XXXIV | debajo de cautela, a un Cebreros, alcalde, y con él otros 398 I | se llaman liquidámbares, cedros, sabinas y encinas y pinos 399 XXIV | manera esconderse y hacer sus celadas, asientan en llano en la 400 I | faltado. El caballo dio de cenar a muchos aquella noche.~ ~ 401 XXIX | por allí había hartas), cercábanla luego, y caían tantos garrotes 402 XVIII | también suelen matar venados cercándolos con muchos fuegos; y usan 403 XXIV | parte que mejor les parece y cércanse de trincheras cubiertas 404 XXII | tierra es tan áspera y tan cerrada, que muchas veces hacíamos 405 XXXI | son abiertas por delante y cerradas con unas correas; andan 406 XXIX | vuelta a nosotros, y no cesaban de correr, yendo y viniendo. 407 I | aunque la tormenta no era cesada, acordamos de encomendarnos 408 XIV | todo el mes, en el cual no cesan de hacer sus areitos y fiestas.~ ~ ~ ~ ~ 409 Pro | Proemio~Sacra, cesárea y católica Majestad~ ~Entre 410 XXX | sino una fruta que llaman chacan, y que la machucan entre 411 XVI | Firme, que se llaman los de Charruco, porque yo no podía sufrir 412 XVI | Valdivieso, Estrada, Tostado, Chaves, Gutiérrez, Esturiano, clérigo; 413 XXIX | por aquella tierra pinos chicos, y las piñas de ellos son 414 XXVI | hay otros que se llaman de Chorruco, y toman el nombre de los 415 XV | adonde tiene el dolor, y chúpanles alderredor de ellas. Dan 416 Pro | ciegos los hombres, que a ciegas y sin fundamento todos siguiesen 417 I | grande necesidad, porque ciertamente, como éramos nuevos en los 418 I | entrados en el agua hasta la cinta, sin señal de ver ninguna 419 XXXVI | porque de allí hasta la ciudad de Compostela, donde el 420 XXXII | espada, y en ella cosido un clavo de herrar; tomósela y preguntámosle 421 I | de hierro que había, los clavos y sierras y hachas, y otras 422 XVI | Chaves, Gutiérrez, Esturiano, clérigo; Diego de Huelva, Estebanico 423 I | fray Juan de Palos, y tres clérigos y los oficiales. La gente 424 XXII | había otros que se llamaban coayos y susolas, y de otra parte 425 I | aprovecharnos de la lana y cobertura de ellos, torciéndola y 426 XIX | guerra, y de esta manera cobramos a Castillo. En todo el tiempo 427 XXX | calabazas; la manera de cocerlas es tan nueva, que por ser 428 XVI | trato, les daban muchas coces y bofetones y palos, y que 429 XXVI | tiempo que el agua está cociendo ha de estar el bote tapado, 430 XXIX | seis venados, y pájaros y codornices, y otras cazas; finalmente, 431 I | barcas, de a veinte y dos codos cada una, calafateadas con 432 XVII | al tiempo que ellos las cogían venían a ellos otros indios 433 XXI | sus casas, con haber ya cogido las tunas; y que la tierra 434 I | este tiempo algunos andaban cogiendo mariscos por los rincones 435 XXIII | a un monte muy grande, y cogimos muchas hojas de tunas y 436 I | de los palmitos, y de las colas y crines de los caballos, 437 I | halláronse también una capa y una colcha hecha pedazos, y ninguna 438 XIX | hartábamos. Es dulce y de color de arrope; esto hacen por 439 XVI | venados, que las tiñen y paran coloradas; y este oficio me estaba 440 I | de arena, y las que en la comarca de Apalache hallamos son 441 XXVI | porque ninguna otra persona come de lo que ellas traen. En 442 XVII | negras y de muy buen gusto. Cómenlas tres meses del año, en los 443 XXXIII | donde ir, porque entre ellos comenzaba a haber necesidad y hambre. 444 XXII | este tiempo ya las tunas comenzaban a madurar, y sin que de 445 XXIX | dos calabazas, y de aquí comenzamos a llevar calabazas con nosotros, 446 I | diligencia pusimos, que, comenzándolas a cuatro días de agosto, 447 XIV | casas eran tan desabrigadas, comenzóse a morir la gente, y cinco 448 XVIII | que presto habría tunas y comeríamos muchas y beberíamos del 449 XVIII | tierra hubiese piedras las comerían. Guardan las espinas del 450 XVIII | otras semejantes cosas para comerlas. Y también suelen matar 451 XXII | darnos un pedazo de carne y comérnoslo así crudo, porque si lo 452 XXVII | manera de algarrobas, y cómese con tierra, y con ella está 453 XIV | ser solo no hubo quien lo comiese. Los nombres de ellos son 454 XXII | comer y que nunca jamás comió; y que le preguntaban dónde 455 XXVI | susolas, y otros que se llaman comos, y adelante en la costa 456 XXXI | están hacia el Norte, y las compraban a trueco de penachos y plumas 457 XXII | hambre fuese tanta, nosotros comprámosles dos perros y a trueco de 458 XVIII | cuando éstos se han de casar, compran las mujeres a sus enemigos, 459 II | bergantín que en la Trinidad compró, y traía consigo un piloto 460 XIV | mujeres tienen libertad para comunicar y conversar con los suegros 461 XXX | y de mejor condición; y comúnmente son muy dispuestos. Convalecidos 462 XXII | dende a poco se lo tornaba a concertar y poníale las manos sobre 463 XIV | teniéndolo por muy cierto, concertaron entre sí de matar a los 464 XVI | mar y corazones de ellos y conchas, con que ellos cortan una 465 I | venados de tres maneras, conejos y liebres, osos y leones, 466 XX | Señor y nos fuimos huyendo, confiando que, aunque era ya tarde 467 XXII | que quedaba sano. Y tanta confianza tenían que habían de sanar 468 XVII | cristianos estaban. Yo me confié de ellos, y determiné de 469 I | respondió que, pues él se conformaba con el parecer de los más 470 Pro | servir y a todos en esto haga conformes, allende la ventaja que 471 XXXII | parte, nos vimos en gran confusión y tristeza creyendo que 472 I | canoa, y nos dejaron muy confusos y tristes por haber perdido 473 XXX | que nuevamente venían a conocernos, a fin que nos diesen todo 474 XIII | de aquéllos un rescate, y conocí que no era de los que nosotros 475 XXII | higos. Toda esta gente no conocía los tiempos por el Sol ni 476 XXXVII | habíamos visto, las cuales conocíamos ser de la armada de Portugal, 477 XXVIII | que perdían la hacienda, conociendo nuestra tristeza, nos consolaron, 478 XVII | cristiano, que llegado, conocieron que era Figueroa, uno de 479 XXII | Señor, a que más enteramente conociésemos su bondad, y tuviésemos 480 XXXVII | la mar. Y el francés como conoció ser el armada de Portugal, 481 XXX | poner, para que se vea y se conozca cuán diversos y extraños 482 XXXVIII| tenía por muy cierto que conquistándolas habían de morir muchos; 483 XXVII | tenían hechas, y nosotros no consentimos en ninguna manera que aquella 484 XXXVI | homenaje a Dios de no hacer ni consentir hacer entrada ninguna, ni 485 XXXI | autoridad y gravedad, y para conservar esto, les hablábamos pocas 486 I | creciese más la pasión y la consideración de nuestra desdicha.~ ~ 487 XXII | sangre que por mí derramó, y considerar cuánto más sería el tormento 488 XXVIII | mucho; y los robadores, para consolarles, les decían que éramos hijos 489 XXVIII | conociendo nuestra tristeza, nos consolaron, diciendo que de aquello 490 XXII | me veía, otro remedio ni consuelo sino pensar en la pasión 491 I | quise escribir este camino, contarla aquí. Otro día de mañana 492 XVI | esto pasé sería largo de contarlos, así de peligros y hambres, 493 XXXII | cristianos, y diéronnoslas, y aun contáronnos cómo otras veces habían 494 I | obedeció como en ellas se contenía. Luego mandó que toda la 495 I | y otras muchas cosas; y contino acudían sobre nosotros muchas 496 I | se dijese que, como había contradicho la entrada, me quedaba por 497 XVI | tierra no se anda ni se contrata tanto. Y ya con mis tratos 498 XXII | no aquél que yo sufría. Contrataba con estos indios haciéndoles 499 XXX | comúnmente son muy dispuestos. Convalecidos los dolientes, y ya que 500 XIII | quedarse allí hasta que convaleciesen, para irse como pudiesen


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