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Álvar Núñez Cabeza de Vaca
Naufragios

IntraText - Concordancias

(Hapax Legomena)
conve-halco | halda-pesca | pescu-tripa | tuert-zurro

     Capítulo
501 XXXIV | despoblados, por apartarnos de la conversación de los indios, y porque 502 XIV | libertad para comunicar y conversar con los suegros y parientes, 503 Pro | bárbaras naciones con quien conversé y viví, y todas las otras 504 XXVIII | hacer cuando sienten que les conviene. Y dijéronles que nos llevasen 505 XXXII | hacer, para que llamasen y convocasen toda la más gente que pudiesen, 506 XXXI | muchas cuentas y de unos corales que hay en la mar del Sur, 507 I | flecha por el canto de las corazas, y fue tal la herida, que 508 XIV | éstos: Sierra, Diego López, Corral, Palacios, Gonzalo Ruiz. 509 XXXI | delante y cerradas con unas correas; andan calzados con zapatos. 510 XVIII | sin descansar ni cansar corren desde la mañana hasta la 511 XX | lo fuimos siguiendo; y él corrió a dar aviso de cómo íbamos, 512 XXI | traía los pies descalzos, corrióme de ellos mucha sangre, y 513 XXXVII | habérseles escapado aquel corsario con haber dicho que éramos 514 XXIX | muy mala de sacar; torné a cortar más, y metí la punta del 515 XXIX | suelen hacer. Y otro día le corté los dos puntos al indio, 516 XXXII | hambre, se mantenían con cortezas de árboles y raíces. De 517 Pro | que antes soy en todo más corto que largo, y bastará para 518 XXXII | talabarte de espada, y en ella cosido un clavo de herrar; tomósela 519 XXII | donde, después de haberme costado mucha sangre, no la podía 520 I | con alguna gente más, y costeamos la bahía que habíamos hallado; 521 XXIV | para que si hubiere espías crean que están en ellas, y antes 522 I | flecheros; y como son tan crecidos de cuerpo y andan desnudos, 523 I | en otros de la compañía creciese más la pasión y la consideración 524 XXXII | aguas que porque un río creció mucho, no lo pudimos pasar, 525 XXIX | nos dio entre ellos tanto crédito por toda la tierra, cuanto 526 XV | que les duele, y con esto creen ellos que se les quita el 527 Pro | de creer, pueden sin duda creerlas: y creer por muy cierto, 528 XIV | de la gente de ellos, y creyeron que nosotros éramos los 529 XXXVII | cual traía consigo para que creyésemos que eran portugueses y la 530 XXIV | Preguntámosles que por qué los criaban así, y decían que por la 531 XXIV | como tendrían si fuesen criados en Italia y en continua 532 I | palmitos, y de las colas y crines de los caballos, hicimos 533 XXXVI | verdadero Señor que las crió y redimió. Lo cual tenemos 534 XXXII | habitan y andan es gente crudelísima y de muy mala inclinación 535 I | hombres tan sin razón y tan crudos, a manera de brutos, se 536 XXIV | usan unos con otros grandes crueldades.~ ~ ~ ~ ~ 537 XXX | Dudando lo que haríamos, y cuál camino tomaríamos que más 538 XIX | escogerlas ni para mientes en cuáles eran las mejores. Todas 539 XXXII | allegada, todos los venados y cualesquier otros animales que de ella 540 | cualquiera 541 XXXVII | pasado el invierno, por cuaresma, nos partimos de Méjico 542 XXXVIII| los navíos van y vienen a cuartel.~ ~ Y pues he dado relación 543 II | la gente que llevaba eran cuatrocientos hombres y ochenta caballos 544 XXIV | la gente de guerra está cubierta con leña menuda, y hacen 545 XXII | como ellos, y de noche nos cubríamos con cueros de venado. De 546 XXVII | échanle tanta agua que basta a cubrirla, de suerte que quede agua 547 XXX | lo que quieren, y así lo cuecen.~ ~ ~ ~ ~ 548 I | Juan Velázquez, natural de Cuéllar, por no esperar entró en 549 XXXII | tiempo, Castillo vio al cuello de un indio una hebilleta 550 XXXVIII| dejaba a Carvallo, natural de Cuenca, de Huete, nosotros nos 551 I | murieron cinco hombres. Cuento esto así brevemente, porque 552 XXV | arco, y si no lo halla en cuerda le da la vuelta que ha menester. 553 XVIII | las de España. Tienen los cuernos pequeños, como moriscas, 554 XXXVII | por la isla que dicen del Cuervo, dimos con un navío de franceses 555 XXIV | han apuñeado y pasado su cuestión, toman sus casas y mujeres, 556 XXIV | algunos pueblos riñen y traban cuestiones unos con otros, apuñéanse 557 XXXIV | un pueblo que se llamaba Culiacán, adonde estaba Melchor Díaz, 558 XIV | y el llanto dura un año cumplido, que cada día por la mañana 559 XIX | indios~ ~ Cuando fueron cumplidos los seis meses que yo estuve 560 XXXVI | cómo esto se iba haciendo y cumpliendo más enteramente. Y pasados 561 XXXVI | y que esto guardaría y cumpliría hasta que Su Majestad y 562 XIV | en casa de los suegros ni cuñados; y si acaso se toparen por 563 XXVII | para que los curásemos; y curados se iban muy contentos, diciendo 564 XXII | me dijeron que yo fuese a curarlos, porque ellos me querían 565 I | más cierta la muerte, no curé de lo que decían, antes 566 I | los caballos enteras, y curtimos los cueros de ellas para 567 XXII | tunas, y éstos se llaman cutalches y malicones, que son otras 568 I | nosotros, y el gobernador, a cuya barca habían llegado, pidióles 569 I | hice una probanza de ello, cuyo testimonio envié a Vuestra 570 XXII | al que quería de ellos, y dábales tres cuchilladas grandes 571 XXIX | medicina, le di dos puntos; y dados, se me desangraba, y con 572 XV | Lo que el médico hace es dalle unas sajas adonde tiene 573 XXX | partímonos de los primeros dándoles lo que nos habían dado, 574 I | gobernador dijo que se los daría con que trajesen los dos 575 XV | parientes buscan cosas para darle. Lo que el médico hace es 576 XVIII | que eran, no contentos con darles muchas bofetadas y apalearlos 577 XVI | quien él se fue se llaman Deaguanes.~ ~ ~ ~ ~ 578 XXX | los indios decían que no debían de hallar gente. Dijímosles 579 XXXII | cristianos, y nosotros les decíamos que los íbamos a buscar 580 XXX | satisfacerse de su pérdida; y decíanles que se guardasen y no escondiesen 581 XXII | manos sobre las heridas, y decíannos que luego quedaban sanos, 582 XXXII | los íbamos a buscar para decirles que no los matasen ni tomasen 583 XIV | caña delgada como medio dedo. Las mujeres son para mucho 584 XVIII | daban mucha fatiga; y para defendernos de ellos hacíamos al derredor 585 XVIII | los fuegos que hacen para defenderse de los mosquitos, y esperan 586 XIX | aunque los mataban no se defendían; y así, los acabaron todos, 587 I | pensar que habría quien se defendiese, porque difícilmente se 588 XVIII | e hiciesen humo; y esta defensión nos daba otro trabajo, porque 589 XIX | hay muy grandes y hermosas dehesas, y de muy buenos pastos 590 XXXIII | iban por donde nosotros dejábamos la tierra asegurada, y había 591 XXXVIII| nosotros nos partimos de ellos, dejándoles el gobernador mandado que 592 XXIV | acontece caer enfermos algunos, déjanlos morir en aquellos campos 593 XXXI | entendiéramos, todos los dejáramos cristianos. Esto les dimos 594 XXXII | estaban determinados de dejarse morir, y que esto tenían 595 I | aunque primero que fuese dejé proveído y mandado a los 596 I | tan cerca, soltóseles y dejóles en las manos una manta de 597 XXXVII | hacía mucha agua. Yo me salí dél y me pasé a otros de los 598 XIV | en él un pedazo de caña delgada como medio dedo. Las mujeres 599 XXIX | tienen las cáscaras muy delgadas. Cuando están verdes, muélenlos 600 XXIV | escapasen, saldrían muy delicados y de pocas fuerzas. Y si 601 I | que nos hallamos una legua della, y dimos la popa a la mar. 602 I | de allí, yendo siempre en demanda de aquella provincia que 603 XXXV | tierra en compañía de los demonios y en gran fuego, el cual 604 I | pie de guerra, y con tanto denuedo y presteza nos acometieron, 605 XXXVIII| natural de Azamor.~ ~ ~ ~ ~ ~DEO GRACIAS~ 606 XXIX | una flecha por la espalda derecha, y tenía la punta de la 607 XXXVIII| navíos y siguiesen su viaje derecho la vía del Pánuco, y yendo 608 I | perdón de nuestros pecados, derramando muchas lágrimas, habiendo 609 XXII | en la sangre que por mí derramó, y considerar cuánto más 610 I | corriente, como era recia, lo derribó del caballo, y se asió a 611 XXXVII | fue obscuro, hurtamos la derrota por desviarnos de él; y 612 XIV | como las casas eran tan desabrigadas, comenzóse a morir la gente, 613 I | delante el tiempo en que desamparaban a su capitán y los que estaban 614 I | los indios, hallámoslas desamparadas y solas, porque la gente 615 I | ellos por sí remedio, y desamparar al gobernador y a los enfermos, 616 I | de indios, los cuales las desampararon y nos las dejaron en las 617 XXIX | dos puntos; y dados, se me desangraba, y con raspa de un cuero 618 Pro | tuviese tan miserable y desastrado fin, no me quedó lugar para 619 XXXII | la mar del Norte, es muy desastrosa y pobre, donde pasamos grande 620 I | agua salada, y algunos se desatentaron tanto en ello, que súbitamente 621 XIX | apuñearon y apalearon y descalabraron unos a otros; y con el grande 622 XXVII | mujeres venían cansadas, y descansando, otro día se irían con nosotros 623 XVIII | usados a correr, que sin descansar ni cansar corren desde la 624 XVIII | tienen sino seis horas de descanso, y todo lo más de la noche 625 XXVIII | como nos vieron, pararon y descargáronse, y trajéronnos de lo que 626 I | la tierra se comenzaron a descolgar, y con manos y pies andando; 627 XXII | daba por la sangradura y desconcertábaselo, y dende a poco se lo tornaba 628 XXXII | oímos, porque estábamos desconfiados de saber nuevas de cristianos; 629 I | nuestro Señor, y de este nunca desconfiamos, sucedió otra cosa que agravaba 630 I | mi barca que iba delante, descubrió una punta que la tierra 631 XXVIII | casas, y como los tomaron descuidados y seguros, tomáronles cuanto 632 I | consideración de nuestra desdicha.~ ~ Sosegado ya este llanto, 633 XVI | conocían me procuraban y deseaban ver por mi fama. Los trabajos 634 XXV | allende que todos los hombres desean saber las costumbres y ejercicios 635 XXXVIII| abajo de donde habíamos desembarcado hallaron el puerto, que 636 XVII | otros. Y contó cómo estando desembarcados, el gobernador había revocado 637 I | mayor parte, desde donde desembarcamos hasta este pueblo y tierra 638 I | mandó que toda la otra gente desembarcase y los caballos que habían 639 I | Santo, el gobernador se desembarcó con la más gente que en 640 XXIV | enojo. Y cuando ya están desenojados y sin ira, tórnanse a su 641 I | seguir nuestro camino, y desenterramos la barca de la arena en 642 I | cajas, y las personas tan desfiguradas de los golpes de las peñas, 643 XVIII | contentos, y con una higa deshacen el casamiento. Dorantes 644 XXII | de él llorando y su casa deshecha, que es señal que el dueño 645 XXVI | alguna de ellas se mueve, la deshonran y la dan de palos, y con 646 I | la gente comenzó mucho a desmayar, de tal manera, que cuando 647 I | camino alguno no muriese o desmayase, proveyeron que hubiese 648 XV | gente de esta tierra anda desnuda; solas las mujeres traen 649 XVIII | diéronles muchos palos, y desnudaron al asturiano, y pasáronle 650 I | y fue menester que nos desnudásemos todos y pasásemos gran trabajo 651 I | habíamos visto ninguna. Desollamos también las piernas de los 652 XXXII | habían traído. Y otro día despachamos de allí cuatro mensajeros 653 I | presteza que pudiésemos nos despachásemos de allí, porque aquel era 654 XXIV | que hombres no entran a despartirlos; y por ninguna pasión que 655 XXXIV | cristianos, y ellos habían despedido todas las otras gentes que 656 XXXIV | falta para ser muy buena.~ ~ Despedidos los indios, nos dijeron 657 XXII | admiración, y a nosotros despertó que diésemos muchas gracias 658 XXV | enemigos, toda la noche están despiertos con sus arcos a par de sí 659 XXXVI | cien leguas y todas son despobladas y de enemigos, y hubieron 660 XXX | más de cincuenta leguas de despoblado de muy ásperas sierras, 661 XXX | siempre los que quedaban despojados nos seguían, de donde crecía 662 XXVI | tapado, y si acaso está destapado y alguna mujer pasa, lo 663 I | hiciese, por flechar con tanta destreza y fuerza como arriba he 664 XXXV | sin labrarse, y toda muy destruida, y los indios andaban escondidos 665 XXXII | por la tierra, y habían destruido y quemado los pueblos, y 666 I | que estábamos, con tanta desventura y miseria, se sentaron entre 667 XXXII | ellos proveer estando tan desventurados, que parecía que se querían 668 XIV | toparen por alguna parte, se desvían un tiro de ballesta el uno 669 XXXVII | hurtamos la derrota por desviarnos de él; y como iba tan junto 670 XVI | por ninguna vía lo pude detener, y así se volvió y yo quedé 671 XXXVI | mes de mayo; la causa de detenernos allí tanto fue porque de 672 XVI | cristianos, y cada año me detenía diciendo que el otro siguiente 673 I | cacique que les habíamos detenido, y a los otros indios que 674 XVII | en su compañía, que ellos determinaban de huir, que yo los pasaría 675 I | aconsejaban. Yo, vista su determinación, requeríle de parte de Vuestra 676 I | en la barca estaban los detuvieron; y así, se fueron huyendo 677 XVII | esto era menester que yo me detuviese con ellos seis meses, que 678 I | trabajo a nado y en balsas; detuvímonos un día en pasarlo, que traía 679 I | salvo que el gobernador detuvo un cacique de ellos consigo, 680 XXVI | estaba, entre éstos vi una diablura, y es que vi un hombre casado 681 I | llegados a un puerto que se dice Cabo de Santa Cruz, que 682 XIV | el agua por noviembre y diciembre. Tienen cañales, y no tienen 683 I | que se llamaba Pantoja, diciéndole que si aquel día no tomaba 684 XXX | mucho miedo y hablándome y diciéndome cuán atemorizados estaban 685 XXX | lejos de allí, y con unos dientes de ratón agudos la sajaron 686 XVI | que alguna otra cosa me diera esperanza de vida, aquélla 687 XVIII | sintieron, salieron a ellos, y diéronles muchos palos, y desnudaron 688 XXXII | escondido por los cristianos, y diéronnoslas, y aun contáronnos cómo 689 Pro | hacer, hay una muy gran diferencia no causada por culpa de 690 I | ellos nos vieron así en tan diferente hábito del primero y en 691 Pro | nuevas y para algunos muy difíciles de creer, pueden sin duda 692 I | quien se defendiese, porque difícilmente se hallaron seis que del 693 I | nosotros tales que con poca dificultad nos podían contar los huesos, 694 XXXV | nosotros nos pareció esto muy dificultoso de poner en efecto, porque 695 XIV | tizne que traen. A todos los difuntos lloran de esta manera, salvo 696 XXXVIII| los navíos, será bien que diga quién son y de qué lugar 697 XXXII | esto si nosotros no les dijéramos que no lo hiciesen ni tuviesen 698 XXVIII | sienten que les conviene. Y dijéronles que nos llevasen con mucho 699 XIX | Dorantes y Estebanico, y dijéronme cómo dejaban a Castillo 700 XXX | mucho; y rogábannos que dijésemos al cielo que lloviese y 701 XXXV | los cristianos, y que les dijesen que viniesen a nosotros, 702 XXXVIII| que en aquélla había. Y díjole más, que le rogaba que ella 703 I | que más le importunaba, díjome que me fuese yo a descubrirla 704 XXXII | tan cierta nueva de ellos, dímonos más prisa a nuestro camino, 705 XXVIII | Nosotros, según la costumbre, dímoslo luego a los indios que con 706 I | vecinos, intervino allí. Dióme a mí cargo de los navíos 707 XV | vi después, como adelante diré. Los indios que tenían a 708 XX | tratasen bien, como adelante diremos.~ ~ ~ ~ ~ 709 XXXII | alanceado dos de ellos. Y lo más disimuladamente que pudimos les preguntamos 710 XXIV | y están tan cubiertos y disimulados, que aunque estén cabe ellos 711 I | y mi honra anduviese en disputa; y que yo quería más aventurar 712 XVII | porque tenían otra lengua distinta de la de mis indios. Y puesto 713 XXXI | Pasamos por gran número y diversidades de lenguas; con todas ellas 714 XXX | se vea y se conozca cuán diversos y extraños son los ingenios 715 XXIX | estima; y entendimos que do quiera que aquello había 716 II | tres días; pasados éstos, doblamos el cabo de San Antón, y 717 XXV | arcos a par de sí y una docena de flechas; el que duerme 718 XXXVIII| natural de Salamanca, hijo del doctor Castillo y de doña Aldonza 719 XXVI | habitan otros que se llaman Doguenes, y enfrente de ellos otros 720 I | a manera de brutos, se dolían tanto de nosotros, hizo 721 XXXV | ellos la mucha autoridad y dominio que por todas aquellas tierras 722 XVI | alguna, y no era esclavo, y dondequiera que iba me hacían buen tratamiento 723 I | patos, ánades, patos reales, dorales y garzotas y garzas, perdices; 724 XXVII | estuvimos. Y cuando de noche dormíamos, a la puerta del rancho 725 I | cristiano griego, llamado Doroteo Teodoro (de quien arriba 726 XXX | debíamos tomar aquel camino. Dudando lo que haríamos, y cuál 727 XV | soplan aquel lugar que les duele, y con esto creen ellos 728 XXII | deshecha, que es señal que el dueño estaba muerto. Y así, cuando 729 XXIV | allí hacen lugar para que duerman las mujeres y niños, y cuando 730 XXV | docena de flechas; el que duerme tienta su arco, y si no 731 I | aquel señor, que se llamaba Dulchanchelín, hallaron el caballo, y 732 I | que por ser tan largo, que duraba media legua, era muy peor; 733 XVIII | Todo el tiempo que les duran exprímenlas y ábrenlas y 734 XV | parecíame ser cosa imposible durar la vida, aunque en otras 735 XXV | lo que tienen, y mientras durare la guerra hanlos de tratar 736 I | otros instrumentos, que duraron hasta la mañana, que la 737 XVI | flechas, engrudo y cañas duras para hacerlas, y unas borlas 738 XXI | estaba cubierto, y estando yo durmiendo en el hoyo, comenzó a arder 739 XXXVI | dieron de lo que tenían, y durmieron con ellos allí aquella noche.~ ~ 740 XXVII | echar en aquella espuerta, y echa agua como de primero, y 741 I | los que estaban muy malos echados en la costa, y acometieron 742 XXX | unas tenazas de palo, y échanlas en aquella agua que está 743 XXVII | madera de una espuerta, y échanle tanta agua que basta a cubrirla, 744 XXVI | cuando ha hervido dos veces, échanlo en una vasija y están enfriándola 745 I | pasásemos gran trabajo para echarla al agua, porque nosotros 746 XIII | pusimos en ello, y antes que echásemos la barca al agua, Tavera, 747 I | aquella tierra suele haber. El edificio es de paja, y están cercados 748 XXV | desean saber las costumbres y ejercicios de los otros, los que algunas 749 XXII | en que son muy diestros y ejercitados. Con estos siempre fuimos 750 I | caídos en el suelo, que nos embarazaban el camino, de suerte que 751 I | grandes árboles caídos, que embarazan, y son causa que no se puede 752 I | allí a los otros, y que embarcarse era tentar a Dios, pues 753 I | manera; y antes que nos embarcásemos, sin los que los indios 754 II | que llegó el gobernador se embarcó, y la gente que llevaba 755 XXVI | xo; en toda la tierra se emborrachan con un humo, y dan cuanto 756 XXII | pechos y en las espaldas unos empeines muy grandes, de que recibíamos 757 XXVIII | allí habíamos visto. Aquí empezamos a ver sierras, y parecía 758 I | que ya todo estaba para empezarse a coger. Descansamos allí 759 XXVIII | visto, que daban por bien empleadas sus haciendas, y que adelante 760 XXVIII | no ir por donde ellos nos encaminaban, dijéronnos que por donde 761 XXIII | aquellos indios, y ellos nos encaminaron a otros de su lengua que 762 I | Dios nuestro Señor, que lo encaminase por donde Él fuese más servido. 763 XXIX | podían y sabían estimar y encarecer. Mostrámosles aquel cascabel 764 XXXIV | todas nuestras cosas y las encarecían, por el contrario, de los 765 I | y mucho seco que tenían encerrado. Hallámosles muchos cueros 766 XXIV | y cuando viene la noche encienden lumbres en sus casas para 767 XXVI | de los árboles, como de encina, y tuéstanla en unos botes 768 I | liquidámbares, cedros, sabinas y encinas y pinos y robles, palmitos 769 XXI | que los hubo santiguado y encomendado a Dios, en aquel punto los 770 XX | mudado, desde a dos días nos encomendamos a Dios nuestro Señor y nos 771 I | aquel día, y cada uno se fue encomendándolo a Dios nuestro Señor, que 772 I | era cesada, acordamos de encomendarnos a Dios nuestro Señor, y 773 XXII | puesta de sol los santiguó y encomendó a Dios nuestro Señor, y 774 Pro | ésta queda a las veces tan encubierta que no puede volver por 775 XXIV | habían echado, y lo más encubiertamente que pudieron los siguieron, 776 XXIV | estas gentes, cuando tienen enemistades particulares, cuando no 777 XXXII | caliente; tanto, que por enero hace gran calor. Desde allí 778 XXXII | y la gente tan flaca y enferma, huida y escondida toda. 779 XXX | todos aquéllos que habían enfermado, y vimos una cosa que fue 780 XXVI | échanlo en una vasija y están enfriándola con media calabaza, y cuando 781 XXXIV | donde parece cuánto se engañan los pensamientos de los 782 XVI | para puntas de flechas, engrudo y cañas duras para hacerlas, 783 XXXI | que tocan en el suelo, y enjabónanlas con unas raíces que limpian 784 I | maravilla bien dispuesta, muy enjutos y de muy grandes fuerzas 785 XXX | viendo esta crueldad y enojado de ello, les pregunté por 786 XXX | que podían, y por esto nos enojamos, y yo me salí una noche 787 XXVIII | y tuviesen cuidado de no enojarnos en ninguna cosa, y que nos 788 XVIII | maneras, que son muy malos y enojosos, y todo lo más del verano 789 XXIX | que los otros les habían enseñado, y añadieron mucho más, 790 XXXV | todo lo tenían muy bien entendido, y que así lo harían. Y 791 XXXI | con que perfectamente nos entendiéramos, todos los dejáramos cristianos. 792 XXXIV | y porque no viésemos ni entendiésemos lo que de hecho hicieron; 793 I | de ella. Él lo hizo así y entendió que estábamos en isla, y 794 I | piernas de los caballos enteras, y curtimos los cueros de 795 XXIX | muchas planchas de aquellas enterradas, y que aquello era cosa 796 XXXIV | con barro en que lo habían enterrado y escondido, y nos trajeron 797 I | tierra queríamos, y que entrábamos por tierra de que ninguna 798 XXXII | cómo otras veces habían entrado los cristianos por la tierra, 799 XXIV | veces los desparten mujeres, entrando entre ellos, que hombres 800 XXXII | fueren a buscar por aquí no entraren se perderán, porque la costa 801 XXXIV | habían sacado de los montes y entregado a los cristianos, y ellos 802 XXXI | Acompañábannos siempre hasta dejarnos entregados a otros, y entre todas estas 803 I | Cuéllar, por no esperar entró en el río, y la corriente, 804 XXXV | todas las buenas cosas las enviaba Aquél. Nosotros les dijimos 805 XXXIV | a dar en los indios que enviábamos asegurados y de paz. Y así 806 I | era bien esperar allí y enviar un navío que trajese aquellos 807 XXX | nosotros les mandábamos que enviasen a hacerles saber cómo nosotros 808 I | echó a todos los otros, envueltos en las olas y medio ahogados, 809 I | sabía; mas ya él lo había errado, y no sabía en qué parte 810 I | causa por donde ellos fueron escandalizados; y luego otro día volvieron 811 I | debajo. Los que quedamos escapados, desnudos como nacimos y 812 I | se asieron de ella para escaparse; mas sucedió muy al revés, 813 XVI | misericordia de Dios nuestro Señor escapé. Y por esta causa yo no 814 XIX | hambre me dio espacio para escogerlas ni para mientes en cuáles 815 XXVIII | que tuviesen lugar donde esconder ninguna cosa; de que ellos 816 XXIV | ellos puedan de esta manera esconderse y hacer sus celadas, asientan 817 XXXII | flaca y enferma, huida y escondida toda. Y como no sembraban, 818 XXVIII | primero que llegásemos escondieron algunas cosas; y después 819 XXX | decíanles que se guardasen y no escondiesen cosa alguna de cuantas tenían, 820 XXIX | piedras de ella eran de escorias de hierro; y a la noche 821 Pro | Vuestra Majestad. Lo cual yo escribí con tanta certinidad, que 822 I | propósito y fin con que yo quise escribir este camino, contarla aquí. 823 XXXVII | firmada de su nombre, y con el escudo de sus armas, la Relación 824 I | en sí y comenzaron algo a esforzarse. El día que aquí llegamos 825 I | halcones, neblíes, gavilanes, esmerejones y otras muchas aves. Dos 826 XXXII | traían caballos y lanzas y espadas, y que habían alanceado 827 XXIX | herido con una flecha por la espalda derecha, y tenía la punta 828 XVII | y cuando me vio fue muy espantado, porque había muchos días 829 I | y en manera tan extraña, espantáronse tanto que se volvieron atrás. 830 I | maizales, y las casas están tan esparcidas por el campo, de la manera 831 XVI | cristianos, que estaban esparcidos, y halláronse por todos 832 I | esto, oímos toda la noche, especialmente desde el medio de ella, 833 I | le pareció que esto era especie de idolatría, y quemó la 834 XXXVII | naos que venían cargadas de especiería. Y así llegamos a la isla 835 I | canoa, y como la vimos, esperamos que llegase, y ella no quiso 836 XVIII | defenderse de los mosquitos, y esperan otro día para tomar algo 837 XIX | otros compañeros que yo los esperaría en las tunas hasta que la 838 I | metida en la mar, la cual me esperó; y llegado a ella, hallé 839 I | y están cercados de muy espeso monte y grandes arboledas 840 XXIV | casas para que si hubiere espías crean que están en ellas, 841 XV | Señor que les diese salud y espirase en ellos que nos hiciesen 842 XVI | vimos, es el que llaman del Espíritu Santo, y de la otra parte 843 I | hacer de los estribos y espuelas y ballestas, y de las otras 844 XXVI | y cuando está con mucha espuma bébenla tan caliente cuanto 845 XXXII | era de a caballo por las estacas en que los caballos habían 846 XXIX | con raspa de un cuero le estanqué la sangre; y cuando hube 847 I | que a lo que pareció eran estantes; y después que entramos 848 I | los pilotos decían que no estaría sino diez o quince leguas 849 I | nuestra vía, entramos por un estero, y estando en él vimos venir 850 XVIII | todo lo que pueden haber, y estiércol de venados, y otras cosa 851 I | de todo lo que nosotros estimamos en algo. Decían que en Apalache 852 XXIX | cuanto ellos podían y sabían estimar y encarecer. Mostrámosles 853 I | una, calafateadas con las estopas de los palmitos, y breámoslas 854 I | dijo que, pues yo tanto estorbaba y temía la entrada por tierra, 855 I | por la tierra adentro, que estorbaban mucho para descubrir lo 856 XXXI | mar del Sur; y no bastó a estorbarnos esto el temor que nos ponían 857 Pro | quisiese traerme a donde ahora estoy, pudiese dar testigo de 858 XVI | Diego Dorantes, Valdivieso, Estrada, Tostado, Chaves, Gutiérrez, 859 I | leguas de allí pasamos un estrecho que la isla con la tierra 860 XXV | sueltos; son buenas para estrechos y lugares de agua; en todo 861 XXII | pescado y el aparecer de las estrellas, en que son muy diestros 862 I | acordamos de hacer de los estribos y espuelas y ballestas, 863 I | el medio de ella, mucho estruendo grande y ruido de voces, 864 XVI | Tostado, Chaves, Gutiérrez, Esturiano, clérigo; Diego de Huelva, 865 I | hallaron pocas flechas, estuvieran más proveídos de ellas, 866 XXXIII | y en compañía de indios. Estuviéronme mirando mucho espacio de 867 XXXVII | que con ayuda de Deus, eu voz porné en Castela». Y 868 XV | quisieron hacer físicos sin examinarnos ni pedirnos títulos, porque 869 I | importunándome tanto, yo todavía me excusaba, me preguntó qué era la 870 XXX | queríamos ir, y ellos todavía se excusaban de la mejor manera que podían, 871 I | estaban. Entre nosotros excusado era pensar que habría quien 872 XXXIII | se les hizo de mal esto, excusándose por el cansancio y trabajo; 873 I | comí pescado. Esto digo por excusar razones, porque pueda cada 874 XXXV | si él se hallara allí, se excusara lo que con nosotros y con 875 XIV | nosotros tal poder tuviéramos, excusáramos que no murieran tantos de 876 XXX | íbamos allá, y de esto se excusaron lo mejor que ellos podían, 877 XV | muy provechosa, y yo lo he experimentado, y me sucedió bien de ello; 878 XVIII | el tiempo que les duran exprímenlas y ábrenlas y pónenlas a 879 XXVII | como de primero, y tornan a exprimir el zumo y agua que de ello 880 XXXIII | alteración de verme tan extrañamente vestido y en compañía de 881 XV | otras cosillas. Fue tan extremada la hambre que allí se pasó, 882 XXX | muchas piedras de las que más fácilmente ellos pueden encender, y 883 I | contador; Alonso de Solís, por factor de Vuestra Majestad y por 884 I | de las barcas, haciendo falcas de ellas, y añadiéndolas, 885 XXXI | encima de ellas, de unas faldillas de cuero de venado sin pelo, 886 I | señaladamente de caballos. Aquí nos faltaron de nuestra armada más de 887 I | de la misma isla, sin que faltasen más de los tres que la barca 888 XXIV | particulares, cuando no son de una familia, se matan de noche por asechanzas 889 XVIII | del verano nos daban mucha fatiga; y para defendernos de ellos 890 I | necesidades suele mostrar su favor, que a puesta del Sol volvimos 891 XXXI | ellas Dios nuestro Señor nos favoreció, porque siempre nos entendieron 892 XVIII | entre ellos dijeron que era fea cosa casarlas a sus parientes 893 XXXVII | muito ruin artilleria, ¡o fi de puta! can a renegado 894 I | parecía que de nadie se podía fiar aquello, me envió a decir 895 I | estábamos hechos propia figura de la muerte. De mí decir 896 XXIX | grande, de cobre, y en él figurado un rostro, y esto mostraban 897 XXII | y por la cuenta que nos figuraron parecía que había quince 898 XXX | Y como nosotros todavía fingíamos estar enojados y porque 899 XXXVII | Cabeza de Vaca. -Estaba firmada de su nombre, y con el escudo 900 XXXVII | en esta relación digo, lo firmé de mi nombre, Cabeza de 901 XX | aposentaron en casa de un físico, y a mí y a Castillo en 902 XXXII | quemados, y la gente tan flaca y enferma, huida y escondida 903 XXV | avisado que no le sientan flaqueza ni codicia de lo que tienen, 904 XXV | contrarios. Cuando se han flechado en la guerra y gastado su 905 I | y comenzaron a pelear, flechándonos, y mataron el caballo del 906 I | y varas, con muestras de flecharnos, aunque en todos ellos no 907 I | donde iban a tomar agua nos flecharon un cristiano, y quiso Dios 908 I | herramienta, ni hierro, ni fragua, ni estopa, ni pez, ni jarcias, 909 XIX | paréceme que sería tierra muy fructífera si fuese labrada y habitada 910 XXII | indios, que iban a comer una frutilla de unos árboles, de que 911 XX | tunas se acababan, con los frutos que quedarían en el campo 912 I | adónde era el puerto; y fuele mandado al bergantín que 913 I | de venado se harían unos fuelles, y como estábamos en tiempo 914 | fueran 915 XXXII | del Sur; y si los que le fueren a buscar por aquí no entraren 916 I | ofender; y salidos a lo llano, fuéronnos todavía siguiendo; volvimos 917 XXXVIII| y como no nos hallaron, fuéronse a la Nueva España. Este 918 I | salirnos afuera ni hacernos más fuertes y querer pelear con ellos, 919 Pro | hombres, que a ciegas y sin fundamento todos siguiesen este camino, 920 XXIX | aquello había venido, había fundición y se labraba de vaciado, 921 XXXV | el mundo, y que él daba galardón y pagaba a los buenos, y 922 XXIII | tenían nos lo daban de buena gana y voluntad, y holgaban de 923 XXII | aquel poco sustentamiento lo ganábamos con los rescates que por 924 XXIX | que perdían como los que ganaban, quedaban muy contentos. 925 I | en una laguna, y así les ganamos el paso. En esta revuelta 926 XXXVIII| de Pedro de Vera, el que ganó a Canaria, y su madre se 927 XXIX | uno de ellos llevaba un garrote tan largo como tres palmos, 928 XXIX | cercábanla luego, y caían tantos garrotes sobre ella, que era cosa 929 I | reales, dorales y garzotas y garzas, perdices; vimos muchos 930 I | patos reales, dorales y garzotas y garzas, perdices; vimos 931 XVI | esto traía yo los dedos tan gastados, que una paja que me tocase 932 XVIII | otras cosas que pueden, y gastan todo el agua y leña en guisar 933 I | muchos halcones, neblíes, gavilanes, esmerejones y otras muchas 934 XXI | rato en rato, y hacía unas gavillas de paja larga que por allí 935 I | manera que están las de los Gelves. Los animales que en ellas 936 I | caballos. Sucedió allí que un gentilhombre que se llamaba Vasco Porcalle, 937 XXVIII | dispuestos y de muy buenos gestos, más blancos que otros ningunos 938 XXXVIII| natural de Béjar y vecino de Gibraleón. El tercero es Álvar Núñez 939 XXXV | necesidad ninguna, sino la mayor gloria que se podría pensar; y 940 XXXIII | San Miguel, que es de la gobernación de la provincia que dicen 941 I | Majestad para conquistar y gobernar las provincias que están 942 I | antes estaba mejor y que él gobernaría hasta el día. Yo cierto 943 XIV | López, Corral, Palacios, Gonzalo Ruiz. De este caso se alteraron 944 XVII | mantienen, moliendo unos granillos con ellas, dos meses del 945 I | tal parte se nos hacía más grave; y vistos estos y otros 946 XXXI | ellos mucha autoridad y gravedad, y para conservar esto, 947 I | la retaguardia, y a los gritos que dio un muchacho de un 948 I | robles, cada uno de ellos tan grueso como la pierna por bajo, 949 I | Los arcos que usan son gruesos como el brazo, de once o 950 II | Partidos de aquí y llegados a Guaniguanico, nos tomó otra tormenta, 951 XXXVII | dejar el armada, que iba en guarda de tres naos que venían 952 XVIII | hubiese piedras las comerían. Guardan las espinas del pescado 953 XXV | siempre de un cabo para otro, guardándose de las flechas de sus enemigos, 954 XVIII | unas seras, como higos, y guárdanlas para comer por el camino 955 XXXVI | habíamos asegurado, y que esto guardaría y cumpliría hasta que Su 956 XVII | Señor había sido servido de guardarme entre tantos trabajos y 957 XXIV | tienen tanta astucia para guardarse de sus enemigos como tendrían 958 XXX | pérdida; y decíanles que se guardasen y no escondiesen cosa alguna 959 XVIII | ningunos otros de la tierra la guarden. Y cuando éstos se han de 960 XXVI | están otros que se llaman guaycones, y enfrente de éstos, dentro 961 XXXI | tierras, los que tenían guerras con los otros se hacían 962 XX | estaban las casas, y que nos guiaría allá, y así, lo fuimos siguiendo; 963 XXVII | irían con nosotros y nos guiarían, y así nos despedimos. Y 964 XXXIII | negro volvió con ellos para guiarlos, y yo quedé allí, y pedí 965 I | indios, y éstos llevamos por guías de allí adelante; los cuales 966 XXIII | nuestro Señor para que nos guiase, nos despedimos de aquellos 967 I | mucha cantidad de pescado guisado, y el señor de aquellas 968 XVIII | gastan todo el agua y leña en guisar de comer y en los fuegos 969 XVII | bermejas y negras y de muy buen gusto. Cómenlas tres meses del 970 XVI | Estrada, Tostado, Chaves, Gutiérrez, Esturiano, clérigo; Diego 971 XXXIII | el capitán; y después de haberle hablado, me dijo que estaba 972 XXXVII | nosotros el galeón, después de haberles saludado, nos preguntó el 973 Pro | largo, y bastará para esto haberlo ofrecido a Vuestra Majestad 974 I | también habían escapado por haberse metido con tiempo en parte 975 XXXVII | se hallaron burlados, por habérseles escapado aquel corsario 976 II | que se llamaba Miruelo; habíalo tomado porque decía que 977 I | derramando muchas lágrimas, habiendo cada uno lástima, no sólo 978 XXII | contentos hombres del mundo, habiéndonos dado todo lo mejor que tenían. 979 XXX | vimos, y de mayor viveza y habilidad y que mejor nos entendían 980 XXVIII | querían llevar sino por donde habitaban sus parientes, y no querían 981 XIV | son para mucho trabajo. La habitación que en esta isla hacen es 982 XIX | fructífera si fuese labrada y habitada de gente de razón. No vimos 983 XXXI | para conservar esto, les hablábamos pocas veces. El negro les 984 XXV | mientras se flechan andan hablando y saltando siempre de un 985 XXX | dormir y con mucho miedo y hablándome y diciéndome cuán atemorizados 986 XXXI | por señas, como si ellos hablaran nuestra lengua y nosotros 987 XIV | tienen por cosa mala verse ni hablarse. Las mujeres tienen libertad 988 I | rogó a otros muchos que me hablasen en ello y me lo rogasen, 989 XXII | cautividad, y así yo lo hablé siempre a mis compañeros. 990 XVIII | cáscaras de ellas muélenlas y hácenlas polvo. Muchas veces estando 991 XIV | año que los han llorado, hácenle las honras del muerto, y 992 XXIX | están verdes, muélenlos y hácenlos pellas, y así los comen; 993 XVI | engrudo y cañas duras para hacerlas, y unas borlas que se hacen 994 I | aprovechaba salirnos afuera ni hacernos más fuertes y querer pelear 995 XIX | con los que lo tenían, y hacerse amigos unos de otros, porque 996 I | los clavos y sierras y hachas, y otras herramientas, de 997 I | no los entendíamos; mas hacíannos muchas señas y amenazas, 998 XXII | y con el sol y el aire hacíansenos en los pechos y en las espaldas 999 XXII | Contrataba con estos indios haciéndoles peines, y con arcos y con 1000 I | perdices; vimos muchos halcones, neblíes, gavilanes, esmerejones


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