Gaspar Núñez de Arce
Quien debe, paga

Acto segundo

Escena XIX

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Escena XIX

 

CARLOS, ROMÁN.

 

ROMÁN

¡Ya podía yo esperar!...

 

 

Por lo visto habéis tronado.

 

 

De fijo. ¡Si le he encontrado

 

 

y no me ha querido hablar!

 

 

Si hubieras visto qué gesto

875

 

me puso... se lo perdono.

 

 

Quizá será de buen tono

 

 

faltar así...

 

 

(Reparando en la aflicción de CARLOS.)

 

 

  Mas, ¿qué es esto?

 

 

¿Qué sucede?... ¡Habla por Dios!

 

 

Ese silencio me aterra.

880

CARLOS

Que es un vil, y que en la tierra

 

 

nos estorbamos los dos.

 

 

Que con audacia insolente

 

 

ha promovido este enredo;

 

 

que me ha ultrajado y no puedo

885

 

levantar ante él mi frente.

 

 

¿Comprendes mi estado?

 

ROMÁN

  No.

 

 

Ni es fácil que le comprenda.

 

CARLOS

(Con amargura.)

 

 

¿Por qué he dejado la tienda

 

 

que mi pobre padre honró?

890

 

¿Qué insensata vanidad

 

 

me ha sacado de mi esfera,

 

 

para que en otra perdiera

 

 

mi hacienda y mi libertad?

 

ROMÁN

¿Qué dices? Si no me atrevo

895

 

a creer... (Con inquietud.)

 

CARLOS

 ¡Es positivo!

 

 

Ya conoces el motivo

 

 

de mi cólera. ¡Le debo!

 

ROMÁN

Eres un ingrato. ¡Sí!

 

 

Hoy mi desengaño toco.

900

CARLOS

¡Tú! (Sorprendido.)

 

ROMÁN

¿Me tienes en tan poco - 63 -

 

 

que no te acuerdas de mí?

 

CARLOS

¡Ay, Román!... (Con exaltación.)

 

ROMÁN

Quiero también

 

 

pagar mi deuda sagrada,

 

 

porque el alma que es honrada

905

 

ni niega ni olvida un bien.

 

 

¡Si antes lo hubiera sabido!

 

 

Tu padre me dio la mano,

 

 

fuiste para mí un hermano

 

 

y yo soy agradecido.

910

 

que en estas ocasiones

 

 

muestra el hombre su hidalguía.

 

 

¡Sin vosotros estaría

 

 

quizás rompiendo terrones!

 

CARLOS

(Enternecido.) ¡Alma generosa y bella!

915

ROMÁN

¡Oh! Déjame que concluya.

 

 

Toda mi fortuna es tuya:

 

 

dispón como gustes de ella.

 

 

Así todo se concilia.

 

 

¡Vaya! No faltaba más

920

 

que ese tunante... ¡Además,

 

 

casi soy de tu familia!

 

 

¿No es verdad, chico? Sospecho

 

 

que Blanca me ha de querer.

 

CARLOS

¡Ay, Román! Con qué placer

925

 

(Abrazándole con afán.)

 

 

entre mis brazos te estrecho.

 

 

Bien dices: eres mi hermano.

 

 

Por eso tu oferta admito...

 

 

¿No es cierto que necesito

 

 

castigar a ese villano?

930

 

-Ya te volveré...

 

ROMÁN

  No hablemos

 

 

más. ¿Cuánto debes?

 

CARLOS

 No baja

 

 

de... Pero el libro de Caja

 

 

lo dirá mejor. Entremos.

 

 

(Entran en el despacho, y el teatro queda un solo.)

 


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