Gaspar Núñez de Arce
Quien debe, paga

Acto tercero

Escena V

«»

Enlaces a las concordancias:  Normales En evidencia

Link to concordances are always highlighted on mouse hover

[- 71 -]

Escena V

 

ELENA, MIGUEL.

 

MIGUEL

(Con ardor.) ¡Al cabo logro mi objeto!

 

ELENA

Sabe usted...

 

MIGUEL

(Interrumpiéndola.) ¡Gracias a Dios,

 

 

podemos hablar los dos

175

 

sin un testigo indiscreto!

 

 

Lleno de impaciencia, inquieto,

 

 

he espiado la salida

 

 

de Carlos...

 

ELENA

 ¡Cuán aturdida

 

 

estoy!...

 

MIGUEL

 Porque es menester

180

 

que usted llegue a conocer

 

 

el secreto de mi vida.

 

ELENA

No es ocasión...

 

MIGUEL

 ¡Cómo no!

 

 

Si usted olvida la escena

 

 

de ayer, no es fácil, Elena,

185

 

que pueda olvidarla yo.

 

 

Recuerde usted que me halló

 

 

Carlos en su casa oculto,

 

 

que pide sangre este insulto,

 

 

y que en tan grave momento

190

 

se me escapa el sentimiento

 

 

que en el corazón sepulto.

 

 

¡No puedo más! No es tan fuerte

 

 

mi voluntad...

 

ELENA

(Asustada.)¡Qué osadía!

 

MIGUEL

Tal vez mañana podría - 72 -

195

 

hacerme callar la muerte.

 

 

Y quiero, si esa es mi suerte,

 

 

que usted conozca mi estado;

 

 

que loco, desesperado,

 

 

en el altar de mi amor,

200

 

ventura, amistad, honor,

 

 

¡todo lo he sacrificado!

 

ELENA

(Aturdida.)

 

 

¡Oh, silencio!

 

MIGUEL

(Con pasión.) ¡Eso jamás!

 

 

Cuando la pasión estalla

 

 

y rompe una vez la valla

205

 

no es fácil que vuelva atrás.

 

ELENA

¡Dios santo!

 

MIGUEL

 ¡No puedo más!

 

 

La tempestad que me agita,

 

 

esta pasión infinita,

 

 

este ardiente desvarío,

210

 

rompe el cauce, a pesar mío,

 

 

y me arrastra y precipita.

 

 

Sacude el mar su melena

 

 

de crespas olas, rugiendo,

 

 

y con pavoroso estruendo

215

 

los aires asorda y llena.

 

 

Pero una playa de arena

 

 

su audaz cólera contiene...

 

 

¡Ay! ¿Quién habrá que refrene

 

 

el borrascoso océano

220

 

que en el corazón humano

 

 

ni fondo ni orillas tiene?

 

 

(Asombrada.) ¡Está loco!

 

MIGUEL

  ¡Loco, sí!

 

 

¡Si vieras cuánto he sufrido!

 

ELENA

¡No qué hacer!

 

MIGUEL

 He perdido

225

 

el seso, pensando en ti.

 

 

Y es mayor mi frenesí,

 

 

es más honda mi locura,

 

 

cuando, lleno de amargura,

 

 

noto que tu amor merece

230

 

quien te engaña y se envilece

 

 

con una pasión impura. - 73 -

 

 

Quien siente de otra mujer

 

 

el imperio soberano...

 

ELENA

(Fuera de sí.)

 

 

¡Pero este hombre es tan villano

235

 

que no comprende el deber!

 

MIGUEL

¡Oh! ¡Cálmate! Aún puedes ser

 

 

feliz...

 

ELENA

(Sobrecogida.) ¡Qué horrible asechanza!

 

MIGUEL

Y puesto que su esperanza

 

 

Carlos cifra en otro amor,

240

 

hazle el rigor,

 

 

el rigor de tu venganza.

 

 

¡Que sufra, como has sufrido!

 

 

¡Que llore como has llorado!

 

 

¡Que gima desesperado

245

 

en los brazos del olvido!...

 

ELENA

(Cada vez más alterada.)

 

 

¡Jesús! Este hombre ha perdido

 

 

el respeto y la razón.

 

 

Tan viva es mi indignación

 

 

que no cómo la exprese.

250

 

¡Si no pensé que tuviese

 

 

tan podrido el corazón!

 

MIGUEL

¡Elena!

 

ELENA

¡Esto es inaudito!

 

 

Atentar así al decoro

 

 

de una dama...

 

MIGUEL

 ¡Es que te adoro!

255

ELENA

Si usted no se marcha, grito.

 

MIGUEL

Si es mi pasión un delito

 

 

duro castigo previenes,

 

 

que en cambio de tus desdenes

 

 

mañana en lucha sangrienta,

260

 

lavará Carlos su afrenta

 

 

y yo el amor que le tienes.

 

ELENA

(Aturdida.) ¡Ése es un duelo insensato!

 

MIGUEL

¡No tal! Que en esa jornada,

 

 

si muero, quedas vengada,

265

 

y vengada si le mato.

 

ELENA

¿Y mi honor, y mi recato?

 

MIGUEL

¿Y mi amor?

 

ELENA

En Dios confío. - 74 -

 

 

Yo estorbaré el desafío,

 

 

y de Carlos a despecho,

270

 

como escudo de su pecho

 

 

sabré anteponer el mío.

 

 

No necesito merced

 

 

de nadie...

 

MIGUEL

  No habrá quien venza

 

 

mi pasión...

 

ELENA

(Marchándose precipitadamente.)

 

 

¡Tengo vergüenza

275

 

de haberle escuchado a usted!

 

 

 

(Vase.)

 

 


«»

Best viewed with any browser at 800x600 or 768x1024 on Tablet PC
IntraText® (VA2) - Some rights reserved by EuloTech SRL - 1996-2010. Content in this page is licensed under a Creative Commons License